jueves, 6 de noviembre de 2008

Domingo XXXII del Tiempo Ordinario (A)

9-11-08 DOMINGO XXXII TIEMPO ORDINARIO (A)
Sb. 6, 12-16; Slm. 62; 1 Tes. 4, 13-17; Mt. 25, 1-13
Homilía de audio en MP3
Homilía de audio en WAV
Queridos hermanos:
En estos días de atrás leía en Internet unas noticias muy curiosas: resulta que a principios del siglo XX, en la recién estrenada Rusia bolchevique, juzgaron a Dios en un juicio sumarísimo: fue condenado a morir fusilado. La figura de Dios aparecía para las doctrinas marxistas como el centro de las desdichas humanas: Un ser todopoderoso que mantenía a su pueblo sufriendo injusticias y los hacía pobres, sumisos y conformes con su dolor. Por ello, Anatoli Vasílievich Lunacharski (1875-1933), comisario de educación en la Unión Soviética dirigió un juicio en contra de Dios. Se acusó a Dios de crímenes en contra la humanidad. Por suerte, Dios tuvo abogados defensores que alegaron en su favor que sufría trastornos mentales como para indicar que no sabía lo que hacía o que no era responsable de lo que hacía, pero, a pesar de todo, el jurado encontró culpable a Dios y procedieron a dictaminar un veredicto: muerte por fusilamiento. Una mañana de 1917 un destacamento de fusileros levantó sus armas y disparó contra el cielo. Dios había sido fusilado.
Asimismo creo que algunos de vosotros aún recordéis que hace poco tiempo un senador de EE.UU., Chambers, interpuso un juicio contra Dios por haber causado nefastas catástrofes, que han provocado muerte y destrucción sin misericordia. La demanda fue interpuesta ante un tribunal en Nebraska, y ello es signo de que las demandas pueden prosperar pese a lo extravagante de su contenido. En la demanda se decía que el demandado es conocido con varios “alias, títulos, nombres y designaciones”. Se le invocó para que se manifestase dondequiera que estuviese…, aunque sin éxito. Ante la imposibilidad de que Dios se presentase en el proceso, se citó a los representantes de “varias religiones, denominaciones y cultos que, de manera notoria, reconocen ser agentes del demandado y hablan en su representación”. Al final, parece que el senador abandonó el proceso judicial.
Para concluir, diré que en Rumanía hace unos años un rayo fulminó una vaca y el ganadero quiso cobrar al seguro el daño causado, pero le contestaron que la empresa aseguradora no era responsable de los “rayos divinos”; así le dijeron. Entonces el ganadero, ni corto ni perezoso, demandó a Dios para que le pagara la vaca. El juez en un principio aceptó la demandada, pero posteriormente la archivó, porque… no fue posible entregar la citación a Dios en un domicilio concreto.
Todo esto que acabo de decir, aunque suena a broma, sin embargo, es verídico.
- A este senador de Estados Unidos, al ganadero rumano, a los jueces que aceptan demandas y juicios contra Dios, y a tanta gente les es muy difícil encontrar a Dios. ¿Por qué? Por nuestra parte, también nosotros queremos encontrar a Dios, nosotros queremos encontrar su casa, pero no para procesarle o para demandarle en juicio, sino para estar con El.
¿Cómo hemos de hacer para encontrar a Dios? En la primera lectura que acabamos de escuchar se nos dan una serie de pistas para hallar a Dios. Se dice: “La sabiduría (es decir, Dios mismo) la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta […] Ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen; los aborda benigna por los caminos y les sale al paso en cada pensamiento”. Es decir, en estas palabras vemos cómo parece muy fácil encontrar a Dios. Para lograrlo se reseñan las siguientes condiciones personales: amarlo, buscarlo, desearlo, madrugar por El, merecerlo… Y quien tiene estas actitudes y disposiciones encontrará que Dios mismo se les da a conocer, lo encontraremos sentado a la puerta de nuestra casa, será Dios mismo quien nos vaya buscando por los caminos, será El quien nos abordará en cualquier esquina, incluso en nuestros pensamientos.
¿Por qué no pudieron encontrar a Dios el senador, el ganadero rumano, los jueces y tantas personas? Pues porque no tenían las actitudes necesarias y, a pesar de pasar al lado de Dios, no fueron capaces de reconocerlo. Unos querían fusilarlo, otros que les pagara la vaca, otros humillarlo en un juicio sumarísimo, otros sólo querían cumplir con su trabajo al citarlo para el juicio sin importarles para nada lo que Dios tuviera que entregarles o decirles a ellos mismos, otros sólo quieren su salud, su trabajo, el pago de su hipoteca, que les toque la lotería; en definitiva, que atienda sus necesidades…, pero no desean ni esperan que Dios se dé a sí mismo.
Ya decía Pascal: “Si de verdad os parece que tener fe sea deseable, entonces procuradla no aumentando las pruebas de la existencia de Dios, sino disminuyendo las pasiones (carnales) en vosotros”. En efecto, quizás no encontramos a Dios en nuestras vidas y en nosotros mismos porque en realidad no le amamos, no lo deseamos con todo nuestro ser y nuestra mente (como nos decía hace poco Jesús en un evangelio), no madrugamos por El, no lo merecemos.
Por lo tanto, para encontrar a Dios hay que tener previamente esta serie de disposiciones, ya que Dios no puede ser buscado “en frío”. El día en que lo amemos, lo buscaremos. El día en que lo busquemos, madrugaremos. El día en que madruguemos por El, significará que lo deseamos. El día en que lo deseemos como lo más importante de toda nuestra existencia (presente, pasada y futura), ese día realmente lo mereceremos y El se dará a conocer a nosotros, lo encontraremos sentado a nuestra puerta y nos saldrá al paso en cada pensamiento.
Esta disposición era la que tenía el salmista, pues compuso este salmo 62 –un salmo precioso-. En este texto el creyente abre todo su corazón y canta a ese Dios, al que ya ha encontrado, pues no se pueden decir estas cosas si es que antes uno no ha tenido experiencia de este Dios. Ahí va el salmo:
“Oh Dios, tu eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansía de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloría!
Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo”.

