lunes, 24 de diciembre de 2007

Navidad (A)

25-12-2007 NAVIDAD (A)
Is. 52, 7-10; Slm. 97; Hb. 1, 1-6; Jn. 1, 1-18


Queridos hermanos:
- El primer domingo de Adviento os proponía que hicierais un plan para preparar la Navidad. Sé de gente que en este tiempo ha intensificado su oración, ha procurado confesarse con más frecuencia, ha quitado comida de su estómago (en cantidad y en caprichos) y ha hecho algo de ayuno, ha leído algunas cosas espirituales, ha intentado moderar su genio y su lengua, ha quitado algo de tabaco, de cafés y de Internet, ha procurado no hacer gastos superfluos, ha quitado cacharritos de su casa y de su corazón, ha dado parte de su tiempo a personas necesitadas de compañía y de cariño; en definitiva, ha querido ser un poco más de Dios.
¡Enhorabuena a quienes han procurado en este Adviento vivir en esta línea! Dios les ha dado muchísimo más de lo que ellos han entregado a Dios y a los demás. No importa si han fallado mucho o poco en sus planes. Lo que importa es que Dios los ha encontrado caminando hacia El. Ellos han dado 10 pasos hacia Dios y El ha dado 990 pasos hacia ellos. En ellos se cumplen más y más las palabras que Jesús dijo en el evangelio: “Venid, benditos de mi Padre, y recibid en herencia el Reino que os fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me distéis de beber; estaba de paso, y me alojasteis; desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; preso, y me vinisteis a ver” (Mt. 25, 34-36).
- El domingo 23 estaba confesando después de la Misa de las 11 y en una ocasión, al terminar la confesión, me dice una persona: “Felices Navidades.” Yo le di las gracias, pero surgió de mí ser otra respuesta: “Le deseo unas Santas Navidades.”
En “Felices Navidades” puede haber jolgorio, encuentros familiares, noches largas y animadas, etc. Pienso que lo de “Santas Navidades” tiene para mí otra connotación y significado. “Santas Navidades” quiere decir que buscamos y deseamos una celebración sobre todo religiosa y espiritual, en donde la comida, la bebida, los regalos, la lotería y las reuniones familiares quedan en segundo lugar, porque lo que importa es que Dios se ha hecho hombre y está con nosotros para siempre. Además, en “Santas Navidades” puede haber lágrimas, soledad humana, perdón hacia los demás y hacia uno mismo, oración ante el Niño Dios, celebraciones eucarísticas (Misas), presencia de Dios, ternura de Dios, etc. También “Santas Navidades” quiere decir que, aunque los problemas y sufrimientos sigan con nosotros en estos días, el Niño Dios viene a nosotros y nos acompaña.
- Celebramos hoy la Santa Navidad. El Hijo de Dios ha bajado del cielo y pisa para siempre nuestro suelo. Dios ha acompañado siempre al hombre, pero, desde el nacimiento de Jesús, este acompañamiento se da en la cercanía: donde se alegra el hombre, se alegra Dios; donde sufre el hombre, sufre Dios; donde muere el hombre, muere Dios; donde peca el hombre, perdona Dios…
* Hace un tiempo me preguntaron la opinión para nombrar a un sacerdote para un puesto determinado. Yo me opuse a este nombramiento por una serie de razones. A pesar de ello, el sacerdote fue destinado a ese lugar. Hoy pienso que ese sacerdote se merecía y se merece una oportunidad. Dios me da siempre oportunidades; yo no soy quien para negárselas a los otros. Y es que la Navidad significa la Gran Oportunidad que Dios da al género humano para dejar el mal y caminar hacia el Bien, hacia Dios.
* Una de las mayores dificultades que encuentro en la tarea sacerdotal es transmitir a los cristianos que han de tener paciencia con los demás, pero sobre todo consigo mismo. No pueden pretender cambiar de repente, dejar de tener pecados de repente. Dios tiene paciencia con nosotros y con los demás, por lo que yo no puedo ser impaciente con los demás ni conmigo mismo. Y es que la Navidad significa igualmente la Gran Paciencia que Dios tiene y tendrá siempre con todos los hombres, con todos y cada uno de los hombres. Siempre digo que, aunque sólo hubiera habido un hombre pecador en todo el mundo durante todos los siglos de existencia de la Tierra, Dios Padre habría enviado a su Hijo Único al mundo para que naciera por ese solo hombre pecador. Y este Hijo Único hubiera muerto en la cruz por este solo hombre pecador. ¡Qué importantes somos cada uno de nosotros para Dios, pues su obra de salvación merece la pena por un único hombre! ¿Sabéis cuándo descubrí esto? Pues cuando estuve de cura en Taramundi, entre los años 1984 y 1988. Resultaba que, en ocasiones, iba a celebrar Misa por las aldeas y sólo acudía 1 persona. Yo me preguntaba entonces si merecía la pena subir hasta aquella aldea perdida sólo por 1 persona, y el Señor siempre me respondía que sí, porque ése era hijo suyo, un hijo amado.
- Cuando los evangelistas S. Mateo, S. Marcos y S. Lucas nos relatan la Navidad, es decir, el nacimiento de Jesús, lo hacen simplemente describiendo de un modo sencillo lo que aconteció a los ojos humanos y a los ojos de la fe, o sea, que aquel niño que nació era el Hijo de Dios. Sin embargo, el evangelista S. Juan nos narra la Navidad desde una perspectiva más teológica. Así dice: “En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.” Cuando S. Juan menciona la Palabra se está refiriendo a la segunda persona de la Santísima Trinidad, es decir, al Hijo. Por eso, la traducción de esta frase sería ésta: ‘En el principio y desde toda la eternidad existía un solo Dios, pero con tres personas divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Hijo estaba desde siempre con el Padre Dios, y el Hijo era también Dios.’
Sigue diciendo S. Juan en su evangelio: “En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres […] La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.” Esto quiere decir que en el Hijo Dios había Vida, pero Vida con mayúsculas, y esta Vida se entregaba a los hombres que estaban muertos, a los hombres que morían y que morirían, porque quien tiene al Hijo no muere para siempre. Su muerte es sólo temporal. Además, en el Hijo de Dios hay luz para los hombres, pero luz verdadera, no luz engañosa. Recuerdo que hace tiempo vi una película en la que se narraba que, cuando había tormentas y poca visibilidad en un mar cercano a las costas, varios desalmados encendían hogueras para inducir a los marineros de los barcos a acercarse a los arrecifes pensando que era un faro que les guiaba por lo seguro. Cuando embarrancaban, los desalmados robaban las pertenencias que transportaban dichos barcos. Los armadores perdían sus barcos y su medio de vida; los comerciantes perdían sus mercancías y quedaban en la ruina; y los marineros perdían sus vidas. Pues bien, el Hijo de Dios no es nunca para nosotros una hoguera que nos lleva a los arrecifes y que nos roba lo nuestro, sino que es la VERDADERA LUZ que nos descubre el mal que nos hunde y que nos destroza día y a día, y a la vez nos muestra el camino seguro. El Hijo de Dios, no sólo no nos quita lo nuestro, sino que nos da todo lo suyo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy he oido algo que me ha encantado y por eso os lo cuento. Que el mayor gozo de un cristiano en Navidad no debe ser la reunión familiar, los regalos o tantas cosas bonitas que envuelven a estos días. Nuestra alegria debe ser que por el misterio de la Encarnación Dios se hizo hombre para conocer mejor nuestros miedos y alegrias, nuestros fracasos y triunfos y en lugar de aparecer como un importante político, como un hombre de reputada sabiduria, etc, escogió aparecer en un recien nacido anónimo, indefenso y pobre. Santas Navidades para todos

