miércoles, 23 de septiembre de 2015

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (B)



27-9-2015                               DOMINGO XXVI TIEMPO ORDINARIO (B)
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Homilía de audio en MP3
Queridos hermanos:  
            En la homilía de hoy vamos a repasar las enseñan­zas que hemos escuchado en el evangelio, para ver lo que nos pueden decir para nuestra vida.
            - Uno que echaba demonios sin ser del grupo de Jesús. El evangelio empezaba con esa protesta del apóstol Juan, el cual se sentía celoso por unos que no eran del grupo de Jesús y que, sin embargo, también echaban demonios. Jesús le tiene que explicar a Juan que hay gente que no es de su grupo, que NO ES DEL GRUPO DE LOS CRISTIANOS, PERO EN CAMBIO TAMBIEN ES CAPAZ DE DEDICAR SU VIDA A LA LUCHA CONTRA EL MAL, al servicio del bien.
            Jesús le decía a Juan, y nos dice a nosotros, que ante esa realidad debemos alegrarnos. Debemos alegrarnos de que gente que no es de los nuestros actúe así. Debemos alegrarnos y no -como a veces hacemos- mirarles con desconfianza. Dios ha creado a todos los hombres y en todos ellos está su semilla divina, que los impulsa al bien. Por lo tanto, cualquier obra buena hecha por cualquier hombre es una acción de Dios. Sin embargo, todo esto no nos debe llevar al relativismo de pensar (como se piensa y se vive en la actualidad en tantas ocasiones) que no hace falta ser cristiano, que no hace falta creer en Jesucristo ni en Dios, que no hace falta la oración ni la práctica de la vida de fe…, sino que lo único que importa es la práctica del bien. Nosotros sabemos que lo que nos impulsa (a los cristianos) a hacer el bien es Dios dentro de nosotros, es su Palabra y los sacramentos que recibimos, es la oración que nos pone en contacto con Jesús…
            - Dar de beber un vaso de agua por el Mesías. La segunda enseñanza es muy breve, pero también muy importante. Cualquier acto de servicio realizado por el nombre del Mesías, cualquier servicio por pequeño que sea, aunque sea sólo dar un vaso de agua, no quedará olvidado. Cualquier servicio (una sonrisa, un saludo afable), por pequeño que sea, vale mucho a los ojos de Dios. Además, hacer el bien en cada momento hace que la bondad se extienda hacia fuera y hacia dentro. El bien siempre beneficia a todo hombre y a la sociedad. Hace un tiempo se proyectó una película que recorrió todo el mundo. El argumento relataba un hecho real: cómo una buena acción comenzada por un niño se iba propagando por otras buenas acciones que se extendían como ondas en un lago en el que había caído una piedra. Os propongo visionar este enlace, que no es de esta película, pero sirve igual para mostrar la idea antes dicha: https://www.youtube.com/watch?v=ZndUGpBysjI.
Nosotros, los cristianos, ese bien lo hacemos por amor de Dios y desde el amor que Dios ha puesto en nuestro corazón.
            - Ay del que escandalice a los pequeños y débiles. La tercera enseñanza se presenta con palabras muy duras y radicales, y eso significa que Jesús lo consideraba muy importante. ¡Ay de los que alejan de la fe a otras personas con sus palabras y con sus comportamientos! ¡Ay de los que escandalizan a los pequeños, a los débiles, a los que saben poco de las cosas de la Iglesia y del cristianismo! Porque hay quienes quizá no van mucho por la Igle­sia, quizá no entienden mucho lo que nosotros decimos, quizá no tienen una fe muy fuerte, ni muy pura, pero que, precisamente por esto, tenemos todos el deber de velar por ellos y ayudar a que esta fe suya progrese y no se pierda.
            Podemos escandalizar y alejar de la fe a estos pequeños y débiles si menospreciamos la fe que ellos tienen, si no somos capaces de ponernos en su lugar y a partir de ahí ayudarlos a progresar, si cuando vienen por la iglesia se dan cuenta de que nos molestan... Y más aún, los escandalizaremos si ven que noso­tros, lo que venimos siempre a la iglesia, no llevamos una vida que esté de acuerdo con el evangelio, si somos cristianos de palabra y no de hechos.
               Veamos un ejemplo de escandalizar: El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto, se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección.
La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa.   Le tocó bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos y vulgares en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección... y para colmo, se le cayó el celular y se le corrió el maquillaje. En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal de su lado. Allí, parado junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente. El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda.
Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales: ‘- Señora, lamento mucho este error le explicó el policía. Le mandé bajar mientras usted se encontraba tocando la bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que:
- De su retrovisor cuelga un rosario.
- Su auto tiene una calcomanía que dice: "Jesús te ama",
- Su patente tiene un borde que dice "Amor y paz",
- En la parte de atrás hay una oblea que dice" La paciencia es la madre de las virtudes”
- Otra calcomanía que dice: "Practica la meditación"
- Y, finalmente, el emblema cristiano del pez.
¡Como es de imaginarse..., ¡supuse que el auto era robado!

