viernes, 6 de febrero de 2009

Domingo V del Tiempo Ordinario (B)

8-2-2009 DOMINGO V TIEMPO ORDINARIO (B)
Job. 7, 1-4.6-7; Sal. 146; 1 Co. 9, 16-19.22-23; Mc. 1, 29-39
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Queridos hermanos:
La primera lectura y el evangelio de hoy nos hablan de sufrimiento y de enfermedades. Job, en una oración, narra algo de la amargura y angustia por la que él pasaba: “Al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba. Mis días corren más que la lanzadera, y se consumen sin esperanza. Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha”. También vemos en el evangelio a un Jesús muy preocupado por el dolor de la gente y muy dispuesto a ayudar. “La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males”.
- La enfermedad. El día 11 de febrero celebraremos a la Virgen de Lourdes, y ese día en toda la Iglesia católica se celebra la Jornada mundial del enfermo. Las transformaciones actuales de nuestra sociedad han cambiado profundamente las condiciones del enfermo. En muchas situaciones la ciencia da una esperanza razonable de curación, o al menos prolonga en mucho los tiempos de evolución del mal, en caso de enfermedades incurables. Pero la enfermedad, como la muerte, no está aún, y jamás lo estará, del todo derrotada. Forma parte de la condición humana. S. Pablo decía a los corintios: "Aunque nuestro exterior va decayendo, lo interior se renueva de día en día [...] Es que sabemos que si nuestro albergue terrestre, esta tienda de campaña, se derrumba, tenemos un edificio que viene de Dios, un albergue eterno en el cielo no construido por hombres" (2 Co. 4, 16; 5, 1). En efecto, la fe cristiana puede aliviar esta condición y darle también un sentido y un valor. Después de la larga hospitalización que siguió al atentado en la Plaza de San Pedro, el Papa Juan Pablo II escribió una carta sobre el dolor, en la que decía: “Sufrir significa hacerse particularmente receptivos, particularmente abiertos a la acción de las fuerzas salvíficas de Dios, ofrecidas a la humanidad en Cristo” (Cf. «Salvifici doloris», n. 23). La enfermedad y el sufrimiento abren entre nosotros y Jesús en la cruz un canal de comunicación del todo especial. Como decía una pensadora (Simone Weil): “la grandeza extrema del cristianismo proviene de que no busca un remedio sobrenatural contra el sufrimiento, sino un uso sobrenatural del sufrimiento.”
El enfermo tiene ciertamente necesidad de cuidados, de competencia científica, pero tiene aún más necesidad de esperanza. Ninguna medicina alivia al enfermo tanto como oír decir al médico: “Tengo buenas esperanzas para ti”. Cuando es posible hacerlo sin engañar, hay que dar esperanza. La esperanza es la mejor ‘tienda de oxigeno’ para un enfermo. No hay que dejar al enfermo en soledad. Una de las obras de misericordia es visitar a los enfermos, y Jesús nos advirtió de que uno de los puntos del juicio final caerá precisamente sobre esto: “Estaba enfermo y me visitasteis... Estaba enfermo y no me visitasteis” (Mateo 25, 36. 43). Jesús nos pide estas visitas al enfermo, y él mismo dio ejemplo de ello.
- Pero también hoy quisiera hablar de otra clase de sufrimiento, y lo hago de la mano de las mujeres de Acción Católica, las cuales hace 50 años fundaron la Campaña contra el Hambre. Este año la Campaña tiene el siguiente lema: “Combatir el hambre, proyecto de todos”. En el 2007 se lograron 62 millones de euros, de los cuales el 93,9 % se dedicaron a los fines de la Campaña y el 6,1 % a la parte administrativa y promoción de la Campaña. Ellas, como fieles discípulas de Jesús, quieren aliviar el sufrimiento de tantas personas en el mundo. Jesús lo hizo y hoy también lo hace a través de ellas.
De la revista que han elaborado voy a leer dos trozos de cartas de agradecimiento. Una es de un sacerdote que da las gracias por el dinero que sirvió para construir una escuela en Kenia: “Puedo deciros que la gente no cabe en sí de felicidad; todos los jefes y la comunidad se quisieron reunir conmigo, y me dijeron que lo que nosotros hemos hecho por ellos nunca podrán agradecerlo suficientemente. Los dencas no saben decir gracias, ni siquiera tienen la palabra en su lengua. Pero me dijeron claramente que las gracias que no tienen en la boca la tienen en el corazón, y que el nombre de Manos Unidas no lo olvidarán por generaciones y generaciones, porque recordarán a sus hijos, y éstos a los suyos, el nombre de los que les habían construido la escuela. Gracias infinitas en nombre de todos”. La otra carta es de una religiosa, Hija de la Caridad, que trabaja en Angola y escribe: “Gracias por saber dar buenas noticias, por dar agua al que tiene sed y pan al que tiene hambre”.
