viernes, 12 de diciembre de 2008

Domingo III de Adviento (B)

14-12-2008 3º DOMINGO ADVIENTO (B)
Is. 61, 1-2a.10-11; Lc. 1, 46-50.53-54; 1 Tes. 5, 16-24; Jn. 1, 6-8.19-28
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Queridos hermanos:
* En este domingo os invito a llegar a casa y coger los textos de la Biblia que hemos escuchado: leedlos despacio y saboreadlos, como si estuvieseis comiendo un helado. Son unos textos preciosos. También quien tenga la oportunidad que coja la homilía que estoy predicando ahora y saboree los textos de los santos que voy a citar al final.
* En este tercer domingo del tiempo de Adviento siempre se recogen frases de la Sagrada Escritura que hacen referencia a la ALEGRIA. Por ejemplo, en la primera lectura, que es del profeta Isaías, se dice: “Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios”. En el salmo responsorial se dice como respuesta: “Me alegro con mi Dios”, y más adelante: “Se alegra mi espíritu en Dios”. Y San Pablo, en la segunda lectura, dice: “Estad siempre alegres”.
* La alegría, según Sto. Tomás de Aquino, es el primer efecto del amor. Sólo quien ama puede estar contento y alegre. Se podría decir que hay tantas clases de alegría como clases de amor: la alegría de quien ama una buena comida es bien distinta de la que goza quien acaba de enamorarse. Sin embargo, la alegría de amar a Dios no puede compararse con ninguna otra. Por ello, S. Pablo en el momento en que relata los padecimientos que está sufriendo por causa de la fe declara abiertamente: “estoy lleno de consuelo y sobreabundo de gozo en medio de todas nuestras tribulaciones” (2 Cor. 7, 4).
En los relatos de la Resurrección del Señor se percibe una alegría especial, que llevarán los apóstoles siempre en su espíritu, a pesar de las dificultades y persecuciones. Es el cumplimiento de la promesa que les hiciera Jesús en la última Cena: “Y yo os daré una alegría que nadie os podrá quitar” (Jn. 16, 22). En efecto, la alegría de los cristianos no va a depender de su estado de ánimo, ni de su salud, ni de ninguna otra causa humana, sino de haber visto al Señor, de haber estado con El. Sólo la cercanía de Dios es el motivo de la alegría profunda, de un gozo incomparable. Como bien nos dice San Pablo en la carta a los Gálatas, la alegría es uno de los frutos del Espíritu Santo (Gal. 5, 22).
La alegría cristiana es de una naturaleza especial. Es capaz de subsistir en medio de todas las pruebas, incluso en los momentos más oscuros. Puede elevarse siempre sobre todas las circunstancias de lo que nos rodea. Con la alegría, el cristiano hace mucho bien a su alrededor, pues esa alegría lleva a Dios. Dar alegría a los demás será frecuentemente una de las mayores muestras de caridad, el tesoro más valioso que puede dar a quienes le rodean. Muchas personas pueden encontrar a Dios en la alegría del cristiano.
* ¿Cómo lograr y alcanzar esta alegría en nosotros? La “receta” se nos da también en las lecturas de hoy:
- “Dar la buena noticia a los que sufren, vendar los corazones desgarrados, proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, proclamar el año de gracia del Señor”. Es decir, dar noticias de esperanza a los demás.
- “Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión […] No apaguéis el espíritu […] Guardaos de toda forma de maldad”.
* Si me permitís y para terminar, voy a transcribir a continuación una serie de frases de unas personas expertas en alegría: los santos. Sus palabras son mejores que las mías y tienen la fuerza de haberlo vivido en sus propias vidas:
- Decía San Gregorio Magno: “Perdemos la alegría verdadera por el deleite de las cosas temporales”.
- Decía el Pastor de Hermas, un autor cristiano de los primeros siglos del cristianismo: “Una persona alegre obra el bien, gusta de las cosas buenas y agrada a Dios. En cambio, el triste siempre obra el mal”.
- Decía San Josémaría Escrivá: “¿No hay alegría? Piensa: hay un obstáculo entre Dios y yo. Casi siempre acertarás”.
- San Atanasio: “Los santos, mientras vivían en este mundo, estaban siempre alegres, como si siempre estuvieran celebrando la Pascua, la Resurrección de Jesús”.
- San Juan Crisóstomo: “Los seguidores de Cristo viven contentos y alegres, y se glorían de su pobreza más que los reyes de su corona”.
- Sta. Teresa de Jesús: “Mas esta fuerza tiene el amor, si es perfecto: que olvida más nuestra alegría por alegrar a quien amamos. Y verdaderamente es así, que, aunque sean grandísimos trabajos, entendiendo alegramos a Dios, se nos hacen dulces”.
- San Juan Crisóstomo. “En la tierra, hasta la alegría suele parar en tristeza; pero para quien vive según Cristo, incluso las penas se transforman en gozo”.
- San Agustín: “El gozo en el Señor debe ir creciendo continuamente, mientras que el gozo en el mundo debe ir disminuyendo hasta extinguirse. Esto no debe entenderse en el sentido de que no debamos alegrarnos mientras estemos en el mundo, sino que es una exhortación a que, aun viviendo en el mundo, nos alegremos ya en el Señor”.
- San Basilio: “Siempre estarás gozoso y contento, si en todos los momentos diriges a Dios tu vida, y si la esperanza del premio suaviza y alivia las penalidades de este mundo”.
- Santo Tomás de Aquino: “Las fiestas se han hecho para promover la alegría espiritual, y esa alegría la produce la oración; por lo cual, en día festivo se han de multiplicar las plegarias”.
- Juan Pablo II: “La alegría cristiana es una realidad que no se describe fácilmente, porque es espiritual y también forma parte del misterio. Quien verdaderamente cree que Jesús es el Verbo Encarnado, el Redentor del Hombre, no puede menos de experimentar en lo íntimo un sentido de alegría inmensa, que es consuelo, paz, abandono, resignación, gozo… ¡No apaguéis esta alegría que nace de la fe en Cristo crucificado y resucitado! ¡Testimoniad vuestra alegría! ¡Habituaos a gozar de esta alegría!”

