jueves, 19 de febrero de 2009

Domingo VII del Tiempo Ordinario (B)

22-2-2009 DOMINGO VII TIEMPO ORDINARIO (B)
Is. 43, 18-19.21-22.24b-25; Sal. 40; 2 Co. 1, 18-22; Mc. 2, 1-12

Homilía de audio en MP3
Homilía de audio en WAV
Queridos hermanos:
En las lecturas de hoy se nos habla de los pecados y culpas del hombre que Dios perdona. Aparece la figura de un Dios dadivoso, generoso, sin rencores y a la vez aparecen los hombres… que van a lo suyo, o por mejor decir, vamos a los nuestro.
- Fijaros en el evangelio. Tenemos a un paralítico y a cuatro familiares o amigos suyos que lo transportan. Hay un gentío tan grande que no pueden pasar. Se les ocurre subir al tejado y abrir un boquete para descolgar con cuerdas al paralítico y dejarlo ante Jesús. ¡Qué sorpresa la de Jesús y la de los otros que estaban allí! Seguro que a los dueños de la casa no les hizo gracia ver cómo les levantaban el tejado.
Pregunta del millón: ¿Para qué llevaron los cuatro al paralítico ante Jesús, subieron al tejado, hicieron un agujero y lo descolgaron…? Pues sí, para que Jesús lo curase, le devolviese el movimiento de los pies, de los brazos, de las piernas, de todo su cuerpo. ¿Para qué si no? Veamos cómo reacciona Jesús ante el paralítico: “Viendo Jesús la fe que tenían[1], le dijo al paralítico: -Hijo, tus pecados quedan perdonados.”
Reacción de los porteadores y del paralítico: ¿Qué hubiéramos respondido nosotros, siendo el paralítico o los porteadores, si yendo ante Jesús para que nos cure la parálisis, éste nos perdona los pecados? Le hubiéramos dicho: “Jesús, tú estás ya como los curas, o sea, respondes a preguntas que nadie te hace, das cosas que nadie necesitaba’. Le hubiéramos dicho que su perdón era una tomadura de pelo, que se dejara de tonterías y que curara a aquel hombre…, si es que podía.
Reacción de los letrados: Estos se enzarzan en una discusión teológica: si un hombre puede perdonar pecados (como bastantes cristianos de ahora que dicen que ellos se confiesan directamente con Dios). A los fariseos no les importaba el sufrimiento del paralítico, sino sólo el “problema” teológico.
Milagro de Jesús: Nos relata el evangelio que enseguida Jesús curó al hombre y que todos “se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo: -Nunca hemos visto una cosa igual”. Pero la gloria a Dios y la admiración provenían de la curación física, y no del perdón de los pecados. Por tanto, vemos que en el evangelio de hoy existen tres grupos de personas: 1º) el paralítico y sus porteadores, que sólo les importaba la curación; 2º) los letrados, a los que sólo preocupaba el problema teológico; 3º) el resto de la gente, que estaba de espectadores, como en un circo.
¿Por qué Jesús perdonó primero los pecados del paralítico, si él y sus porteadores lo que querían y buscaban era el milagro de la curación? Porque para Jesús el mayor mal que tenía el paralítico no era su enfermedad física, sino sus pecados. Jesús va a las raíces y no se queda en la superficie. Con demasiada frecuencia los hombres nos quedamos y nos perdemos en la superficie y dejamos lo importante…

- Fijaros ahora también en la primera lectura, que va en el mismo sentido: “Pero tú no me invocabas, Jacob; ni te esforzabas por mí, Israel […]; pero me avasallabas con tus pecados, y me cansabas con tus culpas. Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados.” Aquí el profeta Isaías clama a ese pueblo de Israel que no invocaba a Dios ni se dirigía a El. Clama a ese pueblo que se esforzaba por tantas cosas inútiles, fútiles y perecederas, pero no se esforzaba por lo que valía de verdad…, por El. Ese pueblo que llenaba y rellenaba el rostro de Dios con pecado tras pecado, y El respondía (y responde) una y otra vez con perdón tras perdón, aunque nadie se lo pedía, aunque nadie se lo rogaba, aunque nadie se daba cuenta de dónde estaba el verdadero mal y sufrimiento del hombre, y no se daba cuenta de dónde estaba la verdadera felicidad del hombre.
[1] Cuando Jesús dice esto, es que observó su gran fe. Pero esta fe suya en Jesús se refería únicamente a la curación física, al milagro que esperaban que hicieran como él había hecho en otros momentos con otros enfermos.