Hay muchos proyectos por todo el mundo y se pide ayuda a Manos Unidas para su realización. Voy a leer algunos datos sobre uno de estos proyectos: Se trata de Haití y se nos cuentan los destrozos de los huracanes Gustave, Hanna e Ike, que entre la última semana de agosto y la primera de septiembre de 2008 causaron cientos de muertos y heridos, y numerosos daños materiales, obligando a desplazarse a miles de personas. Los huracanes han dejado a todos los campesinos siniestrados. “Las casas han sido destruidas en unos 90%, devastadas por los vientos violentos. Los animales murieron, a excepción de las mulas. Las siembras han sido destruidas… No hay supervivencia para los campesinos si no se interviene de manera urgente en su favor. Las familias víctimas se encuentran en un estado crítico: No hay agua potable, no hay comida, no hay medicinas. El hambre comienza a hacer sentir sus efectos más graves: Tres niños y cinco adultos ya han muerto por el hambre. Las familias tienen miedo al futuro…” Testimonios como estos, cargados de angustia, llegaron a Manos Unidas junto con la solicitud de apoyo financiero urgente para los damnificados. Frente a la situación de emergencia creada, Manos Unidas puso en marcha varias acciones con las que intentó contribuir a paliar los efectos que los huracanes tuvieron entre la población: se distribuyeron a los campesinos alimentos y semillas de granos básicos y herramientas agrícolas adecuadas para emprender cuanto antes la reactivación productiva de la zona; y, además, se proporcionó a las familias damnificadas el mobiliario básico para sus casas, así como material escolar para los niños y la realización de trabajos de saneamiento encaminados al control de las epidemias. Sin embargo, no todo fue ayuda de emergencia, ya que muchos de los daños causados por los huracanes se vieron tiempo después, y requerían de una acción de desarrollo más estudiada y prolongada en el tiempo. Así es como llegó a Manos Unidas la situación en la que se encontraba el puente peatonal de la localidad de Kazal, a 45 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe. El puente fue destruido por Ike, el último de los tres huracanes que azotaron la isla, dejando incomunicadas entre sí a las dos partes en las que se divide Kazal. Era utilizado diariamente por más de 2.000 personas, y unos 600 niños debían cruzarlo cada día para ir a la escuela. Además, era necesario usarlo para que los enfermos llegaran a la clínica de la ciudad y siete comunidades de la montaña pasaban por él el día de mercado para vender sus productos. En la época de lluvias, que va desde abril a noviembre, el río trae bastante agua y el puente era el único paso de un lado al otro. Su destrucción ha acarreado muchos problemas y, por esa razón, el grupo de notables del pueblo pidió a la Parroquia de San Miguel Arcángel que hicieran a Manos Unidas una petición para poder construir un puente nuevo. Con bastante experiencia en proyectos de desarrollo, la Parroquia ha llevado a cabo la construcción de seis escuelas y cuatro cisternas de agua potable en la zona, así como la canalización de una vertiente para agua potable en la Comunidad de Delbou, financiada por Manos Unidas. Ahora, gracias al dinero recibido de nuestra organización, construirán un nuevo puente en Kazal, que devolverá no sólo la comunicación entre las dos partes de la localidad, sino el acceso a la salud, el comercio, la educación e incluso el culto religioso a sus habitantes.
Termino esta homilía con una oración de S. Francisco de Asís contenida en su cántico a las criaturas y esta oración la hacemos nuestra: “Loado seas por toda criatura, mi Señor, (…) Y por los que perdonan y aguantan por tu amor los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación!” AMEN.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué tal Andrés? Realmente no se por que se mando hoy este mail, y no te lo he mandado mucho antes, será por la homilía de hoy de la en enfermedad y la esperanza me acorde de cuando me hiciste esa visita en el hospital que no esperaba. La verdad es que la esperanza no se si viene de lo que te puedan decir los médicos quizá sí, pero a mi me dieron unas cuantas veces por muerto, la verdadera esperanza viene del Señor que hizo el cielo y la tierra, es maravilloso todo lo que el Dios tiene preparado para nosotros. Yo estoy hoy, ahora aquí escribiéndote esto con mis dos hijas y viendo nevar por la ventana, según la esperanza de los médicos no lo hubiera visto. Si no tienes a Dios NO HAY ESPERANZA.
La teología es lo tuyo pero esos sentimientos son los míos.
Gracias por las homilías. Las leo pero no las escucho por que me llevaría mas tiempo.
Bueno no puse mucho empeño en corregir faltas por que estoy con las niñas haciendo varias cosas a la vez.
Un abrazo muy grande.
La paz contigo.

