sábado, 3 de abril de 2010

Domingo I de Pascua (C)

4-4-2010 DOMINGO I DE PASCUA (C)

Hch. 10, 14a.37-43; Slm. 117; Col. 3, 1-4; Jn. 20, 1-9



Homilía de audio en MP3

Queridos hermanos:

- El evangelio de la Vigilia Pascual nos narra cómo el domingo, tres días después de la muerte de Jesucristo, de madrugada, unas mujeres, discípulas de Jesús, se acercaron al sepulcro en donde lo habían enterrado. Allí había dos ángeles que les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. HA RESUCITADO”. Vamos a tratar de profundizar un poco en estas palabras:

* Aquellas mujeres buscaban a Jesús. Muchos hombres, a lo largo de toda la historia, han buscado a Jesús, a Dios. Ya sabéis aquella famosa frase de San Agustín: “Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en ti” (Confesiones, Libro I, Capítulo I, 1). ¡Cuánto importa buscar a Jesús, necesitar encontrarlo! Una persona que dice no necesitar nada, que piensa no necesitar nada, ni de nadie, pienso que está muerto en vida. Una persona que no busca nada en esta vida o que no espera nada en esta vida ni de nadie, es una persona muerta en vida. Hace poco leía esta noticia de periódico: Cada vez hay un porcentaje mayor de jóvenes, al menos en España, que ni estudian ni trabajan. Ellos responden a esa generación bautizada ya como “Nini” (ni estudian ni trabajan), y que, si tienen la suerte de encontrar un trabajo, lo abandonan en cuanto tienen derecho a prestación por desempleo. La persona que no busca, vegeta y se muere por dentro y por fuera. La persona que busca, vive. Por lo menos, las mujeres del evangelio buscaban. ¿Y nosotros?

* ¿Dónde buscamos a Jesús? Pero, no sólo es importante buscar, sino también saber dónde buscamos. Decían los ángeles a las mujeres: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” Sí, hay personas que buscan, pero en un lugar equivocado. En muchas ocasiones, cuando estoy entre la gente, me pregunto si conocerán al verdadero Dios y al que puede hacerles felices para siempre. Estamos todos tan atareados y tan nerviosos por terminar los estudios para encontrar trabajo; estamos todos tan atareados y tan nerviosos para trabajar en un buen puesto para ganar más dinero; estamos todos tan atareados y tan nerviosos para alcanzar la prejubilación o la jubilación para dejar de trabajar; estamos todos tan atareados y tan nerviosos por dejar de trabajar para descansar…, y entonces nos morimos. Estamos todos tan atareados para ir de vacaciones aquí o allá, por probar esta comida o este restaurante, por tener esta propiedad o esta otra… Y en tantas ocasiones creo que el Señor ve que buscamos en lugar equivocado: buscamos lo que da felicidad y vida entre lo que está muerto. Hace un tiempo habló conmigo un señor, de unos 50 años, que estaba en actitud de búsqueda en su vida. Este señor buscaba a Dios. En una ocasión, hace ya bastantes años, hizo el camino de Santiago y sintió una paz como nunca la había experimentado. Supo que aquella paz procedía de Dios y era Dios. Desde entonces y, en cuanto puede, coge la mochila y se pone a caminar hacia Santiago de Compostela. Quiere volver a experimentar una vez más aquello que vivió hace ya años. Los amigos no le entienden; cree que está haciendo el idiota, pero él piensa que quienes hacen el idiota son ellos, pues buscan al que vive entre los muertos, pero él busca al que vive en donde experimenta vida, paz, esfuerzo, compañerismo, generosidad, silencio…

* En el evangelio, los ángeles dicen a las mujeres que Cristo ha resucitado y, por lo tanto, vive. Jesús, que fue perseguido, escupido, insultado, azotado, burlado, crucificado, asesinado y enterrado, está vivo, VIVE. Nosotros, los cristianos, no seguimos a un muerto, sino a uno que está vivo. Ciertamente, su vida fue un fracaso, humanamente hablando, pero Dios le ha dado la razón frente a todos los que lo tomaron por loco y frente a quienes lo mataron.

