jueves, 28 de enero de 2010

Domingo IV Ordinario (C)

31-1-2010 DOMINGO IV TIEMPO ORDINARIO (C)

Jer. 1, 4-5.17-19; Slm. 70; 1ª Cor. 12, 31-13, 13; Lc. 4, 21-30



Homilía de audio en MP3

Queridos hermanos:

- Mirando un poco a nuestro alrededor vemos lo volubles y variables que somos los seres humanos: lo que hoy nos gusta, mañana no nos gusta; lo que hoy damos por cierto, mañana lo desechamos como falso; la moda de hoy y por la que pagamos un montón de dinero, mañana la dejamos en el fondo del armario y nos reímos de ella. Siempre recordaré a Maradona, que hacia 1988 jugaba en el Barça y llevó al equipo a lo alto de la liga; luego se fue para el equipo de fútbol del Nápoles en Italia y fue recibido allí como un héroe, como un ser divino. Efectivamente, aquel año hizo ganar a este equipo el “Scudetto” (el primer puesto de la liga de fútbol de Italia); al poco tiempo Maradona se metió en drogas, fiestas, etc. y ya no rindió en el campo de juego y poco tiempo después fue expulsado entre insultos de los mismos “tifosi” (aficionados) que un día lo habían aclamado como el mejor del mundo.

Algo parecido le pasó a Jesús en varias ocasiones. La más famosa es aquella en que la misma gente que lo aclamó el Domingo de Ramos y le cantó los “aleluya” y los “¡bendito sea el que viene en nombre del Señor!”, el Viernes Santo gritó: “¡fuera, fuera, crucíficalo!” Otra ocasión se nos narra en el evangelio que acabamos de escuchar. Se dice al principio sobre Jesús: todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios”. Pero inmediatamente Jesús les dijo que un profeta no es nunca bien mirado en su tierra, y esa misma gente reaccionó de esta manera: “Todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo”. En cuanto Jesús les dice unas palabras duras, se ponen contra él, y ya querían matarlo.

Yo he observado en tantas ocasiones a gentes muy preocupadas de no perder la estima y la consideración que los demás tenían de ellas. Por eso, callaban sus razones o sus convicciones para no ser juzgados o despreciados por los otros. De la misma manera actuaban o dejaban de actuar de un modo u otro para no perder la imagen que se tenía de ellos. Pienso que tenemos que actuar según nuestra conciencia y de cara a Dios, y no de cara a lo que piense el mundo o la sociedad. Así lo decía ayer nuestro arzobispo, D. Jesús Sanz, en su toma de posesión: que no buscaba los halagos ni temía o huía de las críticas. Por eso, era libre para servir a Jesucristo y anunciar su evangelio. Así actuaron siempre y lo hacen hoy día los santos. Recuerdo a este respecto que en el muro de Shishu Bhavan, la Casa Infan­til que las Misioneras de la Caridad de la M. Teresa de Calcuta tienen en esta ciudad estaban escritas estas palabras: “Las personas son irrazonables, inconsecuentes y egoístas, ámalas de todos modos. Si haces el bien, te acusarán de tener oscuros motivos egoís­tas. Haz el bien de todos modos. Si tienes éxito y te ganas amigos falsos y enemigos verdade­ros, lucha de todos modos. El bien que hagas hoy será olvidado mañana, haz el bien de todos modos”.

- Ahora de la mano de estas palabras quisiera pasar a la segunda idea y apoyarme en la segunda lectura. En ésta nos habla San Pablo del amor. Para Pablo amar es lo más importante que puede hacer un ser humano. Dice él que, si uno sabe todos los idiomas del universo, y habla y predica como los ángeles convirtiendo a todos los hombres al evangelio de Cristo Jesús, pero no tiene amor en su corazón, entonces es como una campaña que suena: “tan, tan, tan”, pero nada más. Dice Pablo que, si uno tiene toda la fe del mundo, puede hacer multitud de milagros y es el más sabio de los hombres llevándose año tras año los premios Nóbel en todas las materias del saber, pero no tiene amor en su corazón, entonces eso no vale de nada. Dice Pablo que, si uno da todo el dinero que posee, si entrega todo el tiempo que tiene para curar, para enseñar, para dar de comer…, pero no tiene amor en su corazón, entonces todo eso no sirve de nada.