Anónimo dijo...

Hoy no solo desde Manos Unidas sino desde la Palabra de Dios nos acompaña el sufrimiento y el dolor que tienen un lugar especial en la vida de toda persona; ¡cuánta hermosura en este evangelio! y cuánto consuelo ante cualquier situación que vivamos, desde esas palabras de Jesús a cada uno de nosotros:
«Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó.» Estos gestos de Jesús se hacen realidad en tantos hermanos que reciben la ayuda desde la iglesia en Manos Unidas y somos conscientes de ello, de ahí la generosidad en la ayuda económica, sobretodo en estos momentos de crisis económica en los que mas sufren sus consecuencias.
Personalmente, ¿quién no ha hecho suyas y percibido estas palabras del Señor como vivas y eficaces en momentos especiales de nuestra vida? Recordando las "mediaciones" de las que nos hablaba una homilía no hace mucho, no sólo Manos Unidas, no sólo el Padre Andrés, sino situacioones de enfermedad, dolor, soledad ó abandono nos dirigen a contemplar y escuchar en nuestro corazón esos gestos de Jesús que nos envuelven y nos enseñan para actuar así ante los demás y las distintas situaciones que puedan estar viviendo.
Son palabras del
Maestro:«Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó.» Palabras de Vida Eterna. ¿ó no?
Gracias Señor, por la de veces que te has acercado a mi, al encontrarme debil y cansada; Gracias, por la de veces que tu mano ha tomado la mía, Gracias.
Gracias por cuántas veces me has levantado...¡¡tantas, Señor!!
Gracias por tus palabras de Vida eterna, que continuan curándonos y permiten a nuestro corazón alabarte:"¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación!”
Buena semana, hermanos.

David rico dijo...

Hola queridos hermanos. La homilía de hoy me entusiasmado porque habla de la gran labor que esta haciendo Manos Unidas en el mundo y que tan necesaria es.
Ayer cuando iba de camino a la eucaristía con mi novia, paramos a confesarnos en el Corazón de María, y allí estaba esa gente recaudando fondos para los más desfavorecidos, lloviendo, con un frío impresionante, con viento, y sin embargo ay estaban, pasando esas penurias por ayudar a otros. Ojala hubiese podido colaborar con mucho más de lo que hecho porque se merecen todo.
Antes de despedirme, solo quería dar las gracias públicamente a esta maravillosa organización que es Manos Unidas, rezare por vosotros.
Un abrazo a todos hermanos y gracias Don Andrés.

Anónimo dijo...

Estimado D. Andrés y demás hermanos:

¿Cuanto tiempo es capaz de durar la felicidad en este Mundo, hasta que sobreviene la enfermedad o la tribulación? Tenemos echadas las raices en esta vida y pensamos instalarnos aquí como si fuéramos a vivir eternamente, entonces la desgracia sobreviene y nos recuerda que nuestro lugar no es este sino el Cielo y que solamente cuando lleguemos allí podremos descansar sabiendo que toda infelicidad es solo pasado.

Dios nos ha preparado un lugar a su lado, mientras tanto intentemos vivir como si ya estuvieramos con El y hagamos las cosas más fáciles a nuestro prójimo.

Un abrazo a todos.

Any dijo...

Queridos hermanos .. que homilia la de hoy ¡¡¡ cuanto me ha hecho pensar .. y he descubierto que de los enfermos que he cuidado ..mi madre ..mi tia ..mi prima y el año pasado ami padre .. todos enfermos terminales ... apesar de sus dolres iban recobrando la paz interior .. se los notaba y veia en paz ¡¡ que mas puedo decir en esa paz se sentia la presencia de Jesus¡¡¡¡¡pues es que sino no hay otra manera de explicarlo ...
Como dice un hermano del blog "Sino tienes a Dios hay esperanza pues el la siembra en tu alma"... y la esperanza se siente en nuestro corazon .. y en los que nos acompañan en este mal rato que la vida nos da ... Tengan una semana llena de paz ¡

JosePesoz dijo...

Hola hermaninos del bloc, pienso en la cantidad de gente que como yo, antes de hacer el Cursillo de Cristiandad, no pensaba para nada en Jesús, y escuchar hablar de Fé, me parecía tan lejano, que cuando menos era cuestión de casi de locos, y que todas las personas están a un paso para conocer a Jesús, y no se da ese paso, y que es el mejor premio que uno puede recibir. Hay que seguir trabajando los talentos que nos da el Señor, ya que la gente cuando conoce la Fé, ya no puede olvidarla y tiene que cambiar a mejor.
Hay que ayudar a los que necesitan conocer a Jesús.
Gracias a todos los que estais trabajando directamente por Manos Unidas.
¡DE COLORES!