- En el evangelio del domingo de Pascua se cuenta cómo San Pedro y San Juan fueron corriendo al sepulcro, pues las mujeres les habían dicho que estaba vacío. Primero entró Pedro y luego entró Juan. Al entrar éste, dice el evangelio: “Vio y creyó”. Juan vio que el sepulcro estaba vacío y creyó que Jesús había resucitado y que estaba vivo. El lo vio morir en la cruz, pero ahora “sabía” por la fe que Él estaba vivo.

Hoy hay mucha gente que no cree en la resurrección de Jesús. Piensan que Jesús fue un hombre extraordinario, un maestro que supo enseñar muy bien cosas importantes de la vida y de los hombres, pero ha muerto; está bien muerto. En ocasiones me pregunto si sirve para algo seguir predicando el evangelio de Jesucristo o anunciando que éste ha muerto por todos los hombres y ha resucitado para todos los hombres. Y entonces me acuerdo de un cuento, que os voy a contar ahora: “Cierto día, caminando por la playa, reparé en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez. Tan pronto como me aproximé, me di cuenta de que lo que el hombre agarraba eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al mar.

Intrigado, le pregunté sobre lo que estaba haciendo, y él me respondió:

- Estoy lanzando estas estrellas marinas nuevamente al océano. Como ves, la marea es baja, y estas estrellas han quedado en la orilla; si no las arrojo al mar, morirán aquí por falta de oxígeno.

- Entiendo –le dije-, pero debe de haber miles de estrellas del mar sobre la playa… No puedes lanzarlas todas. Son demasiadas. Y quizá no te des cuenta que esto sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa. ¿No estás haciendo algo que no tiene sentido?

El nativo sonrió, se inclinó y tomó una estrella marina, y mientras la lanzaba de vuelta al mar, me respondió:

- ¡Para ésta sí tiene sentido!”

Sí, pienso que hoy día, como siempre, sigue teniendo sentido el evangelio de Jesucristo. Tiene sentido seguir haciendo el bien y trabajar por los demás. Tiene sentido predicar la muerte y resurrección de Cristo Jesús, aunque sólo unos pocos hagan caso de ello. Jesús hubiera venido al mundo por un solo hombre que lo hubiera necesitado. Hubiera anunciado el evangelio a ese solo hombre. Hubiera muerto por ese solo hombre, y hubiera resucitado por ese solo hombre. (Caso del profesor de religión, al que sus alumnos molestaban en el aula, pero fuera le pedían, por favor, que los abrazara, pues nadie lo hacía).

Nosotros, los que hoy estamos aquí, en este templo, somos esas estrellas de mar afortunadas, a las que Jesús ha recogido de la arena, en la que moríamos por falta de oxígeno, y nos ha lanzado de nuevo al agua para que vivamos. Por eso, para nosotros sí que tiene sentido hoy día la Resurrección de Cristo. Es cierto que Jesús es más poderoso que el hombre del cuento y puede coger a todas las estrellas de mar que agonizan en todas las playas del mundo para devolverlas de nuevo al mar. Muchas no quieren; dicen que están bien donde están: en la arena, pero nosotros sí que queremos ser cogidos por Jesús y volver al agua. Nosotros queremos salir de la muerte en que estamos e ir a la vida que nos da Él en este día de Pascua.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Finaliza una Semana Santa que ha significado algo nuevo para mí. Hemos ido a ver las procesiones y he sentido la necesidad de cambiar de sitio para volver a verla otra vez en otro punto. ¿Será posible que esta piedra se esté ablandando algo?. Además, el Viernes Santo, coincidió que estaba escuchando la Cope por la mañana y pude disfrutar del sermón de las Siete Palabras desde Valladolid. Para terminar hoy hemos tenido la suerte de escuchar una preciosa homilía. Ojalá podamos ser una de esas estrellas de mar del cuento, que merecen el interés de nuestro Señor. Gracias por lo que te toca, que es todo. Un abrazo.
Un penitente agradecido.

Anónimo dijo...

