viernes, 19 de diciembre de 2008

Domingo IV de Adviento (B)

21-12-2008 4º DOMINGO ADVIENTO (B)
2 Sam. 7, 1-5.8b-12.14a-16; Sal. 88; Rm. 16, 25-27; Lc. 1, 26-38
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Queridos hermanos:
Estamos en el cuarto Domingo de Adviento. El próximo miércoles, día 24 de diciembre, por la noche celebraremos el nacimiento de Jesús, el Hijo Único de Dios. En este tiempo de Adviento nos hemos ido preparando para la venida de Jesús. Para ello hemos pensado un plan de Adviento; hemos tratado de ser fieles a ese plan; hemos orado sobre los textos bíblicos que la Iglesia nos proponía en las Misas; hemos querido ser receptivos a la Alegría, que sólo el Señor nos puede dar. Pero, para acercarnos más a Jesús, se nos propone hoy, además, hacerlo a través de su querida madre, María.
- Nos narra el evangelio que el ángel Gabriel se presentó a una doncella de una aldea perdida en la montaña de Galilea. A esta doncella se le propone de parte de Dios la posibilidad de ser la madre del Mesías, la madre del Hijo de Dios. Ella pregunta al ángel Gabriel que cómo va a quedar embarazada si no ha mantenido relaciones con ningún hombre, a lo que el ángel le contesta que será el Espíritu Santo quien la cubra y quien la deje encinta, pues todo es posible para Dios. Al oír esto María, ya sin ninguna duda y con total disponibilidad, contesta: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.
En el momento en que María contesta de este modo, ella se queda embarazada. Su vientre recibió la semilla divina, que fecundó su óvulo, y allí apareció una vida humana y a la vez una vida divina. María llevaba dentro de sí a un niño humano y a la vez a Dios mismo.
El 25 de marzo la Iglesia celebra la festividad de la Encarnación del Hijo de Dios en el vientre de María y el 25 de diciembre la Iglesia celebra el nacimiento de Jesús. No quiero ahora detenerme en si tales días corresponden realmente a las fechas de la concepción y del nacimiento de Jesús. No es el momento. Pero lo que sí quisiera plantearme, aquí y ahora, es la siguiente pregunta: ¿Qué pasó durante estos 9 meses, es decir, durante el tiempo del embarazo[1]? Nada de esto se nos dice. Uno de los evangelistas únicamente nos dice que en estos 9 meses sucedió el encuentro de María con su prima Isabel.
Se ha de suponer que en estos 9 meses la Virgen María percibió algunos cambios en su cuerpo, lo mismo que les sucede a todas las mujeres que se quedan embarazadas. Lo que voy a decir ahora lo he preguntado a algunas mujeres que han sido madres. Lo primero que me dijeron es que cada embarazo es distinto. De modo general, lo que una mujer embarazada puede sentir y, por tanto, lo que María pudo haber sentido es esto (perdón por los errores e imprecisiones que cometa al decirlo):
* En el primer trimestre María pudo sentir, entre otras cosas, nauseas, vómitos, se volvió más sensible, tuvo más sueño, se le agudizó el olfato. A partir de la semana 12 de gestación ya estaba formado el bebé.
* Parece que el segundo trimestre pudo ser el mejor, pues María quizás no tuvo ya las nauseas, ni las molestias del primer trimestre, ni tampoco la pesadez que tendría en el tercer trimestre. También es cierto que hay mujeres que lo pasan mal, muy mal durante todo el embarazo. En este segundo trimestre, a partir de la semana 18, María habría empezado a notar que la criatura se movía dentro y daba alguna patada.
* En el tercer trimestre los pulmones de María se habrían visto aprisionados, porque el niño ya habría crecido bastante y necesitaba más espacio. Además, María tuvo que llevar más peso consigo en este tiempo y esto le dificultó para caminar, con la consiguiente hinchazón de piernas y con dolor de riñones.
Sí, en María hubo un cambio en su cuerpo durante el embarazo, pero también en su mente, pues dejó de ser adolescente para convertirse en toda una mujer. Dejó de ser mujer a secas para irse convirtiendo poco a poco en madre. Asimismo la relación con su entorno: vecinos, familiares… tuvo que cambiar. Ella vería ahora todo con otros ojos y a ella también la verían con otros ojos. El embarazo de María tuvo que ser muy bonito, el sentir cómo se iba creando dentro de su ser una vida nueva e independiente de ella. Para María lo más bonito que podía sucederle era el ser madre. Por todo lo que acabo de narrar, se puede decir que María fue, es y será solidaria (aunque los cristianos hablamos más de “estar en comunión”, que tiene un significado más profundo que la mera solidaridad) con todas las mujeres que han estado embarazadas, que lo están y que lo estarán. María acoge, comprende y vela sobre todas las mujeres embarazadas.
El 4 de diciembre de 2008 leía en un periódico el testimonio de una mujer, Esperanza Puente, que había abortado. Decía así: “He querido explicarles lo que vivimos las mujeres cuando vamos a abortar. El miedo, la angustia, la soledad cuando te enfrentas a un embarazo inesperado y te abandona tu pareja, o no hay comprensión por parte de la familia, o te amenazan en el trabajo: «abortas o te despido», o hay exclusión social, o tienes problemas económicos...”. También María pudo pasar por esta soledad, por esta angustia y por este miedo. José pudo denunciarla y ella podría haber acabado lapidada junto con su hijo. Por eso, María está en comunión con todas las mujeres que, por una razón u otra, se han visto obligadas a abortar, o están abortando ahora mismo, o van a abortar en un futuro.
María está asimismo en comunión con tantas mujeres que no pueden tener hijos
; está en comunión con tantas parejas que, por una dificultad del varón o de la mujer, no pueden engendrar hijos y se quedan sin ellos, a pesar de ansiarlos tanto.
Igualmente María está en comunión con tantas mujeres que se casaron enamoradas y por haber fracasado su matrimonio y debido a su edad ya no pueden tener hijos, a pesar de que los deseaban y los desean con todas sus fuerzas.
Alguien puede preguntarse o preguntar por qué María puede estar en comunión con todas estas personas y la respuesta es que María llevó en su vientre, no simplemente a un niño, sino que con ella tenía a Dios mismo, al Hijo Único de Dios Padre. ¿Qué habrá sentido María en su espíritu al llevar a Dios durante esos 9 meses? Pues bien, a través de su Hijo, María pudo, puede y podrá estar en comunión con todas esas personas.
- Como siempre, termino con una idea este domingo anterior al día 22 de diciembre; la idea es que no pongamos nuestras fuerzas o salvación en el dinero, sino en Dios. Es cierto que hay crisis, que hay una gran necesidad de dinero para muchas familias, pero creo que la lotería no es la solución. Además, la lotería solucionará el problema a mucho menos de un 1% de la población española.
En nombre de Dios, un año más rompo estas participaciones de lotería en presencia vuestra y digo que sólo quiero poner en El mi seguridad, y esto quiero hacerlo con su fuerza, con su luz y con su gracia.
[1] Hay algunas imágenes en las iglesias que nos muestran a María embarazada. A mí siempre me inspiraron ternura dichas imágenes

