sábado, 23 de diciembre de 2006

Domingo 4º de Adviento (C)

24-12-2006 DOMINGO 4º ADVIENTO (C)
Miq. 5, 2-5a; Slm. 79; Heb. 10, 5-10; Lc. 1, 39-45
Queridos hermanos:
* Celebramos hoy ya el cuarto domingo de Adviento. Esta misma noche es Nochebuena y ya nacerá Jesús, el Hijo de Dios. En este día hay tres grandes protagonistas: María, Jesús y nosotros mismos.
María es bendita entre todas las mujeres, como le ha dicho su prima Isabel. María es dichosa porque ha creído lo que el mismo Dios (evangelio) le ha dicho a través del arcángel Gabriel, ya que tener fe, no es tanto creer una cuantas verdades teóricas, intelectuales o académicas, cuanto entregarse en libertad a Dios. Y esto lo ha hecho María de modo admirable. Ella es el modelo de creyente por antonomasia.
Hoy María está encinta. Hoy María siente ya las contracciones. Hoy María sabe que se acerca el momento del parto de su primogénito. Siente y experimenta una mezcla de ansiedad, de temor y de alegría ante el hijo que va a dar a luz.
Jesús va a entrar en este mundo nuestro. Dios Padre le ha preparado un cuerpo (2ª lectura). Jesús le dice a su Padre: “Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.” En estas palabras se resume la santidad, se resume la tarea de Jesús (y la de todos los que queremos creer en Dios). Jesús está preparado para nacer en este mundo, para vivir en este mundo, para sufrir en este mundo, para alegrarse en este mundo, pero sobre todo para hacer la voluntad de su Padre en este mundo.
Nosotros mismos somos el motivo del Adviento, de la Navidad, del embarazo de María, del nacimiento de Jesús, y de la voluntad amorosa de Dios Padre. Todo esto es por nosotros y para nosotros. La venida del Hijo de Dios tiene por motivo que todos nos reunamos en torno a nuestro Hermano mayor, que vivamos en paz y con paz, que vivamos tranquilos (1ª lectura), que no nos alejemos más de Dios y que nos dé vida (Salmo responsorial), pero Vida con mayúsculas. Pues sabemos que, si nuestros padres nos abandonaran, el mismo Señor nos acogería (Salmo 26, 10).
* Al inicio del Adviento os propuse realizar un plan para este tiempo. Ahora os propongo lo mismo para el tiempo de Navidad. Aquí van algunas ideas:
- Hacer un “ratín” de oración antes de la cena o antes de la comida de los días centrales de Navidad. Esta oración podría consistir en leer los textos de la Biblia de la Misa del día, o simplemente el evangelio del día, a fin de recordar los hechos que celebramos o para que demos sentido cristiano a lo que celebramos. Se puede terminar con un villancico. También puede tener lugar la oración al final. Esto podemos hacerlo todos los que están en la casa, o bien algunos de los que están presentes, o uno individualmente, si nadie quiere participar en esto o no vemos oportuno plantearlo. No podemos obligar a este momento de oración o de hacer presente los Misterios que celebramos a los demás familiares o amigos que no creen o que no quieren, pero tampoco tendría que dejar yo de hacerlo, porque los demás no quieran o no crean.
- En estos días proponerse, la familia, algunos de la familia, o individualmente hacer comidas y cenas más sencillas y/o más frugales que otros años por estas mismas fechas.
- En estos días procurar no faltar a los cultos cristianos. El lunes 25, día de Navidad. El domingo 31, día de la Sagrada Familia. El lunes 1, día Santa María, Madre de Dios. El día 6, sábado, fiesta de la Epifanía (manifestación) del Señor a los Reyes y a todos los hombres. El domingo 7, día del Bautismo del Señor y último día de las celebraciones navideñas. Asimismo podemos proponernos acudir a alguna Misa entre semana o, al menos, hacer alguna visita al Santísimo deteniéndonos unos minutos con el Señor, Jesús.
- No propasarse con los regalos, pues pueden ser gastos superfluos... El otro domingo rompí ante vosotros unos décimos de lotería y unas participaciones. Luego hubo gente que me comentó que si yo estaba loco, que si era un extremista… Una de estas personas luego compró unas angulas, que le costaron 10 veces un décimo de lotería (es decir, 200 €), para comerlas en casa de una sentada. Pregunta del millón: desde el punto de vista humano, ¿qué es más extremista: romper un décimo de lotería (20 €) antes del sorteo o comer de una sentada unas angulas (200 €)? Y ¿desde el punto de vista evangélico? Entonces, ¿por qué la gente (por qué nosotros) ve más normal lo segundo que lo primero?
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