domingo, 24 de diciembre de 2006

Navidad (C)

25-12-2006 NAVIDAD (C)
Is. 52, 7-10; Slm. 97; Heb. 1, 1-6; Jn. 1, 1-18
Queridos hermanos:
En estos días me han hablado mucho de niños. Niños que forman parte de nosotros y que son nuestro corazón:
- Me decían ayer que, por favor, orase por un niño de mes y medio, que está muy enfermo y no se sabía si saldría con vida del día de ayer, 24 de diciembre. Me pedían que rezara para que no muriese. Porque morir un 24 de diciembre es algo horrible, me decían: el día en que el Niño Jesús nace no puede morir ningún niño, me decía esta persona.
- Ayer comí en una casa en donde hay un niño que está dando los primeros pasos y está rodeado de amor, de cariño y de atenciones. Los abuelos, el tío, los padres no tienen más ojos que para aquel niño. El padre juega con el niño y lo saca a la calle. La madre lo acoge a la vuelta de la calle y le da de comer. El niño corretea por el pasillo asido a las manos vigilantes de su madre y, mientras el niño camina hacia el padre, balbucea la palabra: “papá”.
- Ayer una madre inmigrante me hablaba de su hijo. Su hijo pequeño al que tuvo que dejar en su país de origen, un país lejano. Me hablaba esta mujer de su hijo que está enfermo y al que envía dinero para que coma, para que no pase frío, para medicinas. Y mientras…, sus padres se quedan con el dinero justo y malviven aquí. Pero… a su hijo que no le falte de nada.
- El viernes pasado veía el telediario y escuchaba el caso de cuatro chicos, entre 18 y 20 años, que morían en un accidente de tráfico. ¿Qué es de esos padres ahora, de sus familias? Esos padres que lloran desconsoladamente ahora por sus “niños”.
- El martes pasado un hombre me hablaba de dos hermanos de corta edad que ha adoptado. Estaban en un orfanato. Tenían una historia terrible y, aunque estos niños saben que están a prueba con este matrimonio[1], ya desde el primer momento les ha llamado “papá y mamá”. ¿Cuánta necesidad tendrán estos niños de sentirse amados y queridos? ¿Cuánto harán estos niños para no ser echados nunca de la casa, del hogar, de los brazos de este matrimonio? Me contaba todo esto el “padre” y se le llenaban los ojos de lágrimas al hablarme de sus “hijos”, pues para él ya son sus hijos.
Pues bien, el día de hoy, 25 de diciembre de 2006, también nos habla de niños, concretamente de un NIÑO, de Jesús, el Hijo de Dios. El nace entre nosotros, en medio de nuestras situaciones concretas y reales:
- Jesús nace en ese niño que se muere con mes y medio de edad. Jesús nace en esos padres que están perdiendo a su hijo de mes y medio de edad.
- Jesús nace en ese niño rodeado del amor de sus padres y de su familia, y Jesús nace en sus balbuceos llamando a su padre: “papá”.
- Jesús nace en ese niño enfermo y con hambre y con necesidad de los brazos y de los besos y de las palabras cariñosas de sus padres. Jesús nace en esos padres que están lejos de su hijo y que malviven en España para que su hijo, al menos tenga un cierto confort físico, aunque unos estén alejados de los otros.
- Jesús nace en esos “niños”, entre 18 y 20 años, que ha muerto en accidente de tráfico y que han visto truncados sus sueños y sus planes. Ahora están con el Padre Amoroso para siempre. Jesús nace en esos padres desconsolados, que nunca más verán ni abrazarán a sus “niños” muertos.
- Jesús nace en esos niños recién adoptados faltos de cariño y de brazos de carne y hueso y faltos de abrazos de amor. Jesús nace en esos padres adoptivos, que se enternecen ante esos niños huérfanos de todo.
Este día 25 de diciembre de 2006 no es un día de cuento de hadas en que todo sale bien. Es un día en que Dios mismo viene a nosotros, con nuestras alegrías y nuestras tristezas, con nuestros lloros y con nuestros gozos. Con nuestras vidas y con nuestras muertes. Y ES DIOS MISMO QUIEN VIENE, no otro. Por eso, el profeta Isaías canta a voz en grito: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria!”. Por eso, el ángel dice a los pastores: “No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”
Ya para ir terminando quisiera reproducir el texto de la felicitación navideña que he enviado este año. Es un texto bastante teológico, pero –creo yo- muy cierto. Decía así la felicitación: “Dios es lo más importante que nos ha sucedido y nosotros somos lo más importante para El. Lo primero puede ser perfectamente comprensible, lo segundo es un misterio al que sólo podemos llegar a medida que El nos introduce en su ser más íntimo. Somos totalmente necesarios para Dios y, por eso, nos ha creado y nos ha enviado a su Hijo, Jesucristo, nacido de mujer como nosotros e igual que nosotros en todo... menos en el pecado.”
Sin embargo, el día de hoy, 25 de diciembre, día de Navidad, es más un día de contemplación que de muchas ideas. Por eso, ya me retiro y quiero simplemente dejaros ante el portal de Belén con el Niño, con su Madre y con S. José. ¡Ved y escuchad!
[1] Así son las leyes. Deben de estar un tiempo a prueba antes de hacer efectiva la adopción.

