viernes, 14 de noviembre de 2008

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario (A)

16-11-08 DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO (A)
Prov. 31, 10-13.19-20; Slm. 127; 1 Tes. 5, 1-6; Mt. 25, 14-30
Homilía de audio en MP3
Homilía de audio en WAV
Queridos hermanos:
- En este domingo se celebra en toda España el día de la Iglesia Diocesana: en todas las Diócesis de España se pide a los fieles una colaboración económica para afrontar las distintas tareas evangelizadoras y de asistencia espiritual y social que la Iglesia Católica desarrolla entre nosotros. Este año el lema de la jornada es Tú eres testigo de la fe de tu Iglesia.
Nos siguen llegando noticias de modo incesante sobre la mala situación económica en España, en el mundo. Además, lo experimentamos en nuestras carnes cuando algunos de nosotros o de nuestros familiares y amigos quedan sin su puesto de trabajo. Caritas española avisa que está desbordada ante tanta gente que se acerca a ella para pedirle ayuda a fin de pagar lo indispensable: luz, alimentos, agua, gas y hasta para el pago de la hipoteca o del alquiler de la casa. También para recoger ropa. En la Cocina Económica se está viendo la presencia incluso de personas mayores, que tienen su propia pensión, pero que van a comer allí el menú del día por 0,50 €, pues de otro modo no llegarían a final de mes. En este caso concreto de los ancianos, otra situación que viene a marchas forzadas se da cuando estas personas mayores ya no se valen por sí mismas y necesitan pagar a alguien para que los atienda, pero su sueldo no les da para ello. Si ya no pueden estar solos y quieren ir (o no tienen más remedio que ir) a una residencia de ancianos, se encuentran que las públicas del Principado están atestadas, las de las monjas también y las privadas les cobran unos 1.500 €, cuando su pensión es de unos 800 € o poco más.
Ante toda esta situación y muchas más cosas que se podrían decir, la Iglesia Católica pide vuestra colaboración. Ayudadnos para que podamos ayudar.
- El evangelio de hoy nos narra la famosa parábola de los talentos. Plantea Jesús el caso de un hombre que entrega a sus empleados unas cantidades de dinero: a uno 5 talentos de plata, a otro 2 y a otro 1. Los dos primeros trabajan ese dinero y su esfuerzo produce un rendimiento. A Jesús no le interesa cuánto producen, le interesa que trabajan y que se esfuerzan. Por eso, a estos dos empleados, cuando dan cuentas a su señor de los talentos recibidos, el amo les responde del mismo modo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”. La primera lectura, que trata de la mujer hacendosa, va en la misma línea. Se valora el trabajo humano como modo de realización personal, familiar, profesional y social. Hemos de poner al servicio del Reino de Dios, de la Iglesia y de la sociedad humana los dones que Dios nos ha dado.
Fijaros en el otro empleado que no hizo nada y al que se le quitó el talento recibido y se le despidió. ¿Por qué fue castigado, si no malgastó viciosamente el dinero y lo devolvió íntegro? Precisamente por eso, porque se limitó a conservarlo. No hizo nada malo, pero tampoco nada bueno. El fue condenado por su pecado de omisión. No solemos examinarnos ni sentirnos culpables de los pecados de omisión. Sin embargo, el absentismo, la apatía, la pereza, la comodidad, el miedo, la inacción egoísta son los mayores pecados sociales que puede cometer un cristiano hoy día. ¡Cuántos cristianos entierran sus talentos y se apuntan al mínimo obligatorio para no complicarse la vida, para no tener que arriesgar nada en un compromiso serio por el bien de los demás! Como el criado holgazán, no malgastan el talento, pero lo entierran. Se contentan con mantener intacta, pero infecunda, la fe que heredaron de la familia. (Esta semana vino a verme un chico de unos 29 años que quería casarse con una chica en América y deseaba que se le dieran los papeles de la Iglesia para la boda. Yo le pregunté que cuándo había sido la última vez que se había confesado. Me contestó que hacía 16 años. Le pregunté que cuánto hacía que no se confesaba. Me contestó que hacía 16 años. A más preguntas me dijo que no sabía ni la Salve, ni el Credo. Me dijo que no sabía en qué consistía el matrimonio cristiano ni el sacramento de la unión entre un hombre y una mujer, pero… me dijo que él era católico). Pregunta: Para Jesús este chico, ¿se parecerá más a los dos primeros empleados o al tercero?
Conclusiones de la parábola de los talentos:
1) ¿Cuáles son los talentos que Dios me ha dado? ¿Los tengo enterrados por miedo, por pereza, por comodidad? ¿Los tengo produciendo a favor del Reino de Dios, de la Iglesia, de la sociedad, de las personas que me rodean o los tengo produciendo más bien en beneficio mío?
2) En una empresa o en un banco se marcan una serie de objetivos para el año. Por ejemplo, este año tiene que facturarse o venderse por valor de tantos miles euros o de tantos millones de euros. Si uno no cumple esos objetivos, se le mira mal o se le puede despedir. Pero a Dios no le interesa cuánto ha recogido o cosechado uno, eso pertenece a Dios y lo hace Dios. A Dios lo que le interesa es cuánto ha sembrado uno. Dicho de otro modo, Dios no va a mirar tus éxitos o fracasos en la vida o en tus responsabilidades; Dios va a mirar el empeño que has puesto en ello.
3) En definitiva, este evangelio nos dice que sólo quien arriesga, quien trabaja y se esfuerza por Dios y por los demás, podrá escuchar de labios de Jesús al final de su vida: “Muy bien, como has sido fiel, pasa al banquete de tu señor”.
- Termino con un testimonio del Cursillo de Cristiandad en el que he estado el pasado fin de semana en Covadonga. Estuvimos allí 41 personas: 27 recibiendo el Cursillo y el resto impartiéndolo. Una vez más saqué la conclusión que merece la pena todo el esfuerzo que hagamos por dar a conocer a Dios a los demás. Dios sigue cautivando cuando se le muestra en toda su fuerza, su radicalidad, su amor y su ternura. De cada uno de los asistentes podría contaros algunos de los dones que el Señor nos ha dado en esos días. Solamente haré mención aquí de una chica bautizada y que después de su bautizo no supo nada más de la fe, más que de modo circunstancial y esporádico. No había hecho la 1ª Comunión. Ella anhelaba poder comulgar junto con los demás compañeros del Cursillo. La preparamos y el último día hizo su 1ª Comunión entre la alegría, la compañía, el cariño y la fe de todos los asistentes. Normalmente en España uno recibe los sacramentos: Bautismo, Confesión, 1ª Comunión, Confirmación, Matrimonio, y también recibe diversas catequesis, y en algunos casos la fe viene después de todo esto. Es decir, son catequizados y sacramentados con una fe muy débil, y a veces sin ella. En el caso de esta chica ella recibió un sacramento: el Bautismo, y luego ha recibido la fe. Posteriormente recibió la Confesión, la 1ª Comunión y luego la catequesis. En el Cursillo tuve una entrevista personal con ella y le dije que para recibir la 1ª Comunión debía cumplir dos condiciones: a) creer en la presencia real de Cristo Jesús en la Eucaristía; b) comprometerse a realizar una catequesis formativa. A las dos cosas dijo que sí.
¡Ojalá hubiéramos recibido nosotros tantos sacramentos como hemos recibido con la fe con la que esta chica hizo su 1ª Comunión!

