miércoles, 27 de junio de 2007

Observaciones sobre "Educación para la Ciudadanía"

ASIGNATURA DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

A.- Aportación personal
Ante las preguntas de padres, profesores y cristianos sobre la nueva asignatura (Educación para la Ciudadanía) que el Gobierno español quiere que se imparta en los centros de enseñanza para este curso 2007-2008, y no queriendo hablar simplemente de oídas, he pedido a un amigo el texto o contenido de esta materia para poder leer atentamente y comentar mi impresión, que, ya he de subrayar, no es la de un experto en materias de pedagogía, de magisterio, de filosofía, de ética y/o otras materias afines.
Me han entregado el libro que escribió D. José Antonio Marina para la ESO (Proyecto Secundaria) en la editorial SM, y titulado “Educación para la Ciudadanía”. Voy a comentar algunos puntos, que, desde mi punto de vista, conviene resaltar. Los destinatarios de estos apuntes son padres cristianos, profesores y cristianos en general preocupados con este tema.
A.1.- El índice de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, en el libro arriba reseñado, es el siguiente:
Tema 1.- ¿Qué es la ciudadanía?
- La necesidad de vivir en sociedad.
- Ciudadanos de un Estado y ciudadanos del mundo.
- Una sociedad justa y feliz.
- Un gran proyecto humano.
- Educación emocional: La convivencia y los sentimientos.
- Razonamiento práctico. Pensar juntos: el debate.
- A fondo… El botellón.
Tema 2.- La resolución inteligente de conflictos.
- La inteligencia, los problemas y los conflictos.
- Grandes problemas y conflictos actuales.
- Las soluciones justas.
- Instituciones que ayudan a buscar la justicia.
- Educación emocional: Los sentimientos y los conflictos.
- Razonamiento práctico. Crear normas para resolver conflictos.
- A fondo… La violencia en la escuela.
Tema 3.- La lucha por la felicidad.
- La lucha contra la esclavitud.
- La lucha por la democracia.
- La lucha por la igualdad de la mujer.
- Los derechos humanos protegen los valores.
- Educación emocional: sentimientos convenientes.
- Razonamiento práctico. Ejercer el pensamiento crítico.
- A fondo… Un derecho muy especial: el derecho a la educación.
Tema 4.- La dignidad y los derechos humanos.
- La dignidad humana.
- ¿Cuáles son los derechos humanos fundamentales?
- Los deberes.
- ¿Podemos vivir sin normas?
- Educación emocional: el respeto y la autoridad.
- Razonamiento práctico. Desmontar prejuicios.
- A fondo… La violencia de género.
Tema 5.- ¿Cómo debe de ser el buen ciudadano?
- El buen ciudadano y la convivencia cívica.
- Ser responsable.
- Ser justo.
- Ser solidario.
- Educación emocional: ¿Cómo puedo hacer lo que no tengo ganas de hacer?
- Razonamiento práctico. Tomar decisiones.
- A fondo… Consumo responsable.
Tema 6.- ¿Quién soy yo?
- La psicología en el proyecto de una sociedad justa.
- La propia identidad.
- La afirmación de uno mismo.
- El mejor proyecto.
- Educación emocional: El miedo y la valentía.
- Razonamiento práctico. Analizar la publicidad: Crítica de los “modelos” de éxito.
- A fondo… Las drogas frente a la libertad.
Tema 7.- La convivencia con los cercanos.
- La amistad.
- La sexualidad.
- La familia (1).
- La familia (2).
- Padres, hijos, hermanos.
- Educación emocional: Los sentimientos en la convivencia íntima.
- Razonamiento práctico. Analizar los problemas de la comunicación.
- A fondo… Los jóvenes y la familia.
Tema 8.- La convivencia con los demás ciudadanos.
- La convivencia en la localidad.
- El trabajo.
- La emigración y la interculturalidad.
- La marginación.
- Educación emocional: Los sentimientos contrarios a la convivencia.
- Razonamiento práctico. Realizar una exposición oral para resolver un conflicto.
- A fondo… La globalización.
Tema 9.- La democracia.
- Los principios básicos de la democracia.
- Los poderes políticos.
- La Constitución española.
- El Estado de las Autonomías.
- El ciudadano.
- Educación emocional: Sentimientos creadores.
- Razonamiento práctico. Analizar y contrastar noticias.
- A fondo… ¿Quién manda en el mundo?

