viernes, 6 de julio de 2007

Domingo XIV del Tiempo Ordinario (C)

8-7-2007 DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO (C)
Is. 66, 10-14a; Slm. 65; Gal. 6, 14-18; Lc. 10, 1-12.17-20

Queridos hermanos:
- Decía el evangelio: "la mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies". El otro domingo Jesús nos indicaba algunas de las condicio­nes que deben poseer sus discípulos, es decir, los que quieran seguirle. Hoy Jesús anima a los discípulos para que trabajen. Hay mucho trabajo para todos los que deseen hacer algo por el Reino de Dios.
El domingo de Pentecostés se ordenaron en la catedral de Oviedo tres sacerdotes. El día 24 de junio se ordenó en Covadonga un diácono. Todos ellos son muy pocos para el relevo que necesita nuestra diócesis ante los sacerdotes que fallecen cada año, que enferman cada año o que siguen, con bastantes años de edad, al frente de diversas parroquias por toda Asturias.
En la parroquia del Corazón de María de Oviedo se imparten cursillos prematrimoniales a jóvenes parejas que desean casarse por la Iglesia. Al frente de estos cursillos se encuentran unos matrimonios de una edad superior a 60 ó 65 años y que llevan trabajando en este ámbito desde hace más de 30 años. Hace unos meses el responsable seglar de este grupo me pidió ayuda y me dijo que les enviase algún matrimonio cristiano joven o de media edad para que los relevase al frente de esta tarea. Los matrimonios integrantes del equipo se comprometían a prepararlos y, enseguida, a dejarles la responsabilidad. No pude dar el nombre de una sola pareja de cristianos, por un motivo u otro, para encargarse de esta tarea.
Es bastante frecuente que en las parroquias asturianas, al empezar el curso de catequesis, los párrocos no encuentren catequistas para los niños de primera comunión o de posteriores edades o de confirmación. No hay gente preparada y, con frecuencia, ni gente dispuesta tampoco. En ocasiones he oído cómo el párroco ha dicho a los padres de los niños de primera comunión que, o asumen ellos mismos esta tarea o él no se compromete a prepararlos y, por tanto, a impartirles la primera comunión cuando debiera corresponder.
A veces hay parroquias en donde nadie se compromete a llevar las cuentas, a leer en la Misa, a hacer de sacristanes, a limpiar los templos, a pasar la cesta, a formar parte de equipos de visitas a enfermos o ancianos, a acudir a grupos de formación espiritual-catequética-bíblica-teológica… ¡Hay tantos jóvenes para quien el hecho religioso y el Dios de Jesucristo son unos extraños hoy día! ¡Los valores morales, religiosos y humanos faltan en gran medida! ¡Hay grandes necesidades materiales y espirituales en nuestra sociedad y en nuestro mundo! Percibo que hay una gran vacío en todos nosotros y que estamos buscando algo que dé sentido a nuestra vida: viajes, emociones fuertes, sectas religiosas, cosas materiales… ¡Qué razón tenía Jesús cuando exclamó, al ver un gentío inmenso, aquello de: “están como ovejas sin pastor”! Por eso, Jesús en el evangelio de hoy decía a sus discípulos y nos dice también a nosotros: "la mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies".
- Bien, hasta ahora hemos visto que hay mucha necesidad en este mundo. Por eso, Jesús nos dice: “¡Poneos en camino!” No importa si somos pocos o somos solamente uno. Con frecuencia el caminar de los santos es un caminar en soledad o también con resistencias de todos los que les rodean. Pues bien, Jesús se dirige a mí y me dice que me ponga en camino. Si yo he escuchado su voz y su llamada como obrero de esta mies, he de ponerme en camino, aunque sea para hacer una cosa muy sencilla e inútil a mi vista y a la vista de los demás: pasar la cesta, llevar las vinajeras al cura sobre el altar, ser catequista de tres niños de primera comunión, dar mi opinión de fe en Dios y en la Iglesia ante una reunión de gente abiertamente contraria a ellos…
- Luego Jesús nos da una serie de indicaciones para nuestro trabajo en esa mies necesitada de Dios, aunque dicha mies no sepa que está necesitada de Dios o no quiera a Dios. 1) “Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.” Recordad cómo Eliseo quemó sus bueyes, sus posesiones y seguridades para poder seguir al Señor. Pero, como también os decía el domingo anterior, siempre tenemos la tentación de que se nos peguen a nuestras manos otros bueyes, otras posesiones, otras seguridades. Jesús nos previene contra ello y nos dice que no llevemos nada a qué agarrarnos (talega, alforja, sandalias, amigos, conocidos…). Recuerdo haber leído en la vida de S. Francisco de Asís que, habiendo salido de dos en dos a predicar al Señor por toda Italia, con S. Francisco iba un hermano. Francisco se puso a predicar en medio de una plaza llena de gente, pero ésta no hizo caso y se burlaba de Francisco. Entonces el compañero de Francisco empezó a decir a la gente que Francisco era hijo de un comerciante rico de Asís, que era de buena familia y que era estudiado… Veis: ¡talegas, alforjas, sandalias, bueyes, posesiones, seguridades, títulos…! Francisco llamó la atención a este hermano y le dijo que no siguiera hablando. Si la gente aceptaba el mensaje predicado, que fuese por el mensaje mismo y no por el mensajero y por sus títulos.
2) “Cuando entréis en una casa (cuando encontréis a alguien), decid primero: ‘Paz a esta casa.’ Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros […] Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: ‘Está cerca de vosotros el reino de Dios.’” Jesús nos dice que entremos en las casas, es decir, en lo más íntimo de las personas y de las familias. Jesús nos dice que deseemos su Paz a la gente que mora en aquella casa; gente con sus alegrías e ilusiones, gente con sus dolores y miedos, gente con sus resistencias y aperturas a Dios… Jesús nos dice que hagamos vida con la gente entre la que estamos sin apropiarnos de nada, sin exigir nada. Jesús nos dice que hagamos el bien (curar enfermos) y que prediquemos la cercanía de Dios y de su Reino. Cercanía de la que nosotros somos testigos en nosotros mismos. Cercanía, no de oídas, sino de certeza propia y en otros.
3) “Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: ‘Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.’” Se trata de un texto duro y a la vez lleno de misericordia por la llamada a la conversión, por el anuncio de la buena noticia: “’De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.’” Lo más normal en los tiempos que corren es que nos pase esto último (que la gente no nos reciba) que lo primero (que la gente nos reciba). En ese caso Jesús quiere que nos sacudamos su polvo. Entiendo que Jesús puede referirse aquí a su pecado, a su egoísmo, a su sordera, a su dureza de corazón… No quiere que eso se nos pegue a los obreros de Jesús, ya que ese “polvo” es muy contagioso. En definitiva, Jesús rechaza el “polvo” de la gente = el pecado de la gente, pero quiere la salvación de la gente y, por lo tanto, hemos de anunciarles que “’de todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.’”
- Al volver a Jesús después de nuestros trabajos, no hemos de alegrarnos por los triunfos de nuestro apostolado –dice Jesús-, tampoco hemos de entristecernos por los fracasos de nuestro apostolado, sino que hemos de alegrarnos –dice Jesús-, porque nuestros “nombres están inscritos en el cielo.”