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy la Homilía de D. Andrés es toda un himno a la alegría, a la esperanza de que el Señor, núnca abandona a su pueblo.
A pesar de los altibajos de la vida, especialmente en estos últimos años, he comprobado que la oración sincera y la fe, son proveedoras siempre de paz, y consecuentemente de una "alegría" del espíritu que hace que pueda seguir hacia adelante, sorteando las dificultades que se van presentando y teniendo un ánimo predispuesto para la ayuda y para la comprensión, cosas que hace unos años no sentía, o por lo menos, no estaban tan patentes como ahora dentro de mí.
Cuando los amigos se refieren a mí, lo hacen desde la apreciación de la fortaleza de ánimo, desde la valentía para afrontar situaciones duras, o desde mi paciencia para lo que ellos denominan " aguantar el rollo ajeno ". ¡ Qué equivocados andan ! Si cumplo algún criterio de los descritos, es unicamente por que Dios me asiste, porque dentro de mi debilidad y flaqueza, subsiste la esperanza en El, y cada vez más, espero de su Misericordia TODO.
Doy gracias a Dios muchas veces a lo largo del día, y especialmente cuando me despierto, pero mi agradecimiento es por toda la Obra de su Creación, y por tantas muestras de cariño Paternal con que me colma. A veces, sin darme cuenta, estoy cantando, como cuando era adolescente, y eso me perturbaba al principio, me parecía incluso irresponsable por mi parte, y dada mi situación, pero ahora, leyendo esta Homilía de D. Andrés, y las Lecturas, creo simplemente, que Dios quiere que esté así, como si volviera a comenzar a vivir, dándome una nueva oportunidad de dar paz y alegría a los demás, y también de sentirla yo mismo, sin avergonzarme de ello.
Gracias D. Andrés por traer también mucha alegría y paz a mi vida, a través de esos caminos tan sorprendentes que utiliza el Señor.
Un abrazo a los hermanos del blog.

Violeta dijo...

Querido Andrés y simpatizantes del Blog:
Tengo motivos suficiente para estar alegre y es porque el Señor habita en mi, en ti y en cada creatura salida de sus manos…, por eso las lecturas de hoy repiten y repiten: “Estad alegres.”

Andrés nos invita a saborearlas como quien come un helado, sí, es más gratificante para el espíritu el ir repitiendo esas frases tan alentadoras: “ Me alegro con mi Dios ”Desbordo de gozo con el Señor” “Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador” Para poder gozar de esa alegría el apóstol nos dice: “ Sed constantes en la oración”, es en ella donde podemos saborear mejor esa presencia amorosa de Dios en nuestras vidas. Alentados por la misma escritura que nos recuerda: “El que te ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas”. Gracias Señor y gracias a los que nos lo recuerdan diariamente con tanta paciencia.

