viernes, 29 de junio de 2007

Domingo XIII del Tiempo Ordinario (C)

1-7-2007 DOMINGO XIII TIEMPO ORDINARIO (C)
1 Re. 19, 16b.19-21; Slm. 15; Gal. 5, 1. 13-18; Lc. 9, 51-62

Queridos hermanos:
¿Qué es la libertad? ¿Hacer lo que quiera en cualquier momento sin tener ninguna cortapisa de nada ni de nadie? ¿Cuándo es uno libre? ¿Es libre una persona que tiene que entrar a trabajar a las 8 de la mañana, que sale a las 2 de la tarde, que se reincorpora al trabajo a las 4 hasta las 8 ó 9 de la tarde? ¿Es libre una persona que tiene dos hijos y ha de atenderlos por la noche y por el día? ¿Es libre una persona casada y que ha de estar volcada hacia su marido o mujer? ¿Es libre una persona enferma y postrada en cama?
El tema de la libertad humana es un tema complicado, del que se han escrito ríos y ríos de tinta, y que no podemos agotar en el espacio de una homilía.
- ¿Cómo se ha de entender la libertad en cristiano? El Señor nos deja a los hombres y a los cristianos en libertad. Libertad para el bien. Libertad para el mal. Libertad para seguirle. Libertad para no seguirle. Y, cuanto más libres nos deja Dios, la realidad es que más nos sometemos a El (hablo de las personas maduras en la fe). Tenemos como ejemplo de esto último la actuación de Eliseo, tal y como se nos narra en la primera lectura:
El profeta Elías le echa el manto. Aparentemente es un acto sin mayor transcendencia, pero Eliseo capta que, mediante este acto, el Señor lo llama para sí. Veamos la respuesta de Eliseo: * Deja los bueyes y corre tras Elías, es decir, Eliseo responde a la llamada de modo inmediato. * Eliseo pide permiso al profeta para despedirse de sus padres, lo cual nos indica en él una persona sensible y cariñosa con sus padres. Eliseo quiere explicarles a dónde se va, con quién y por qué. * Pero su intención, al ir hasta sus padres, es regresar con Elías y seguirle (“luego vuelvo y te sigo”), porque, siguiéndole a él, seguirá a Dios, su Señor. * Elías y el Señor nos deja en libertad: “Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?”, le dice el profeta. Dios nos llama al sacerdocio, a la vida religiosa, al matrimonio, a la soltería, a la santidad, al apostolado…, y no nos impide hacer nuestra voluntad, aunque vaya en contra de la suya. ¿Quién da más libertad, quién respeta más… que Dios, nuestro Señor? * Ante tanta confianza y respeto, según nos dice la primera lectura, Eliseo cogió la yunta de bueyes (de la que vivía y que era su posesión) y la sacrifica, lo ofrece a Dios. También S. Antonio de Egipto se desprendió de todos sus bienes para dedicarse sólo a Dios[1]. Eliseo cogió la carne de los bueyes y dio de comer a la gente. El sacrificio y la renuncia en libertad de un cristiano no debe servir para que crezca nuestro ego y nuestra soberbia, sino y sobre todo para que sirva para los demás y para una mejor y mayor entrega a Dios. Después de haberse desprendido de sus tesoros, de haberlos donado a los demás y de hacer todo esto por Dios, es cuando Eliseo puede levantarse, ir tras el profeta y ponerse a su servicio. Y todo esto en libertad; libertad de un día, libertad de todos y cada uno de los días. Cada día Eliseo y nosotros, para vivir en libertad y en entrega a Dios, no nos agarraremos a lo que encontramos por el camino, daremos todo a los que nos rodean, nos volveremos a Dios y nos pondremos a su servicio.
- Sigamos profundizando en la libertad. Nos dice S. Pablo en la carta a los Gálatas: “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor.”
De este texto se desprenden varios puntos: * Existe una libertad buena y una libertad mala. La libertad mala es aquella en la que la “carne”, lo material se aprovecha: libertad para gastar lo que uno quiere; libertad para vivir egoístamente; libertad vivir en la pereza y que los demás me hagan las cosas; libertad para exigir derechos y no hacer deberes; libertad para recibir, pero no para dar… La libertad buena es la que sólo Jesús nos otorga; es El quien nos ha liberado. Por tanto, la libertad auténtica es un don y un regalo de Dios. * Se habla en este texto a los Gálatas de la esclavitud, pero también aquí hay una esclavitud buena y una esclavitud mala. Cuando S. Pablo nos dice que no nos sometamos más al yugo de la esclavitud, se está refiriendo al yugo de la esclavitud mala, haciendo uso de la libertad mala: de hacer lo que quiero, cuando quiero y como quiero, incluso de espaldas a Dios y a los demás. Cuando un poco más adelante dice que S. Pablo que seamos esclavos unos de otros por amor, en este caso ya se está refiriendo a la libertad buena, es decir, aquella que me construye como persona, que me humaniza, que me “cristianiza”, que me diviniza, porque pierdo de mí y de lo mío para ser de Dios y de los demás, y todo esto por amor a Dios y a los demás. La libertad mala y la esclavitud mala tienen como origen y meta el egoísmo puro y duro. La libertad buena y la esclavitud buena tienen como origen y meta el amor, el amor que procede de Dios y que tiende a Dios. S. Agustín entendió perfectamente esto y, por eso, dijo aquella frase suya tan famosa: “Ama, y haz lo que quieras”, porque, uno que ama y que ama de verdad y según Dios, sólo puede hacer el bien y nunca el mal.
- ¿Cuáles son los frutos de la libertad buena y de la esclavitud buena? Nos habla de ello el salmo 15 que acabamos de proclamar: * Hay frutos de alabanza hacia Dios y de confianza en El: “Yo digo al Señor: ‘Tú eres mi bien.’ El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente.” * Hay frutos de gozo, de serenidad, de paz (paz con Dios, paz con los demás, paz con la creación entera, paz con uno mismo) y de sanación: “Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena […] Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.”
[1] Recuerdo ahora la historia de Hernán Cortés que, al llegar a Méjico para su conquista, quemó todos sus barcos a fin de que nadie sintiera la tentación de volver atrás. ¡Cuántas veces hemos de quemar nuestras posesiones, tesoros, seguridades… para no sentir la tentación de volver a lo nuestro, a lo seguro!