6 comentarios:

aloya dijo...

Te felicito Andrés por poner en marcha este blog. El hecho de escribir algo, ya es complicado, pero si además se trata de una homilía como las que tu haces, merece nuestro sincero reconocimiento, pues nos encontramos con unas exposiciones realmente interesantes y sobre todo capaces por su intensidad, de crear estados de opinión, de cuestionar un montón de actitudes sobre las que debemos de reflexionar. Alabo que un Sacerdote tan brillante como tu, sea a la vez tan humilde como para oir mi opinión o la de otra persona, de ahí tu grandeza personal.
En Belén no hay cuna, solo nana, solo luna...

Anónimo dijo...

yo tambien te felicito y conidero un regalo del Señor poder leer cada semana tu homilia que me viene genialy tambien me denuncia cosas que no son en mivida como debieran

Pepitina dijo...

Pater,ayer ingresaron nuevamente a nuestra amiga Arancha; esta vez su cancer de huesos le ha deshecho el otro brazo, que le intervendrán hoy,quedando con ambos escayolados y en silla de rueda, pues su pierna derecha no tiene fuerza despues de la última operación.¿qué le diré? me preguntaba a mi misma...pues, su mirada tierna y esperanzada hizo que le desease ¡¡Feliz Navidad!! No tuve duda que allí seguía naciendo nuestro Dios, en ella y en la sonrisa de sus dos hijos que con mimo y optimismo cuidaban de su madre...Yo quería llevarles LA BUENA NUEVA y me la dieron ellos a mi.¡¡qué cosas hace Dios y dónde busca nacer!!...en una enferna cuyo cancer la va "deshaciendo" y en dos chicos jóvenesque aún pensando que ella no se "lo merece"sorien y no se quejan. Nuestro encuentro navideño- pùes los hijos aprovecharon para ir un rato a tomar un café-giró en torno a una frase de tu homilía que había leído en la mañana:“Dios es lo más importante que nos ha sucedido y nosotros somos lo más importante para El." Dimos gracias ambas por la FE, el DON más maravilloso que hemos recibido.

aloya dijo...

Más sobre las homilías de D. Andrés.
Reconozco que no tengo grandes conocimientos teológicos y por lo tanto el riesgo de equivocarme en este tema es grande. En algunas ocasiones de mi vida, confieso que casi me duermo en misa y en otras, mi mente estaba, o cuadrando mi agenda o haciendo la lista de la compra, en fin una pena. Así que me puse las pilas para intentar arreglar este desajuste y me dí cuenta de que mi falta de atención no era una jugada de mi cerebro reptiliano, sino que intervenían otros factores externos que hacían el papel de cortocircuitos e impedían que el Mensaje llegase vivo a mi mente y a mi corazón. Así me di cuenta que las grandes piezas musicales,solo las puede alterar una mala interpretación orquestal o la de un solista..., y lo que es una obra maestra, se convierte en un fracaso. El Evangelio es la Gran Partitura del Universo por excelencia y cuando la escuchamos perfectamente medida y orquestada, despierta los sentimientos y las conciencias. De ahí que las homilías de D. Andrés, son piezas, bien construidas, bien orquestadas y bien comunicadas ( les aconsejo la misa de 11 de la S.I.Catedral los domingos ). Yo valoro el trabajo de escribir una homilía, así como su exposición y puesta en escena, todo suma. Comunicar de forma tan cercana, utilizando la vida misma y sus avatares, nos demuestra que el Evangelio es eso, actualidad, vida.
Por cierto... el día de Navidad, extraordinaria.
Felicidades a todos los amigos del blog.
Yo sigo con el poema de la austeridad... En Belén no había campanas.
En Belén.
Solo luna, sólo lana.
ALOYA.

Eva dijo...

La mañan de Navidad, nos tocó ir a dar un pésame, una chica joven se moria de cancer el dia de Nochebuena... por el camino ibamos comentando la fatalidad de morirse precisamente ese dia,peor yo le dije a mi marido, que para nosotros los cristianos debia de ser un gran dia para morir, pues nace Jesus y nosotros al morir nacemos para la vida eterna...la chica se murió a la misma hora que hace un año nació nuestra hija... estas paradojas de la vida me hacen pensar muchisimo en los planes de Dios para nosotros y en el sentido profundo de cada cosa...Dios es lo más importante que me ha pasado en la vida...yo soy lo mas importante para El...nada de lo que me suceda es sin pasar por su mano amorosa...
!Feliz y Santa Navidad!

Anónimo dijo...

Como cristiano yo intento vivir esos valores evangélicos. Pero al mismo tiempo me atrevo a dar gracias a Dios por darme la oportunidad de respetar otra idea de familia y porque entre ellas resaltan aún más nuestras familias cristianas.