Me fijé con más intensidad en la frase: Sobreabundo de gozo en medio de mis tribulaciones”. No se entiende que podamos estar, por dentro, llenos de alegría, en medio de tribulaciones; pero los santos, como bien nos recuerda Andrés, así lo experimentaron. El P. Francisco Coll también repetía: “Cuanta más contrariedad más contento experimento”.(Yo debo estar muy lejos de decir y menos de vivirlo…¡Claro! Me falta tanto para poder llegar a ese nivel…No me extraña que el gran Papa Juan Pablo II nos alertara diciendo: “La alegría cristiana no se describe con facilidad por ser interior, espiritual, sólo se saborea en el alma…

Pues hermanos, hoy quiero haceros partícipes de mi alegría y es que: El día 6 del mes en curso, el Papa Benedicto XVI aprobó los milagros realizados por El P. Francisco Coll, (Fundador de las Dominicas de la Anunciata) y del Hno. Rafael Arnaiz Barón (Trapense, de Burgos- Oviedo) y autorizó a la Congregación de las causas de los Santos para promulgar los Decretos de reconocimiento de los milagros para sus Canonización. Este acto va orientado a toda la Iglesia universal…, tendremos dos nuevos santos españoles. Demos gracias a Dios y alegrémonos.
Procuremos no apagar nuestra fe, que es la que nos mantiene en la gracia y la alegría.

Any dijo...

San Basilio: “Siempre estarás gozoso y contento, si en todos los momentos diriges a Dios tu vida....
Esta frase me ha llegado al corazon .. pues con ella creci .. aunque reconosco que por momentos no es facil ... pues las penas estan y uno las vivie y se angustia con ellas ..por mas que sepa que Dios esta con nosotros ... En estos dias en que estoy triste por la partida de mi padre .. y por el accidente que tuve y por el cual me tengo que operar esta semana les contaba a unas amigas que me faltaba la presencia de mi padre para sentirme protejida .. y Lucy me escribio esto que comparto con ustedes ..Ana, me tomo el atrevimiento de transcribir un párrafo de tu mensaje:
el solo pensar que no va a estar "Ese hombre de grandes espaldas
...mi papa," me da una tristeza enorme ...... "
Te pregunto, si tu papi fue siempre tu refugio y protector, cuanto más
ahora, que está justo donde puede intermediar con más proximidad la
ayuda divina. y en ese momento la alegria volvio a mi.Como siempre me enseñaron .. quien tiene a Dios debes estar alegre ... eso trato ....solo tenemos que estar alertas .. y vivir confiados en El
Amigos les pido uan plegaria para que mi operacion salga bien ¡¡¡ muchas gracias
Querido padre Andres .. encomiendame a Dios .....

Andrés Pérez Díaz dijo...

Querida Any:
En la Misa de este domingo III de Adviento, en la catedral de Oviedo, te encomendaré ante esa operación que te van a realizar. Pido a Dios y a la Virgen que te recuperes muy pronto. Un abrazo y la bendición de Dios sobre ti.

Anónimo dijo...

Estimado D. Andrés y demás hermanos:

Se ha dicho muchas veces: Vivid con los pies en la tierra pero con el corazón en el cielo. Yo creo que esto es muy válido para aplicar en nuestra vida aquí abajo. Si somos salvos por Cristo hemos de experimentar ya aquí esa alegría, pues que es esta vida sino ni siquiera un segundo comparada con la Eternidad. Alegría ante la felicidad mas absoluta que nos espera y que ni siquiera podamos imaginar.

Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. (San Juan 17, 11 y 13)

Any rezaré para que tu operación salga bien.

Un abrazo a todos los hermanos.

Anónimo dijo...

Releyendo las lecturas y las citas de D. Andrés me he sentido pequeña. Cuando siento cerca a Dios, cuando disfruto en la Misa, cuando la oración personal es un gozo inmenso me siento feliz y alegre. Pero cuando esto deja de ocurrir desaparece en mi el optimismo y la felicidad. No son las circunstancias del momento las que me provocan la alegría sino le cercanía del Señor.

Fernando del Busto dijo...

También me sumo a las oraciones por Any. Y daré gracias a Dios por los sacerdotes que, como don Andrés, nos recuerdan a diario que Dios nos quiere y es nuestra gran alegría y gran esperanza.

Chony dijo...

