lunes, 7 de diciembre de 2009

Inmaculada Concepción de María (C)

8-12-06 INMACULADA CONCEPCION (C)
Gen. 3, 9-15.20; Slm. 97; Ef. 1, 3-6.11-12; Lc. 1, 26-38

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Queridos hermanos:
- En este tiempo de Adviento, como ya sabéis, estamos preparando la venida y el nacimiento de Cristo Jesús entre nosotros. Pero, como creo que ya os he dicho en otras ocasiones, hay tres formas de venida (o llegada) de Cristo Jesús a nuestras vidas:
1) La más conocida de todas y la que celebramos comúnmente en estos días: el Hijo de Dios se ha encarnado en el vientre purísimo de la Virgen María y va a ser dado a luz en Belén. Es la primera venida de la segunda Persona de la Santísima Trinidad.
2) Jesús vendrá otra vez más y por última vez a este mundo cuando éste se acabe. De hecho, esta segunda venida la estamos anunciando y pidiendo los católicos en cada Misa: - Al alzar el Cuerpo y la Sangre de Cristo, después de la Consagración, el sacerdote dice: “Éste es el Sacramento de nuestra fe”. Y todos respondemos: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!”. Creo que ya os conté que, explicando esto una vez en Vegadeo, una señora me dijo después que desde aquel día había dejado de responder a las palabras de la Consagración, porque no quería que Jesús viniera y el mundo se acabara. – Al finalizar el Padre nuestro, ora el sacerdote: “…vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo”. Y, ¿recordáis las últimas palabras con las que termina la Biblia? Dice así: “Sí, estoy a punto de llegar. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
3) Hay una tercera manera de venida de Cristo Jesús a este mundo. Las dos anteriores son, por así decir, ‘modos comunitarios’. Esta tercera forma de venir Cristo, sin embargo, es individual. Me estoy refiriendo a la muerte. Sí, Cristo Jesús llega a cada uno de nosotros cuando nos morimos. El está a nuestro lado. La señora de Vegadeo que no decía en la Misa: “¡Ven, Señor Jesús!”, para que el mundo no se acabase, hace unos años que se murió, con lo cual este mundo sí que se acabó para ella. Repito: la tercera manera de venir Jesús a este mundo es a través de nuestra muerte, y es una venida personalizada. Estando en este punto quiero compartir con vosotros una gracia que he recibido hace poco: El 8 de noviembre de este año estaba en la capilla de la Casa de Ejercicios Espirituales de Covadonga; asistía e impartía unos Cursillos de Cristiandad. Como sabéis, cada mes de noviembre los hago. Éramos 26 personas tratando de acercarnos un poco más a Jesús a través de María, su Madre, ya que Covadonga es un lugar privilegiado. Creo que en otras ocasiones os he contado el amor y la devoción hacia María que Jesús me ha regalado, cuando faltaba poco para mi ordenación sacerdotal. Pues bien, ese domingo 8 percibí en la capilla en un instante (fue un visto y no visto) que la Virgen María me concedería morir uno de los días del año en que la Iglesia celebra una festividad mariana. No sé si será cierto o no. Lo que sí sé es que mi amor hacia Ella ha crecido más y más, y en sus brazos estoy feliz. Siempre me ha llamado mucho la atención ciertos detalles o hechos que he ido conociendo en los que una persona amante de la Virgen recibe una gracia especial de Ella a la hora de su muerte. Ciertamente, os he de confesar que no me importa el hecho en sí (si mi muerte acontecerá un día dedicado a María), sino más bien el percibir claramente cómo el amor entre María y yo es recíproco. Por supuesto, que Ella me quiere más y mejor que yo a Ella, pero la verdad es que yo me apoyo en su amor y no en el mío, que es tan pobre y frágil. En este día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María he querido compartir esta gracia para que juntos alabemos y glorifiquemos a María, Madre de Cristo Jesús.
