jueves, 15 de enero de 2015

Domingo II del Tiempo Ordinario (B)



18-1-2015                              DOMINGO II TIEMPO ORDINARIO (B)
LA SEXUALIDAD (I)
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Homilía de audio en MP3
Queridos hermanos:
            Antes de entrar en el fondo de la homilía de hoy, quisiera comentar dos cosas:
            1) En la segunda lectura san Pablo nos habla de la fornicación. Quisiera destacar estas palabras suyas: “El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor […] Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? […] Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!”
            2) Antiguamente los curas hablábamos mucho de la sexualidad. Parecía que todos los pecados quedaban reducidos al sexto mandamiento de la Ley de Dios. Sin embargo, ahora no decimos nada de esto. No es ‘políticamente correcto’, y se opina que todo está permitido en este ámbito en la sociedad en la que vivimos actualmente.
            Pues bien, en dos homilías quisiera tratar del tema de la sexualidad. Comprendo que hay fieles que pueden considerar que la Misa no es el mejor lugar para hacerlo (sería mejor dedicarle unas charlas de formación), pero, como acudiría poca gente, lo haré en la homilía para que llegue a más fieles. Con ello lo que intento es dar una formación para los católicos: ¿qué dice la fe y la doctrina cristiana sobre la sexualidad?
            Hablaré de la sexualidad, no tanto desde un punto de vista físico o médico, sociológico…, sino desde unos principios antropológicos, bíblicos y teológicos. Por supuesto, no pretendo agotar el tema y dejo muchas cosas en el tintero.
1) La sexualidad ha sido creada por Dios y es buena
            La sexualidad en el ser humano es buena y ha sido creada por Dios. Esta es la afirmación básica de la que hemos de partir. En efecto, en el relato de la creación que nos hace la Biblia, en el primer capítulo del Génesis, se dice a cada paso y a cada acción creadora de Dios: “Y vio Dios que era bueno” (Gn. 1, 10.12.18.21.25). Y termina el relato de este modo: “Vio entonces Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno (Gn. 1, 31). No sólo “era bueno”, sino que “era muy bueno”. Y en ese “todo” también viene comprendida la sexualidad humana. En efecto, algunos versículos atrás, al describir la creación del hombre, lo hace de este modo: “Y creó Dios a los hombres a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios diciéndoles: ‘creced y multiplicaos’” (Gn. 1, 27-28). Si hemos sido creados a imagen de Dios y si hemos sido creados “varón y hembra”, entonces es que, como decía el Papa Juan Pablo I, Dios es Padre, pero también es Madre. Dios tiene el componente masculino, pero también el femenino.
            Por tanto, para la Iglesia y para los cristianos la comprensión del sexo ha de ser siempre muy positiva. El sexo se ha de entender como algo maravilloso. Sí, maravilloso, porque Dios lo pensó como FUENTE DE AMOR Y DE VIDA. Dios inventó el sexo, podríamos decir; de Él procede y tiene ante Él una enormemente importancia, ya que Dios es también Amor y Vida. Por ello, el sexo no puede ser malo en absoluto. Si Dios quiso añadir a la unión corporal entre hombre y mujer un intenso placer físico no es para ponernos piedras de tropiezo, sino para encender y aumentar el amor de los esposos y, como fruto de ese amor, originar nuevas vidas.
2) El pecado también influye en la sexualidad
            Pero esta realidad maravillosa: la sexualidad, fue desordenada por el pecado. También otras realidades humanas fueron desestabilizadas por el pecado: el trabajo humano (“con fatigas comerás sus frutos… con el sudor de tu frente comerás el pan” [Gen. 3, 17.19]), las relaciones entre hermanos (“Caín se lanzó contra su hermano Abel y lo mató” [Gen. 4, 8]), etc. Veamos cómo se nos cuenta en el Génesis las consecuencias del pecado en las relaciones entre un varón y una mujer:
-        Cuando Adán ve a Eva por vez primera, exclama: “Ella es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn. 2, 23). ¡Qué piropo más bonito! Pero, cuando Eva le dio a Adán a comer del fruto prohibido y él comió, y luego se vio pillado ante Dios, Adán dijo aquello de: “la mujer que me diste por compañera me ofreció el fruto del árbol y comí” (Gn. 3, 12). Es decir, Adán pone distancia con Eva y encima Adán se excusa y se justifica acusándola a ella y echándole toda la culpa.