No tengo palabras para seguir agradeciendo a Dios por haberlo puesto en mi camino en esta tierra lejana a la del mio.. Confieso que desde que desde hace tiempo por motivos de estudios, trabajo, y pereza de mi parte me he alejado mucho de Dios!.. Esta Semana Santa no la pasé entregada en plenitud a Jesucristo ni me preparé con la Fe que El hubiese querido para su RESURRECCION..
Hoy en la Homilía me identifiqué mucho en sus palabras.. Lo de "Nini" (ni estudia, ni trabaja).. porque quien no busca nada, ni a nadie, está muerto; así me sentí muchas veces... el de ser un VEGETAR.. levantarme; desayunar, ir a Gijón, vuelver de Gijón, comer, chatear, merendar, ir a trabajar, cenar, chatear y dormir.. Así soy yo.. y el de su ejemplo de su tracatán, que todo queremos a prisa y corriendo.. y al final no llegar a ningun lado.. Luego del tiempo que dedica a cada predica para la Homilia.. siendo que a mucha gente le entra por un oido y le sale por el otro... Así me pasó varias veces... por eso cuando dijo lo del cuento, de la ESTRELLA de MAR.. que hay personas a quienes sí tiene sentido... para mí lo fue en un momento de mi vida.. y siento que lo estoy dejando atrás.. y no quiero... Quiero volver a encaminarme a Nuestro Señor Jesucristo, y a Mamá María.. porque yo se que sin ELLOS no soy absolutamente NADA, estoy muerta en vida..
Muchas Gracias, Padre, por mandarme siempre la predica.. y el audio.. me hace muy bien. Hoy por hoy le aseguro que me siento bien!.. no sé si porque estoy muy sensible y susceptible a los acontecimientos...
Le ruego a Dios que siempre lo Bendiga..

Anónimo dijo...

Finalizado este tiempo de intenso recogimiento hoy puedo decir que verdaderamente JESUCRISTO HA RESUCITADO, ya hace tiempo que siento como anonimo dos que un cristiano no puede vegetar, que este es un camino que nunca termina, una lucha continua en que solo sobrevives si el Señor tiene la misericordia de coger esta estrella en la arena y empujarla de nuevo al mar, aun cuando la estrella termine una y otra vez en la orilla. Quiero agradecer al Santo Padre y a los sacerdotes que cada día renuncian a ellos mismos por todos nosotros, por que su predicación es nuestro vaso de agua en este desierto en que a veces se convierte la vida.
Un abrazo a todos los participantes del blog.

Marta dijo...

Enhorabuena por la homilía de la Vigilia Pascual, Andrés, hacía mucho tiempo que no escuchaba una homilía tan especial, de las que realmente se disfrutan pensando despacio.

Qué suerte tienen en Oviedo que te pueden escuchar todos los domingos en la catedral.... aunque se dice que en Madrid hay de todo, te puedo asegurar que cuesta mucho encontrar sacerdotes que transmitan tanto como tú.

Me sorprende que a veces te preguntes si sirve para algo que sigas predicando el Evangelio, nunca te podrás llegar a imaginar lo que nos ayudas a los que hemos sido afortunados de conocerte, tus consejos son un apoyo fundamental en nuestro camino de búsqueda.

Gracias por tu lenguaje sencillo y tu tono pausado que nos permiten sentir a Jesús mucho más cerca.

Ojalá estuvieras en Madrid para que la misa de cada domingo fuera un auténtico alimento espiritual.

Un abrazo lleno de afecto y gratitud

Pepitina dijo...