- Voy a contaros otra cosa personal mía. Hoy va la homilía de confidencias. Resulta que, cuando entro en una iglesia por primera vez, enseguida recorro mi vista por ella y miro las imágenes que hay en sus paredes y/o en sus altares, pues suelo orar con ellas o en las homilías que predico al celebrar la Misa allí suelo hacer referencia a dichas imágenes. ¿Por qué? Porque quiero enseñar a los fieles para que la fe les entre por los ojos y para que profundicen en lo que tienen ante sí, pues quizás les ha pasado un tanto desapercibido. Una de las imágenes que más evoca sentimientos de Dios dentro de mí es la imagen de la Inmaculada. En esta imagen se ve a la Virgen María que puede estar rodeada de una corona de 12 estrellas, lo cual simboliza a las 12 tribus de Israel y a los 12 apóstoles. Suele tener la luna por pedestal, pero sobre todo a los pies de María está una serpiente con un fruto entre su boca. Esta última parte de la imagen evoca al texto del Génesis que acabamos de leer hoy, más concretamente cuando Dios se dirige a la serpiente y le dice: “establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón”. Sí, la serpiente hiere el talón de la mujer (Eva) cuando le ofreció el fruto de desobediencia a Dios. Y la mujer (en este caso la Virgen María) por el nacimiento del Mesías, pisa la cabeza de la serpiente. En esta sencilla parte de la imagen se contiene nuestra traición a Dios y la salvación de Dios para con todos nosotros.
- En este tiempo de Adviento la Iglesia nos propone varias figuras bíblicas que nos pueden ayudar a preparar las venidas de Jesús, el Hijo de Dios, a nosotros y a nuestro mundo. Estas figuras son San Juan Bautista, San José y la Virgen María. Pues bien, hoy la Iglesia nos propone de un modo especial a María, bajo la advocación de su Inmaculada Concepción. En este tiempo de Adviento y en todos los momentos del año yo me arrimo a María y le pido que me sirva de apoyo para preparar la venida de su Hijo a mi ser, sea en el fin del mundo, sea en mi muerte.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Honrar a la Virgen María en su Festividad más importante, es un motivo de profunda alegría para los católicos. Ese día, no hace muchos años, también celebrábamos el "día de la madre",la biológica, que lamentablemente por motivos comerciales y paganos, se trasladó a otra fecha.
Todas las Fiestas para conmemorar las Advocaciones de la Virgen María, suelen tener como nexo, la ternura y la sencillez con que los fieles marianos la honran. La Virgen María, es la mano tendida del Señor a los hombres, es la escala por dónde podemos llegar al cielo, es...,nuestra Madre, y eso lo dice todo.
En relación a esas confidencias preciosas que nos hace D. Andrés, estoy de acuerdo en que "algo" suele pasar con la devoción a la Virgen y la fecha de la muerte. S.S. Juan Plablo II, falleció un sábado, día dedicado a la Virgen. Un tío mio, marista, devoto de la Virgen, falleció el día de la Virgen del Rosario, la madre de mi marido, falleció el día de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordia, y hay más casos cercanos que ahora no recuerdo.
Personalmente, mi caminar en una obra Mariana, me ayuda a intentar ser coherente con este proyecto, y hacer lo más dignamente posible mi cometido, no estoy trabajando para una ciudadana cualquiera, lo estoy haciendo para honrar y para ayudar a que otros hagan lo mismo con María,y sobre todo para rogarle como Madre, su amparo para los seres queridos y para la humanidad, y también para poner en sus manos amorosas mis miedos, mis desengaños, mi tibieza, porque Ella sabrá conducirme por el sendero adecuado, e intercederá ante su Hijo cuando llegue ese encuentro definitivo, que tanto me preocupa.
Gracias D. Andrés por hablarnos de
la Virgen María, con tanto cariño y tanta devoción. Seguro que Ella estará a su lado, cuando llegue el momento de partir.
Un abrazo para los hermanos del blog.

