jueves, 24 de diciembre de 2009

Navidad (C)

25-12-2009 NAVIDAD (C)
Is. 62, 11-12; Slm. 96; Tit. 3, 4-7; Lc. 2, 15-20

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Queridos hermanos:
¡¡¡Santa Navidad!!! en el día de hoy os deseo para todos vosotros. ¡¡¡Santa Natividad!!!, pues estas palabras nos indican que el Hijo de Dios, el Santo entre los santos ha nacido como hombre y está en medio de nosotros. Ha nacido Dios y ha nacido como todos los hombres, es decir, siendo primero un bebé.
Un niño siempre nos inspira ternura debido a su pequeñez, a su ingenuidad, a su desvalimiento, a la necesidad total y absoluta que tiene de los adultos. Hace unos años una mujer me contó el siguiente hecho de su padre: Este era un hombre que iba a Misa sólo en funerales, bodas, Viernes Santo y Navidad. Un día de Navidad fue a Misa. Al ter­minar la celebración se acercó al ver el “belén” que habían hecho en la parroquia y al contemplar al niño desnudo le entró una pena por el frío que debía estar pasan­do o no sé qué pasó por su mente que allí mismo le prometió al Niño Jesús que desde entonces iría a Misa todos los domingos. Y este señor no falló a su promesa.
- Pero, por desgracia, los niños también inspiran otras cosas a los adultos. La semana pasada leía la siguiente noticia en un periódico: “Un niño de dos años de edad fue ingresado por primera vez en un centro hospitalario de Brasil tras sentir dolores abdominales. Las radiografías que le hicieron revelaron que tenía cuarenta y dos agujas en el interior de su cuerpo. La Justicia del estado decretó la prisión temporal de los tres sospechosos de incrustar las agujas en el cuerpo del menor. En el día de ayer el padrastro del menor, que se encontraba en paradero desconocido y fue detenido por la policía, confesó haberle clavado las agujas con la ayuda de su amante y de la propietaria de un centro de rituales religiosos. Roberto Carlos Magalhaes, de 30 años, aseguró que llevó al niño varias veces a la casa de una mujer llamada Angelina, donde clavó las 42 agujas con su colaboración y la de una tercera persona, cuyo nombre no fue divulgado. La madre del niño no ha querido pronunciarse sobre el rumbo de las investigaciones. La cirugía para la retirada de 42 agujas a un niño brasileño de dos años que fue víctima de un ritual fue aplazada debido a una infección provocada por uno de los objetos puntiagudos en el corazón, informaron hoy fuentes médicas”. En esta semana, concretamente el martes 22, saltaba a los periódicos un segundo caso, también en Brasil y también otro niño de dos años al que habían introducido 7 agujas en su pequeño cuerpo. De igual modo el martes 22 leía que “el alarmante aumento de casos de pornografía infantil ha sacudido Japón con una horrible 'moda': madres que comercializan fotos pornográficas de sus propios hijos. Al menos doce personas han sido detenidas como sospechosas de traficar con imágenes pornográficas con sus propios hijos como protagonistas. Las madres o alguno de los familiares de los menores daban salida a las fotografías vendiéndolas a hombres que conocían a través de Internet. Estos les pagaban a 8 € por cada fotografía”.
Tampoco quiero olvidarme de mencionar aquí a tantos niños asesinados en los vientres de sus propias madres por las causas más dispares.
Pero igualmente quiero contaros el caso sucedido hace un tiempo en un comercio de Asturias: una señora mayor entró con su nieto para comprarle un regalo con ocasión de su 1ª Comunión. De repente el niño empezó a insultar y a pegar a la abuela cuando ésta le mostraba un reloj como posible regalo, pues el niño no lo quería; entonces la abuela le mostraba otro, y el niño siguió pegando a la abuela y protestando.
Quiero decir con todo esto que unos padres o adultos no equilibrados hacen mucho daño a los niños, tanto si los maltratan de palabra o de obra, como si abdican de la educación que tienen que darles, les consienten y no les ponen indicadores claros de actuación. Seguro que hay matizar muchas más cosas, pero éstas son ciertas.
- Alguien puede preguntar que por qué saco este tema precisamente el día de Navidad. La verdad es que al ver la imagen del Niño Jesús, al leer en el evangelio de hoy en el que se narra que María y José rodeaban y guardaban al Niño Jesús, al leer también que los pastores fueron a ver al Niño que les había sido anunciado[1], me acordé de tantos niños que por el mundo sufren de una u otra manera, y no tienen defensa posible en las mayoría de los casos. Me acordé que el Niño Jesús tuvo que padecer, como muchos niños en todo el mundo y a lo largo de todos los tiempos, ciertos peligros nada más nacer: 1) Jesús nació rodeado de unos padres que le dieron todo su cariño, pero en unas condiciones insanas: en un portal recién barrido por José para su mujer con los dolores de parto. 2) Jesús tuvo que ser llevado de Belén antes de que fuera alcanzado por los soldados de Herodes, quienes no dudaron en matar a los niños de dos años para abajo en aquella aldea.
Jesús nos habla de los niños en el evangelio en varias ocasiones: * “Dejad que los niños se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos” (Mt. 19, 14). * “Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los cielos. El que se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre, a mí me acoge” (Mt. 18, 3-5). * “Cuidado con despreciar a uno de estos niños; porque os digo que sus ángeles en el cielo contemplan sin cesar el rostro de mi Padre celestial” (Mt. 18, 10); * No quiero terminar estas citas bíblicas sin aludir a la profecía de Oseas, que tiene un texto bellísimo de la relación de Dios con los hombres comparándola con la relación de un padre con su niño: “Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo […] Con cuerdas de ternura, con lazos de amor, los atraía; fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas y se inclina hasta él para darle de comer” (Os. 11, 1.4).
Jesús tomó la carne, la mente, el espíritu de un niño hace ya 2009 años. Hoy también Jesús toma la carne, la mente, el espíritu, en definitiva, el ser de todos los niños y se alegra con ellos, cuando son amados y cuidados. El Niño Jesús sufre con todos los niños cuando son asesinados, prostituidos, cuando les clavan las agujas, cuando no les dan la educación adecuada, cuando se les maltrata de palabra, de obra o de omisión.
Hoy, día de Navidad, día del nacimiento de un Niño que nos trae la paz a todos los hombres quisiera que, a través de este Niño, viéramos a todos los niños del mundo para darles lo mejor que tiene el ser humano: * bienes materiales suficientes, pero no de un modo desmesurado; * cariño, comprensión, protección, seguridad; * una educación integral en la que se les dé, pero también se le exija, para que crezcan de un modo armónico y equilibrado; * la fe y el amor de Dios, que le acompañará toda su vida. De todo esto necesitarán los niños que Dios pone en nuestras manos. El próximo domingo celebramos la Sagrada Familia. Si Dios quiere, seguiremos profundizando en este tema de los niños.
[1] Así se nos cuenta en el evangelio que acabamos de escuchar, cuando nos dice que los pastores fueron a Belén “y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño”.

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