¿Qué es el amor, pero el amor de verdad, no el de quita y pon? ¿Dónde podremos encontrar la fuente del AMOR? El AMOR es Dios y sólo en Dios podremos encontrar este AMOR. Si no se lo pedimos a Dios, si Dios no nos lo da, entonces nunca podremos tener este AMOR. Aquellos que buscan el AMOR sólo en sí mismos, no lo encontrarán.

Pero, ¿Dios nos puede dar su amor en cualquier circunstancia? Por ejemplo, ¿es posible recibir amor de Dios en medio de una violencia extrema y sentir el amor de Dios, y hacia Dios y hacia los demás hombres en medio de una violencia extrema? Yo he creído siempre que sí. Siempre he creído que el amor es más fuerte que el odio, el bien que el mal, Dios que Satanás. Esto me lo ha confirmado una vez más en estos días el texto precioso de un sacerdote: el padre Alfredo Delp, detenido por la Gestapo en 1944 y ahorcado al año siguiente. Durante su prisión meditó el Veni Sancte Spiritus, y escribió lo siguiente: “Las colinas eternas están allí, de donde viene la salvación. Dios me lo muestra cada día y mi vida entera es ahora un testimonio de ello. Todo lo que yo creía tener seguridad en mí mismo, de astucia y de habilidad ha volado hecho añicos bajo el peso de la violencia[1] y de aquello que me era opuesto. Estos meses de cautiverio han roto mi resistencia física y otras muchas cosas en mí. Sin embargo, he vivido horas maravillosas. Dios ha tomado todo en su mano y sé ahora implorar y esperar el socorro y la fuerza de las colinas eternas. La persona que reconoce su pobreza, que aleja de sí toda autosuficiencia y todo orgullo, incluso el de sus harapos, el hombre que se presenta desnudo delante de Dios, sin velos y en su indigencia, ese hombre conoce los milagros del amor y de la misericordia; desde la consolación del corazón y la iluminación del espíritu hasta el apaciguamiento del hambre y de la sed. Repetidas veces, en la agitación y sufrimientos de estos últimos meses, plegado bajo el peso de la violencia, he sentido de golpe que la paz y el gozo espirituales invadían mi alma con la fuerza victoriosa del sol que se levanta. El Espíritu Santo es la pasión con que Dios ama. El hombre tiene que encomendarse a esta pasión. Entonces el mundo se hará capaz de amor verdadero. Sólo podemos reconocer y amar a Dios si Dios nos toma y nos arranca de nuestro egoísmo. Es preciso que, en nosotros y por nosotros, Dios ame. Entonces viviremos en la verdad y el amor de Dios llegará a convertirse en el corazón viviente del mundo”.

Veamos la descripción del amor que nos hace Isaac el Sirio: “¿Qué es un corazón misericordioso? Es un corazón que arde por toda la creación, por todos los hombres, por los pájaros, por las bestias, por los demonios, por toda criatura. Cuando piensa en ellos y cuando los ve, sus ojos se llenan de lágrimas. Tan intensa y violenta es su compasión, tan grande es su constancia, que su corazón se encoge y no puede soportar oír o presenciar el más mínimo daño o tristeza en el seno de la creación. Por ello intercede con lágrimas sin cesar por los animales irracionales, por los enemigos de la verdad y por todos los que le molestan, para que sean preservados del mal y perdonados. En la inmensa compasión que se eleva de su corazón –una compasión sin límites, a imagen de Dios-, llega a orar incluso por las serpientes”.

San Pablo experimentó del mismo Dios el AMOR y nos dio una descripción maravillosa: “El amor es paciente, es servicial; la amor no es envidioso, no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor no acaba nunca”.