Anónimo dijo...

Como cada domingo escucho con verdadero interes la homilia.Hoy dia de navidad nos recordabas el plan que nos ofrecias en el tiempo de adviento,a pesar de mis buenos propósitos tengo que confesar que no hice mucho de lo que nos propusiste,pués mi atención se volcó en el triste acontecimiento que viví precisamente en este mes,aunque el Señor me permitió esrar muy cerca de El a través de la oración,y de la meditación de las lecturas del día.Es cierto que en el sufrimiento el Señor está mas cercano´lo noto por la paz que sientes en la adversidad.Jamás me ha dejado sola en situaciones de dolor, mas bien me he sentido consolada.creo que El me concedió vivir una nochebuena Santa.comenzamos con una celebración del lucernario,trs una bereve introdución,la oscuridad para entrar con el cerio encendido, y hacer el canto de cristo luz:Te bendecimos en esta hora oh Cristo vivo Vervo de Dios...Luego uno de los niños ley,o el evangelio de Lucas,una vez finalizado, una pequeña catequesis,luego la cena, también durante esta, se hablóde lo que celebrabamos.Sínceramente fué bonito, al menos para mi.Doy gracias a Dios por estas pequeñas cosas en las que yo veo que son obra suya.También quiero agradecerle su Encarnación, así como nuestra salvación.A ti también todo mi agradecimiento por tus homilias, y por tantas cosas que tu sabes. Que Dios te bendiga y te de el ciento por uno.Santa NAVIDAD A TODOS