Esta historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que creemos, lo que decimos, y lo que hacemos.
            - Si tu mano te hace caer, córtatela. La última enseñanza del evangelio es también muy radical, muy dura: “Si tu mano, si tu pie, si tu ojo te hacen caer, córtatelos, sácatelos. Más te vale entrar sin ellos en el Reino de Dios, que ser echado entero al abismo”.
            ¿Qué nos quiere decir Jesús? Sin duda lo hemos comprendido perfectamente. Sólo hay una cosa importante, sólo hay una cosa que nos deba interesar: el Reino de Dios, el evangelio de Jesús. Y todo lo demás, absolutamente todo, nos lo tenemos que sacar de encima si nos estorba en el camino del Reino.
            Nuestros ojos, nuestros pies, nuestras manos, pueden llevar­nos en busca del placer, del dinero, del afán de bienestar a cualquier precio, en busca de todo lo que proviene de nuestro egoísmo, en definitiva. Y Jesús nos dice: si no lucháis contra estas tendencias, si no os desprendéis de ella, vuestra vida se perderá, será un total fracaso. Aunque ahora os parezca lo con­trario.
            Que todas estas palabras que hemos escuchado y reflexionado nos ayuden hoy a ser más y mejores seguidores de Cristo Jesús.

3 comentarios:

Milagros dijo...

Conozco a personas que son buenas por nsturaleza pero que sus vidas corren al margen de Dios, no se saben queridas por El, no sienten su necesidad y viviendo tan cercanas a nosotros yo me pregunto que ejemplole hemos dado, los hemos escandalizado? o simplemente nuestra fe es tan debil que no se nota que somos cristianos. Hoy es la festvidad dr Ntra. Sra. de la Merced patrona de los presos y yo le pido que me ayude a liberarme de tantos prejuicios como me atan.Que me de la libertad de los hijos de Dios y que mi vida sea reflejo de lo que creo

Feli dijo...

Precioso enlace D.Andrés,a mí todas estos videos me emocionan,y si la mitad de las personas hiciésemos estos pequeños detalles,que diferente sería la convivencia entre nosotros los humanos.
A mí la verdad, me daría miedo el pintar la pared que los otros chicos emborronaron,pues no sabes con quién te puedes encontrar y recibir una paliza,veis, ahí ya le iba a fallar a Jesús por cobarde.Pero hay cosas que las hago encantada,mis padres nos enseñaron a ayudar,y respetar a los demás,sobre todo a los más débiles, mayores y a los que no piensan como nosotros.Me cuesta más trabajo deshacerme de cosas que me gustan , callar cuando alguien me lleva la contraria,o perder a las cartas.Ay Padre, es tan difícil seguir a Jesús,cuando me haga un examen de conciencia,¿que le digo?......Un abrazo para tod@s,y que nos de fuerza y ánimo para hacer más cosas.Que Dios nos bendiga.

Anónimo dijo...

Mi querido cura de Tapia,

Magnífico el cuento que has escogido para explicarme que no por muchos signos externos es mejor mi calidad de seguimiento a Cristo. Cuántos signos externos tengo y qué poco silencio en mi obrar. Me quedo con esta tarea para la semana: obras son amores.

Gracias por tu entrega.

Un abrazo para cada un@