[1] En los campos de nazis sucedía lo siguiente: Se sufría humillaciones, golpes, insultos, mordiscos de perros, chorros de agua helada cuando uno estaba devorado por la fiebre, sed y hambre, idas y venidas arrastrando cadáveres desde las celdas al horno crematorio. Aquello era la antesala del infierno.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy visité a una amiga en el hospital. Su enfermedad tiene casi tantos años como ella, que anda por los 80; su marido 82. A ella le hacen una transfusión de sangre de vez en cuando y así va tirando…Él pasa el día en el hospital acompañándola, hasta que el hijo único que tienen le recoge por la tarde y le lleva a casa. Él se acerca a la cama y le acaricia la mejilla, porque “ya tienes buen color”, le dice sonriendo. “Eso no se lo va a comer, y será otro día sin comer”, me dice preocupado, porque la conoce y así fue. Bajó a buscarle un botellín de agua fresca a la cafetería, “porque no le gusta fría”, me comenta. Salí con el corazón encogido lleno de ternura hacia este matrimonio anciano, con el deseo de poder solucionarles una situación complicada que viven y sin poder apenas hacer nada, sino quererles un poquito. Le dije a mi amiga antes de irme, que se cuidase; dale tiempo a Dios para que actue –Él sabrá lo que hace- porque este hombre no sabe vivir sin ti, le comenté. ¡Cuánto te quiere! No te quejes de nada. Ella asintió sonriendo con tristeza.
El día anterior él había comentado ante su mujer mirándola, que tenían que irse los dos juntos. Debería de ser así, me repitió. Dos días antes presencié una riña fuerte del hijo hacia este anciano porque se impacientaba, ante el retraso del taxi que había de recogerle para llevarle al hospital por la mañana, sabiendo que su lugar estaba allí, con ella. Y le urgía verla, estar..
Mis amigos son personas de fe. En su madurez formaron parte de grupos de la iglesia y hoy no pueden sino escuchar la Misa dominical por TV ya que viven, desde hace un año, alejados del centro de la ciudad, con el hijo casado. Situaciones difíciles que se presentan con la ancianidad, la falta de salud y de tantas otras cosas. Pero, ayer y hoy viví en vivo y en directo ese himno precioso de S. Pablo al Amor, porque esto visto es un reflejo de ese amor de Dios, no tengo la menor duda: es amor paciente, servicial, que no se irrita, no toma en cuenta el mal del otro, sino se humilla callando, no busca su interés sino vive para el otro, todo lo espera, lo soporta..no acaba nunca. El Amor es más fuerte que la vejez, ¡Oh sí! y que la enfermedad, que el sufrimiento, que la inmensa soledad ..porque es reflejo del Amor de Dios, que todo lo supera. Ese que “no pasa nunca”, y que un día estos amigos seguirán disfrutando juntos en el Señor. El Amor ha sido hoy mi maestro.

Pepitina dijo...

Esta mañana la Catedral estaba rebosando del gozo de quienes esperábamos a nuestro nuevo Pastor. Sentada en las últimas filas de sillas de la parte derecha del templo de pronto se abrió la puerta lateral por el viento, que entraba cortante y eso nos permitió ver, con los acordes de gaitas de fondo, una gran pancarta: “BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR”. Era del Camino Neocatecumenal. Llegaba Don Jesús, nuestro Arzobispo con un gran séquito acompañándole en gran número compañeros de sacerdocio. Bonito testimonio, pensé al leer la pancarta. Y, ¡cuánta fuerza tienen esas palabras para quien tiene Fe!
La extensa homilía, con muchos agradecimientos.., no tenía desperdicio. Imagino que mañana ya la tendremos completa publicada en Internet; de momento ya hay quienes la aprovechan…a su manera y para criticar y meterse con la Iglesia, que parece ser el hobby de algunos.
Esta tarde al volver a releer la homilía, quedé silenciosa y seria al leer en el segundo párrafo: “la misma gente que lo aclamó el Domingo de Ramos y le cantó los “aleluya” y los “¡bendito sea el que viene en nombre del Señor!”, el Viernes Santo gritó: “¡fuera, fuera, crucifícalo!”…
Elcomerciodigital.com en los comentarios que recoge no ha esperado siquiera al “Viernes santo”; en cuestión de unas horas, muy pocas, han comenzado la Crucifixión …¡cuánto me duele!! Aquellas palabras de la homilía, las más evangélicas, han intentado pisotearlas y eso mismo nos hace gritar a los católicos aún con más fuerza: “¡bendito sea el que viene en nombre del Señor!”, dándole una aún más acogedora bienvenida a nuestro Pastor. No puedo evitar que me duela muy dentro el que tantos vivan sin Fe, que no conozcan, que no sepan y por no saber, ni siquiera sepan respetar las creencias de otras personas... Pero D. Jesús, sabe en nombre de quien viene, esa es su fuerza…y la nuestra. Porque hoy para mi esas palabras del evangelio: “¡bendito sea el que viene en nombre del Señor!”, tienen una actualidad que me ha llegado al corazón.
Buena semana amigos y oremos por nuestro Arzobispo…”¡¡viene en nombre del Señor!”