7 comentarios:

aloya dijo...

Sembrar y cuidar la mies del Señor, es una tarea muy difícil en estos momentos. Faltan obreros cualificados, y el trabajo es grande, y de mucha responsabilidad. A veces, nos resulta muy difícil conocer, dónde podemos encajar para ayudar. Yo intento en mi vida cotidiana, estar a disposición de mi hermano, caminando junto a él, compartiendo sus avatares, cuido de mi familia, que también es tarea de siembra, pero todo ello, apenas es nada, para la ingente obra del Señor.
Oro porque lleguen muchos obreros para atender los campos del Señor, para que tengamos pastores que cuiden del rebaño con esmero,y para que nosotros estemos alerta a la llamada del Señor, y sepamos reconocerla.
Encomiendo también a los seminaristas, futuros sacerdotes, para que perseveren en su vocación, y sean con su conducta, testimonio claro y ejemplar, del mensaje de Jesús, y por último, quiero tener presente en mis oraciones a los sacerdotes enfermos y ancianos, para que el Señor, ilumine su caminar y alivie su carga.
Que el Señor siga guiando y bendiciendo a D. Andrés, nuestro pastor, y que yo pueda seguir aprendiendo, de su humildad y de su sabiduría, para hacer camino con él.
Un abrazo a los amigos del blog.
Aloya.

jose manuel dijo...

