viernes, 27 de febrero de 2009

Domingo I de Cuaresma (B)

1-3-2009 DOMINGO I CUARESMA (B)
Gn. 9, 8-15; Sal. 24; 1 Pe. 3, 18-22; Mc. 1, 12-15
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Queridos hermanos:
- El inicio del evangelio que acabamos de escuchar dice así: “el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían”. En este pequeño y bello texto están contenidos los significados fundamentales del tiempo de Cuaresma que hemos iniciado el Miércoles de Ceniza. Hemos de mirarnos en el espejo de Jesús para transitar por su camino, para pisar sus mismas huellas. En efecto, es el Espíritu de Dios quien nos empuja amablemente hacia el desierto, hacia este tiempo de Cuaresma. Esta no es creación de hombres, sino de Dios. Dios nos regala estos cuarenta días, hasta el 5 de abril. ¿Y qué sucede en el desierto, en la Cuaresma? Se nos dice en el evangelio de hoy:
1) En esta Cuaresma somos tentados por Satanás para que pequemos contra nuestro Dios. Somos tentados por Satanás, el cual procura quitarnos la paz, la esperanza, la fe, el amor, la ilusión, la alegría del Señor. Somos tentados por Satanás para que pongamos, en lugar de Dios, otros dioses y otras seguridades.
2) En esta Cuaresma viviremos entre alimañas, o sea, entre sufrimientos físicos o morales, entre alegrías banales, entre ruidos y prisas, entre miles de razones para ocuparnos de cosas sin importancia. Y todo esto pueden ser las “alimañas”, que procurarán distraernos del Señor. Entendía muy bien esto Sta. Teresa de Jesús, quien cantaba y hacía cantar a sus monjas: “Vea quien quisiera rosas y jazmines, que, si yo te viere, veré mil jardines. No quiero contentos, mi Jesús ausente, que todo es tormento a quien esto siente. Sólo me sustente tu amor y deseo. Véante mis ojos, muérame yo luego”.
3) En esta Cuaresma los ángeles nos sirven. No sólo experimentamos en la Cuaresma a Satanás y a sus “alimañas”; también experimentamos los consuelos y auxilios de Dios a través de sus santos ángeles y de sus consolaciones. Experimentamos a Dios a través de su Palabra que nos acompaña, de los sacramentos y de la ayuda de los hermanos en la Iglesia de Dios.
- El Espíritu nos empuja hacia la Cuaresma, que es tiempo de abrir todas nuestras casas sucias y oscuras, dejando pasar al viento del Espíritu para que las limpie y que entre todo el sol de Dios. La Cuaresma es tiempo para escuchar la Palabra poderosa de Dios que rasgue los escudos y castillos que nos aíslan de Dios y de nuestros hermanos. La Cuaresma es invitación al silencio de los ruidos exteriores e interiores para escuchar al único que tiene Palabras de Vida y Palabras Eternas. La Cuaresma es dejarse penetrar por el Jesús manso y humilde de corazón para que nos contagie y nuestras entrañas sean de piedad y de misericordia para con los demás. La Cuaresma es salir al encuentro del hermano y ponernos a su servicio enseguida, pues en él descubrimos el rostro de Cristo. La Cuaresma es aprender a vivir despojado de tantas cosas superfluas, que nos pesan y nos hacen daño y, además, así podremos compartirlas con otros hermanos nuestros. La Cuaresma es aceptar al otro, con sus valores y limitaciones y, aceptándolo, aprender a amarlo, pero no desde el corazón (pues esto es tantas veces imposible), sino desde la fe y desde Dios. La Cuaresma es aceptarnos a nosotros mismos, con nuestros valores y limitaciones, y con nuestra historia personal, pasada y presente. La Cuaresma es aceptar los acontecimientos de cada día, lo bello y lo feo, lo bueno y lo desagradable, lo fácil y lo difícil, los éxitos y los fracasos, las alabanzas y los insultos, la consolación espiritual y la sequedad. La Cuaresma es vivificar, no matar, llenar la vida de frutos de justicia y caridad. En definitiva, la Cuaresma es convertirnos de un hombre pecador en un hombre santo.