5 comentarios:

jose manuel dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

La libertad, libertad desde la visión de la fe, una libertad diferente, la VERDAD os hará libres dice JESUCRISTO, desde una mirada diferente la de la LUZ que nos permite ver con claridad.

La libertad desde la ausencia de la LUZ, las penumbras peligrosas, porque desde ahí en la oscuridad no hay LIBERTAD. Tropiezos, choques y confusión no dan otra posibilidad que caos, el MALIGNO no da opción, el empuja hacia el EGOISMO, porque con él no hay otra cosa que LIBERTINAJE, la pseudo-libertad, un engaño en la tenebrosidad de la noche, el hombre solo consigo mismo en la ceguera a la merced del MAL.

¡Benditos sean DIOS y JESUCRISTO!

aloya dijo...

Cristo pagó con su sangre, el precio de nuestra libertad, y yo me olvido muchas veces de ello. Es verdad, que la libertad del cristiano, del hombre de fe, es totalmente diferente, a la que nos venden desde fuera de la fe. Uno es libre cuando, entre otras cosas, comparte, quiere y hace el bien a los demás. Esa sensación de plenitud, solo la da esa libertad de elegir el bien, lo otro, el hacer lo que nos gusta y nos beneficia a nosotros, es solo un mero engaño de nuestro " ego ", que nos pasa factura rápido, en forma de desgana, desencanto, falta de ilusión.
La figura de Eliseo, el discípulo de Elias, es la figura de la generosidad y el desprendimiento. Sigue simplente al enviado de Dios y se aleja de lo banal. Es como dice D. Andrés, un hombre sensible que se despide de su familia y que los llevará en el corazón, pero su camino, ya está trazado por el Señor, como el nuestro. Yo deseo estar atento siempre a la " llamada ", pero, se necesita mucho silencio interior, para escuchar al Señor, y es muy difícil hoy en día, hay demasiado ruido en nuestras vidas, ofertas maravillosas para vivir mejor, ser el más guapo, el que más tiene, y el más se divierte, dinero fácil, grandes viajes y prometedoras curas para presevar la eterna juventud,y el mensaje de Jesús parece reservado al interior de las Iglesias.
Quiero tener silencio en mi vida, primero para sentir la calma que ello conlleva, para pararme un poco en esta vida, donde todo se basa en la rapidez. Quiero escuchar al Señor, deseo ser un poquito Eliseo, y encontrar siempre un Elias al que seguir. Deseo aligerar mi " equipaje " de banalidades, porque solo "el Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en su mano. Bendiciré al Señor que me aconseja..."
Gracias D. Andrés, por su homilía sobre la libertad, que tanta falta nos hace.
Un abrazo para todos los amigos del blog.
Aloya

María Cristina dijo...