Anónimo dijo...

Este año es el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos ¿ de qué derechos nos habla ? Papel mojado. Parole, parole, parole..., que dice un sacerdote, cuando comenta lo inútil de tanta burocracia, para remediar un mal tan grande como es la hambruna que habita en más de medio mundo.
Manos Unidas ha pasado del papel mojado a la acción, y el resultado del esfuerzo de sus cooperantes está patente, pero la fuerza sigue estando en los poderosos, que administran mal las riquezas de esta vida, se apoderan de ellas, como si puedieran llevarlas en su viaje a la eternidad. También la responsabilidad está en todos y cada uno de nosotros, en el uso que damos a los medios que el Señor nos presta en depósito para
duplicarlos, y que por contra, los enterramos para no correr riesgos.
Si no somos solidarios, el mundo no tiene mucha razón de existir. No es posible que medio planeta esté a régimen para adelgazar y el otro medio, se muera de hambre. Hay que ser coherentes y agradecidos, y la mejor manera de demostrarlo es compartir con el hermano necesitado.
Dar esperanza a un enfermo me parece una obra de caridad imprescindible, esperanza no solo en su curación, sino esperanza en la Misericordia del Señor,esperanza en la vida, en las personas, no debería de haber enfermos terminales solos, abandonados, la compañía es el bálsamo que necesitan, muchas veces la curación depende del entorno del paciente, de cómo ese entorno responda de una forma favorable o no, ésta repercutirá fuertemente en el estado anímico del enfermo, y por lo tanto en su proceso patológico.
Orar por los enfermos es para mi imprescindible, yo creo en el poder sanador de la oración.
Gracias D. Andrés por esta preciosa homilía de esperanza y solidaridad, y por los testimonios de Manos Unidas. Todas estas experiencias nos hacen mucho bien a los cristianos, y nos ayudan a recapacitar en muchas de nuestras actitudes egoistas.
Un abrazo a los hermanos del blog

Chony dijo...

Francamente bonita la homilía de hoy, y sobretodo porque toca un tema siempre actual, el dolor y el sufrimiento.
Nadie puede decir que esto no va con él, porque antes o después, y de muy diversas maneras, el sufrimiento, la enfermedad, forman parte de nuestra vida; y como creo yo que a nadie nos gusta sufrir, viene hoy esta palabra proclamada en la eucaristía, y "masticada" por D. Andrés, para darnos una esperanza en estas situaciones.
Es claro que el hombre cuando sufre, necesita ver una salida a esa situación, necesita que le den una esperanza, precisa escuchar palabras de Vida.
Tengo esperiencias de cuidar enfermos, a mi padre, mis suegros, mi esposo; y ancianos en asilos, en primer lugar lo que necesitan es sentirse acompañados, que al igual que Jesús hizo con la suegra de Pedro, les cojas de la mano,porque eso les proporciona seguridad, pero si me llama la atención, que en ningún caso he visto desesperación; mas bién iban aceptando lo inevitable con una increíble paz.
Luego, nuestra esperanza solo puede ser Jesús, Él desde la Cruz, asume todo el dolor humano y le da sentido, y nos lleva al tiempo de la consolación.
No obstante me gustaría destacar, que hay situaciones de dolor, y de angustia en que la persona aunque esté acompañada, siente la total y absoluta soledad, porque nadie puede ayudarle en esa situación (Esto lo digo por esperiencia) te sientes perdido, y sin el menor atisbo de algo para poder agarrarte; en esos momentos solamente puede ayudarte Aquel que en la Cruz, sintió esa terrible soledad y abandono: "ELÍ ELÍ LAMÁ SABACTANÍ) o lo que es lo mismo, "Dios mio, Dios mio, porque me has abandonado"
Jesús siempre se mostró tremendamente sensible, con aquellos que sufrían, y siente lástima amorosa, por los que corren tras El, en busca de consuelo y esperanza.

Yo también felicito a todas las personas que en todo tiempo han luchado por remediar el hambre, y las necesidades de aquellos que no tienen ni lo mas básico; la reconstrucción de ese puente de Kazal, me parece imprescindible, pero tanto como el que se construya otro entre el primer y tercer mundo, por el que podamos cruzar para ser aún mas conscientes de que tenemos que arrimar el hombro, ¡y de que manera!
Muchas gracias Andrés, por mostrarnos caminos de esperanza.
Abrazo a los hermanos del bloc. y les pido disculpas.
BENDITO SE DIOS.
Chony