-        “A la mujer (Dios) le dijo: multiplicaré los dolores de tu preñez, parirás a tus hijos con dolor; desearás a tu marido, y él te dominará (Gn. 3, 16).
-        “Al hombre le dijo: […] volverás a la tierra, de la que fuiste formado, porque eres polvo y al polvo volverás” (Gn. 3, 19).
Así, comprobamos claramente cómo del primer pecado viene la muerte, la rivalidad, las iras, los rencores, las rencillas... en todos los órdenes de la vida humana, también en el sexual, en la relación de pareja, en el matrimonio. Pero igualmente es cierto que la salvación que Dios ofrece a los hombres alcanza, no sólo al alma, sino de igual modo al cuerpo, comprendiendo la sexualidad. Y ésta que era buena, por ser creada por Dios, antes del pecado, después de éste sigue siendo algo bueno.
3) Una aproximación a la definición de la sexualidad
a) Al crear al hombre como varón y mujer, Dios quiso que el ser humano se expresase de dos modos distintos y complementarios, igualmente bellos y valiosos.
Pero, ¿por qué nos ha hecho diferentes? La procreación no puede ser la única razón. La sexualidad humana significa una clara disposición hacia el otro. Manifiesta que la plenitud humana reside precisamente en la relación, en el ser-para-el-otro. Impulsa al ser humano a salir de sí mismo, a buscar al otro y alegrarse en su presencia. Es como el sello del Dios del amor en la estructura misma de la naturaleza humana.
Aunque cada persona es querida por Dios «por sí misma» y llamada a una plenitud individual, no puede alcanzarla sino en comunión con otros. El ser humano está hecho para dar y recibir amor. De esto nos habla la condición sexual que tiene un inmenso valor en sí misma. Por tanto, el amor de pareja, el amor conyugal, sólo puede florecer en dos seres a la vez distintos y complementarios. Por ello, Dios ha unido el amor y la sexualidad en una íntima comunión. No pueden existir, para Dios, uno sin la otra o viceversa.
Ambos sexos están llamados por el mismo Dios a actuar y a vivir conjuntamente. Ésa es su vocación. Se puede incluso afirmar que Dios no ha creado simplemente al hombre varón y mujer para que engendren nuevos seres humanos, sino que, justo al revés, el ser humano tiene la capacidad de engendrar para perpetuar la imagen divina que él mismo refleja en su condición sexuada. El otro día me comentaba una persona que recordaba una frase de su madre, ya difunta, sobre el matrimonio: Decía que la relación matrimonial es vivir ya el paraíso en la tierra.
            b) Por otra parte, no podemos caer en la identificación de “sexualidad” y “genitalidad”. La sexualidad se expresa a través del cuerpo, el cual manifiesta el amor que viene de Dios y que conduce a Dios. No se ha de pensar exclusivamente en el gesto genital de las relaciones completas, sino también en todas aquellas expresiones afectuosas que se intercambian las personas y que poseen cierto tono sexual. El gesto, la mirada, la palabra, el tono, el abrazo y el beso son expresiones de los cinco sentidos del hombre; el elemento sexual no se manifiesta de modo exclusivo entre los esposos: también las actitudes del padre o de la madre respecto a sus hijos están codeterminadas por el sexo respectivo. Esto se aplica igualmente a las amistades entre personas de distinto sexo, a las que es ajena, sin embargo, cualquier expresión genital o una intención de aprovechamiento sexual o de vínculo erótico. El hombre expresa su personalidad en su condición corporal[1].
            La expresión sexual es tanto más sana y noble cuanto más supera la esfera física y sensible y, asumiéndola, se convierte en el auténtico testimonio del amor fiel. Ella profundiza y presupone la amistad humana personal y, según la doctrina de la Biblia, exige el pacto indisoluble de amor. La unión corporal está destinada a participar del diálogo total y de la comunidad vital. Al significado unitivo del amor sexual genital le es inherente otro trascendente: la unión conyugal significa apertura a la transmisión de la vida. La misma unión, si es auténtica, es creadora de valores espirituales y enriquece a los cónyuges de suerte que pueden extender su amor a los demás y, por ello, participa de la acción creadora de Dios trayendo nueva vida a este mundo. El amor conyugal transmite vida en el sentido corporal, pero también en educación a la plena estatura humana.