- ¿Cómo hemos de hacer para vivir esto, para superar estos cuarenta días de Cuaresma, para ser dóciles al Espíritu y no sucumbir a las tentaciones de Satanás y a los ataques de las “alimañas”? Cristo Jesús nos propone unos medios. Son los mismos que El utilizó, y viene expuestos en el evangelio que escuchamos el Miércoles de Ceniza: ayuno, limosna y oración. El primero nos libra de nuestros impulsos y esclavitudes. El segundo nos abre a las necesidades de los demás. Y el tercero nos abre a Dios. Vamos a explicar un poco más estos medios. Cada uno tendrá que adaptarlos a su persona y a sus circunstancias. En realidad, os estoy indicando que hagáis un plan para la Cuaresma. Mejor proponerse poco y cumplirlo, que llenarse de propósitos que quedan en el papel o en la mente.
1) El ayuno cristiano no tiene como finalidad adelgazar, sino domi­nar nuestras pasiones, nuestros gustos y apetencias. Es el domi­nio de nosotros mismos para estar completamente disponibles para Dios. No es mi cuerpo el que me ha de dominar, sino yo el que he de dominar a mi cuerpo, y después mi voluntad la pondré en manos del Padre para que haga de mí lo que quiera. Con el ayuno cumplimos el mandato de Jesús “Y dirigiéndose a todos, dijo: ‘El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará’” (Lc. 9, 23-24). También San Pablo escribía: "Cada atleta se impone en todo una disciplina; ellos para ganar una corona que se marchita, nosotros una que no se marchi­ta...; boxeo de esa manera, no dando golpes al aire; nada de eso, mis golpes van a mi cuerpo y lo obligo a que me sirva" (1 Co. 9, 25.27). Podemos ayunar de comida, pero también de bebidas, de TV, de café, de tabaco, de dulces, etc. Una advertencia: Tened cuidado con el ayuno no os sirva para crecer en soberbia. Si conseguimos ayunar, es por puro don y gracia de Dios.
El ayuno sólo obliga el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, y desde los 18 hasta los 59 años. La abstinencia de comer carne en España obliga los viernes de Cuaresma desde los 14 años hasta la muerte. Si a alguno le parece una tontería no comer carne, por favor, que lo haga y así será dócil, obediente y humilde al Señor. Más quiere el Señor nuestra obediencia y humildad que todos los sacrificios. Por eso, haremos lo uno… y lo otro. Así se comportaron los santos y así hemos de hacerlo nosotros.
2) La limosna, que consigue que nuestra atención se vuelva a los hermanos, sobre todo hacia los más necesitados. La limosna de nuestros bienes, de nuestras cosas, de nuestro tiempo, de nuestro cariño... "No serás una buena cristiana si el dolor de la gente que te rodea te es indiferente", decía un cura asturiano a una feligresa suya. Este cura ya ha fallecido, pero esta señora tiene grabado en su corazón el mensaje que le fue dado. Recordad las palabras de San Juan: "Nadie puede amar a Dios a quien no ve, si no ama a los hermanos a los que ve".
3) La oración, que hace que nos volquemos en Dios. De este modo iremos consiguiendo el mandamiento principal y primero de Jesús: "amarás a Dios con toda tu mente, con toda tu alma, con todo tu cuerpo, con todas tus fuerzas, con todo tu ser." El amor a Dios y el amor de Dios nos plenifica y nos hace felices. La oración es el medio por el cual Dios se comunica con nosotros y nosotros con Dios. Cuando Jesús fue empujado por el Espíritu al desierto, Dios se comunica con nosotros,a de Dios.oberbia. props. El segundo nos abre a las necesiddades año.os que nos aislan de Dios y la razón fundamental fue para orar. En mi vida de cada día tengo tiempo para todo, para trabajar, para comer, para dormir, para ver TV, para los amigos, y ¿para Dios? Pues bien, en esta Cuaresma Cristo nos por pide mayor tiempo de ora­ción (hay un seminarista que en Cuaresma, en vez de a las 7, se levanta a las 6 de la mañana y hace oración desde esa hora. Hay obreros que ponen por la mañana un cuarto de hora antes el despertador para poder comunicarse con Dios Padre).
Termino con un consejo que daba Jesús en el evangelio del Miércoles de Ceniza ante el ayuno, la limosna y la oración: Cuando ayunemos, cuando oremos, cuando demos limosna –nos decía Jesús- que no sepa nuestra mano izquierda lo que hace la derecha, sino nuestro Padre del Cielo, “y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará”.