Es muy triste la realidad religiosa que nos queda en España.

Hacemos poco por DIOS y por los demás, poco o nada y aún hay unos pocos jóvenes obreros que van a intentar recoger la mies, que es tanta que se perderá en su casi totalidad por la falta de operarios.

Nuestra fe es una fe de comodidad de la falta absoluta de compromiso, de sentarnos tan solo en el banco en la misa y dejar que el cura lo haga todo, jóvenes con vocación ¡Pobres! Si no fuera porque la llamada de DIOS es más fuerte que el merecimiento de su pueblo, ya no habría ni uno más.

Y aún DIOS tiene misericordia con sus "hijos" y les envía trabajadores para mover corazones a la conversión a decirles que son sus hijos si ellos le aceptan.

Sacerdote, otrora un honor hoy un proscrito, un incomprendido en esta España y este Mundo que se ha olvidado de su DIOS y creador.

¡DIOS BENDIGA A LOS TRABAJADORES DE SU MIES!

¡AYUDEMOSLES Y ESTEMOS A SU LADO!

Pepitina dijo...

¡¡qué lenta he estado para hacer el comentario, Pater! lo he orado tanto...y es un pozo lleno de tesoros; cada vez que me asomo a él tomo algo nuevo y si sigo así, nos envías la próxima homilía, de modo que comparto con vosotros este precioso evangelio. Buscando la frase central se me ocurren dos:“de todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.’”
y “¡Poneos en camino!”. Tu homilía da mucha luz a la Palabra, que hoy deseo expresar en este orden; vuelvo un poco atrás este capítulo de Lucas y recuerdo que Jesús-CAMINO DE JERUSALÉN, a su paso-siempre caminando, acompañando..- encuentra diversas clases de discípulos y a cada uno da la respuesta personal de su seguimiento y esto, aunque la MISIÓN y las INDICACIONES sean la misma para todos; y ¡¡cuán distintas nos resultan a cada uno desde el lugar en que estemos!!
Tantas veces al rezar el Padre Nuestro pedimos que "venga a nosotros tu reino" Y LA RESPUESTA DE JESÚS ES:"..está cerca el reino de Dios", “¡Poneos en camino!”- ¿cómo? sus indicaciones son clarísimas-por mucho que intenten convencernos de que no hay que ser tan radicales, que así no convencemos a nadie, como si fuésemos nosotros los que convencemos ó atraemos. ¿CÓMO? de dos en dos-fraternidad-, orando al Padre, como corderos entre lobos-dificultades e injusticias-, sin sandalias -seguridades-, sin distraernos- sólo importa el Reino-, dando Su Paz-que hemos de poseer primero-, compartiendo, haciendo el bien sin exigir nada a cambio, gratuitamente..
¿QUÉ ANUNCIAR?
"de todos modos,sabed que está cerca el reino de Dios." y este "de todos modos", nos indica las dificultades que encontraremos de soledad, incomprensión,críticas y hasta desprecio de quien menos pensemos, pero a pesar de ello SE IMPONE EL ANUNCIO DEL REINO, de obras y de palabra. Si continuamos rezando el Padre Nuestro, y pidiendo Su Reino- que es un DON-, no olvidemos que la TAREA de ir construyendo este Reino es nuestra y hemos de realizarla con Jesús, CAMINO DE JERUSALÉN, cumpliendo como Él la voluntad del Padre en la cruz, para ser resucitados también con Él.
Cómo nos lo recuerda la etimología de la palabra SÍNODO- HACER EL CAMINO JUNTOS- recordémonos en estas vacaciones y oremos unos por otros y por nuestro "pastor", el P. Andrés, que cómo Jesús siempre va en camino , si no, preguntadle qué va a hacer este verano...su respuesta será: Hay mucho trabajo para todos-aún en verano-,“De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.” Es fácil imaginar que esta sea su respuesta, ¿a qué sí?
Feliz semana.