[1] Recuerdo que, en cierta ocasión, siendo yo formador del Seminario, y estando con un seminarista de unos 16 años y más alto que yo, le hice una broma y le pasé mi brazo por sus hombros como para pedirle disculpas. De repente, él puso su cabeza sobre mi hombro y se quedó muy pegado a mí. Este chico tenía una historia detrás de mucho sufrimiento familiar y estaba falto de cariño. Yo le abracé, porque comprendí que necesitaba ternura y contacto físico. Necesitaba el abrazo de alguien que lo quisiera y lo protegiera. Esto es un ejemplo de sexualidad no genital, es decir, de expresión corporal de cariño, simplemente de cariño.

11 comentarios:

Feli dijo...

En el matrimonio,la sexualidad es una parte muy importante de la pareja,pero hacen falta a parte de eso, muchas más cosas,mucho amor,admiración, respeto,y de vez en cuando alguna riña,porqué después, para volver amigar,uno se quiere más. Digo esto,porqué si lo mas importante fuese el sexo que quedaría al pasar los años de matrimonio.pues el amor, la ternura,la admiracion ,y lo más bonito la familia que formamos .entre los dos.

Ana dijo...

Buenos días ..y como siempre que claro has sido .... Hoy en día escuchas y ves cada cosa que da miedo ...pues se ha perdido el sentido de la sexualidad .. Todo vale ...y todo lo toman como algo light ....
Comparto lo que dice Feli .. Si solo fuese sexo que seria de los matrimonios ..de las perdonas mayores .... De la amistad ..del camino juntos ........
Muy buen homilia ...... Tengan una linda semana .... Un abrazo

ANGELES LOMBARDIA dijo...

Mary dijo...Después de leer la homilia,quisiera comentar: que pena que estas cosas no se nos hayan explicado así hace años; pues a mí concretamente, me hicieron bastante daño las que se daban por entonces.
Así que le doy las gracias,Andrés porque como siempre ha estado maravilloso.¡QUE DIOS LE BENDIGA!

MARY FERNÁNDEZ PÉREZ dijo...

Mary dijo...Después de leer la homilia,quisiera comentar: que pena que estas cosas no se nos hayan explicado así hace años; pues a mí concretamente, me hicieron bastante daño las que se daban por entonces.
Así que le doy las gracias,Andrés porque como siempre ha estado maravilloso.¡QUE DIOS LE BENDIGA!

ANGELES LOMBARDÍA FERNÁNDEZ dijo...


ANGELES DIJO... HE LEIDO LA HOMILIA
POR PRIMERA VEZ EN ESTE BLOG, Y ME HA PARECIDO GENIAL.CREO QUE HAY QUE EXPLICAR LAS COSAS COMO SON Y MENOS MAL QUE YA SE HACE.
FELIZ SEMANA!

Anónimo dijo...

Nunca escuché hablar sobre la sexualidad como tu lo haces, Pater. Me pregunto si es porque no hay información suficiente sobre ello, incluso en sacerdotes... Porque si la teoría se sabe, ¿cómo es posible que no lo hagan llegar a los laicos? ¡cuánta desinformación sobre el tema! He de reconocer que hasta que te lo escuché, hace años -gracias a Dios-,ni sabía sobre ello, ni me lo había planteado; y, ¡cuánto bien me ha hecho!
Ojalá haya sido mucho el público de Tapia que te escuchara; se habrán enriquecido enormemente.
Buena semana amigos.

Anónimo dijo...