Anónimo dijo...

Yo le llamo a la Navidad, el Regalo por excelencia del Señor, sin ella, no habría futuro. EL Señor se hace hombre para caminar a nuestro lado para siempre, para salvarnos de una muerte cierta, para darnos vida eterna con su luz.
En este día Santo, no siento ninguna soledad, aunque muchos seres queridos ya no estén aquí. Creo en la Comunión de los Santos, y puedo percibir su compañía, su proximidad, su paz. Cuando escuchaba hoy a D. Andrés hablar en la S.I. Catedral, en la misa de 11, sobre el tema de los " que ya no están ", sentía una identificación total, con la Señora que preparaba un desayuno " para dos ", aunque su marido había fallecido. La fe nos despeja cualquier duda sobre la vida eterna, y eso nos permite sosegarnos, percibir que ellos no se fueron sin más, siguen con nosotros en espíritu.
Santa Navidad para D. Andrés y los hermanos del blog.

José Manuel dijo...

Estimados Don Andrés y demás hermanos:

Después de las Navidades llevamos varios años escuchando en los medios de comunicación un nuevo término: depresión post-navideña. Y es cierto que ocurre a mi también antes de mi conversión también me ocurrió. Es un sentimiento de vaciedad una vez acabadas las fiestas, porque para mi tan solo eran eso, fiestas y al acabar esta viene la triste realidad, la nada.

Pasan otras Navidades y como siempre muchos haremos lo mismo que otros años, reunión familiar, de amistades y consumismo. El mismo vacío y tedio, siguir igual, una vida gris y sin esperanza.

Ya es tiempo de cambiar y abrirnos a otros límites más altos y espirituales.

Dios viene a nosotros otra vez en la figura de su hijo, si no lo descubrimos seguiremos perdidos en la misma vaciedad la clave de la depresión agobiante.

¡FELICES Y SANTAS NAVIDADES!!!

Anónimo dijo...

En la homilía del pasado domingo, que por falta de tiempo no pude comentar, se contaba el caso de una persona que queriendo hacer la primera comunión, luego al ver el compromiso que esto le iba a suponer, se vuelve atrás y renuncia.
Es triste el pensar que a Dios se le cierran las puertas, pero...no exige el cristianismo una coherencia de vida? Me examino y veo que mí comportamiento y mí actitud ante la vida, ante la NECESIDAD de los demás no refleja lo que se supone que sería el camino marcado por Jesús. Asisto a Misa, confieso y comulgo, y al sentir en mí boca la sagrada forma, muchas veces me asalta el siguiente pensamiento: cómo puedo comulgar y quedar tan tranquila sabiendo y CONSINTIENDO la injusticia que hay en el mundo (y no tan lejos de mí), viviendo en un ambiente de confort, colgándome “cadenitas y pulseritas” y demás zarandajas superfluas pero a las que no renuncio porque “marcan” mí estatus, y para colmo, los demás ME DAN DE PASO…
Entender la doctrina de Jesús es muy fácil pero, no nos engañemos, seguirla es difícil y muy pocas personas de las que están DADAS DE PASO pueden estar tranquilas por hacerlo bién. Las filas para comulgar son largas pero basta observar un poco para imaginar si Jesús estaría contento de la COHERENCIA de los que vamos en ellas.
Confieso con tristeza mi reconocimiento como MALA cristiana aunque me dé golpes de pecho y meta la cabeza entre las manos después de comulgar. Sé que cuento con el perdón de Dios (esa es su grandeza), pero no cuento con mi satisfacción personal que deja mucho que desear.