María Cristina dijo...

Hace tres domingos que San Pablo nos viene hablando de los carismas; hoy nos dice que todos son muy importantes, pero que en definitiva “Lo que cuenta es el Amor”. En la Eucaristía de hoy escuché “ UN CARISMA ES UN DON QUE PONEMOS AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD”, porque si tengo un don y me lo guardo, no me hace bien a mi, ni a los que viven a mi alrededor.
En la primera lectura de hoy El profeta Jeremías siente LA LLAMADA DE DIOS para que hable a su pueblo y le anuncie sin miedo; ese anuncio es una “Llamada “ a que transforme mi vida viviendo con actitudes concretas de amor, venciendo el miedo a quedar en ridículo a ser rechazada.
A Jeremías Dios le dijo que no tuviera miedo. “Ponte en pie, no tengas miedo: Yo te convierto en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce frente a todo el país”.
Señor Tú nos llamas y nos das tu fortaleza para ANUNCIARTE Y PARA VIVIR…” que sintamos como Jeremías tu Presencia para vivir el Amor y ayudar a otros a que lo vivan.
Os deseo a todos como nos dice Andrés a vivir “según nuestra conciencia, de cara a Dios y no de cara a lo que piense el mundo o la sociedad.

Chony dijo...

Apasionante el tema que hoy se nos presenta, EL AMOR, Al igual que S. Pablo, creo que es lo mas importante que existe.
Siempre he dicho desde joven, que yo era una enamorada del amor, ¡cuanto ha tenido que "pulirme" el Señor, para ayudarme a comprender lo que esto significa en realidad!. La idea que tenía de amor, era bastante egoísta, es decir, creo que me preocupaba mas el recibir que el dar; y "exigía" que el otro fuese como a mi me gustaba, para poder amarlo sin yo sufrir, mas bien deseando halagos y atenciones, que me llenasen y me diesen "seguridad". ¡¡ Que equivocada estaba!! Como decía, El Señor, ha tenido mucha paciencia conmigo, y dejándome tropezar y caer; fue corrigiéndome y preparándome, para que llegase a conocer lo que es amar de verdad. Y llegó el gran momento en que, Dios, en su gran misericordia, me mostró lo que es AMAR de verdad. Pude comprenderlo cuando me sentí realmente perdonada, cuando fui consciente de que mi Dios, no lleva cuenta de todos mis herrores, y que cuando me mira, no ve mis infidelidades y traiciones, no, Él ve ante sí, solo a la persona que pensó desde siempre, y que "engendró" con Amor, por tanto, limpia e inmaculada, como fue su proyecto; mis pecados ya fueron perdonados en Jesucristo, por eso lo que ve el Padre en mi, es solo el amor con que Él me ha creado. El comprender esto, fue para mi algo fantástico, e increíble, que me hizo recapacitar y meditar mucho; si El Señor me quiere de esa forma, quién soy yo para rechazar a nadie, ni afear su conducta, ni juzgarle y condenarle; pues de la misma forma que el Señor me ama a mi, ama a todos los demás. Comprendí que solo a través de Dios y de su amor, puedo yo amar. Por eso hace tiempo que le pido al Señor, que ponga mucho amor en mi corazón; me parece que es lo mejor que le puedo pedir, ya que si cuando no tengo amor, no tengo nada; si tengo amor, lo tengo todo."Ama, y haz lo que quieras" decía S. Agustín. Bien sabía lo que decía, pues es muy cierto que cuando amas de verdad, lo que te sale de dentro, son los mejores sentimientos hacia el resto de los hermanos, y como es Jesucristo el que ama en mi, puedo darme sin esperar nada a cambio.
Andrés, este es un tema inagotable; muchas gracias por tu exposición, y por el amor que tu mismo demuestras, cuando preparas estas homilías, que siempre son curativas. ¡¡¡que Dios te bendiga!!!
Bienvenido D. Jesús, que el E.S. le ilumine para llevar a cabo su "difícil" misión. Bendito el que viene en nombre del Señor. Eso es lo que Él nos ha dicho, "vengo en nombre del Señor" Pues confiamos en que su andadura por estas tierras astures, sea provechosa para todos, y que nuestra Santina le acompañe siempre.
Hermanos, feliz semana en el amor de Dios.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Anónimo dijo...