Anónimo dijo...

No siempre es así, también hay ocasiones que la gente quiere colaborar con la Iglesia y el Párroco es tan cerrado que no lo permite y pone muchas trabas aunuqe conla boca pequeña dice estar encantado de tener colaboración.

María Cristina dijo...

Es verdad que la mies es mucha y los obreros pocos. El Señor en su bondad y en su grandeza reclama mi ayuda de testigo y anunciador de su Reino.

Gracias Andrés por recordarnos que tenemos que “Ponernos en camino…” y describes las características del que “Se pone en camino…” “El caminar del santo es un caminar en soledad, con resistencias”, con tentaciones porque se nos pegan de las manos las posesiones y los bueyes.”

Toda esta realidad la vivo, pero le agradezco al Señor los momentos que me dedica a estar conmigo, porque es ahí donde voy entendiendo que tengo que dejar muchas cosas para poderlo seguirlo y ser de sus obreros; y cuando se va gestando esta realidad en mi es cuando percibo esa paz de la que habla el evangelio y la lectura del Profeta Isaías: “Yo haré derivar hacia ella como un río la paz… La mano del Señor se manifestará a sus siervos. Y como concluye el evangelio: “Nuestros nombres están inscritos en el cielo”

La Palabra del Señor me entusiasma y día a día tiene una secuencia. Hoy lunes me motivó mucho del libro del génesis cuando Jacob cansado en el camino se queda a pernotar y…se encuentra con el Señor y como buen testigo de ese encuentro declara “El Señor está en este lugar…” Encuentra ahí al Señor, “Llamó a aquel lugar Casa de Dios”.

Estoy convencida que los de La Comunidad de las once y los de la Comunidad del blog, tenemos la responsabilidad de orar por nuestros pastores y para que haya más obreros en la mies del Señor y para que los que ya lo son, sean de verdad Santos.

Andrés de nuevo gracias por motivarnos a vivir la santidad día a día. Oro para que el Señor también te sostenga siempre en fidelidad a Él que quiere que seas Santo y que nos ayudes a nosotros a trabajar también por ello.


María Cristina

Olga dijo...

El lema de la Jornada de la Infancia Misionera en enero del año 2007 fue: Ponte en camino eres misionero... Nos hacía referencia a los píes del mensajero que anuncia la Buena Noticia. La vocación misionera implica ponerse en camino para “pasar a la otra orilla”, e ir al encuentro del otro para mostrarle con el testimonio y la palabra el amor de Dios.
Y esa manera de ir al encuentro nos lo señala muy claramente el Señor este domingo a través de su Palabra y en esta bella Homilía con detalles tan sencillos como “pasar la cesta, llevar las vinajeras al cura sobre el altar, ser catequista de tres niños de primera comunión, dar mi opinión de fe en Dios y en la Iglesia ante una reunión de gente abiertamente contraria a ellos… etc etc…
La jornada nos recordaba que la historia de nuestra fe es una historia de caminantes, de hombres y mujeres que en un momento de la vida se encontraron con Dios y escucharon la misma llamada: «¡Ponte en camino!» entre ellos nos hablaban de Abraham que escuchó un día: «“Vete de tu tierra y de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande...” y marchó Abraham como se lo había dicho Yahvé... Tenía Abraham 75 años» (Gn 12, 1-4). De Abrahán nos hablaba una de las lecturas de la Eucaristía de la semana anterior. Dios le pide que sacrifique a su hijo Isaac, su único hijo, Abraham obedece a Dios y se dirige, camina hacia el monte para sacrificarlo y se le aparece el ángel y le dice que por haber obedecido a Dios, por no haberse reservado a su hijo único lo bendecirá y multiplicará su descendencia.
Si seguimos recordando nos damos cuenta que a Moisés, a Samuel, a Jonás, al profeta Ezequiel, si damos un gran salto en el tiempo y nos encontramos con S. José, en los primeros momentos de la vida de Jesús. Él también, trastocada su vida por el nacimiento del niño, escucha del ángel que le dice: «Levántate, ponte en camino, coge al niño y a su madre» (Mt 2, 23).
Felipe del que se nos dice que ya se había puesto en camino y que en Samaria predicaba a Cristo y en medio de esa misión escuchó «Levántate y marcha hacia el mediodía por el camino que baja de Jerusalén a Gaza. Es desierto. Se levantó y partió»
Y llegamos a Pablo, el gran caminante, que tuvo que rehacer su camino porque el Señor le quería para Él. Tras el emocionante relato autobiográfico de su conversión nos dice: «Le vi a Él que me decía: “Date prisa, y marcha inmediatamente de Jerusalén... marcha que yo te enviaré lejos, a los gentiles.”» (Hch 22, 16).
Todo esto lo anterior era tema para una jornada misionera que era para los niños y para nosotros los adultos que?...