A.2.- Los comentarios que se me ocurren (sin ánimo de ser exhaustivo), a tenor del texto citado, son los siguientes:
- Aparentemente estamos ante un texto que trata de mantenerse neutral ante otras corrientes ideológicas, filosofías y doctrinas religiosas. Se reconocen las aportaciones del cristianismo en algún momento (cfr. Tema 1. ‘Ciudadanos de un Estado y ciudadanos del mundo’, p. 15[1]) y procura no resaltar o aludir a los aspectos más controvertidos de las religiones.
- A la hora de examinar el contenido de Educación para la Ciudadanía hay que mirar lo que se dice, pero también lo que no se dice o se omite, y que muchas veces es tan importante como lo primero. Además, se hacen afirmaciones fundamentales, que no se justifican ni razonan y se han de aceptar “porque sí”. Esto puede llevar a un voluntarismo (hay que hacer las cosas porque sí, porque está mandado, porque está acordado…), a un relativismo (no existe una verdad objetiva, sino que nada puede darse por verdad absoluta, o la verdad puede cambiar), a un exclusivismo (que rechaza a todos aquellos que no se adecuan a los planteamientos o normas aquí planteados). Al final y por este exclusivismo, se puede caer en un totalitarismo en nombre de la libertad, de la Ética universal y de los Derechos Humanos.
- Se trata de un texto muy farragoso y denso. Digo esto pensando para los chicos a los que va dirigido. Es mi impresión, aunque también es verdad que yo no tengo demasiada experiencia escolar con chicos de estas edades.
- Algunas de las afirmaciones que se hacen en el libro no pueden ser compartidas por la fe cristiana. Aparentemente sus afirmaciones pueden parecer inocuas, pero en realidad están en contra de palabras de Jesús en los evangelios. Por ejemplo, en el Tema 1, ‘Una sociedad justa y feliz, se dice que la felicidad personal prácticamente sólo puede conseguirse en un ambiente que no lo impida y a ser posible en una sociedad feliz. “Quienes viven en un país muy pobre, o muy inseguro, van a tener más dificultades para ser felices” (p. 16). De esta manera, los que viven en África, gran parte de Asia, Hispanoamérica, Europa del Este, y en las bolsas de pobreza del mundo occidental no puede lograr esa felicidad personal o les será muy dificultoso. Se insiste en la misma idea un poco más adelante (p. 18). Según esta afirmación, la felicidad depende en gran manera de las cosas externas y materiales, y Jesús nos ha dicho que “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4, 4).
En otro lugar de este mismo punto y tema se define la felicidad personal como “un estado de satisfacción personal y de plenitud en el que podemos desarrollar nuestro proyecto de vida” (p. 17). En esta definición se alude únicamente a los sentimientos y logros subjetivos e individuales, sin mencionar a las demás personas que nos rodean, sin mencionar que nuestra felicidad está en sintonía con la felicidad de las demás personas, sin mencionar algo objetivo y una verdad a la que tienda nuestro proyecto y nuestra felicidad. La felicidad aparece como muy frágil, pues puede romperse esa “satisfacción” en cualquier momento o quedar frustrada por no alcanzar el proyecto individual. Además, parece que la felicidad que aquí se proclama es la de los vencedores.
- En algunos momentos los contenidos parecen sacados de un tratado de psicología y se dan pautas psicológicas de comportamiento y de acción para uno mismo y para los demás (Tema 1. ‘Educación emocional: La convivencia y los sentimientos’, pp. 20-21).
- En el Tema 1.’ Razonamiento práctico. Pensar juntos: el debate’, p. 22, se propone realizar un debate enfrentando argumentos, justificándolos y eligiendo “el que parezca más verdadero”. También se dice que en el debate es necesario llegar a conclusiones y votar los acuerdos. En principio no se ha de objetar nada a esta formulación, pero profundizando un poco nos damos cuenta que se trata simplemente de exponer razonamientos e ideas, y finalmente elegir, no la verdad, sino lo que nos parezca que es la verdad. Y a veces a esa verdad se llega por votación. La verdad es lo que diga la mayoría, que hoy puede ser una y mañana otra, con lo que caeríamos en el relativismo.