7 comentarios:

Any dijo...

Cuando era muy niña siempre le preguntaba a mi abuela donde estaba Dios pues miraba al cielo y decia que no lo veia .. ella con su gran dulzura sonreia y me decia.... Farruca no tienes que buscar a Dios en el cielo .. Dios vive en cada cosa .. en cada ser humano que se acerca .. en la naturaleza .. en tu corazon.. solo confia en El .. dejate asombrar por su eterno amor .. dejate amar ...desde ya que en ese momento no lo comprendi .. pero al pasar los años y la vida descubri que Dios esta simepre en la tristeza .. en la alegria en el amor ... solo somos nosotros los ciegos que aveces no lo vemos .. tenemos que abrir nuestro corazon a El .. y asi veremos como vive en cada uno .... como Padre y nunca nos volveremos a sentir solos.... El vive en cada ser ¡¡¡¡Como decia Santa Teresa "Quien a Dios tiene nada le falta"

Fernando del Busto dijo...

El padre Andrés pronunció la homilía en la Eucaristía final de un Cursillo de Cristiandad que se celebró el pasado fin de semana en Covadonga, el número 449 de la Diócesis de Asturias. Allí, a los pies de la Santina, tuve el privilegio, gracias a Dios, de ser uno de los 41 participantes, de ellos 27 cursillistas, que sentimos un reenuentro especial con Dios y vibramos con esas palabras que ahora Don Andrés comparte con todo el mundo.
Me atrevo a los lectores de esta bitácora que en sus oraciones se acuerden de esos cursillistas, de los pasados yde los futuros, y de la Iglesia que ama y amará a Dios.
De Colores

pepitina dijo...