F. Javier Álvarez. dijo...

En la vigilia de la Inmaculada, gracias D. Andrés por esta hermosa homilía tan vivencial como apasionada que hoy nos ofreces, igual que tu amor a María, la Madre que Jesús nos regaló en el momento más culminante de su Amor, la Cruz,como Madre de la Iglesia y Madre común. Desde la diáspora, este asturiano vive con sentimiento y emocionados recuerdos Covadonga, los Cursillos de Cristiandad, la experiencia de la fe en los años que pertenecí a la Iglesia de Asturias donde el amor a la Santina se comenzó a fundamentar. Que Ella te siga calando en lo más hondo para que, desde tu sacerdocio ministerial, nos guíes como buen pastor aunque para alguno sea en las distancia física, que no espiritual.

Violeta dijo...

Querido Andrés:
¡Cuánto disfruto oyéndote decir el amor que tienes a la Virgen…y los grandes deseos que albergas en tu corazón…! (Me gustaría oírlo de muchas personas…)
Comparto totalmente contigo esas experiencias y esos deseos : “Nadie mejor que María, nos puede ayudar a ir hacia Jesús”
Que ese amor tan grande, firme y fiel, que recibiste como don al principios de tu sacerdocio, no se debilite nunca y que sirva para estimular a mucha gente a descubrir, en la persona de María todo lo que el Señor nos quiso y quiere transmitir…Él la eligió para ser su Madre, con todo lo que eso conlleva. Ella correspondió, haciendo de su vida un SI perpetuo a la voluntad de Dios.
Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices en la Homilía y para compartir algo de mi devoción entrañable a María te digo que: siempre, al pensar o ir a algún santuario mariano, siento en mi algo así como un imán que me atrae y me hace sentir feliz y en paz. Quizá no le hable mucho, pero su presencia de Madre, me envuelve y en el regazo de una madre…¡Qué bien se está!. Además le pido por todas las personas que la visitan, en los distintos lugares, pidiendo con devoción que, les conceda en don de la fe, y que vuelvan a sus hogares fortalecidos en ella y con el consuelo y el amparo de María. Mi jaculatoria preferida es: “Mírame con compasión, no me dejes Madre mía”.

Que tu amor a María, el mío y el de todos los simpatizantes del blog, sea siempre fiel y sepamos transmitirlo a los demás, María siempre, siempre nos seguirá amando, como bien dices: Es siempre recíproco…
Amémosla con locura de hijos enamorados de tal Madre.

¡Virgen fiel!¡ Causa de nuestra alegría! ¡Puerta del cielo! Madre de Cristo! ¡Madre de la Iglesia! ¡Reina de la paz!: Intercede por todos nosotros.

Chony dijo...

Es muy hermosa la experiencia que hoy nos cuentas,gracias por compartirla con nosotros.
Desde luego por tu forma de expresarte, se ve claramente el amor que le profesas a la Madre de Dios y Madre nuestra, sin ninguna duda ella cuidará de ti en todo momento.
Es verdad que la figura de la Virgen María despierta en el interior una tremenda ternura y dulzura; la figura de la madre es el refugio mas seguro, durante toda nuestra vida saldrá el grito de nuestros labios, mamá, solamente el pronunciarlo ya te da seguridad, porque sin lugar a dudas acudirá para auxiliarte en aquello que necesites; ¡que no hará María! que nos lo ha dado todo en su querido Hijo, y en Él nos ha tomado como tales a nosotros. Yo la veo siempre solícita, atenta a mis necesidades; siempre dispuesta a darme su mano para enseñarme a caminar, o a tomarme en sus brazos cuando el camino es áspero o me encuentro cansada; también arropándome y protegiéndome bajo su manto, para que nadie me haga daño.
María, bendita María, como buena madre ¡cuantas cosas nos has enseñado! Tu absoluta confianza Dios, tu maravillosa humildad y generosidad, Tu SI rotundo, para ser la portadora de nuestro redentor, Tu silencio, ese guardarlo todo en tu corazón. Enséñame a ser una buena madre y una cristiana santa. Bendita seas Madre, gracias por quererme aunque no lo merezca, deseo esconderme en Ti, y cuando llegue el momento de abandonar este mundo, Tu Madre mía me recojas, y con dulzura me deposites en los brazos amorosos de tu hijo.
¡¡¡Dichosa Tu que has creído!!!
BENDITO SEA DIOS.

Pepitina dijo...