El evangelio de hoy , a mi modo de ver, merece el adjetivo de MAGNIFICO. En él está resumida toda la teología de nuestra religión: el PRINCIPIO, la PALABRA, el VERBO, el PADRE, el HIJO, La INDISOLUBILIDAD, la ENCARNACION y la MISION SALVADORA. El misterio de Dios en suma. Repito, magnífico.

Gracias , D. Andrés , y un fuerte abrazo a todos.

Pepitina dijo...

¡¡cuántos anónimos!!
Mi comentario va de felicitación, es la octava de Navidad y es bonita esta reflexión que he recibido.
--Si llenamos nuestra vida de cosas…
y más cosas…
si nos consideramos tan poco importantes que debemos de llenar de acción todos los momentos de nuestra vida…
¿Cuándo tendremos tiempo de hacer
la larga y lenta travesía del desierto
que hicieron los Reyes Magos?
¿O para sentarnos y contemplar
las estrellas como hicieron los pastores?
¿O para meditar sobre el nacimiento del Niño como hizo María?...
Cada uno de nosotros
debe atravesar un desierto,
descubrir una estrella,
y conocer un ser dentro de nosotros
al que hay que dar vida, para que pueda entregarse al Amor.--

Quizás todavía nos quede por atravesar una parte del desierto, pero el Señor es paciente con nosotros, ¡¡qué suerte tenemos!!
mi cariño y deseo de unas ¡SANTAS NAVIDADES!

Anónimo dijo...

Me había propuesto unas mínimas metas para este Adviento, pero como es habitual en mi, no alcance ninguna de ellas y ni siquiera luche por conseguirlas...una vez más mis intenciones se quedaron en huecas palabras. Cuando adoré al Niño en la Misa de Gallo, fuí sincera. Nada tengo para presentarte, Señor, ni siquiera el arrepentimiento, ni siquiera un sentimiento de dolor, ni siquiera la intención de cambiar... NADA.
Y me averguenza volver a dirigirme a El aunque sé que nunca ha estado lejos.

Olga dijo...

Me sentido en esta navidad acogida, perdonada, amada por el Señor al escuchar esta frase en homilía “No importa si han fallado mucho o poco en sus planes. Lo que importa es que Dios los ha encontrado caminando hacia El”, he sentido como el Señor a pesar de mi inconstancia, de no haber hecho todo lo que me había propuesto en el plan de adviento. Una vez más le he fallado pero vuelve nuevamente a confiar en mí y a darme una y otra y otras oportunidades y esto hasta el final de mi vida, hasta que me encuentre con Él cara a cara, ¡QUE ALEGRÍA! No puedo sentirme derrotada y desanimada porque a pesar de todo, Él cuenta con mi debilidad y me da fuerzas para volver a empezar, me dice que lo importante es no pararse y continuar caminando hacia Él, no soy digna y me avergüenzo de todo esto, pero me invita a SEGUIR y a celebrar este AMOR de Él, que se ha abajado, se ha hecho hombre, está conmigo siempre, hasta dar su vida en las mas crueles condiciones, en una Cruz para reconciliar al hombre con su Dios. Por eso el hacer un plan para adviento y para la cuaresma como siempre nos lo propone Andrés, es un don que nos regala Dios a través de él y es una tarea nuestra que poco a poco con su gracia podemos realizarla y nos ayuda a caminar hacia Dios.
Nuevamente también me invita a tener paciencia conmigo misma, ¡Cuánta me falta! Porque sé que de la misma manera que yo me perdone, sea paciente y confié en mí misma, de esta manera lo hago con los demás.
También me ha gustado mucho escuchar: “¡Qué importantes somos cada uno de nosotros para Dios, pues su obra de salvación merece la pena por un único hombre! Y “el Hijo de Dios no es nunca para nosotros una hoguera que nos lleva a los arrecifes y que nos roba lo nuestro, sino que es la VERDADERA LUZ que nos descubre el mal que nos hunde y que nos destroza día y a día, y a la vez nos muestra el camino seguro. El Hijo de Dios, no sólo no nos quita lo nuestro, sino que nos da todo lo suyo”.
Que el siga siendo para todos nosotros esa LUZ que nos ilumine y guié siempre nuestros pasos.
Gracias al Señor que a través de Andrés nos ilumina con sus homilías para seguir el camino del Señor.
Un abrazo para todos
Olga