jueves, 1 de enero de 2015

Domingo II después de Navidad (B)



4-1-2015                     DOMINGO SEGUNDO DESPUES DE NAVIDAD (B)
Homilía de vídeo. HAY QUE PINCHAR EN EL ENLACE ANTERIOR PARA VER EL VIDEO. Homilía de audio en MP3
Queridos hermanos:
            En el evangelio de hoy se nos dice: Jesús “vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y hoy quisiera comentar estas palabras que tengo subrayadas en negrita.
            El Niño Jesús no nació de un amor carnal, ni de un amor humano, ni de la sangre. El Niño Jesús ha nacido de Dios. Fue Dios quien engendró en el vientre de María a su Hijo. Así, Jesús pasó de Dios a hombre, pero sin dejar de ser Dios.
            Pues del mismo modo, como nos dice este evangelio y estas palabras que hoy quiero comentar, nosotros los hombres sí que hemos nacido de sangre, de amor carnal y del amor humano de nuestros padres. Pero, para ser completos, necesitamos nacer también de Dios.
1) Pero, ¿qué significa ‘nacer de Dios’? De alguna forma esta respuesta la encontramos en el diálogo entre Nicodemo y Jesús. Éste le dice: “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3,3). Nacer de nuevo significa que Dios entra en nuestro ser y nos quita todo lo que no es Dios: los malos humores, las envidias, los egoísmos, la soberbia, la incomprensión, la codicia, el no fiarnos de Dios… Al mismo tiempo nacer de nuevo, nacer de Dios significa que Jesús nos regale su paz, su comprensión, su amabilidad, su perdón, su alegría, su fortaleza, su valentía, su fe, su amor… Nacer de Dios significa que Dios se nos regala a sí mismo.
2) ¿Cómo podemos ‘nacer de Dios’? Existen varios modos:
- Uno de ellos mediante el sacramento del bautismo.
- Otro modo es mediante un encuentro de Dios con nosotros. No de nosotros con Dios, sino de Él con nosotros. Voy a poner un ejemplo: ¿Habéis oído hablar de Manuel García Morente? Manuel nació en 1886 y huyó por la guerra civil española a París. Él fue catedrático de Ética y ateo confeso, pero un día se convirtió al cristianismo y más tarde se ordenó sacerdote. Aquí está el relato de su conversión en base a un encuentro personal con Dios. Estando en París, el 29 de abril de 1937, a medianoche se puso a oír música clásica. Escuchaba ‘L’enface de Jesús’, de Berlioz y de repente le sucedió esto que escribió en su diario: “No puedo decir exactamente lo que sentí: miedo, angustia, aprensión, turbación, presentimiento de algo inmenso, formidable, inenarrable que iba a suceder ya mismo, en el mismo momento, sin tardar. Me puse en pie, todo tembloroso, y abrí de par en par la ventana. Una bocanada de aire fresco me azotó el rostro. Volví la cara hacia el interior de la habitación y me quedé petrificado. Allí estaba Él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba. Pero Él estaba allí. Yo permanecía inmóvil, agarrotado por la emoción. Y la percibía: Percibía su presencia con la misma claridad con que percibo el papel en que estoy escribiendo y las letras –negro y blanco- que estoy trazando. Pero no tenía ninguna sensación, ni en la vista, ni en el oído, ni en el tacto, ni en el olfato, ni en el gusto. Sin embargo, le percibía allí presente, con entera claridad. Y no podía caberme la menor duda de que era Él, puesto que le percibía, aunque sin sensaciones. ¿Cómo es posible? Yo no lo sé. Pero sé que Él estaba allí presente, y que yo, sin ver, ni oír, ni oler, ni gustar, ni tocar nada le percibía con absoluta e indubitable evidencia. Si se me demuestra que no era Él o que yo deliraba, podré no tener nada que contestar a la demostración, pero tan pronto como en mi memoria se actualice el recuerdo, resurgirá en mí la convicción inquebrantable de que era Él, porque yo le he percibido. No sé cuánto tiempo permanecía inmóvil y como hipnotizado ante su presencia. Sí sé que no me atrevía a moverme y que hubiera deseado que todo aquello –Él allí- hubiera durado eternamente, porque su presencia me inundaba de tal y tal íntimo gozo que nada es comparable al deleite sobrehumano que yo sentía. ¿Cómo terminó la estancia de Él allí? Tampoco lo sé. Terminó. En un instante desapareció. Una milésima de segundo antes estaba Él allí y yo lo percibía y me sentía inundado de ese gozo sobrehumano que he dicho. Una milésima de segundo después ya no estaba Él allí, ya no había nadie en la habitación, ya estaba yo pesadamente gravitando sobre el suelo y sentía mis miembros y mi cuerpo sosteniéndose por el esfuerzo natural de los músculos”.
- Nacemos de Dios cuando hacemos la vida fácil a los demás y nos ponemos ante ellos en actitud de servicio.
- Nacemos de Dios cuando somos capaces de perdonar el mal que otros no han hecho o que pensamos que nos han hecho.
- Nacemos de Dios cuando visitamos enfermos y ancianos y personas en soledad.
- Nacemos de Dios cuando hacemos el bien a los niños, adolescentes y jóvenes-Recuerdo con cariño y agradecimiento las tardes de los domingos que D. Laurentino, el sacerdote que me mandó para el Seminario, pasó conmigo y con otros jóvenes y adolescentes en su casa: hablábamos, jugábamos a las cartas, planeábamos algo para la parroquia... Recuerdo con cariño los viajes a los que me llevaba: por antiguas parroquias suyas en Teverga o en Turón, o llevándome a Fátima o a Lourdes. Hoy soy como soy, gracias a esos días y horas que ese cura ‘perdió’ conmigo y con otros. El tiempo invertido en los niños, en los adolescentes y en los jóvenes nunca se pierde… ni para ellos ni para los que trabajan con ellos. Ese sacerdote nació de Dios en ese tiempo y los jóvenes y niños que estábamos con él también.
- Nacemos de Dios cuando un padre y una madre dedican su vida al trabajo y a vivir en familia para sacar su matrimonio y sus hijos adelante.
- Nacemos de Dios cuando dedicamos nuestro tiempo y nuestro dinero a actividades a favor de los demás: Caritas, Muyeres de Serantes, coro de Tapia de Casariego, comisiones de cementerios, comisiones de fiestas del pueblo, asociaciones de vecinos, partidos políticos, club de fútbol… Todo aquello que no sea mirarse al ombligo y rascarse la barriga.
- Nacemos de Dios cuando dedicamos un tiempo a la oración, a la escucha de Dios en nuestro interior.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Una prima me ha mandado estas palabras tan bonitas del Papa Franscisco. Aprovecho para felicitaros la Navidad y el Año Nuevo a todos/as y en especial a D. Andrés, quien siempre está ahí, también “en la zanja”, empujando y tirando de nosotros con palabras sin contaminaciones, que llegan al corazón como agua clara.