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo una mujer, sana en lo mental, sabe lo que es llevar una nueva vida dentro de sí. Aún siendo esta persona mujer-niña, desde que es consciente por ver su vientre abultado o por sentir los movimientos del bebé, su psique empieza a sufrir tremendas tranformaciones. Dios, en su infinita sabiduría, la llena de una sensibilidad desconocida, crece en ella, de forma espontánea, un gran amor a ese hijo y a la vez ella necesita sentirse querida y mimada. Este periodo es tan importante, que de él depende, y mucho, el buen desarrollo del nuevo ser. Es otra prueba más del AMOR con que Dios impregna toda Creación.
Si a todo lo anterior unimos que, María, mediante su fe, fue consciente de llevar consigo al mismo Hijo de Dios, y que además tuvo que pasar por una situación conflictiva, explicando lo que sucedía... abarca todos los estados anímicos por los que pasan las mujeres en sus distintas circunstancias. Es feliz con la que lo es y triste con la que sufre incomprensión, abandono o en la desesperación (sólo en un momento de desesperación se decide el aborto) aborta. María no es la mejor de las mujeres, es LA MUJER.
Su espíritu maternal nos acoge, nos consuela y nos protege... Es la maternidad llevada al último extremo. ES MADRE y como toda madre, e olvidó de sí misma en beneficio de del hijo. No le importó las repercusiones que para ella trajera ese embarazo. Es pues Madre divina, pero madre humana también.