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre D. Andrés, con sus magníficas homilías me sitúa en la cruda realidad. Deduzco que mi egoismo y pasotismo, me pone en el tercer supuesto en el caso de los talentos.
Todo lo que tengo me viene del Señor, aquí soy solo un insignificante administrador de sus bienes, y como tal, no siempre doy la talla.
La indolencia también es un mal que puede acompañar esta grave situación por la que atraviesa nuestro País, y muchos otros, así que hay que involucrarse de lleno en la ayuda a los más necesitados, no solo en el aspecto económico, sino también en el afectivo, y en el espiritual.
Yo me hago la pregunta ¿ Con los medios que tengo a mi alcance, que hago por los demás ? No es necesario ser millonario en dinero, solo hay que serlo en generosidad, y brotarán las ocasiones y las formas, en que se puede administrar correctamente la hacienda que Dios nos encomendó a cada uno.
Precioso el caso de la cursillista que hizo su primera comunión con tanta fe, ella buscó y encontró, yo le pido al Señor lo mismo.
El trabajo social de la Iglesia católica está patente en todo el mundo, a pesar de la existencia de ONG, es nuestra Iglesia la que da la cara en los momentos críticos, y los beneficiados así lo testimonian, lo que sucede es que hay un especial interés en restar importancia a este esfuerzo inmenso, en favor de otros intereses, algunas veces sospechosos. Recientemente se comentaba que un cooperante de ONG tiene derecho en nuestro País a Seguridad Social y a una pensión de jubilación, nuestros misioneros españoles NO, ellos han sido los primeros cooperantes reconocidos por su trabajo, han dejado sus vidas, y muchos son perseguidos, así que tendremos también que ayudar a nuestra Iglesia a conseguir unos derechos humanos mínimos, para estos hombres y mujeres que trabajan haciendo el bien por esos mundos, sin ningún reconocimiento OFICIAL en España.
Me alegran las buenas noticias de ese Cursillo de Cristiandad, que como siempre es un lugar especial para el encuentro con Dios. Gracias D. Andrés, por trasladarnos esas experiencias del Cursillo, y por esta bella homilía, de la que aprendo cosas nuevas para mi búsqueda de fe.
Un abrazo para los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Nuestros bienes son de Dios a pesar que no logremos entenderlo, siempre es el miedo el que nos atenaza y nos aleja del prójimo y por tanto del Padre.