Tiempo de adviento, tiempo para estar alegres, ya que esperamos un
Salvador. Hoy tercer domingo, también llamado de Gaudete, domingo de alegría especial dentro de este tiempo.
Ciertamente las palabras que hoy nos pone la iglesia, son francamente hermosas, nos hablan constantemente de alegría, que estemos alegres, nos lo repite por activa y por pasiva. Montones de veces habré escuchado que el cristiano ha de ser alegre, y yo me decía a mi misma: Estará alegre, cuando pueda, ya que en la vida hay tanto dolor y angustia, que hay momentos en que parece imposible que puedas estar
alegre, ni volver a estarlo.
Hoy puedo decir con "alegria" que esto no es tan imposible como yo
creía. Y es que si fuese imposible, no nos lo mandaría el Señor; porque nos lo manda "Estad alegres". Parece una paradoja que en estos tiempos en que hay tanta angustia, tristeza, dolor de todo tipo, se nos pida esto.
¿Cómo es posible? El Señor ha tenido el detalle, la delicadeza de
que pueda comprobarlo en mi propia vida. ¿De dónde surge pués esta alegría, este gozo que te hace ver la vida con esperanza, y afrontar los acontecimientos, sean los que sean, con paz, y advirtiendo que tras todo lo que nos ocurre, siempre está Dios, que nos tiene bien cogidos de la mano? La respuesta para mi no es otra
que la costancia en la oración; esos ratos de intimidad entre mi Dios y yo, en que puedo gozar de su cercanía, de sus caricias, de su
perdón; esos momentos en que me permite entregarme a Él sin reservas, en los cuales esperimento un gozo que no se puede comparar a ningún
otro.
Y este gozo procede de que en esos encuentros yo me siento amada
profundamente, y además tengo la certeza de que ese Amor siempre me
será fiel. Y es cierto que el amor produce alegría, y ademas esta
alegría no se puede ocultar. Cuando salgo de estos encuentros soy otra persona, feliz, dichosa, trasformada y con ganas de querer a todo aquel que me encuentro al paso; incluso de poder bendecir a quienes me hayan ofendido en alguna ocasión. Esta es la fuerza del amor. La alegría, la paz, y la acción de gracias, que yo suele ser lo primero que hago al despertar, y lo último al ocostarme.
En alguna ocasón, Andrés, en tus homilías nos hacías una pregunta:
Sois felices? Mi respuesta inmediata era un"si" rotundo.
¿Acaso en mi vida no hay sufrimiento, tribulación, pruebas? por supuesto que sí, pero a pesar de esto, mirando a mi interior tengo que reconocer que soy feliz, una felicidad muy distinta a la que entiende el mundo. Este (el mundo) seguramente mirando mi vida
pueda pensar, que no sé que motivos tengo para sentirme así, pues seguramente para ellos mi vida no es nada envidiable, y desde luego nada ha sido en ella como yo lo había pensado. Este es el gran misterio, que a pesar de todo yo soy dichosa, porque nadie se imagina lo que yo he recibido del Señor. ¡¡¡Tanto tanto me ha dado, que me desborda su amor!!! Por consiguiente la alegría es producto del amor, del AMOR así con mayúsculas, y de esos encuentros que permiten
sustentar dicho Amor.
Esto lleva su tiempo, es un don que el Señor en su gran misericordia nos concede cuando Él quiere. No se puede pretender permanecer en paz y con esa alegría profunda en los momentos díficiles, si nó tienes ese
contacto con el Señor. Yo al menos creo que es indispensable, como me
dijeron a mi hace ya varios años, es cuestión de vida o muerte. Quizás alguien piense lo mismo que yo en aquellos momentos, ¡qué
exageración!; pués hermanos quién me lo dijo tenía toda la razón del
mundo. Si no comes te vas debilitando poco a poco hasta que te mueres; pues esto es lo mismo, cuando no tienes encuentros diarios con El Amado, poco a poco te vas dejando absober por el mundo, y te vas olvidando de quien realmente te ama.
Las alegrías de este mundo son pasajeras, efímeras, se esfuman al más mínimo contratiempo, la alegría de Cristo resucitado permanece por siempre en lo mas profundo de nuestro ser.
Any, me acordaré de ti en mis oraciones. Que todo salga bién.
Hermanos que tengais una "alegre semana en Cristo"
A ti Andrés, nuevamente gracias, porque mucho me estás ayudando.
BENDITO SEA DIOS.
Chony

Anónimo dijo...

¿San José María Escribá?

ahhhhhhhh San Josemaría Escrivá...
éste sí me suena...

Muchas gracias por las homilías, cada semana son aire fresco.

pepitina dijo...

