martes, 5 de enero de 2010

Epifanía (C)

6-1-2010 EPIFANIA (C)
Queridos hermanos:
Celebramos hoy la fiesta de Reyes, también llamada Fiesta de la Epifanía o de la Manifestación de Dios a todos los hombres. En el día de hoy podemos resaltar las siguientes ideas:
* Los judíos pensaban que la salvación o el Mesías eran nada más para ellos. Sin embargo, Dios les mostró que la salvación, que Jesús era para todos los hombres. Y así se dio el caso de que un judío como Herodes no reconoció a Jesús como Dios y Rey; es más Herodes quiso matarlo. Y, por el contrario, unos extran­jeros, los Magos de Oriente, sí lo reconocieron como salvador. Nosotros, según la primitiva mentalidad de los judíos, no seríamos destinatarios de la salvación de Dios, pero Él nos dice que sí en un día como hoy. En efecto, en los Magos de Oriente, unos extranjeros, estamos representados todos y cada uno de nosotros.
* Otra de las ideas centrales del día de hoy es el hecho de que Jesús viene presentado como Luz en medio de las tinieblas que rodean al mundo. Por ejemplo, los Magos fueron guiados hasta Belén por un estrella, que desapareció en cuanto se mostró el lugar donde yacía el niño Jesús. Desapareció la estrella, porque todas las estrellas desaparecen cuando llega el sol y trae el día. Así el Sol-Jesús hizo desaparecer la Estrella del Oriente. Isaías, en la primera lectura, profetiza también en este mismo sentido: “¡Levántate Jerusalén, que llega tu luz! Mira: las tinieblas cubren la tierra, las oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz”. Así, vemos cómo Cristo Jesús es la Luz para todos noso­tros. Para todo el que cree en El, Jesús es la Luz en medio de las oscuridades y dudas de esta vida. El que no cree en Jesús camina en la oscuridad. Sí, camina en la oscuridad, porque no ve más que lo que toca, que lo que palpa.
Veamos un ejemplo concreto de cómo Dios busca manifestarse y ser luz para todos los hombres de hoy: Hace un tiempo me encontré con un hombre en una celebración religiosa, a la que siguió la comida en un restaurante. Este hombre ganaba sólo de sueldo unos 600.000 € al año. Dirigía una empresa que estaba y está entre las más importantes de España y exporta a muchas partes del mundo. Tenía una buena mujer como esposa, unos hijos encantadores, muchos amigos, salud... Sin embargo, no era feliz. Después de la Misa me andaba buscando continuamente y, hasta que no se sentó a mi lado en la mesa a comer no paró, para poder hablar conmigo. Enseguida me preguntó: ‘¿Tienes tú el poder de Dios para transmitirlo a otras personas?’. No le importaba si yo era canónigo o juez de la Rota o doctor en derecho canónico. Sólo le importaba si yo tenía el poder de transmitir a Dios. Hablamos largo y tendido. Él me hacía preguntas y yo le contestaba; luego yo le preguntaba y le hablaba. Al día siguiente le escribí un correo por Internet en donde le decía:
“Estimado N: Después de haber tenido ayer nuestro encuentro-conversación, le he estado dando vueltas y creo que debo de manifestarte lo siguiente: Pienso que dentro de ti hay una serie de pensamientos y sentimientos encontrados acerca de Dios y del hecho religioso:
* Por una parte, te atrae, percibes que hay en ello una riqueza extraordinaria, algo que dará sentido a tu vida, ahora y para siempre. Sientes que Dios dará respuesta a tus preguntas más angustiosas y llenará todo tu ser como nunca nada ni nadie lo ha hecho. Colmará tus anhelos más profundos y te hará feliz, a ti y a los tuyos, a los que están a tu alrededor y a los de más lejos. Esto, sin embargo, es más una intuición que una certeza.
* Por otra parte, te gustaría ser como otras personas que están cerca de ti y que no se plantean todas estas cosas y viven "feliz y tranquilamente". Intuyes que abrirte a ese Dios significará, por primera vez en tu vida, no dominar, ni comprender, ni controlar nada. No saber a dónde te llevará eso ni por dónde. No saber lo que perderás de ti y de lo tuyo, y no saber lo que encontrarás y si te agradará. Intuyes que, si te abres a Dios y existe, tendrás que someterte a su voluntad, a su deseo (un deseo y una voluntad de vida y de felicidad para ti), pero no quieres y no estás dispuesto a perder tu autonomía, tu independencia, tu criterio. NO.
Y mientras te debates entre estas dos líneas, sientes que tu vida es mediocre, que le falta algo, que no te llena y corres y corres, y haces y cosechas triunfo tras triunfo (triunfos materiales y de reconocimiento de la sociedad), pero eso no te llena. Sabes que te falta algo. Intuyes que eso que te falta está por el lado de Dios y temes meterte por ahí, por todo lo que ello supone.
Como te decía ayer, pienso que Dios ha metido dentro de ti su sabia divina y eso te hace percibir que la vida tiene que ser algo más que lo que tienes o aparentemente te ofrece.
Hay muchas más cosas que vienen a mi espíritu para decirte, pero tengo que dejarlo aquí ahora. No obstante, te diré, para terminar, que si quieres dar el paso, Dios no te ofrece un seguro a todo riesgo ni te explicita paso por paso lo que va a pasar. O te fías o no te fías, o saltas al vacío sin paracaídas o no saltas, o te crees que El está para recogerte o no te lo crees. Y es que creer es apostar por Dios sin condiciones. Otra cosa te he de decir: sabes que cuentas conmigo para lo que consideres oportuno y necesario, con libertad y sin obligaciones. Un abrazo de Andrés
P.D.- No me importa que te moleste algo o todo de lo que te acabo de escribir. Sé que a Satanás le molestará que te lo haya mandado y tratará de envenenarte contra mí, contra lo que he escrito, pero no es más que una táctica para defender la parte que tiene bien agarrada en ti. También tú te defenderás, como con el compañero cristiano en el ejército[1], y darás mil argumentos en contra. No importa, si es de Dios lo que yo acabo de escribir, entonces dará fruto en ti ahora, o más adelante, cuando El quiera.”
Este es mi Dios Jesucristo, el que manifiesta su Luz a todos los hombres que creen, a todos independientemente de lo que hayan hecho a lo largo de su vida. En este día de Reyes o de la festividad de la Manifestación de Jesús a todos los hombres pido a Dios:
¡Que su Luz nos ilumine a todos!


