miércoles, 31 de diciembre de 2008

Santa María, Madre de Dios (B)

1-1-2009 SANTA MARIA, MADRE DE DIOS (B)
Num. 6, 22-27; Sal. 66; Gal. 4, 4-7; Lc. 2, 16-21

Homilía de audio en MP3
Homilía de audio en WAV
Queridos hermanos:
En el día de hoy celebramos la Jornada mundial de la paz. Debemos rezar por la paz entre Israel y los palestinos de la Franja de Gaza; paz en Afganistán, en Pakistán, en la India, en Guinea, en Georgia, en Irak, en Méjico, en Colombia, en Zimbabwe, y en tantos y tantos sitios. Hemos de orar y trabajar por la paz en los países y en las personas.
En estos días de atrás escuchábamos en las lecturas de la Misa de Navidad que el Niño que nacía sería conocido como Príncipe de la Paz, y es que los discípulos de Jesús debemos de ser portadores de paz. Por eso Jesús llamará bienaventurados a quienes son portadores de la paz o a los que trabajan por la paz, “porque ellos se llamarán hijos de Dios” (Mt. 5, 9).
Veamos a continuación un ejemplo concreto de un hombre que siempre ha trabajado por la paz: San Francisco de Asís. Entre los hechos que le sucedieron hay uno que a mí siempre me llamó la atención: un soldado, Ángel Tarlati, dejó su oficio y se hizo franciscano. El, con otros frailes, estaban en un monte llevando una vida de oración y de penitencia. Merodeaban por aquellos parajes tres bandoleros, que se dedicaban a asaltar a los transeúntes. No teniendo nadie a quien asaltar y, muertos de hambre, se presentaron con no muy buenas intenciones en la choza de los franciscanos. Al verlos Ángel Tarlati se encendió en ira y los increpó: “Asesinos y holgazanes; no contentos con robar a la gente honrada, ¿ahora queréis engullir las pocas aceitunas que nos quedan? Tenéis edad para trabajar. ¿Por qué no os contratáis como jornaleros?” Ante estas palabras los bandoleros no se inmutaron y persistían en sus intenciones. Entonces Ángel les dijo de nuevo: “Es bueno que sepáis que soy un viejo soldado y que más de una vez he partido de un tajo a canallas como vosotros. Y lo haré ahora con este garrote”. Y agarrándolo comenzó a golpearles, por lo que los forajidos escaparon precipitadamente. Los frailes se divirtieron y se rieron de buena gana con el episodio. Esta es la actuación normal de los hombres normales. Si el hermano Ángel no hubiera sido un antiguo soldado, los frailes habrían sido despojados de lo poco que tenían, pero, como él era fuerte y diestro con las armas, consiguió ahuyentarlos. Es la ley del más fuerte: es lo que imperaba en la sociedad de entonces… y de ahora.
Veamos ahora qué pasa cuando interviene un santo en este hecho. Sigo con el relato y lo tomo literalmente de un libro sobre San Francisco: “Al caer la tarde, regresó Francisco de pedir limosna, y los hermanos le contaron regocijadamente y entre risas lo ocurrido. Mientras se lo contaban, Francisco no esbozó ni la más leve sonrisa. Ellos percibieron que el chascarrillo no le hacía ninguna gracia. Entonces ellos también dejaron de reírse. Acabada la narración, Francisco no dijo ni una palabra. Se retiró en silencio y salió al bosque. Estaba agitado e intentaba calmarse. ‘¡Un soldado! –comenzó pensando-. Todos llevamos un soldado dentro; y el soldado es siempre para poner en fuga, para herir o matar. ¡Victoria militar! ¿Cuándo una victoria militar ha edificado un hogar o un poblado? La espada nunca sembró un metro cuadrado de trigo o de esperanza.’ Francisco estaba profundamente turbado. Evitaba, sin embargo, que la turbación derivara mentalmente en contra de Ángel Tarlati, porque eso sería igual o peor que descargar golpes sobre los bandidos. ‘Sácame, Dios mío, la espada de la ira y calma mi tempestad’ –dijo Francisco en voz alta. Cuando estuvo completamente calmado y decidió conversar con los hermanos, se dijo a sí mismo: ‘Francisco, recuerda: si ahora tú reprendes a los hermanos con ira y turbación, eso es peor que dar garrotazos a los asaltantes.’ Convocó a los hermanos y comenzó a hablarles con gran calma. Ellos, al principio, estaban asustados. Pero, al verlo tan sereno, se les pasó el susto. ‘Siempre pienso –comenzó diciendo- que si el ladrón del Calvario hubiese tenido un pedazo de pan cuando sintió hambre por primera vez, una túnica de lana cuando sintió frío, o un amigo cordial cuando por primera vez sintió la tentación, nunca hubiese hecho aquello por lo que le crucificaron.’ Francisco hablaba bajo, sin acusar a nadie, con la mirada en el suelo, como si se hablara a sí mismo. ‘A todos los ajusticiados –continuó- les faltó en su vida una madre. Nadie es malo. A lo sumo frágil. Lo correcto sería decir, enfermo. Hemos prometido guardar el santo Evangelio. Y el Evangelio nos dice que hemos sido enviados para los enfermos, no para los sanos. ¿Enfermos de qué? De amor. He aquí el secreto: el bandolero es un enfermo de amor. Repartid un poco de pan y un poco de cariño por el mundo, y ya podéis clausurar todas las cárceles. ¡Oh, el amor, fuego invencible, chispa divina, hijo inmortal del Dios inmortal! ¿Quién hay que resista al amor? ¿Cuáles son las vallas que no pueda saltar el amor y los males que no los pueda remediar? Y ahora –añadió despacio y bajando mucho la voz-, yo mismo iré por las montañas buscando a los bandoleros para pedirles perdón y llevarles pan y cariño.’ Al oír estas palabras, se sobresaltó el hermano Ángel y dijo: ‘Yo soy el culpable, hermano Francisco; yo soy quien debe ir.’ ‘Todos somos culpables, querido Ángel –respondió Francisco-. Pecamos en común, nos santificamos en común, nos salvamos en común.’ Ángel se puso de rodillas y dijo: ‘Por el amor de Dios permíteme esta penitencia.’ Al oír estas palabras, Francisco se conmovió, y le dijo: ‘Está bien, querido hermano, pero harás tal y como te voy a indicar. Subirás y bajarás las cumbres hasta encontrar a los bandoleros. Cuando les divises, les dirás: «Venid, hermanos, venid a comer la comida que el hermano Francisco os preparó con tanto cariño». Si ellos distinguen paz en tus ojos, enseguida se te aproximarán. Tú les suplicarás que se sienten en el suelo. Ellos te obedecerán, sin duda. Entonces, extenderás un mantel blanco sobre la tierra. Colocarás en el suelo este pan y este vino, estos huevos y este queso. Les servirás con sumo cariño y alta cortesía. Cuando ya estén hartos, les suplicarás de rodillas que no asalten a nadie. Y lo restante lo hará la infinita misericordia de Dios’ Y así sucedió. Diariamente subían los ex bandoleros al eremitorio cargando leña a hombros. Francisco les lavaba frecuentemente los pies y conversaba largamente con ellos. Una lenta y completa transformación se operó en ellos” (I. Larrañaga, El hermano de Asís, Ed. Paulinas, Madrid 198014, 234-237).
La paz de corazón está muy unida al amor, como nos enseña San Francisco de Asís, y la paz y el amor sólo pueden poseerlos quien los recibe de Dios, el cual es origen de toda paz y de todo amor. San Francisco de Asís sabía esto y por eso él procuraba estar muy unido a Dios. En Dios lo tenía todo y era un perfecto transmisor de de todo lo que Dios le daba.
Para empezar este año 2009, un año que se anuncia muy duro en el ámbito económico y social, quiero, de la mano de María y de su Hijo Jesucristo, invocar sobre todos nosotros la bendición de la primera lectura y que San Francisco tanto usaba:
“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.
El Señor se fije en ti y te conceda la paz.”