9 comentarios:

Any dijo...

Que linda fueron tus palabras Andres ¡¡¡¡¡¡ me han llegado al alma .. Saben hermanos en Cuaresma mi abuela Servanda decia que era el tiempo del Silencio ¡¡¡ pues que el Silencio de nuestra alma teniamos que dejar que Dios nos hable al corazon. y asi dejar que el limpie nuestro corazon .. y de esa manera evitar evitariamos ir por el camino del mal
Que pasen una semana en la Paz de Cristo ¡¡¡¡

Anónimo dijo...

La Cuaresma es para mi que me gusta tanto la naturaleza, como el frio invierno, de noches largas, árboles sin hoja, vientos del norte, inclemencias de todo tipo, que poco a poco voy venciendo, como las tentaciones de la vida, pero también es la antesala de la primavera, dónde la explosíón del color y de la vida se manifiestan de forma especial y única, y ahí conecto con la Pascua, que es el colofón del largo invierno del alma, que se ha ido curtiendo en los desastres del camino, y ahora prepara con mimo el jardín de la esperanza, porque todo lo que quedó " devastado " por el temporal pasado, recobra su esplendor, y se convierte en un canto de alabanza al Señor, El es la primavera en el desierto y en la desolación, su Resurrección es el brote esperado del mejor árbol, el " el árbol de la vida ". En una rueda interminable, el Señor nos brinda el frio invierno y la esperada primavera como demostración de su Paciencia con el ser humano, de la nada, del desastre, El es capaz una mil veces de regalarnos la alegria de la esperanza y de la luz de la fé.
Yo espero con entusiasmo esa primavera, dónde mi jardín se pueble de brotes nuevos, que confio puedan dar su fruto, gracias a la Misericordia de nuestro Dios.
Gracias D. Andrés por hablarnos de la Cuaresma como un tiempo de espera, de observación, de silencio, de aceptación de la voluntad del Señor.
Un abrazo a los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Hay un hecho que me llama fundamental la atención sobre la forma de tentarnos de Satanás y es el hecho de sembrar toda discordia y disputa entre miembros de la familia, amigos y prójimo en general. Es conveniente recordar que todo esto proviene de él, quizás sea así más fácil no caer en su provocación.

Un saludo a todos.

Fernando del Busto dijo...

Demos gracias al Señor por poder leer y escuchar estas palabras alimentadas por el Espíritu. Personalmente, me han ayudado a entender mejor mi plan para cuaresma, a abrirme más al Espíritu y seguir creciendo como cristiano, un camino de conversión que sólo terminará cuando lleguemos a la Casa del Padre, como nos recordaron hoy en la homilía.

Chony dijo...

¡¡Fantástica catequesis!!
Tiempo de cuarema, tiempo santo, en el que jesús nos invita a acompañarle al desierto, estar solo y en silencio, escuchar esa brisa suave en la que nos habla el Señor; silencio para escuchar su voz; silencio del alma, para sumergirte dentro de ti e ir descubriendo que es lo que realmente alberga tu corazón; silencio para asimilar mis pecados y no escandalizarme de ellos, mas bién al contrario, amarme, amarme en mi debilidad porque Dios me ama, se ha fijado en mi, y se me ha entregado sin reservas; silencio para poder humillarme ante mi Dios, mostrarle mis culpas, y suplicar su misericordia, y silencio para acoger su perdón.
Padre, hay gran gozo en mi corazón, y sin embargo tengo miedo; ese santo temor de perderlo, de perderte. Sé que especialmente en este tiempo voy a ser tenteda, porque el enemigo no descansa, es demasiado fuerte y muy ladino, de forma que se te cuela sutilmente, yo me conozco y no me fio de mi, por eso Padre, ayúdame a empuñar con vigor esas armas maravillosas que hoy nos recuerda D. Andrés; ayúdame a utilizarlas con destreza.
Ayuno, negarle a este cuerpecito comodón tanta exigencia, para que yo pueda dominarle a el. Limosna, pensar un poco mas en mis hermanos necesitados de tantas cosas, y poder desprenderme de tantos apegos y cosas inútiles. Oración, en silencio escucharte, hablarte, sentirte, darme a Ti, y que esta asiduidad avive el fuego de tu amor dentro de mi, para que abandonada a tu voluntad, pueda celebrar gozosa la Pacua de resurrección.
Si me das sequedad, ayúdame a perseverar, y así se despertará mas mi sed; sigue poniéndome ángeles que me guarden y ayuden, para que no desmaye en las pruebas, y pueda bendecirte en medio del dolor.
Andrés que Dios te bendiga, y te pague como solo Él sabe hacerlo, yo solo puedo decirte : ¡¡¡GRACIAS!!!
Queridos hermanos, santa cuaresma a todos.
BENDITO SEA DIOS.
Chony

JosePesoz dijo...

CARTA AL BLOC DE ANDRÉS
Querido Padre Andrés y hermanos del Bloc: la homilía esta vez nos hace ponernos en guardia y nos avisa de que podemos ser víctimas del ataque del enemigo, nos ofrece un camino para realizar estos cuarenta días, así que de el plan que nos hagamos, podemos como siempre que tratamos de hacer caso a Jesús salir fortalecidos con un corazón emblandecido y más preparado para seguir caminando con Jesús.
Así tratemos de unirnos al señor para ser y hacer más felices a los demás y a nosotros.
Bendito sea el Señor.
¡DE COLORES!