[1] Estando en el ejército ya este hombre le planteaba preguntas a un compañero cristiano y éste a su vez le decía cosas, de las que se defendía.

8 comentarios:

Any dijo...

Que la luz nos ilumine a todos ¡¡ que hermoso Andres .. sabes yo siempre pido Luz en el camino ..pues muchas veces las tinieblas parecen llegar .. pero se que la luz es mas poderosa .. y me deja ver .. En ella encuentro el camino .. y a Dios ¡¡¡ Feliz Dia de Reyes hermanos y nunca perdamos la ilusion .. ni la esperanza

Anónimo dijo...

Queridos D. Andrés y demás hermanos:

Unas palabras dichas hace años, palabras que quedan grabadas en el alma para siempre y que parecen que no han cambiado nuestra vida, para que fructifiquen al momento, días después, meses, o años y nos toquen el corazón en ese momento de debilidad nuestra y que solo Dios conoce y que valdrán por una eternidad.

El hace que nuestra vida sea como un puzle. Si recordamos cuantas veces ha intervenido en nuestra existencia, entenderemos el porque de aquel hecho que sucedió y que entonces no comprendimos, y los sucesivos, piezas del puzle que fueron encajando a la perfeccción y para conducirnos poco a poco, pieza a pieza, de forma magistral a la salvación, de manera tan sutil como asombrosa hacia nuestra salvación.