AMEN (Así sea)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Ante los avatares de la vida, ¡ qué frágil me siento ! Cuando el viento sopla de cara, que facilmente aflora en mí, ese "soldado que llevo dentro ", como decía S. Fracisco de Asís. Cuando comienza el día y doy gracias al Señor, por el nuevo amanecer y por toda su Misericordia, los buenos deseos y propósitos me llenan, y sin embargo, a la primera contrariedad, me olvido de mis buenos propósitos iniciales, diseñando estrategias que me permitan hacer frente a situaciones incómodas, me preparo para hacer frente en ese " campo de batalla" muchas veces virtual, que yo mismo me organizo, y ¡ zas !, de un plumazo, me cargo todas mis buenas intenciones, para convertirme en un vulgar espadachin, dispuesto a llegar hasta el final, para defender esa " causa ". ¡ Cuanta vida quemada inutilmente ! Si yo soy capaz muchas veces, en esta pequeña escala casi doméstica, de emplear mis energías de forma tan negativa, ¿ cómo me va a sorprender, que el mundo se crispe y reacciones con violencia en otras situaciones de alta tensión política, dónde por el contrario, el diálogo haría milagros ?
Ejercitar la paz en lo cotidiano, es el primer paso para hacerlo a otras escalas más importantes, si soy capaz de transmitir paz en las pequeñas cosas que me crispan, estoy haciendo un buen ejercicio para preparme a " encajar apaciblemente " otras situaciones mucho más problemáticas. Si yo tengo paz, seguro que podré regalar paz a los demás.
Gracias D. Andrés por mostrarme caminos para vivir por y para la paz, pues eso es lo que quiere el Señor de nosotros. Le deseo a Vd. y a todos los hermanos del Blog, un año Nuevo lleno de paz en sus vidas, y también a todos los hombres de buena voluntad.

Anónimo dijo...

Estimado D. Andrés y demás hermanos:

Solo el amor es capaz de llevar a la paz. Dejarse llevar por el odio ante una injusticia es lo fácil, nosotros lo católicos debemos de caminar por el otro sendero por dífícil que sea, porque convertirnos en jueces es nuestra respuesta automática y tantas veces inapropiada y equivocada. Solo Dios es Juez justo, pero antes que esto Padre de misericordia y paz.

Felices Pascuas y Féliz Año.

Un abrazo para todos.

Chony dijo...

Hace varios años que leí la vida de S. Francisco de Asís, y recuerdo que me llamó, mucho la atención, ese episodio que hoy nos narras; no entendía yo que el santo, se hubiese enojado porque sus frailes habían defendido (como supieron) las pocas pertenencias que tenían; no me parecía justo. ¡¡que distinto es ver las cosas de una forma meramente humana, a verlas con el espíritu de Jesús!! es cierto que casi siempre cuando nos sentimos atacados, solemos responder con violencia, (a ver quién puede mas) y S. Francisco nos dá una gran lección. Lo primero que observo, y que hace tiempo estoy convencida de ello, es que no deberíamos corregir a nadie, cuando estamos enojados, porque es dificil que en esas condiciones, lo hagamos con amor.
Y resulta francamente alecionador el comprobar, que la violencia sólo se pude vencer con amor, con buenos modos, tratando de llegar y comprender las circunstancias del otro; pués está claro , que la violencia genera violencia, y entonces surge la ley del mas fuerte.
Cuando el Señor te concede poder calmarte y dirigirte a esa persona agresiva, con calma, mostrándole cariño y atención, esa persona dialoga y cambia su actitud.
Por otro lado, me encantó la forma en que terminaste la homilía, con esa bendición de parte de Dios. Ya me gustó mucho, cuando preparé la lectura en casa; pero me pareció un gran detalle, el que lo hicieras. Muchas gracias
Para mi es claro que para ser portadora de paz, primero he de estar yo en paz, y sentir el amor de Dios dentro de mi, y con estas gracias, tratar de que en mi familia reine la paz; luego sí puedo llevarla a aquellos lugares donde me muevo.
Un niño nos ha nacido, un niño se nos ha dado; El Salvador, El Señor. El viene con profunda humildad, a salvarnos de nosotros mismos y de todos los males que nos acechan; yo al menos en esto confío.
Para terminar, quiero compartir con vosotros algo muy bonito.
Hace un año, en mi familia vivíamos tristes momentos; una nueva vida que surgía en el seno de mi hija, se truncó a primeros de diciembre, fué una esperiencia muy dolorosa para todos; hoy, un año después, la víspera de nochebuena, hemos tenido la estupenda noticia de que esta hija se encuentra nuevamente encinta. Este ha sido el gran regalo de esta navidad. Una nueva vida en la familia, GRACIAS SEÑOR, Y TAMBIÉN A TI MADRE, pués mucho tienes Tú que ver en este acontecimiento. Si os acordais, rezad un poquito pa ra que este embarazo llegue a feliz término.
Muchas gracias a todos, y un año para que el Señor nos aumente la fé, la esperanza y el amor.
Andrés, confío en que esa bendición alcance también a ese pequeño/a. Gracias de todo corazón, "El señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; El Señor se fije en tí y te conceda la paz"
BENDITO SEA DIOS
Chony