“Mensaje del Papa Francisco acerca de la Navidad

La Navidad suele ser una fiesta ruidosa; nos vendría bien un poco de silencio para oír la voz del AMOR.
Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma.
El pino de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades de la vida.
Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu vida.
La campana de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir.
Eres también luz de Navidad, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, alegría y la generosidad.
Los ángeles de Navidad eres tú, cuando cantas al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor.
La estrella de Navidad eres tú, cuando conduces a alguien al encuentro con el Señor.
Eres también los Reyes Magos, cuando das lo mejor que tienes sin importar a quién.
La música de Navidad eres tú, cuando conquistas la armonía dentro de ti.
El regalo de Navidad eres tú, cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser humano.
La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la bondad está escrita en tus manos.
La felicitación de Navidad eres tú, cuando perdonas y restableces la paz, aún cuando sufras.
La cena de Navidad eres tú, cuando sacias de pan de esperanza al pobre que está a tu lado.
Tú eres, sí, la Noche de Navidad, cuando humilde y consciente recibes en el silencio de la noche al Salvador del mundo, sin ruidos ni grandes celebraciones; tú eres sonrisa de confianza y de ternura en la paz interior de una
Navidad perenne que establece el Reino dentro de ti.
Una muy feliz Navidad para todos los que se parecen a la Navidad:
Papa Francisco.”


Feli dijo...