¡¡Gran instrumento de evangelización es Internet!!porque, cuando lo utilizamos para compartir amistad, cariño y sobretodo la Palabra de Dios y lo que ésta nos dice..¡¡fantástico! y hemos de agradecer lo cercanas que nos hace a las personas con su rapidez e inteligente comunicación.
Buscar el rostro del Amado es el camino mas hermoso que puede existir y hallarLe,¡¡es maravilloso!! Pero la misma búsqueda es hermosa, pues va dulcificando nuestro corazón y llenándolo de ternura para ese encuentro. Por eso, ¡¡qué importante es la constancia y tenacidad en nuestra vida de oración!!
Estos personajes que hablan en la homilía de hoy, los encontramos a menudo por la calle y en nuestros templos...juzgando a Dios: ¿cómo permites que los niños inocentes mueran de hambre?; exigiéndole y desconfiando: ¿donde estás? ¿donde estabas cuando tanto te necesité?;demandándole ó pidiéndole que Su Voluntad sea la mía en lugar de atenerme yo a la Suya, amándola desde el primer momento, por ser Él mi Señor y mi Dios.
¡cuánto me ha ayudado en mi encuentro con Jesús, mi Señor,el madrugar! Es la hora del silencio, de la escucha y la entrega; del planear juntos un nuevo día...con la alegría de saberle conmigo, no importa como vaya resultando la jornada.Por eso, esas palabras que coinciden en el libro de la Sabiduría y este salmo, que me encanta orar, me han hecho sonreir sin poder evitarlo.
"Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta […] Ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen","Oh Dios, tu eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti".
Durante el día:"¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloría!".
Y al anochecer:"En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo”."
¡¡Preciosas lecturas las de hoy, Pater! Son realmente Palabra viva y eficaz para nuestra jornada..
Un fuerte abrazo para todos amigos y mi oración por la persevarancia de esos nuevos cursillistas. ¡De colores!

Chony dijo...

Al escuchar y leer esta homilía, en un principio provoca risa, porque parecen bromas, de mal gusto, pero bromas; sin embargo a mi me hacen presente que ese juicio sumarísimo ya se celebró hace veinte siglos, que a Dios-Jesús se le encontró culpable, y la sentencia fué la muerte en cruz.
Es cierto que de aquella sentencia todos somos culpables, porque todos
nuestros pecados eran los que llevaba el Señor; pero no es menos
cierto, que Jesús resucitó, abriéndonos el paso a la vida, no solo a la eterna, si no aquí y ahora. Aún así hoy en dia seguimos juzgando a Dios, unos con toda crudeza y descaro, otros no aceptando su voluntad o pensando que no hace las cosas bien; y somos tan soberbios que pensamos que nosotros las haríamos mejor, que Dios lo que quiere es fastidiarnos. Esto suelen
decirlo nuestros jóvenes cuando les corregimos.
Yo creo que lo que nos pasa, es que estamos ciegos para ver el amor; siempre queremos encontrar un culpable para nuestros propios herrores, y no sabemos pararnos y descubrir el amor. El amor de Dios es lo mas grande a lo que un hombre puede aspirar, y lo curioso es que ese amor se nos dá cada día, cada hora, cada minuto,
pero no sabemos verlo, ni gustarlo, ni percibirlo, porque estamos inmersos en un mundo lleno de ruidos de prisas, que nos impide
pararnos, escuchar, dedicar tiempo a gustar y disfrutar de ese AMOR.
Creo que tantas veces cuando nos vemos agobiados entonces sí nos
acordamos de Dios, pero mas bién para que nos alivie, para que haga
nuestra voluntad y nos quite los sufrimientos; mas no nos acordamos ni de darle gracias por tantos dones recibidos, ¡que ingratos somos!
Este salmo que hoy nos propones es francamente hermoso, y a mi me
resulta muy familiar, no en vano lo recito con frecuencia recreándome en cada palabra; cuando mas acude a mi mente, es cuando madrugo para acudir al banquete de la eucaristía; porque la verdad a mi me cuesta
mucho madrugar, por tanto si lo hago, es por ese deseo de amar a mi
Dios, de alimentarme con Su cuerpo, de tener intimidad con Él,
conocerle cada día un poco mas; y al comprobar que Él se me da por
entero, enamorarme poco a poco mas y mas, y poder poner mi vida en sus
manos.
Merecerlo? por mucho que viva pienso que jamas yo puedo merecer ese Amor, pero si sé que se me dá por pura gracia suya. Y eso aviva mi amor hacia Él.
Nuevamente me he alargado mas de lo debido, espero que sepais
perdonarlo. Os abrazo en Cristo.
Para ti Andrés, todo mi agradecimiento.
BENDITO SEA DIOS.
CHONY

David rico dijo...