Anónimo dijo...

FERNANDO DEL BUSTO: Don Andrés, oraremos para que realice sus viajes por Asturias sin problemas y que el Señor le ayude en esa visita.

28 de diciembre de 2008 22:27

Me llamo Manuela. Yo estuve el domingo pasado en la Misa que D. Andrés celebró en una parroquia rural.
Os aclaro que es una parroquia un poco particular, la gente sólo tiene el domingo una Misa muy rápida sin participación de los feligreses y no hay nada más, el papel de D. Andrés era un poco complejo. Todos estábamos muy nerviosos porque D. Andrés nos animó a que hicieramos preces, ofrendas y a que hubiera una participación muy activa por parte de los laicos, no sabíamos como lo iban a aceptar porque nunca se había hecho cosa semejante.
Lo encomendamos a Dios y a la Santina y todo salió muy bien.
Quiero compartir con vosotros algunas anécdotas y comentarios surgidos después de la Misa.
Un señor hacía 24 años que no entraba en la Iglesia, la última vez lo hizo fue el día del funeral de su padre. Cuando salimos de Misa nos decía "Mucho me prestó la Misa con este cura".
Un matrimonio tenía programado salir la mañana del domingo para Pontevedra de viaje pero la tía los animó a que fueran a Misa y viajaran por la tarde, así lo hicieron y al día siguiente llamaron a la tía y le dijeron "Tía, ha merecido la pena quedarnos, estamos muy agradecidos"
Una amiga nos llama para decirnos "Me emocioné con las ofrendas, nunca habíamos vivido una cosa así en esta parroquia"
Además de estas anécdotas, hemos estado estos días recibiendo llamadas para decirnos lo mucho que les ha servido la homilía tan cercana y lo arropados y cercanos que se sintieron con "el cura del Obispado" que bajó al pasillo a decir la homilía y estuvo a la altura de todos.
D. Andrés, en nombre de la parroquia gracias porque el domingo ha hecho feliz a mucha gente y también ha hecho posible que se acercaran un poquito más a Dios.

pepitina dijo...

¡¡Dios siga bendiciéndote en este Año que ha comenzado, Pater!Al escuchar la bendición tan viva y real que llegaba a través del mp3..la sentí tan cercana que me llenó de Paz.¡fue hermoso! además tuve un recuerdo para mi padres que desde niña me daban esta bendición y yo (nosotros)hemos trasmitido a nuestros hijos.
Este año será importante trabajar la Paz en pequeños detalles de nuestra vida,-incluso doméstica-, pues vamos a sentir mucho el nervio y agitación por problemas económicos ,de paro y demás que vemos que van surgiendo y de una u otra forma nos afectan a todos.
Mantenernos cerca del Señor, Príncipe de la Paz, y de Su Madre, será lo mas eficaz; como bien dices:
-la paz y el amor sólo pueden poseerlos quien los recibe de Dios, el cual es origen de toda paz y de todo amor.-
Acerquémonos a la fuente y doblemos nuestra vida de oración.
Es Señor siga bendiciendo este Blog que tanto bien nos hace a todos.
Paz y Bien.