Parece que el cuento de las estrellas, nos ha llegado dentro...quizás al tocar la vida de cada uno/a de nosotros en algún momento, se ha convertido en un lugar de encuentro. Un encuentro con alguien que vive, que nos busca, que nos ha hecho para Él, y está dispuesto a salvarnos a todos y a cada uno, aún a pesar nuestro en ocasiones, porque simplemente Él nunca se cansa de buscarnos; así es el Amor.Enfermos, cansados, desanimados, tristes...todos tenemos cabida en esa gran playa -como las estrellas- en espera que nuestro hacedor, ¡qué con tanto cariño, mimo y ansias nos busca!, nos devuelva al mar de Su Vida, a donde pertenecemos, y de donde nunca deberíamos alejarnos.
Esta mañana acompañando a una hermana que se opera mañana, en el Hospital, mis ojos se volvieron a la mujer que ocupaba la otra cama de su habitación..era una estrella enferma, cansada, con una pobre y triste vida tras ella, que denotaban su mirada y su salud destrozada.Ante esta vida sin sentido, por los comentario que la escuché a ella, y entre las enfermeras, mi único pensamiento es hacerle ver...contarle este bonito cuento y decirle que espere, que se deje encontrar, que se deje ayudar, que Él vendrá y la lanzará de vuelta al mar. Y su vida, ¡comenzará a tener sentido! Me queda una pregunta:¿Querrá salir de la muerte esta mujer? No lo sé. Pero creo que esta tarde le contaré un hermoso cuento de estrellas de mar y salvadores..
¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!

Anónimo dijo...

Me quedo este domingo con la idea de buscar. Estamos como dice D. Andrés buscando de todo y en todo momento y se nos escapa, no somos conscientes de lo esencial, de que Jesús está conmigo, me quiere y me ayuda en todo momento y en las cosas más sencillas también. Esta VIVO, ¡ ha resucitado !. Estoy seguro que una gran mayoría de cristianos no vivimos como si Jesús hubiese resucitado, nos quedamos con una parte del mensaje dejando la más importante.
Comparto con vosotros algo que a mi me ayuda. Cuando tengo momentos difíciles, o las expectativas no son buenas en un tiempo, o tengo que sacrificarme en algo, me anima muchísimo saber que estos momentos malos los paso con amor, sabiendo que lo que me espera es la vida eterna (si Dios quiere). ¿Que son unos años comparados con la vida eterna?. Y todo gracias a la resurrección de Jesús, y por pura Gracia no porque lo merezca.
Feliz Pascua de resurrección a todos/as.

Any dijo...

Felices pascuas amigos ¡¡¡¡ feliz de comparir conustedes otra nueva esperanza .. otra nueva pascua .. y veamos a Jesus en cada hermano ...Felicidades ¡¡¡

Anónimo dijo...

¡Hola, Andrés!
Acabo de estar escuchando tu homilía del Domingo de Páscua, me ha gustado porque, bien mirado, es lo que llevo haciendo toda mi vida. Gracias a vosotros los sacerdotes, que sois los verdaderos animadores de la fe, que tanta falta nos hacéis. Ayer noche en la cocina me decía mi marido: ¿Qué le dirías a una persona que no tiene fe, si te preguntara: qué diferencia hay entre la actuación en tu vida como persona de fe y la mía que no tengo fe? Después de pensármelo unos segundos le contesté: pues la diferencia es que a lo largo del día, cada vez que emprendo cualquier cosa, me dirijo al Señor. - Señor, ayúdame, dame fuerzas para salir adelante, no me faltes.
-¿Y te ayuda? - me preguntó él.
-Sí, siempre me ayuda; pero bien entendido, yo estoy totalmente implicada, en cualquier caso siempre estamos implicados los dos. No se trata de pedirle algo y quedarme con los brazos cruzados a ver si lo hace el solito.
Bueno, creo que esta es la gran diferencia de tener, a no tener fe.
Te escuché el cuento de la estrella de mar, que también yo, en mi momento, lo había contado en clase; me ha gustado tu interpretación: si al menos conseguimos salver a una...
Gracias, de corazón, por tus homilías; seguiré pidiendo por ti para que no te canses. Creo que la delicada labor de salvación tiene que ser "de una en una".
Saludos

Anónimo dijo...

Buenos días,
En relación a tu última homilia, y aunque sé que no la hiceste para recibir ánimos, sólo quiero decirte que tienes que seguir haciendo las homilias como las haces porque es grande la diferencia, así me lo dijo mi hijo que por horario no pudo ir ayer a la tuya y claro se aburre mucho, pero dijo que con la tuya se divierte.
Prefiero madrugar y arrastrar a todos a tu misa porque sé que en ella se llevan algo bueno que luego "rumian".
Por favor sigue haciendo homilias para los conversos (todos los somos cada día) para seguir animándonos en este camino

Chony dijo...