Abrazos para todos.

Anónimo dijo...

Hacía mucho que no escuchaba una de sus homilías y para dar gracias a Dios por estas Navidades y celebrar la Epifanía encontré un hueco y entré en su página. Creo que de nuevo el Señor ha aumentado mi Fe por mediación suya.Gracias Andrés, gracias Señor.

javi dijo...

Andrés el del comentario anónimo era yo(Javi el de Soto), ye que no me había registrao todavía. Un abrazo pa ti y otro pa todos los hermaninos.

Chony dijo...

Como cada domingo tu homilía viene a clarificar y dar sentido a todo aquello que nos ocurre en la vida.
Es revelador que Jesús no sea reconocido por aquellos que le esperaban, y sin embargo lleguen de muy lejos unos reyes guiados por una estrella, en la cual han sabido ver que les revela que ha nacido el Salvador, el Rey de reyes, y no dudan en ponerse en camino, dejar todas sus comodidades, proveerse de valiosos regalos para ir a conocer y adorar a un Pequeño que se encuentra en el lugar mas humilde.
Han sabido reconocer en una estrella la luz que guiará sus pasos hacia la verdadera.
Es cierto que cuando te encuentras con Cristo Luz, todas las estrellas pierden su resplandor.
Hoy nos cuentas la historia de una persona que ha visto una estrella, y ha despertado cierta inquietud en el, porque intuye que le quiere conducir por otros caminos que no son los que el recorre cada día; unos caminos que aunque son de triunfos, parecen no tenerle satisfecho.
Mas o menos ya todos sabemos que lo único que llena tu vida en plenitud es nuestro Señor Jesucristo, sin embargo también tendremos la experiencia de este combate, es decir, la lucha entre nuestra insatisfación y por tanto tratar de seguir esa luz, y por otro lado seguir apegados a nuestras seguridades, a nuestra comodidad, a nuestro prestigio y fama; es entonces cuando el demonio te presenta la tremenda duda y temor, sabes lo que tienes, pero veremos a ver lo que te pide Dios, seguro que no te va a gustar, porque el camino del mundo y el que Dios nos marca con su luz, son muy opuestos; y tienes miedo de arriesgarte, de perder algo que tienes que, aunque no te llene totalmente, si te proporciona satisfaciones.
¡¡Ay Señor, que poco nos fiamos de ti!! no se porqué nace en nosotros este temor hacia alguien que lo único que desea es nuestra felicidad total. Desde luego para esto hay que fiarse, confiar y entregarse, conocer a ese Dios tan lleno de amor y misericordia, que cuando te ilumina con su luz maravillosa, eres el mas feliz de los mortales, aunque no tengas otra cosa, porque si le tienes a Él todo lo demás sobra.
Tenemos miedo a renuncias, a perder cosas, y no comprendemos que todo eso pasará a segundo término en cuanto conozcas y tengas intimidad con ese Dios que pensamos es tan exigente. Él no n os pide nada, nos quiere como somos, pero quiere nuestra confianza, y si se la damos, nos daremos cuenta de como nuestra vida va evolucionando de tal manera, que nos convertimos en otras personas, mas felices, mas libres, nuestro egoísmo va desapareciendo para pensar mas en nuestros semejantes, daremos mas amor porque eso es lo que recibiremos de Él.
Gracias Andrés, que la Luz de Cristo, ilumine cada día tu camino.
Lo mismo os deseo a todos.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Olga dijo...

¡Preciosa homilía!, anoche al llegar a mi habitación escuché la homilía e inmediatamente me hizo recordar el himno de la Liturgia de las Horas (concretamente de Laúdes)del día de ayer , que me voy a permitir aunque aparezca un poco largo transcribirlo porque es muy profundo y tiene que ver mucho con la homilía. Este himno sería para profundizarlo y orarlo por mucho tiempo.
Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da:
Dios es el puerto más cierto,
y si habéis hallado puerto
no busquéis estrellas ya.
No busquéis la estrella ahora:
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.
Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.
Aquellas lágrimas bellas
la estrella oscurecen ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas. Amén
Olga

Pepitina dijo...