Fernando del Busto dijo...

Desde luego, en esos tres meses de convivencia se encuentra una novela.

Fernando del Busto dijo...

Disculpe, padre, antes se me olvido darle la gracia por esta predicación tan hermosa.

pepitina dijo...

Al leer este evangelio por milésima vez en mi vida..ví una novedad,fue como si todo este relato, con su anuncio, la sorpresa y la realidad, se posasen sobre María sin apenas hacer ella nada. Todo era cosa de Dios,como si aquella joven mujer fuera sólo un receptáculo vacio para ser llenado..La entrada , la luz, el temor incluso y la turbación le fueron impuestos por el Altísimo. Ha sido y es una historia de amor en la que el Amante amado y el Amado amante es quien actua y toma la iniciativa; quien alegra, con su Alegría, quien la cubre con su Poder,quien hace Madre a la Virgen.
De María,¿qué decir?: la virgen se llamaba María.Detrás de esta frase corta y tan hermosa, descubro el recogimiento,la oración, la escucha,que la hicieron experimentar su pequeñez,tan necesaria para vivir en continua disponibilidad a la voluntad de Dios, como vivió toda su vida.
Se nos dice tan poco de la Virgen, lo esencial. Nosotros rebuscamos tanto, nos preguntamos acerca de todo y nos rodeamos de tanto accesorio que acaba por ahogarnos..
Seguro que es mucho mas fácil el camino si nos guiamos por María; "la virgen se llamaba María", y de tal sencillez sugió la respuesta mas hermosa imagida por la humanidad expectante: "hágase en mi según Tu Palabra".
Me encantaría tener noticias de Any, a quien muchos hemos recordado..
Para todos los amigos,¡¡Feliz Navidad!!
Teniendo a Dios con nosotros estaremos unidos en el Señor que nace y nos salva hoy nuevamente.
Un fuerte y gran abrazo y que estas Fiestas santas, no nos hagan perezosos en el Blog.

Anónimo dijo...

María también está al lado de la madre que lleva su embarazo en soledad.
Esa que va sola al ginecólogo y que cuando el bebé da pataditas se acaricia su barriga para trasmitirle seguridad.
Esa que en la soledad de la noche le canta una nana para que el bebé
se aya acostumbrando a su voz.
La que despidieron del trabajo porque se quedó embarazada y que tiene mil dudas pero sigue adelante porque, dice: no se qué va a ser de mi, solo se que este niño es toda mi vida.
Creo que María, en algún momento, también sintió algo de ésto.
Feliz Navidad para tod@s.
Un fuerte abrazo.
Soco

Chony dijo...