Homilía pascual y llena de esperanza. Cristo ha resucitado, VIVE, y nos hace vivir.
El cuento de las estrellas es muy hermoso, y veo que como la mayoría de los comentaristas, yo me veo como una de esas estrellas que agonizaban a la orilla del mar, y en un momento concreto una mano me recogió, y con toda la delicadeza posible, me depositó de nuevo en el agua, y recobré el aliento. No obstante, hay ocasiones en que las olas me empujan de nuevo a la playa, y noto que me ahogo; por eso necesito tener siempre cerca esa mano amiga que me ayude a revivir.
Muchas gracias, por tu promesa de seguir preparando con ilusión la homilía de cada domingo; ten por seguro que muchos son los que esperan con ansia el poder beber de esa fuente, y eso les ayuda a seguir respirando.
CRISTO HA RESUCITADO; que así sea para todos.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Anónimo dijo...

¡Qué gusto da leer tantos comentarios!. Todas las mañanas entro en la página para ver si hay cosas nuevas y me sirve como de arranque para empezar el día.

Para mí los comentarios son como una cadena de estrellas de mar que me van acercando a la orilla.

Gracias a todos por lo que me dais. Como dice una amiga mia sois un regalo.

Al titular de la página tengo la suerte de poder darle las gracias todos los días aunque no siempre lo haga.

Un abrazo para cada un@. Soco

yolanda dijo...

Que gran familia de estrellas tiene Nuestro Padre....
Y es que cuando nos coge de la arena para lanzarnos al mar con ese Amor tan delicado y tan adecuado a cada uno de nosotros..Que comprendo lo que supone para mi el cogernos y lanzarnos al mar...
Dios Padre nos coge. La fuerza,la delicadeza, el agarre, el contacto..El Espiritu Santo. y el agua viva donde nos lanza...Jesucristo.
A veces cuando me siento sin ese oxígeno tan necesario para vivir y Dios me coge y me renueva en su Hijo, veo el gran poder de Amor con que nos ma porque a pesar de seguir fallándole nos vuelv a coger una y otra vez...
Por eso yo..aunque vuelva a la orilla y ya no tenga oxigeno te llamaré Padre. Que mi ultimo aliento sea para ti, Señor.
Gracias es tan poca cosa para poder agradecerte tanto Amor...No me bastan las lagrimas ni la sequedad de mis ojos despues de llorar y llorar..porque..aun creo q es poco agradecerte Señor.
Gracias Andres por tu constancia y tu empeño para con nosotros aqui en el blog.
Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

¡Feliz Pascua de Resurrección a D. Andrés, y a los Hermanos del blog!

Después de leer el texto de la Homilía de D. Andrés y escucharle, he sentido brotar en mi la esperanza, fundada en la certeza de que mi vida sería un vegetar, sin la Resurrección de Cristo.
La gran noticia para mi como cristiano, no es la Natividad del Señor, sus Milagros, sus enseñanzas, la gran noticia, es que Jesús Resucitó, está vivo desde hace dos mil años, y con el ninguno moriremos, lo que antes podía ser camino sin meta, hoy es camino con horizonte, con meta maravillosa, es nada más y nada menos, que tener la seguridad de que al final del trayecto, comienza una vida plena, llena de paz, de armonía,y veremos a nuestros seres queridos, participaremos de la Comunión de los santos, porque el Señor, se marchó a prepararnos las estancias que tiene sin límite para nosotros los humanos, allá en los Cielos del Dios Padre.
Jesús vive, no nos lo contaron, lo vieron vivo sus Apostoles,su Madre, y muchas personas de su entorno que quedaron asombradas, quiso con estos gestos, hacer patente que triunfó sobre la muerte, y dejarnos el regado de la seguridad de una vida sin muerte, de una vida eterna.
Celebrar la Páscua de Resurrección, es para mí, la celebración del triunfo de Cristo sobre la muerte, sobre el mal, y por lo tanto la garantía de que el bien, cubrirá la tierra. Muchas gracias D. Andrés, por ilustrame con sus Homilías sobre este hecho maravilloso y transcedente para mi vida de cristiano.
Un fuerte abrazo a los Hermanos del blog.