Fue muy sorprendente para mí esta Homilía, tuve la oportunidad de sacarla de Internet el domingo en las horas de la tarde y cual fue mi sorpresa que había dos aspectos principalmente que en la mañana del domingo me habían llevado a detenerme en la oración y fue expresamente la frase “¡Poneos en camino!” y a la vez recordaba en mi oración a Eliseo, lo que tuvo que hacer: “Quemó sus bueyes, sus posesiones y seguridades para poder seguir al Señor”.
Para poder ponerse en camino tenemos que estar ligeros de equipaje y poder recorrer ese camino con soltura sin ataduras. Tener cuidado de que no nos pase lo que nos dice el Señor a través de esta homilía: “Sin la tentación de que se nos peguen a nuestras manos otros bueyes, otras posesiones, otras seguridades. Jesús nos previene contra ello y nos dice que no llevemos nada a qué agarrarnos (talega, alforja, sandalias, amigos, conocidos…).

Repitiendo las palabras de la Homilía: Jesús en el evangelio de hoy decía a sus discípulos y nos dice también a nosotros: "la mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies".

Que el Señor con su Gracia nos acompañe y nos disponga para ponernos y estar siempre en camino para servirle en su viña, para ser los obreros de su mies, aun en los trabajos mas insignificantes, que quitemos el miedo, el que dirán… Y unos obreros vacíos de posesiones, que nuestra única POSESIÓN SEA EL para poderlo dar a los que están siempre a nuestro lado y a quienes nos disponemos a servir AL PONERNOS EN CAMINO.
Es de la única manera que el Señor nos bendecirá y hará de nosotros como Abraham y como muchos otros a través de los siglos, una nación grande. “Por no haberse reservado a su hijo único…”
Un abrazo y una feliz semana
Olga

Mª Carmen dijo...

¡Hay tanto por que hacer por el Reino de Dios....!me entristeció leer la anécdota de los matrimonios de Oviedo, pero no hace más que corroborar lo que pasa en la mayoría de nuestras parroquias incluida la mía. En casi todas faltan generaciones de cristianos que estamos demasiado ocupados para echar una mano.El 80% o más de los colaboradores tienen más de 60 años. Tampoco entre los laicos hay renovación. Sin embargo, queremos que nuestros hijos lleguen a ser verdaderos católicos algún día y cuando esto no va saliendo como esperamos echamos la culpa a la escuela (educación para la ciudadanía)a los amigos, a los medios de comunicación y a mil historias más, que si bien es sabido que tienen su influencia, nada puede ser comparable al ejemplo que les podamos dar los padres en casa. Los católicos de 30 y 40 años tenemos tendencia a quedarnos en casa y a poner nuestras obligaciones con la Iglesia de Cristo muy atrás entre nuestras prioridades.No nos extrañe si luego nuestros hijos también lo hacen y al final ni la catequesis, ni la clase de Religión , ni el colegio de monjas dio el resultado que esperábamos.
Me uno al llamamiento de este domingo "da igual si somos muchos o soy yo solo" no podemos eludir nuestra responsabilidad, cada uno de nosotros tiene su tarea(por humilde que esta sea) en esta Iglesia.
Oremos por ello.
Carmen