11 comentarios:

Violeta dijo...

Querido Andrés y demás hermanos simpatizantes del Blog:

Ciertamente al contemplar el Evangelio de hoy, vemos cómo hay diferentes grupos de gente que con sus diversa posturas interpretan el milagro de Jesús y desde su postura se enzarzan en discusiones teológicas , como bien dice Andrés, sin penetrar en lo fundamental del hecho, que es la liberación del pecado…

Yo, me quise fijar en tantas dificultades que tuvieron para introducir al enfermo cerca de Jesús y me hice esta reflexión:
Puedo, sin querer. Impedir que otras personas, que tal vez no frecuenten la Iglesia, puedan acercarse a un Jesús que hicimos propiedad nuestra.
Por otro lado, el testimonio que doy o damos, muchas veces es una barrera para poder ver a Jesús. Y deberíamos ser más puentes que muros, más pasadizos que barreras…

Esta reflexión me lleva a replantear mi actividad pastoral, no puedo conformarme con hacer lo de siempre. Me preocupan los que no quieren saber nada de Dios ni de la Iglesia pero: ¿Qué hago para acercarlos…?

Mi respuesta, a la luz del Evangelio de hoy y del domingo pasado, es integrar, no excluir y para ello creo que debo salir por las calles y facilitar el encuentro, ayudar a muchos “paralíticos” para que anden y recorran los caminos nuevos que nos propone Jesús y ayudar a muchos “ciegos” que necesitan luz… Nunca como hoy, apremia el que yo y nosotros, como Iglesia, estemos cerca de los alejados para que puedan tener la experiencia de Dios.
A ello nos invita la primera lectura:”Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed del pueblo que yo formé, para que proclamara mi alabanza”.
Debo tener los ojos bien abiertos a las nuevas realidades de Iglesia que son caminos de esperanza: …”algo nuevo está brotando, ¿no lo notáis?”

Gracias a D. Andrés por la posibilidad que nos ofrece de reflexionar, cada domingo sobre las lecturas que siempre son maravillosas

Paz dijo...

Lo primero, dar las gracias a Andrés, porque como buen padre,deja
la comida hecha para sus hijos,ha-
ciendo verdad, que, a Dios, no hay que buscarlo en el vacio, sino en-
carnado en el Amor de los hermanos.
Luego, bendecir Dios, por conocerme y regalarme lo que necesito, no lo que le pido, que viene a ser, lo que veo, lo que siento y lo que toco, menos mal que El me hace por dentro.
y me da, lo que me conviene, la Paz.
Un abrazo. Paz

Pepitina dijo...

Buen comentario Violeta.Ciertamente los creyentes deberíamos ser pies de los paralíticos, ojos para los ciegos,oidos para los sordos..., pero nos quedamos a veces en lo superficial-a pesar de nuestra buena voluntad- y eso se nota y no convence. Hemos de proponernos Remar mar adentro, hacia ese Dios que continuamente nos invita a hacerlo, incluso através de Internet desde este Blog, para acercar a Él a tantos hermanos alejados.
Sí creo firmemente que continuamente esto NUEVO ocurre en mi,sé que son ciertas estas palabras:
”algo nuevo está brotando, ¿no lo notáis?”, pero me pregunto si esto se nota y va convenciendo...al menos a mi alrededor. Acabo, como Jesús en este evangelio y nos recuerda la homilía:-aunque nadie se lo pedía, -aunque nadie se lo rogaba, -aunque nadie se daba cuenta de dónde estaba el verdadero mal y sufrimiento del hombre, y no se daba cuenta de dónde estaba la verdadera felicidad del hombre.- Jesús continuaba con la Buena Noticia, sin cansarse,porque el Amor no desiste, no se cansa de acercarse y de seguir perdonando. El amor tiene presente el lema de San Pablo: ¡¡Ay de mi si no evangelizare!!
Buena semana para todos queridos amigos