BENDITA ERES TU MARIA, NIÑA DE JERUSALEN: Bendita sí, porque has
creído, y porque has creído, has sido madre, y madre de Dios;
y por Ti Madre, nos ha llegado la salvación.
¡Qué cercana te siento, madre! porque hoy me doy cuenta de que cuando yo estaba gestando a mis hijas, Tú María, vivias esos momentos de ilusión y de espera conmigo. Porque todas las molestias que pude padecer en los embarazos,(benditas molestias) tu los habias pasado primero, y cuando yo percibía el movimiento de esa nueva vida dentro de mi, tu Madre estabas cerca, alegrándote conmigo.
¡¡¡Qué cosa mas grande es el ser madre!!! creo que es el mayor don
que Dios pudo conceder a la mujer. Llevar en tu cuerpo la fuente de la
vida; e ir esperimentando dia a dia, como una vida distinta de la tuya crece en tu interior. Es cierto, una se convierte en mujer en ese momento; una mujer tierna ,sensible delicada, porque se está
preparando para recibir en sus brazos a esa criatura que ya tanto ama, y que aún no ha visto.
Un bebé es la cosa mas hermosa del mundo, y lo que mas ternura
despierta, aunque no sea tuyo. Así que cuando es propio...te deshaces
de amor, y solo quieres arroparlo contra tu pecho, y no dejar de mirarlo.
¡Qué no sentiría María, sabiendo que ese hijo ademas era el hijo de
Dios! y ¡cuánto sufrimiento comporta esta realidad! Porque lo cierto es que los hijos nacen, crecen y se van, pero siempre permanecen unidos a su madre, es como si el cordón umbilical no se rompiera nunca.
O quizás sea mas real el decir, que es la madre la que permanece unida para siempre a su criatura, hasta que se muere. La dicha mayor que le puede ocurrir a una mujer, es el ser madre, no hay nada igual.
No cabe duda de que en estos tiempos en que tanto dicen que se lucha por la igualdad, lo único que tratan es de destruir a la mujer, en lo mas sagrado que posee, la fuente de la vida, su útero. ¡Cómo se puede decir que quieren ayudarla, cuando penetran impunemente en ese "tabernáculo" y destruyen la vida en sus cominzos, le arrancan la propia vida, porque no cabe duda que tras la muerte de un hijo, aunque aún no haya nacido, se te va parte de la tuya.
María, madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros; y ayúdanos a estar cercanos a las jóvenes que se ven arrastradas a tomar esa decisión.
Yo te doy las gracias de todo corazón, Andrés, porque escuchándote me he emocionado profundamenrte. Pués no solo recordaba mis embarazos,
tambien venian a mi mente las gestaciones frustadas de dos de mis
hijas(la última hace un año) y el tremendo sufrimiento que esta
pérdida supuso para ellas; que ya había podido escuchar el corazón de
esos hijos que se quedaron por el camino, o mas bién el Señor les
marcó otro rumbo; este es el único consuelo que te queda.
Siempre he de pedir perdón a todos los que seguis este bloc, porque lo
cierto es que me enrollo demasiado. La verdad es que tengo tanto porque dar gracias a Dios, que no soy capaz de simplificar. Perdonadme, por favor.
Que todos esteis a la espera de ese Niño nacido de María, y que ha
venido a salvarnos de tantas esclavitudes. Que os encuentre
despiertos, espectantes, para recibirle con gran alegría; y que El os acompañe siempre. Santa Navidad a todos. Lo mismo para ti, Andrés; que María nuestra Madre, te acompañe siempre.
¡¡Bendita Tú que has creído,!! MADRE RUEGA POR NOSOTROS
BENDITO SEA DIOS.
Chony

David rico dijo...

Buenas a todos. Gracias padre por esta homilía tan maravillosa.
Estoy de acuerdo en que la virgen María vela por todos nosotros en todo momento..es nuestra madre y se comporta como tal. Estos días para mí han sido muy difíciles, he estado ingresado una semana en el hospital, y ay en la soledad del mismo me sentía acompañado de mi otra madre, la virgen. Aunque parezca mentira me sentía acompañado por ella y cuidado, sentía como si alguien me estuviese cuidando cuando mis familiares se iban del hospital. Me decía que ojala algún día pudiese entregarme a Dios con tanta plenitud como se entrego María a la voluntad de Dios sin poner ningún obstáculo.
Hoy miércoles hemos ido a cantar una misa a la cocina económica de Oviedo para toda la gente desfavorecida y para los voluntarios, y en esta misa, siempre estaba muy presente la Virgen María, nos estaba guiando y cuidando.
Aprovecho este blog para animaros a que este fin de semana acudais todos a Madrid al encuentro de las familias, yo es el primer año que voy a ir, y estoy muy orgulloso de ello, tengo ganas de decir a los cuatro vientos que...!!Quiero pertenecer a la familia Cristina!!
Un saludo para todos y Feliz Navidad a todos.