¡¡Cómo se nota el cariño y la ternura que la Virgen deja en el P. Andrés!! Incluso su voz,el tono, las palabras que emplea...ahí está María, se nota, se siente; la madre cuidándolo y transmitiéndonos a través suyo también el amor a cada uno de los que le escuchamos y aprendemos de sus homilías.Así es la Madre.
Siempre fui muy mariana, muy de la Virgen,con las connotaciones que esto pueda tener. Al paso de los años aquellas palabras que Ella pronunció un día en Caná:"Haced lo que Él os diga", fueron haciéndose vida en mis dias hasta hacer de Él el centro de mi vida, pero...siempre está Ella presente, en la sombra, silenciosa, en espera de cualquier necesidad que tenga, dispuesta a enseñarme como la mejor discípula que es, preparada para socorrerme como intercesora...como la Madre acogedora que es. He vivido mucho la espiritualidad de los Santuarios, -como Casa de María- y en ellos he respirado su amor tan cercano...Me ocurría una cosa, que iba mucho a Covadonga, pero no percibía un sentimiento especial--¡¡cómo el que yo esperaba...!!, pero yo seguía peregrinando a Su Casa: "la Casa de la Madre" con personas amigas y pasando un día de convivencia, rezando y compartiendo la Fe. Estaba feliz. Recordareis cuando la Santina recorrió Asturias, saliendo a visitarnos a sus hijos por ciudades y parroquias.. y como el P. Andrés nos ha metido en "confidencias" os cuento una de las mias. Venía la Virgen de camino a Gijón y paró primeramente en la Catedral de Oviedo,¡lógico! pues yo me acerqué con unas amigas a verla y saludarla. Había una larga cola para besar su medalla y teníamos algo de prisa...yo había perdido el sitio en la cola por ir a saludar a un sacerdote a la sacristía y...sin querer irme sin tocarla al menos ¡algo! me fui por el altar y le toqué por detrás el manto a la vez que salía de mis labios en silencio (y ante mi asombro) una oración: "con solo tocar su manto quedaré curada".Fue un impacto interior tal, que cuando salía una de mis amigas, me preguntó que me pasaba, si me encontraba mal; mi respuesta fue: la Virgen me ha concedido una gracia preciosa. ¡qué suerte respondió ella emocionada también. Y es que esa frase -esa oración- que recordareis que pertenece al pasaje de la Hemorroisa, es uno de mis preferidos ya desde niña. Bonito, ¿a qué sí? Mientras la Virgen visitó Gijón la seguí por todas las parroquias y puedo aseguraros que hoy, es dificil que pase tres semanas o el mes sin que me acerque a Covadonga a visitarla y quedarme allí dos o tres dias en la Casa de Ejercicios, o bien paso allí el día, si no puedo otra cosa. Allí Ella , maestra como nadie del Silencio, me vuelve a mostrar a Jesús y estando cerca de la Madre, la voz del Hijo se hace nítida en el corazón.
Ruega por todos nosotros Santa Madre de Dios..ruega por nosotros. Que nuestra Espera con la Virgen, de frutos de Amor, para recibir al Señor.
Buena semana amigos.

Anónimo dijo...

¡Qué alegría, Andrés y enhorabuena!
Quiero alabar y glorificar contigo a María.
Me alegro por tu experiencia y por vivir contigo ese cursillo.
En este año sacerdotal,tenemos la ocasión de valoraros y quereros más.
GRACIAS POR TU TESTIMONIO.

Anónimo dijo...

Gracias al Padre Andres, a Any, a Pepitina, a Chony por vuestros continuos comentarios y por cada homilia, es un regalo compartir todas vuestras vivencias del Señor.
No deseo firmar como anonimo, asi que lo hare como escucha. SHEMA.

Pepitina dijo...

¡¡Precioso seudónimo, SHEMA!! hermosa palabra amigo, muy hermosa y expresiva de tanto guardado y saboreado en tu corazón.
Nuestro Blog vive de la palabras y del cariño. ¿lo habíais notado?

Pepitina dijo...

¡¡Precioso seudónimo, SHEMA!! hermosa palabra amigo, muy hermosa y expresiva de tanto guardado y saboreado en tu corazón.
Nuestro Blog vive de la palabra y del cariño. ¿lo habíais notado?