Son malos los momentos los que vamos a atravesar por un tiempo que no sabemos lo que va a durar. Si confiamos en el Señor, todo saldrá bien, pero solo si aprendemos a confiar en El y vencemos nuestros temores.

Ayudando solo cumpliremos con nuestro deber y aún así seguro que insuficientemente.

Un abrazo.

Any dijo...

Que decir despues de esta homilia ¡¡¡ ha sido exacta .. lo que creo pasa mas hoy que nucna es que la pereza ... ha ganado una batalla a la gente .. y la comodidad y conformismo ... entonce se esfuerzan lo minimo .. cada vez que algo me da temor de hacer o emprender recuerdo palabras de mi madre ...que me decia lo importante no es el resulatdo sino el esfuerzo y que lo hallas intentado... eso es lo que ve Jesusu .... por ello ( no siempre me sale bien ) es mi lema .. decirle adios a la perza .. y poner lo mejor de mi dia a dia ..
Buena semana amigos ¡¡¡¡¡Andres esta semana tendria que llegaros un sobre avisame si lo recibes ...

Fernando del Busto dijo...

Antes de participar en el cursillo que cita don Andrés, pedía a Dios que usase mis talentos para su bien, que me indicase el camino. Allí, en Covadonga, comenzaron a abrirse puertas y más puertas. Mi oración se ve respondida y alimentada con más oración, mientras sigo con mis talentos al servicio del Señor.

Pepitina dijo...

La interpretación de esta parábola ha sido un bálsamo para mi hoy; recordar una vez mas que a Jesús le interesa mas mi trabajo, esfuerzo, voluntad en realizar la
Suya, que los fracasos que sentimos a veces al intentar anunciarLe, me ha dado paz.Al bendecir hoy la mesa dí gracias por los talentos recibidos en nuestra familia; finalicé pidiendo, que ninguno enterrase el talento de la Fe recibida, pues son duras las palabras que el Señor le prepara. Uno de los hijos preguntó..luego aclaró,"es que no he ido a Misa aún".Los hermanos le embromaron. Me consta que fue por la tarde.
Y aunque parezca una contradicción por lo dicho al principio,si creo firmemente en ese Dios que sigue cautivando cuando se le muestra en toda su fuerza, su radicalidad, su amor y su ternura. Creo en Él porque alguien me lo ha mostrado y he experimentado Su seducción.Aún así,¡cuántas veces experimentamos el rechazo a esa "radicalidad evangélica", que debemos anunciar sin miedo!.Nuestra sociedad huye del compromiso y del sacrificio..a veces quitaría versículos del evangelio que son molestos..hablan con demasiada claridad y algunos piensan que para atraer gente a la Iglesia hemos de ser mas comprensivos y tolerantes que el mismo Cristo.
Los que nos hemos embarcado en los Grupos sinodales, ante el tema Matrimonio y familia,¡¡cuántas sombras contemplamos!!ojalá encontremos "chispas" que el Espíritu Santo pueda convertir en hogueras que anuncien nuevos caminos en nuestra querida Iglesia diocesana.
un fuerte abrazo para todos y buena semana

Chony dijo...