Andrés Pérez Díaz dijo...

Querido David: ¡Cuánto siento tu ingreso en el hospital y tu enfermedad! Confío en que estés plenamente restablecido. Así se lo pido a nuestra buena Madre, María.

David rico dijo...

Muchas gracias Padre. Estoy en plena recuperación, pero se que nuestra madre Maria está cuidandome y protegiendome...esa es la mejor protección posible.
De nuevo muchas gracias por el interes.

Anónimo dijo...

A través de esta bella Homilía de D. Andrés, he seguido de forma mucho más próxima y humana el embarazo de María.
Yo no me había detenido a pensar en la gestación de la Virgen. Siempre dí por hecho, que de la misma forma que su Concepción había sido excepcional, también lo sería su embarazo, no me paré a pensar en los problemas y vicisitudes que conllevaba esta situación para aquella adolescente, que de golpe, tiene que asumir el papel de la Madre más importante de la historia.
Me llama poderosamente la atención, un pasaje de cada trimestre de su embarazo, y desde ahora me atrevo a encabezar una especie de título para cada una de estas tres etapas:
Primer trimestre.
María Reina de la Fe. Ella creyó en el Señor, se fió de su palabra y de su propuesta, sin poner obstáculos, " allanando el camino del Señor ". Me llama la atención que sea un Angel en sueños, quién le contará a José, la Buena Nueva, despejando su incertidumbre, lo que me hace suponer que Ella, dejó en manos del Señor esta delicada gestión, otra demostración de Fe. La repercusión fisiológica y psíquica, que puede haber generado en Ella esta situación excepcional, me la supongo ahora, quizás muchas noches sin dormir..., miedo, etc.
Segundo trimestre
María Reina de la Caridad. No le importa, dejar su casa y marchar a la de su prima Isabel, para cuidarla hasta el parto. No había ni avión, ni AVE, ni coche, solo los borricos hacían el papel de taxis, o incluso caminando..., a la montaña dónde residía su pariente..., ¿Cuanto amor y deseo de servicio hacia los demás, hay en este gesto generoso de la Virgen encinta?
Tercer trimestre
María Reina de la Humildad. Como una más, emprende el camino duro y árduo de un viaje lleno de incomodidades para empadronarse desde Nazaret hasta Belén. Camino dificil en los últimos días de su embarazo, pero va a cumplir la Ley, y lo hace sin oponerse, Ella, la Madre de Dios, hecho Hombre, siguiendo los preceptos de los humanos.
D. Andrés hace una descripción de la fisiología del embarazo de María preciosa. Ha puesto una gran sensibilidad en contar cómo se pueden manifestar cambios en la mujer a lo largo de estos meses. Es cierto que el embarazo es un hecho fisiológico, pero también " traumático " para las mujeres. Algunas tienen la suerte de no tener síntomas, otras todo lo contrario, pero lo que sí es verdad, es que se produce una alteración hormonal tremenda, que es responsable de muchos estados de ansiedad, miedo, y de conductas a veces inexplicables en la embarazada, es un desdoblamiento del organismo que debe dar cabida, cuidado, y alimento a otro nuevo ser que viajará durante un tiempo a expensas de la mujer embarazada.
Gracias D. Andrés por esta descripción preciosa y humana del embarazo de nuestra Madre María, ella como nadie, " visitará " y acogerá, a todas las madres del mundo,independientemente de sus circunstancias personales, incluoso a aquellas que no quieran serlo, o renuncien a ello.
¡ Feliz Navidad !
Un abrazo a todos los hermanos del Blog.