- En esta misma línea se encuentra una afirmación presente en el tema siguiente, ‘Tema 2. La resolución inteligente de conflictos’, concretamente en el apartado titulado ‘La inteligencia, los problemas y los conflictos’. En efecto, en la página 31 se dice: “Una solución es justa cuando atiende las razones de todos, las valora imparcialmente y permite resolver un conflicto, respetando las normas básicas necesarias para convivir.” Pero en ningún momento se hace alusión a la verdad. La justicia no es simplemente lo que convence a todos y respeta a todos, donde todos pierden un poco y ganan un poco. Si la justicia no se asienta en la verdad, su fundamento es endeble.
- En el Tema 2, concretamente en el apartado titulado ‘las soluciones justas’ (p. 35), se dice que las grandes soluciones para resolver los conflictos en la humanidad son la Moral; cada cultura, cada sociedad y cada religión tiene su propia Moral, lo cual ha ocasionado problemas. Por eso, es mejor –dice el texto- llegar a una Ética válida para todos. Ésta se formaría de coger un poco de un lado y otro poco de otro; de ganar todos un poco y perder todos un poco. Sería una Ética aceptada y consensuada por todos o por una mayoría, independientemente de que esté basada en la verdad o en lo justo, objetivamente hablando; con tal que esta Ética sea aceptada por todos o por la mayoría es suficiente. Luego aparece el Derecho, es decir, las normas y leyes que promulga un Estado. “La Ética y el Derecho son las mejores soluciones para resolver los conflictos humanos.” Con esta afirmación se endiosan la normativa estatal y las normas éticas aprobadas por la mayoría. Todo es fruto de pactos y acuerdos, que pueden ser cambiados más adelante. El modelo y medida es lo que apruebe la mayoría, y no la referencia a una verdad objetiva.
- En este mismo Tema 2, en el apartado de ‘los sentimientos y los conflictos’, se dice que los buenos sentimientos de las personas para resolver o evitar los conflictos son la empatía, la compasión y la tolerancia (p. 39), pero en ningún momento se hace referencia al amor. De esta manera se oculta u obvia una de las mayores motivaciones del ser humano en su relación con los demás: el amor. Por eso, vemos que la Ética aquí propuesta se queda muy corta frente a lo que propone el Evangelio: el amor universal entre los hombres. Amor que va más allá de la mera justicia, o de la mera empatía, o de la mera compasión, o de la mera tolerancia[2].
- En el Tema 3, ‘La lucha por la felicidad’, concretamente en el apartado titulado ‘Los derechos humanos protegen los valores’ (p. 55) se dice que los valores éticos más importantes son los bienes materiales y educativos, la libertad, la igualdad, la seguridad y la paz. En ningún momento se hace referencia a la verdad, como algo objetivo y válido a través de los tiempos y de las personas (p. 68).
- En este mismo tema 3, en el apartado ‘sentimientos convenientes’ (p. 57), se habla del optimismo y de pesimismo, pero se deja de lado el realismo de la persona y de sus circunstancias, y la aceptación de las mismas. Estos dos sentimientos (ser realista y aceptarse) son muy importantes en la lucha por la felicidad, tal y como titula el tema 3.
- Para terminar las observaciones a este tema 3, en el apartado ‘A fondo… Un derecho muy especial: el derecho a la educación’ (p. 61), se dice que “el Estado, en representación de los ciudadanos (en este caso de los padres) protege los derechos de los niños” y tiene el deber de asegurar que todos reciban una educación. Lo que puede esconderse detrás de esta afirmación, como la experiencia nos dice, es que es el Estado quien marca cómo debe de ser esa educación para los niños, incluso a veces en contra de la opinión de los propios padres. El Estado es subsidiario de los padres, pero, al final y en esta asignatura, se convierte en el ente que marca contenidos, criterios y directrices suplantando a los mismos padres.
- En el Tema 4, se reseñan unos derechos humanos fundamentales (p. 69), luego se habla de los deberes, pero la fundamentación de estos es francamente pobre: “los deberes éticos, que son los que contribuyen a la realización del proyecto ético común. El gran proyecto humano consiste en construir un mundo feliz y justo. Los deberes éticos, por tanto, derivan de un proyecto (el cual puede cambiar). Y tenemos que cumplirlos todos si queremos que el proyecto, la ‘casa común’, se realice (mero voluntarismo).”
El resto de observaciones a realizar irían en el mismo sentido de lo apuntado hasta aquí. Mi impresión personal es que nos encontramos ante una formulación ética que propugna el relativismo, el voluntarismo, obviando temas tan importantes como la verdad objetiva.