La publicación en el blog de D. Andrés del acceso a la Homilía de nuestro Arzobispo D. Jesús Sanz Montes, es una prueba del Amor, como el que el propio D. Andrés, ilustra hoy su propia Homilía. El permitirnos acceder a las palabras de D.Jesús, a quellos que no pudimos estar presentes en la Catedral, pero que sí, lo estuvimos con nuestros corazones, y desde la oración, es una bella prueba de Amor. Gracias D.Andrés por mostrarnos siempre el camino de nuestro Señor Jesús, a través de lo cotidiano, de los hechos de la historia, en fin, a través de todos los matices que nos ofrece la propia vida.
El Amor, con mayúsculas, es esa semilla que está dentro de nosotros, unas veces hibernada, y otras germinando, solo necesita de un poco de buena tierra, y el cambio se produce, lo que antes era desierto, ahora es verde pradera, pero necesitamos siempre de la voluntad del Señor, para que este cambio se produzca.
Personalmente, y me imagino que al resto de los seres humanos les pasa, si fundamos nuestra vida en lo terreno sin más, suelen venir muchos Domingos de Ramos, y al poco tiempo, los Viernes Santos, esos que nos dejan sin ánimo, desconsolados, decepcionados..., pero si los vivimos al lado del Señor, desde la fe en EL, todo se torna diferente, y aquello que nos ofusca, que nos perturba, que nos destroza, comienza a tomar otro color, el de la esperanza, el Señor que tiene todo el poder, nos hace el regalo de la fe, y ahí comienza el cambio.
Si, el amor lo puede todo, de la mano del Señor Jesús.
Nuevamente gracias D. Andrés por estos preciosos regalos de Amor, que nos hace cada domingo, y en especial hoy, que vemos con profunda alegría y agradecimiento al Señor, que nuestro nuevo Pastor, D. Jesús, viene con una carga de Amor muy grande, para su Diócesis asturiana. Aquí le corresponderemos igualmente, poniéndonos a su disposición, para que entre todos, sigamos construyendo con amor el Reino de Dios.
Un fuerte abrazo para los hermanos del blog.

Pepitina dijo...

¡¡Precioso comentario, anónimo que siempre firmas con "un fuerte abrazo para los hermanos del blog"!! El Señor nos va enseñando a leer Su presencia en cada acontecimiento que nos sucede, en Su Palabra, en los actos de los hermanos!!Bendito sea Dios!! ese Señor que se nos presenta hoy como signo de contradicción en la fiesta de Su Presentación en el Templo en brazos de su madre.Como nos dice D. Jesús en su homilía: hemos de tener nuestro oído en el corazón de Dios y nuestra mano en el pulso de los hombres; así, somos presentados por la Madre, junto con Jesús al Padre; así, vamos avanzando sabiéndonos en el camino seguro, el Suyo.
Doy gracias a Dios, en esta fiesta de la Candelaria, con tanto significa para un católico, por esa luz que nos pone en nuestro seguimiento de Cristo en la persona del Padre Andrés, y a través de este querido Blog.
Buena semana para todos. Seamos esa luz que El Señor espera de cada uno de nosotros.