En primer lugar feliz Año Nuevo a todos los que estamos en este blog, por la misma circunstancia JESUS.También a este herman@ que nos mandó estás bonitas palabras del papa Francisco,me emocionaron,quizás también una esta más sensible,por estás fiesta tan bonita que es la Navidad.El nacimiento de Jesús, el juntarse las familias,el compartir con los demás, el cantar villancicos,la actitud de servicio etc.A mi la Navidad me inunda,de alegría, de amor a los demás y de tantas cosas,que una no puede explicar,es algo que te hace flotar.Le pido a Jesús que me de fuerza y me hable con claridad, por si quiere más cosas de mí, quizás yo no lo entiendo o no quiero entenderlo.Gracias también por quererme tanto y sacarme del hoyo continuamente y darme está alegría ,para contagiar a los que no la tienen.Te quiero Jesús y perdon por no comprenderte.

Ana dijo...

Feliz Año a todos ....por un año lleno de paz y sobre de esperanza y alegría pues en ello esta El Señor !

Anónimo dijo...

Querido cura de Tapia,

Gracias por escoger este relato para la homilía de hoy. Al leer he sentido envidia de esa presencia, sentida de una forma tan física, de Dios.
Gracias por recordarme que debemos ser agradecidos con todos aquellos que nos han dedicado y nos dedican tiempo y cariño.
Gracias por tantas atenciones que tienes conmigo.

Un abrazo grande para ti y otro para cada un@

Anónimo dijo...

Una homilia muy profunda, intensa, y espiritual, que nos ayuda a acercarnos a Dios, pensar en nuestra vida pasada, pedirle perdón, nos llene de su Gracia, y mantenga siempre su mano sobre nuestra cabeza.

Pepitina dijo...

¡Qué formas fáciles nos indicas para “nacer de Dios”! Gracias Pater, porque en tantas ocasiones las hacemos sin ser conscientes de ello, creyendo que es algo que hacemos por nosotros mismos, porque somos buenos…, sin ver que son gestos, palabras, acciones que el mismo Dios hace brotar de nosotros. Todo es Don suyo, que nos regala para que entreguemos a otros.
Perdonar, hacer la vida más fácil a los demás…pequeños detalles algunos, pero que sólo percibimos como venidos de Dios mismo, cuando hemos tenido ese encuentro, esa cercanía con Él. Estos ejemplos sobre cómo actuar, nos ayudan a ir viendo cómo nuestra vida y fe, han de ir a la par; ha de haber coherencia entre lo que creo y como lo voy viviendo.
¡Santos Reyes para todos!

Chony dijo...

Preciosa la homilía de este día:
Vienes a recordarnos que,podemos nacer de nuevo, como le decía Jesús a Nicodemo; pero no es volver a entrar en el seno materno, y vivir de nuevo el trance de venir a este mundo, se trata de un nacimiento distinto a todo lo que hayamos podido vivir e imaginar. Sí, como nos dice D. Andrés, es Dios quien quiere nacer en nosotros, y que experimentemos la dicha de sabernos poseídos por El.
Quizás ninguno hayamos sentido esa presencia fortísima, que transformó la vida de García Morente; pero sí creo que en algún momento en nuestro interior, haya ocurrido algo distinto, un pensamiento, una luz, un sentimiento de total plenitud que nos pareció algo maravilloso y distinto a todo lo que conocemos; ahí está Jesús, ahí está ese renacer de Dios; y esto si lo pensamos despacio, nos ocurre con cierta frecuencia, porque el Señor está empeñado en que le conozcamos bien, de una forma "total", de manera que lleguemos a convencernos de que El, es lo mejor que nos puede ocurrir, de que su amor es cierto; así que cuando El aparece en nuestra vida y toma posesión de ella, no es posible que cualquier acontecimiento adverso, o comportamientos ajenos, puedan robarnos la fe, ni la experiencia vivida con
nuestro Señor, ya que es tan inimaginable, tan total, que eso no te lo puede quitar nada ni nadie.
Dios es tan enorme, tan auténtico que posee todo aquello que sus criaturas necesitamos para ser totalmente dichosos.
Le pido al Señor cada día que, me haga renacer de lo alto, y que esto me ayude a amarle mas cada día.
Muchas gracias al pater que nos clarifica tantas cosas, y esponja nuestros corazones hablándonos de lo que verdaderamente importa.
Muchas gracias hermanos. y un abrazo.
BENDITO SEA DIOS