David rico dijo...

Buenas Don Andrés y queridos hermanos.
Que razón tienen sus palabras Don Andrés y como las veo reflejadas en mi vida. en estos momentos de cuaresma, de ayuno y oración, cuanto me cuesta dominar mis impulsos, tengo que reconocer que es la primera vez que hago estas cosas, pero me cuesta, me cuesta ayunar, me cuesta levantarme por la mañana para orar, pero aun costándome en muchas ocasiones lo consigo…pero no lo consigo yo…lo con sigue Él, que es el que me da fuerzas para continuar adelante, porque si por mi fuese seguro que no haría la mitad, que digo la mitad..seguro que no haría nada, por eso tenemos que darnos cuenta y no ser tan soberbios de pensar que somos nosotros quien lo conseguimos, en muchas ocasiones caigo en eso (que orgulloso estoy de mi mismo que he ayunado), sino que es gracias a Dios.
Que tengáis una buena semana y comienzo de cuaresma, os tendré presente a todos en mis oraciones. Muchas gracias Don Ándres por ser nuestra luz.

David rico dijo...

Buenas Don Andrés y queridos hermanos.
Que razón tienen sus palabras Don Andrés y como las veo reflejadas en mi vida. en estos momentos de cuaresma, de ayuno y oración, cuanto me cuesta dominar mis impulsos, tengo que reconocer que es la primera vez que hago estas cosas, pero me cuesta, me cuesta ayunar, me cuesta levantarme por la mañana para orar, pero aun costándome en muchas ocasiones lo consigo…pero no lo consigo yo…lo con sigue Él, que es el que me da fuerzas para continuar adelante, porque si por mi fuese seguro que no haría la mitad, que digo la mitad..seguro que no haría nada, por eso tenemos que darnos cuenta y no ser tan soberbios de pensar que somos nosotros quien lo conseguimos, en muchas ocasiones caigo en eso (que orgulloso estoy de mi mismo que he ayunado), sino que es gracias a Dios.
Que tengáis una buena semana y comienzo de cuaresma, os tendré presente a todos en mis oraciones. Muchas gracias Don Ándres por ser nuestra luz.

Pepitina dijo...

En esta Cuaresma 2009,el Papa hace hincapié en el Ayuno diciéndonos la razón por excelencia:"PARA NUTRIRNOS DE LA VOLUNTAD DE DIOS".
Así que mi Plan de Cuaresma irá por ahí.
Escuchar Su Palabra que me edifica y día a día va marcando la marcha de mis pasos sobre sus huellas. Desde Su Palabra, permanezco en Él- Oración- y es esa Palabra suya la que anuncia mi voz, dando salida a lo que va ocupando mi corazón y que he de trasmitir a los hermanos en palabras, gestos y acciones, que yo llamaría -limosna- por estar en el contexto de Dar. Hay unas palabras de Jesús, que de niña me tocaron muy dentro y es ahora de adulta, y muy adulta, que van dando forma a mi vida: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.” Entonces no las entendía sino como niña..Y es Su Gracia la que ha ido enamorándome de Él a través de las lecturas de la misa de cada día, de los salmos de la Liturgia de las horas, del Oficio de lectura que me propone textos hermosísimos de ls Santos Padres.. Y es Su Gracia la que me hace ver que ese pan, no solo hace referencia al pan material necesario, sino que lo justifico con facilidad con "demasiados extras", que aunque no sean pecado, me distraen de nuestro Dios; del guardar, vivir y amar Su Palabra, que me indica Su Voluntad.
Hace unos años recibí una invitación maravillosa al Silencio. Aquella carta decía:“la llevaré al desierto y le hablaré al corazón.” Y éstas han sido desde entonces para mi, Palabras de Vida eterna, que con gran frecuencia resuenan en mi corazón y que yo escucho, acojo y vivo con verdadero deleite.
¡Cuán clara suena Tu voz en el silencio, Señor! Allí estás Tu. Escucharé Tu voz. Vivo en la seguridad que desde ella, que eres Tú mismo, "permaneceré" en Ti y desde Ella, seré enviada a los hermanos.
Desde esto que comparto con vosotros amigos, confío vivir el camino hacia la Pascua, con Su Gracia. Porque Él lo dijo:": “Mi gracia te basta. Mi fuerza se realiza en tu debilidad.”
Es una catequesis preciosa Padre Andrés, buenísima y práctica.
Gracias, por Darnos cuánto Dios ha puesto en tu corazón. ¡Gran iniciativa la que el Espíritu suscitó en ti, sugiriéndote un día este Blog que tanto nutre nuestra Fe.!
Santa Cuaresma para todos amigos.