Puede haber mucha felicidad o mucho sufrimiento en el matrimonio. Las explicaciones de D. Andrés sobre la sexualidad y el amor en la relación conyugal aclaran y ayudan mucho. Es cierto que hace bastantes años estos temas, además de ser tabúes, se explicaban o enfocaban de forma un tanto oscurantista; y claro que hacía daño. A mí también me pareció genial la homilía de D. Andrés.

araceli rodriguez dijo...

Hace años que un cura hablase de sexualidad...,era impensable. qué afortunados/as somos poder escuchar esta y otras homilías de Andrés.
La distinción entre sexualidad y genitalidad la explicas TAN BIEN que tenía que publicarse en todas las redes.Analizo mi matrimonio y llego a la conclusión que también fracasó ya en el viaje de novios, hay mucho egoísta por el mundo y una cosa que me parece importantísima: si el amor humano no está basado en el divino... fracaso seguro. Espléndida homilía.GRACIAS

Anónimo dijo...

Vaya por delante mi mas sincera felicitación, por abordar este tema, y por la forma tan delicada en que lo has hecho.
Sí, es necesario que se nos de mas información sobre esta cuestión; porque parece que, la sexualidad es algo malo, nos lleva a pensar, casi siempre, en otro tipo de relación.
Yo también pienso que si Dios la ha creado, no puede ser mala, por el contrario ha de ser buena, y muy buena.
Dios que es Amor, nos ha creado para amar y ser amados, necesitamos dar y recibir amor, que como muy bien dices, podemos manifestar de muy distintas maneras.
¡¡Que bonito es el poder manifestar mediante gestos afectuosos y delicados, ese amor que nace en nuestro interior, hacia otra persona; así mismo poder recibirlos; y sentir de ese modo la dulzura del amor!!
Precioso y necesario.
Que Dios te bendiga.
Admiro tu empeño en darnos formación a todos los niveles, para así poder conocernos, y conocer en profundidad el Amor de Dios. Que todo lo hizo muy bueno, lo mejor, para aquellos que ama profundamente.
Como siempre somos los hombres los que estropeamos y destruímos su creación maravillosa.
Feliz semana hermanos.
B.S.D.

Esperanza dijo...


Fantástica Homilía, la he leído, pero aparte añado, que la que hizo en Mántaras fue estupenda con algún ejemplo que puso. Me emocionó. Totalmente de acuerdo. Que Dios lo deje entre nosotros. LO NECESITAMOS. GRACIAS.

Olga dijo...

Al recibí la homilía la leí, y me encantó que Andrés abordara este tema. MUCHO MAS ME ¡GUSTÓ, ME ENCANTO! Al escucharla (tuvo otro matiz).
Las diferentes formas de manifestación de la sexualidad, la amplitud, la riqueza de manifestar todos en sus diferentes estados de vida algo tan lindo y precioso que Dios ha creado en la relación entre los seres humanos.
Cuando habló de Jesús y de Mateo los dos monaguillos de la Roda, las respuestas que cada uno dio sobre lo que significaba la “fornicación”, recordé o se me vino a la mente las diferentes versiones o modos de hablar de la “sexualidad” en épocas atrás, nuestros padres, los educadores de ese tiempo respondían al estilo de Mateo. “De eso hablamos otro día” y quienes se querían enterar de las diferentes formas de la sexualidad recibían una respuesta ya menos real y de personas que no eran competentes para ello y no formaban sino que DEFORMABAN.
• ¡Qué precioso escuchar! “No sabéis que vuestro cuerpo templo es templo del Espíritu Santo, por tanto glorificad a Dios con vuestro cuerpo!
• “Sexualidad humana significa una clara disposición hacia el otro, el ser humano está hecho para “DAR Y RECIBIR AMOR”.
Gracias Andrés por abordar este tema, por profundizarlo. Sin formación muy difícil llegar a la espiritualidad y a la comprensión, se puede caer en muchos “Mitos Dañinos”.
GRACIAS TAMBIÉN POR QUE UNA VEZ MAS VALORO LO QUE ES LA VERDADERA AMISTAD.
Un abrazo para todos.