En estas fechas en que abundan las celebraciónes de Adviento, ante estas cortas vacaciones, en los grupos de oración ó parroquiales, se prestan para vivir esta alegría del Señor ya sea desde ese:
“Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios”, ya bien en ese, "sobreabundo de gozo en medio de todas nuestras tribulaciones” de Pablo, pues éstas nunca faltan. Es entonces cuando se vive el Gozo cristiano, sin dudar un momento que proviene de Dios.San Agustín esta última temporada aporta mucho a mi vida interior y hace vivas sus palabras:
"viviendo en el mundo, nos alegremos ya en el Señor”; tener esta experiencia con el panorama que nos rodea es un verdadero milagro.
Pero sobretodo ha sido Juan el Bautista con sus palabras:"Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor", quien da la pauta a mi oración esta semana. El sermón de S. Agustín no tiene desperdicio,y deseo compartirlo con vosotros, como un mensaje de Felicitación navideña.
-"Juan era la voz; pero el Señor era la Palabra que existía ya al comienzo de las cosas. Juan era una voz pasajera, Cristo la Palabra eterna desde el principio.
Suprime la palabra, y ¿qué es la voz? Donde falta la idea no hay más que un sonido. La voz sin la palabra entra en el oído, pero no llega al corazón.
Observemos el desarrollo interior de nuestras ideas. Mientras reflexiono sobre lo que voy a decir, la palabra está dentro de mí; pero, si quiero hablar contigo, busco el modo de hacer llegar a tu corazón lo que ya está en el mío.
Al buscar cómo hacerla llegar a ti, cómo introducir en tu corazón esta palabra interior mía, recurro a la voz y con su ayuda te hablo. El sonido de la voz conduce a tu espíritu la inteligencia de una idea mía, y cuando el sonido vocal te ha llevado a la comprensión de la idea, se desvanece y pasa, pero la idea que te trasmitió permanece en ti sin haber dejado de estar en mí.
Y una vez que el sonido ha servido como puente a la palabra desde mi espíritu al tuyo,¿no parece decirte: ¡Es preciso que él crezca y que yo disminuya! Y una vez que ha cumplido su oficio y desaparece ¿no es como si te dijera: Mi alegría ahora rebasa todo límite? Apoderémonos de la palabra, hagámosla entrar en lo más íntimo de nuestro corazón, no dejemos que se esfume.
¿Quieres ver cómo la voz pasa y la divinidad de la Palabra permanece? ¿Dónde está ahora el bautismo de Juan? Él cumplió su oficio y desapareció. Pero el bautismo de Cristo permanece. Todos creemos en Cristo y esperamos de él la salvación; esto es lo que dijo la voz.
Y como es difícil discernir entre la Palabra y la voz, los hombres creyeron que Juan era Cristo. Tomaron a la voz por la Palabra. Pero Juan se reconoció como la
voz para no usurparle los derechos a la Palabra. Dijo: No soy el Mesías, ni Elias, ni el Profeta. Le preguntaron: ¿Qué dices de tu persona? Y él respondió: Yo soy la voz del que clama en el desierto: «Preparad el camino del Señor.» La voz del que clama en el desierto, la voz del que rompe el silencio. Preparad el camino del Señor, como si dijera: «Soy la voz cuyo sonido no hace sino introducir la Palabra en el corazón; pero, si no le preparáis el camino, la Palabra no vendrá adonde yo quiero que ella entre.»
¿Qué significa: Preparad el camino, sino: «Rogad insistentemente»? ¿Qué significa: Preparad el camino, sino: «Sed humildes en vuestros pensamientos»? Imitad el ejemplo de humildad del Bautista. Lo toman por Cristo, pero él dice que no es lo que ellos piensan ni se adjudica el honor que erróneamente le atribuyen.
Si hubiera dicho: «Soy Cristo», con cuánta facilidad lo hubieran creído, ya que lo pensaban de él sin haberlo dicho. No lo dijo: reconoció lo que era, hizo ver la diferencia entre Cristo y él, y se humilló. Vio dónde estaba la salvación, comprendió que él era sólo una antorcha y temió ser apagado por el viento de la soberbia"-.
Amigos de este queridísimo Blog, Seamos voz que grite el Amor de nuestro Dios, en este desierto que nos ha tocado vivir. Esa será nuestra mejor Navidad, escuchando Su Palabra que sale a través de nuestra voz llegando a los hermanos.
Mis mejores deseos para todos y para Any además mucha salud. ¡Ánimo amiga!