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Escuchando el sermón de esta mañana en la misa de 11 en la Catedral me vino la idea siguiente:

Cristo en el tiempo que estuvo en este Mundo hizo muchos milagros y además perdonó muchos pecados ¿Que hubiera pasado con esos hombres que fueron redimidos si El hubiera renunciado a la Cruz?

"Tus pecados te son perdonados", misericordia como prolegómeno de lo que sería el acto final de su amor absoluto. No podía renunciar a la cruz era mucho lo que había en juego muchos pecados pasados, presentes y futuros. La salvación de la humanidad.

"Tus pecados te son perdonados", aún resuenan sus palabras a través de los tiempos, cada vez que alguien se confiesa las puede escuchar de nuevo.

"El Cielo y la Tierra pasarán más mis palabra no pasarán" (San Mateo 24, 35)

Un abrazo a todos.

Chony dijo...

La iglesia en estos domingos anteriores a la cuaresma, nos pone unos evangelios en que vemos que Jesús prodiga las curaciones, a diversos enfermos.
Parece que está preparándonos para este tiempo en que se nos invitará a recordar el misterio de nuestra salvación; un camino de desierto para llegar a la Pascua, y celebrar jubilosos la Resurrección de Jesús y la nuestra.
Lo que veo en este evangelio, y creo que es lo que trata de mostrarnos D. Andrés, es que la parálisis de este hombre,como la nuestra, no es una enfermedad física, porque lo que nos produce esa incapacidad para caminar, para acercarnos a Jesús y a los demás, para mover nuestras manos y demás miembros, es ni mas ni menos que el pecado, por tanto no es de estrañar que Jesús lo primero que cura, es la causa de aquella enfermedad, y de nuestras enfermedades. Cuando somos conscientes de ese perdón y de ese amor de Dios, nuestros miembros se sueltan, nuestro corazón se esponja, y entonces sí es posible "caminar" acercarse a nuestros hermanos, y a través de ellos a Dios. En definitiva, es posible amar.
El pecado me separa de Jesús, de los hermanos, me imposibilita para moverme y salir al encuentro de los demás, me encierra en mi misma, y como un leproso me hace vivir aparta; mas cuando por misericordia de Dios, me siento curada, perdonada, la alegria no cabe en el alma, y necesitas salir corriendo a contárselo a todos.
Veo muy importante la misión de los porteadores, esas personas de las cuales el Señor se vale para empujarte hasta Él, y ayudarte a confiar en su misericordia.
Yo al menos me veo reflejada en el paralítico, pero también veo que el Señor me pide que no me guarde para mi lo que de Él he recibido, y dé mi mano a otros hermanos que quizás también estén necesitados, pero necesiten un "empujoncito"
Muchas gracias Andrés, por hacernos reflexionar sobre el amor que Dios nos tiene, que no se cansa de demostrarlo, aunque nosotros pasemos de Él.
Paz, quiero desde aquí decirte que estoy a tu lado, y que rezo por ese problema que teneis.
BENDITO SEA DIOS.
Chony

María del Carmen dijo...

Gracias Andrés, por tus entregas de fe, el espíritu se eleva al Señor aún más.
Recibo con agrado tus envíos, pues os invito a conocer un sitio de Luz.
http://universoliterario.net/Contenido.html

Fraternales abrazos, María del Carmen

David rico dijo...