Precioso texto el de Isaías: ¡Levántate, la gloria del Señor amanece sobre ti!; también el salmo y evangelio nos invitan a la adoración, a postrarnos ante un Niño-Dios, que viene para todos y cada uno de nosotros. Recuerdo que cuando comencé la Oración de las Horas, con el diurnal al rezar al Cántico de Daniel-de alabanza al Señor por todo lo creado, recitamos: Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor;ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos , bendecid al Señor...pues yo intentaba abreviar y rezaba:criaturas y ángeles del Señor, bendecid al Señor y así sucesivamente; un día, me encontré saboreando esas palabras de alabanza: BENDECID al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos y puedo aseguraros que aprendí que lo realmente importante,no era mencionar toda aquella creación ante su creador, sino la actitud mia (y de toda criatura) de postración, adoración y alabanza ante mi Dios y Señor. Muchas veces al recordarlo, lo hago viendo en ello una manifestación suya, de como quiere ser adorado y alabado por sus hijos y me llena de alegría esa cercanía suya hacia nosotros.
¡Cuantas veces ese Dios se me ha manifestado y ha encontrado rechazo en mi o falta de acogida! si, "Vino a su casa y los suyos no la recibieron",¡¡tremendas palabras!! cuántas veces nos alejamos de la Luz, Jesús, parece que se cumplen esas palabras de S. Juan, que desde niña me parecieron durísimas.
No he participado en estas dos últimas homilías tan estupendas, por falta de tiempo y tener la casa llena, pero, gracias por vuestros comentarios. Me aportan sentido de comunidad, amor fraterno,agradecimiento,esperanza..¡¡Bendigamos todos al Señor que se nos manifiesta continuamente en nuestro Blog!! ¡¡QUE SU LUZ NOS ILUMINE A TODOS!! Gracias Padre Andrés, Dios te siga bendiciendo.

Anónimo dijo...

Entrar en este blog de D. Andrés, y escuchar sus magníficas homilías, es mi camino para encontrar siempre algo extraordinario, algún sentimiento que me llega, algo que pone en marcha mi vida, es como si la semana estuviera incompleta sin ver y oir esa catequesis imprescindible para mi vida de fe.
Todos los hermanos que comentan, lo hacen con tanta pasión, con tanto sentimiento..., en fin, que cada vez me sorprendo más de cómo trabaja el Señor, a través de D. Andrés y de las nuevas tecnologías.
El punto segundo del comentatario que hace D. Andrés al Empresario que estaba buscando a Dios de alguna manera, me impresiona y conecta bastante con algún sentimiento parecido que yo haya podido tener en algún momento de mi vida..., lo tienes todo, y realmente no tienes nada, si El no está presente en tu vida, es así.
En ocasiones Dios se "infiltra", digo este término, porque a veces, nuestra ceguera pone muchas barreras al Señor, luego el papel de infiltrado es el que me mejor la va para ir poco a poco haciéndose un hueco en nuestra vida, y poco a poco, según se van sucediendo los acontecimientos, se va haciendo cada vez más presente, más cercano..., nos vamos dando cuenta de que llama a nuestra puerta, y cuando surge el desesperado... ¡Hay Dios mio!, por la impotencia ante los hechos, por estar desbordados por tantos quebrantos, se produce una de las mejores ocasiones para dejar al Señor actuar, abandonarse y reconocer que sin El, nada podemos, nada hacemos, nada somos.
Que la Luz del Niño Dios nos guíe siempre a todos a lo largo de nuestra vida.
Gracias D. Andrés por sus maravillosas Homilías y por compartir sus experiencias a modo de parábolas, que tanto me ayudan.
Un abrazo para todos los hermanos del blog.