miércoles, 6 de diciembre de 2006

domingo 1º Adviento

3-12-2006 1º DOMINGO ADVIENTO (C)
Jr. 33, 14-16; Slm. 24; 1 Tes. 3, 12-4, 2; Lc. 21, 25-28.34-36
Queridos hermanos:
* Iniciamos hoy el tiempo de Adviento. Tiempo de preparación para la venida de nuestro Señor, Jesucristo. En estos días los cantos que aluden a la venida de Jesús o que la piden son abundantes: “Ven, ven, Señor, no tardes. Ven, ven, que te esperamos.” “Ven, ven Salvador, tu pueblo santo esperando está.” “El pueblo gime de dolor: Ven y sálvanos.” Y una larga lista de cantos similares.
Os recuerdo las últimas palabras de la Biblia, es decir, de su libro último: El Apocalipsis, en donde se dice: “El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven [...] Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús“ (Ap. 22, 17.20). Sí, necesitamos que el Señor venga a nosotros, a nuestros corazones endurecidos y egoístas en tantas ocasiones. Pues necesitamos que, lo que dice el salmo de hoy, se cumpla en nosotros: que el Señor nos enseñe sus caminos, que nos instruya en sus sendas, que nos haga caminar en fidelidad a su Palabra, que nos enseñe, ya que El es nuestro Dios y Salvador.
Veamos ahora en nuestra vida ordinaria si es verdad que Jesús viene a nosotros y entre nosotros. Veamos si es verdad que nos enseña a seguir sus caminos y nos hace ser fieles a su Palabra. Ayer celebraba por la tarde en Santullano de Las Regueras un funeral por Tere, madre de un amigo mío, y ella misma... amiga mía. Fallecida cerca de los 60 años de un cáncer con metástasis múltiple. Más tarde celebraba en la parroquia de La Merced de Oviedo el sacramento de la confirmación de unos chicos. Parecen cosas tan distintas y, sin embargo, son caras de la misma moneda: 1) Cuando supe lo de la enfermedad de Tere, me acerqué al hospital y hablamos. Enseguida surgió la confesión sacramental, surgió el imponerle el sacramento de la Unción de Enfermos (sacramento que Cristo nos da en las situaciones de enfermedad, de dolor [habiendo recibido la bendición apostólica y los Santos Sacramentos]. Es mentira en la mayoría de los casos en que lo ponen las esquelas. En el caso de Tere, no, es verdad). Después volví a hablar con ella en diversas ocasiones. La última en el hospital del Naranco y decía ella que había quedado con paz. La paz que Dios le transmitía y ella lo sabía; y anhelaba y deseaba esa paz, que sólo El le podía dar. Pues bien, Cristo Jesús vino y viene a Tere y la lleva a su Reino de amor y de paz, y quiere también ese mismo Jesús besar las lágrimas que corren por las mejillas de sus familiares. 2) Cristo Jesús que viene con su Santo Espíritu a estos chicos para que sean portadores de su Reino, del Reino de Dios aquí y ahora.
* El domingo pasado predicaba en la Catedral que hemos de hacer un plan para este tiempo de Adviento. Durante la semana hubo gente que ya lo fue confeccionando. Es decir, en el plan se dice cómo quiere uno vivir estos días, del 3 al 24 de diciembre para mejor preparar la venida de Cristo Jesús, la Navidad. Yo os animo a que confeccionéis dicho plan, si es que no lo habéis hecho aún.
Os transcribo un plan de Adviento que una persona desea hacer y que puede servir de modelo, no para hacerlo igual, sino para animarnos a hacerlo.
“-Ir a visitar a dos personas mayores.
-No justificarme.
-Comer dulce solo el día 24.
-Lectura espiritual diaria.
-Ir a misa siempre que pueda, porque voy a trabajar todo el mes.
-Llamar a alguna persona que tengo olvidada.”
Ante todo os diré que no puede faltar la oración personal. Ayer por la mañana me llamaba una persona y al insistirle yo en este punto, esa persona me decía que todas las noches dedicaba un rato largo a la oración. En ocasiones hasta dos horas. Mucho de ese tiempo no era destinado a hablar con Dios, a pedir a Dios, a dar gracias a Dios, a leer cosas de Dios, sino al silencio. “El está conmigo y yo estoy con El.”
El evangelio de hoy nos pone otras pistas: “Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero.” A este respecto, hace unos días me escribía una persona y me decía esto: “Te voy a comentar lo que pienso estos días en los que se acerca la Navidad, y se habla de la lotería y de tantas compras que se hacen. Yo pienso: ‘pues a mí la lotería ya me ha tocado; para mí ha sido conocer a Dios.’Lo comente con mi marido, porque me preguntó si iba a comprar lotería. Le dije: ‘No la compro ni la voy a comprar, porque ya me tocó’. Mi marido me preguntó que cuándo me tocara. Yo le respondí que para mí la lotería fue conocer a Dios. Es la mejor y más segura que hay.”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Está bien lo de hacer un plan porque es como un reto a uno mismo. ¿Seré capaz de cumplirlo?. Al final del día se siente satisfación al ver que se ha cumplido todo o parte, te ayuda a seguir, a superarte. A mi me sirve.

Anónimo dijo...

me haa gustado mucho. me hace bien.