Andrés: Mucho he oído hablar de libertad, pero hoy tu homilía me ha dado luz y elementos fundamentales para revisar la vivencia de mi libertad.

Todos queremos ser libres desde el niño más pequeño hasta el anciano venerable, pero muchas veces llamamos libertad a lo que queremos hacer porque nos resulta más cómodo y menos complicado.

Que bien has hilado el tema de las lecturas de la Eucaristía: LIBERTAD Y SEGUIMIENTO. Sí para seguir a Jesús tenemos que ser muy libres; Él nos deja profundamente libres… Es verdad mi sacrificio y mi libertad no me pueden servir para que crezca mi ego; porque “La libertad auténtica es un Don y un regalo de Dios”

Oro por toda “La comunidad de las once…” y por la “Comunidad del Blog” para que trabajemos cada día por ser “Libres en Jesús” que nos liberemos de los prejuicios, del miedo al “Qué dirán..”,. Que nuestro Buen Padre Dios nos siga dando la gracia de seguirle todos los días y que vivamos nuestra vocación con:

Ilusión
Alegría
Generosidad
Entrega y
Libertad

Que nuestra Libertad y Seguimiento de Jesús nos haga más humanos, mejores cristianos y con la esperanza de alcanzar “Lo Divino, a Jesús” seamos contemplativos en Ser y en el hacer...

Algunos de nuestra comunidad estaréis de vacaciones, otros aún estamos con la misión y trabajo que nos corresponde; que a unos y a otros Dios nos dé la gracia de vivir el momento presente haciendo su voluntad.

Andrés gracias por motivarnos a ser personas libres en el Señor.

Feliz semana para todos.

María Cristina

Pepitina dijo...

¡¡cuán profundo este tema, poco comprendido y por ello tan mal interpretado!!
Dificil ser libres si no tenemos nuestra voluntad en el seguimiento radical de Jesús y su evangelio; aquí las medias tintas y el "poco a poco" con que nos justificamos, no nos valen. La Palabra de Dios nos deja claro,que ante Su eleccion nuestra respuesta no puede ser demorada,como nos recuerdan Eliseo y el evangelio de hoy; ni por nuestra comodidad y bienestar--El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar Su cabeza-- ni por nuestras buenas costumbre ó compromisos y deberes familiares--Tu vete a anunciar el Reino de Dios-- ni deteniéndonos en "nuestro tiempo", que para Dios no existe; más, qué dificil ser libres si no estamos convencidos desde la Fe, que "para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado" y si Él mismo nos ha liberado y regalado la libertad como un hermoso DON, nos dará la fortaleza y generosidad que necesitemos cada uno para dar nuestra respuesta (Tarea)a lo que Él nos vaya pidiendo dejar para seguirle y anunciar Su Reino, con esa inmediatez y desprendimiento de que nos habla la Palabra.
¿cuántas llamadas recibimos a través de otros cada día? No sólo de personas sino también desde circunstancias, acontecimientos, noticias que nos llegan...; ojalá sea esta una Tarea para cada uno de nosotros este verano, --estar alertas a esa llamada que el Señor, seguramente, nos hará cada día de estos meses de verano y responderLe con prontitud--.
En la medida en que somos mas libres para Dios, mas lo somos para atender a la familia y a todos los hermanos que el Señor va colocando ante nosotros; de esto seguramente hemos tenido todos alguna experiencia.
Los que tuvimos la suerte de asistir a los Ejercicios Esp. de este año,recordaremos a alusión continua del P. Andrés a la palabra DON y a continuación otra, TAREA; y es que todo DON por parte de Dios significa para nosostros una TAREA que realizar para acoger ese Don. Tener esto presente a mi me ha valido muchísimo y por ello lo comparto con vosotros por si os puede ayudar para seguir juntos al Señor.
TODO DON ES TAREA. ¿cuál? cada uno recibiremos la respuesta personal de nuestro Dios, de nuestro "Elías"... Eso creo.
Un abrazo para todos y feliz descanso, que todos lo necesitamos.

Anónimo dijo...

En algunos momentos de mi vida me he sentido totalmente guiada por Dios. Nunca como entonces he sido tan libre. No fueros momentos fáciles para mi sino todo lo contrario, pero os aseguro que echo de menos la sensación de libertad que me inundaba y que hoy,a pesar de la tristeza que pasé, es ese (la sensación de libertad) el recuerdo que perdura en mi.