A continuación adjunto un documento que puede aclarar más las cosas, incluso más que mi aportación. Se trata de la declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española.

ADJUNTO
B.- Nueva declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española sobre la Ley Orgánica de Educación (LOE) y sus desarrollos: Profesores de religión y "Educación para la Ciudadanía". Madrid, 20 de junio de 2007
II. “Educación para la ciudadanía”
11. La LOE ha introducido en el sistema educativo español una nueva asignatura obligatoria, conocida como “Educación para la ciudadanía”, cuyo objetivo, tal como resulta articulada en los Reales Decretos, es la formación de la conciencia moral de los alumnos. La publicación de las correspondientes disposiciones de las Comunidades autónomas y de algunos manuales de la materia ha venido a confirmar que ése es el objetivo de la nueva asignatura. En nuestra Declaración del 28 de febrero expusimos los motivos por los que tal disposición implica una lesión grave del derecho originario e inalienable de los padres y de la escuela, en colaboración con ellos, a elegir la formación moral que deseen para sus hijos. Se trata de un derecho reconocido por la Constitución Española (art. 27, 3). El Estado no puede suplantar a la sociedad como educador de la conciencia moral, sino que su obligación es promover y garantizar el ejercicio del derecho a la educación por aquellos sujetos a quienes les corresponde tal función, en el marco de un ordenamiento democrático respetuoso de la libertad de conciencia y del pluralismo social. En cambio, con la introducción de la “Educación para la ciudadanía” de la LOE –tal como está planteada en los Reales Decretos– el Estado se arroga un papel de educador moral que no es propio de un Estado democrático de Derecho. Hablamos de esta “Educación para la ciudadanía”. Otra diferente, que no hubiera invadido el campo de la formación de la conciencia y se hubiera atenido, por ejemplo, a la explicación del ordenamiento constitucional y de las declaraciones universales de los derechos humanos, hubiera sido aceptable e incluso, tal vez, deseable.
12. Las disposiciones de la LOE y de sus desarrollos sobre “Educación para la ciudadanía” han causado una creciente y comprensible preocupación en los padres de alumnos. También han puesto en dificultades a los centros educativos. Por un lado, los centros católicos o inspirados en la doctrina católica se verían obligados por la Ley a introducir en su programación una asignatura que no resulta coherente con su ideario, puesto que –según el actual currículo– no es conforme con la Doctrina Social de la Iglesia, tanto por su carácter de formación estatal obligatoria de las conciencias como por sus contenidos. Por otro lado, los centros educativos del Estado, perdiendo su obligada neutralidad ideológica, impondrán a quienes han optado por la religión y moral católica otra formación moral no elegida por ellos, sin que éstos puedan gozar de la protección que el carácter propio otorga a quienes estudian en centros de iniciativa social católica. En los centros estatales estudian la mayor parte de los hijos de padres católicos. En cualquier caso, todos los alumnos, católicos o no, quedan afectados en sus derechos, ya que a ninguno se le puede imponer una formación moral no elegida por él o por sus padres: “ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra” (Declaración de 28 febrero).
13. En esta situación, se han planteado muchas dudas acerca del modo adecuado de responder a tal desafío. En nuestra Declaración de febrero hemos exhortado a todos a actuar de modo responsable y comprometido ante una asignatura inaceptable tanto en la forma como en el fondo. Los medios concretos de actuación de los que disponen los padres y los centros educativos son diversos. No hemos querido ni queremos mencionar ninguno en particular. Deseamos, en cambio, recordar que la gravedad de la situación no permite posturas pasivas ni acomodaticias. Se puede recurrir a todos los medios legítimos para defender la libertad de conciencia y de enseñanza, que es lo que está en juego. Los padres harán uso de unos medios y los centros, de otros. Ninguno de tales medios legítimos puede ser excluido justamente en ninguno de los centros en los que se plantea este nuevo desafío: ni en los centros estatales ni en los de iniciativa social.
Cuando está en cuestión un derecho tan fundamental, como el de la libertad de conciencia y de enseñanza, todos –y los católicos, en particular– debemos mostrarnos unidos en su defensa.
Confiamos de nuevo a María, Madre de la Iglesia, la tarea de todos los educadores, en particular de los padres y de las escuelas.
[1] “Los filósofos griegos y latinos, y también el cristianismo, fueron los primeros en defender la fraternidad entre todos los humanos.”
[2] A este respecto, resultan muy clarificadoras las palabras del Papa Benedicto XVI en su encíclica “Dios es amor”, en el número 28: “El amor —caritas— siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa. No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor. Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre. Siempre habrá sufrimiento que necesite consuelo y ayuda. Siempre habrá soledad. Siempre se darán también situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo. El Estado que quiere proveer a todo, que absorbe todo en sí mismo, se convierte en definitiva en una instancia burocrática que no puede asegurar lo más esencial que el hombre afligido —cualquier ser humano— necesita: una entrañable atención personal […] Este amor no brinda a los hombres sólo ayuda material, sino también sosiego y cuidado del alma, un ayuda con frecuencia más necesaria que el sustento material. La afirmación según la cual las estructuras justas harían superfluas las obras de caridad, esconde una concepción materialista del hombre: el prejuicio de que el hombre vive « sólo de pan » (Mt 4, 4; cf. Dt 8, 3), una concepción que humilla al hombre e ignora precisamente lo que es más específicamente humano.”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, nosotros hemos objetado para nuestros 4 hijos.
Rosa y Joaquín - Lugo.
No podemos retroceder en libertades a tiempos anteriores a la democracia, nosotros somos los padres, nosotros elegimos la educación para nuestros hijos. Ningún régimen, salvo los totalitaristas, se inmiscuye en este campo.
Por la libertad: familia Roca Cruz