Hola Don Andrés y queridos hermanos,

Yo ,como dice el evangelio, en muchas ocasiones soy una de esas personas que se queda en lo superficial y no va a la raíz del problema, me quedo muchas veces cuestionando lo que hacen otros sin ver la propia biga que tengo clavada en el ojo, sin embargo este fin de semana me sentí como un porteador. He ido de peregrinación andando a ver mi virgen, que es una cosa muy importante para mí, pero esta vez si cabe fue más importante ya que he llevado conmigo a uno de mis amigos, que como yo hace tiempo, no es partidario de la iglesia. Me sentí como un porteador llevando a mi amigo delante de la virgen. Cuando llegamos yo entre a rezar y cual fue mi sorpresa que mi amigo entro conmigo y se sentó a mi lado. Yo lo miraba por el rabillo del ojo y me sentía feliz, feliz por estar delante de mi virgen y feliz porque el también la estuviese viendo. Espero que la virgen se sintiese orgullosa de vernos ahí.

Nada más hermanos, solo deciros que si tenéis la oportunidad de acercar a vuestros seres queridos a Dios no la desperdicies y espero que os reconforte tanto como me ha reconfortado a mí.

Buena semana a todos y que Dios os bendiga.

JosePesoz dijo...

Querido Andrés y hermaninos del Bloc:
Hoy he recibido una satisfacción muy especial, que me recuerda el comentario de David, hace unos días le preste a un amigo el Libro de San Francisco de Asís "Yo Francisco" y cuál es mi sorpresa cuando hoy veo a mi amigo y me da un abrazo seguido de un agradecimiento, por el bien que le hizo leer el libro, estaba fascinado de la persona de Francisco y de su vida, yo creo muchas personas no confían en la Iglesia y lo que representa por la falta de conocimiento que se tiene de su ella, porque cualquiera que la conozca ¿quien no se enamora de ella?, si yo no acudiera al Cursillo de Cristiandad,no podría sentir lo que ahora siento, la sociedad no nos deja ver lo verdaderamente bueno que es vivir y compartir.
Bueno yo quería compartir con vosotros la buena experiencia que me ha dado simplemente dejando un libro, la persona se enamoro de la Vida y espero seguir haciéndolo.
Hay que dar a conocer a Jesús.
¡DE COLORES!

violeta dijo...

Empecé los comentarios y tal vez cierre los mismos con la gran alegría de ver a José(Pesoz), en la lista de los mismos...Doy gracias a Dios porque al final llegó a encontrarse con el Señor y al mismo tiempo está siendo cauce para que otros puedan gozar de ese encuentro. ¡Adelante Jose!
Demos gracias a Dios.
Con todo mi cariño.

Pepitina dijo...

He vuelto a releer la homilía y los comentarios y realmente amigos es impresionante lo que nuestro Dios va haciendo en nosotros...cuando le dejamos. Mi alma siente deseos de alabarle y de darle hoy nuevamente. Gracias, gracias por la Fe, por Su Amor, por la comunidad que comparte ambas cosas.Ciertamente,¡¡Bendice alma mia al Señor y todo mi ser Su Santo nombre..!! y bendice a todos los hermanos de este querido Blog. Estais siempre presente en mi oración.
Buena entrada en la Cuaresma.

Anónimo dijo...

He leído los comentarios del blog, me parecen extraordinarios, profundos en sus reflexiones y sobre todo destilan mucha fe y esperanza.
El Señor nos hace el regalo de tener un pastor como D. Andrés, que interpreta el Mensaje divino a la luz del Evangelio, con claridad, con precisión y con valentía. Creo sinceramente que este blog está bendecido por ese Dios misericordioso, que ha puesto en nuestro camino a un Sacerdote capaz de motivarnos y de crear la expectación suficiente en nosotros, como para seguir profundizando cada día más en el conocimiento del camino de Jesús, que es el único que no nos fallará jamás si realmente confiamos en El, personalmente pienso que este camino de la búsqueda de la fe, se ve menos tortuoso gracias a esas magníficas homilías de la misa de las 11.
Que Dios bendiga a D. Andrés y a los hermanos del blog.