Antes de nada creo que todavía no soy digno de ver a Dios, se que estoy en el camino, pero todavia me queda mucho.
Me parece un poco chocante cuanto menos, estos comentarios del senador, del ganadero, de los rusos... quizás no se pararon a pensar..estamos locos??. Como podemos juzgar a la persona que más nos quiere en este mundo, que mando a su hijo para salvarnos de nuestros pecados..realmente queremos pagarle con un juicio y una condena?? Deberíamos alabarlo todos los días y darle las gracias!!!!... Me estoy dando cuenta de que el mundo esta loco.
Yo personalmente tengo que darle muchas gracias a Dios porque ha puesto en mi vida una persona, o como yo le llamo "un ángel", para que yo lo conozca, para que me acerque a él, y lo está consiguiendo y muy mucho.
Quiero comentaros que este finde de semana han tenido lugar las confirmaciones en la parroquia de san Francisco y os quería pedir un favor...rezad aunque solo sea un minuto... por estos chicos para que nunca se aparten de la iglesia y nunca lleguen a ser como el senador o los rusos...
Un saludo para todos y Bendito sea Dios.

Anónimo dijo...

Después de escuchar a D. Andrés en su Homilía, no me cabe la menor duda, que lo acontecido con el juicio de los hombres a Dios, es simplemente el producto de la acción del Maligno, que para confundir y deseafiar a Quien le puso de " patitas en la oscuridad del infierno ", utiliza el disfraz que más le conviene, ya sea de ruso, de americano o de rumano, o de lo que sea, con tal de intentar con estas actitudes perversas, provocar al mismo Dios, sin éxito por su parte, pero dejando babas de duda entre los mortales, y de esa forma ganar algún adepto para su causa de perdición.
No tan estridentes como estos juicios a Dios, pero si tan perversos siguen siendo los " envites " que se hacen al Señor cada día, desde muy diferentes partes del mundo, ahora como las actitudes descritas resultarían casi irrisorias, se trabaja en otros campos, para " machacar " la obra de la propia Creación: el barco del aborto, la persecución que sufre la Iglesia católica y el menosprecio al Mensaje de Cristo, el consumismo feroz, los " planes " que tienen nuestros gobiernos sobre la genética controlada " el niño a la carta ", la eutanasia ( llamada muerte digna), el suicidio ayudado ( esto no sé cómo calificarlo ),la apostasía como medio para sobrevivir ( encuentro de trabajo o mantener el que se tiene, hay para todo ), etc. ¿ No son éstos hechos mucho más graves que los intentos de matar a Dios con un balazo al cielo,un juicio de un pobre senador, o el de un ganadero rumano ? Ahora si matamos realmente la obra de Dios, le damos donde más le duele, estamos destruyendo la esencia de su Creación, el propio ser humano, dejándolo a merceded del diablo, indefenso en las manos infernales, en esta ocasión sin uniforme militar, sin acta de senador, y sin toga de juez, a lo sumo, con una bata blanca de disfraz.
A pesar de todo, no han podido matar a Dios, no podrán, su Misericordia llena la tierra, nos inunda, solo tenemos que dajarnos querer por El, por medio de la fe y la confianza, y El nos rescatará de esta vorágine, porque su plan es inalterable, mandó a su Hijo, para evitarnos el final desastroso de la perdición eterna, y eso no lo puede cambiar ni Sanatás ni toda su corte, ahí le duele..., siempre está en permanente berrinche con la humanidad, ayer era Hitler, hoy es el terrorismo en todas sus formas, mañana, ya veremos...,pero está condenado al fracaso más absoluto.
Yo pido a todas las " batas blancas", que trabajan por salvar vidas ( hospitales, guerras, laboratorios científicos), que no pierdan jamás de vista su objetivo, ayudar a vivir, luchar por la vida sin descanso, mejorar la calidad de vida de lo más preciado de la Obra de la Creación de Dios, el hombre, que no intenten matar núnca en el ejercicio de su profesión a Dios.
D. Andrés, ¡cuánto dolor me produce ese deseo valdío, pero terrible de los humanos de aniquilar a Dios, de culparle del dolor del mundo, cuando somos nosotros tan responsables de ello!
Que la Misericordia de Dios nos acompañe siempre,y que le siga iluminando a Vd., para que a través de sus Homilías y consejos pueda ver con claridad y caridad el camino pendiente. Muchas gracias por tanto esfuerzo como realiza en su tarea de divulgar la Palabra del Señor.
Un abrazo a mis Hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Se me ocurre porque estas mismas personas no organizan un homenaje a Dios, una fiesta de alabanza por todas las cosas buenas que seguro les concede y les ha concedido a lo largo de su vida. El razonamiento sería el mismo y seguro que aunque no conocieran su domicilio llegaría a Él su agradecimiento.