Pepitina dijo...

¡¡Enhorabuen familia Roca Cruz!!
Hacen falta muchos padres como vosotros, no sólo creyentes sino decididos..será la única manera de sacar adelante la familia cristiana. Yo no puedo, desde mi situación de abuela sino informar y aconsejar a los padres jóvenes -y eso hago-, pero si pudiese OBJETARÍA...no se ve otra solución, ante esta situación. He de confesar que el otro día al entrar de lleno en el tema me ocasionó desasosiego; estamos viviendo lo que nunca imaginamos y necesitamos mas que nunca a ese Dios que quieren eliminar de nuestras vidas, de nuestra sociedad y de los hombres y mujeres del mañana, que serán los ciudadanos del mundo, de un mundo "nuevo".

Mª Carmen dijo...

Gracias Andrés por abrirnos la mente y aclararnos las cosas. Hasta que no leí tu homilía no me percaté de lo que faltaba en el curriculum de esta nueva materia: LA VERDAD.
Con tu ayuda, los padres cristinos podremos salvar estas "lagunas" de esta asignatura y hacer de nuestros hijos ciudadanos católicos, que es lo que verdaderamente queremos que lleguen a ser.
El gobierno, sea el que sea, no tiene obligación de hacerlo. Su meta es formar ciudadanos "a sacas". Las familias cristianas tenemos que dar un paso más y yo ahora tengo algo más claro cómo.
Por lo demás, la Educación para la Ciudadanía no me parece tan "peligrosa".Tengo tres hijos y soy docente. Espero que mi opinión sirva para dar un poco de optimismo y de tranquilidad a esta polémica.
Oremos por ello.

Carmen