Me ha conmovido profundamente esta homilía, y ha llevado gran alegría
a mi corazón. En primer lugar, por poder comprovar que el Señor sigue mostrándose fuerte, y haciendo "milagros" valiéndose de la disponibilidad de otras personas; que no reparan en acudir a la llamada de ser testigos, de
poner a producir sus talentos; y no cabe duda de que el Señor se
encarga de que den muy buenos intereses. Me siento muy feliz, al
comprobar el estupendo fruto de este cursillo; y de constatar que mi Dios, sigue atrayendo y cautivando; cosa que no me estraña, cuando le conoces un poco, ya estás pillado. ¡Es tan distinto a todo lo que el mundo nos ofrece! Enhora buena a todos los participantes, y de manera
especial, a esa muchacha que ha recibido por vez primera la comunión.
Por otro lado está este evangelio. Hace muchos años yo acababa de
perder a una persona querida, y supongo (no me acuerdo muy bien) que me plantearía el tema de la vida eterna. El caso es que escuché este evangelio, que despertó gran inquietud en mi.
Me preguntaba, ¿que talentos me ha dado a mi el Señor? y que debo de
hacer con ellos. Me preocupaba bastante la idea de que cuando llegase mi momento de presentarme al Padre, me pediría cuentas sobre esto. Ciertamente no sabia como descubrir esto, ni cual sería mi misión; lo que sí tenía claro es que tenia que buscar una respuesta, algo diferente y mas comprometido, de lo que habia hecho hasta entonces. No sé muy bien el tiempo que pasó, creo que unos cuatro años, mas o menos, y en la parroquia escuché que se ofertaba algo que me atrajo.
Pensé que allí podría encontrar esa respuesta que buscaba, y acudí.
Han pasado unos veintiseis años, y allí sigo.
Sería muy largo el contar la historia que el Señor ha hecho conmigo; desde luego ha sido estupenda, aunque no exenta de sufrimientos y cruces. Pero eso me permitió encontrarme con Él, y comenzar a entender muchas cosas que no comprendía. Muchas personas han pasado por mi vida en este tiempo, y de todas he
aprendido; personas que no se guardaban la fé para ellos, mas bién ponían gran empeño en transmitirla. Una de esas personas es mi confesor, que con sus enseñanzas y sabiduría, ha completado, o mejor dicho, sigue completando la formación y descubrimiento del amor de
Dios, que yo empezaba a gustar.
Hoy me pregunto como entonces: ¿cuales son mis talentos? Creo que soy tan torpe que aún no los he descubierto. Así como confieso que soy un criado perezoso y holgazán, que me dejo llevar tantas veces de la pereza, la desgana, la apatía y depresión. Esto también me preocupa
mucho, porque es verdad que el pecado de omisión, es muy frecuente en mi vida.
Es por eso que trato de rezar mas y de tener mas intimidad con mi
Señor, porque aunque sé que soy muy débil y yo sola no puedo, Él me da la fuerza y me sostiene, para que pueda salir de mis comodidades. Yo le doy gracias por ello, así como también porque hace que mi amor hacia Él, crezca de día en día. Y que feliz me siento aún en medio de todos mis sufrimientos. Gracias Dios mio.
En cuanto a ayudar a la iglesia, creo que lo tengo bastante claro.
Otro de mis pecados ha sido el pensar demasiado en mi, en mi com
odidad y adquirir cosas; hoy gracias a Dios, me doy cuenta de que las cosas no sirven para nada, y lo que yo tenga (mas bien poco) si lo reparto estará bién invertido, y quizás pueda producir otro tanto.
Nuevamente, muchas gracias Andrés; que Dios te bendiga, y cuando llegue el día, te diga: Pasa al banquete de tu Señor.
BENDITO SEA DIOS.
CHONY

David rico dijo...

Claramente soy el tercer empleado, al que no le gusta arriesgar por miedo a perderlo todo, en vez de luchar y apostar por Dios, porque apostar por Dios…. es una apuesta segura.
Me conmueve mucho el testimonio que ha contado de esta chica porque en parte me identifico con ella, pero de manera distinta.
Yo he recibido muchos sacramentos pero sin saber que eran, primeramente porque era pequeño y no entendía nada, y luego porque desconocía las implicaciones que eso tenia, como por ejemplo la confirmación. Hasta hace cuestión de un año no he descubierto lo maravilloso que es Dios y lo fantástica que puede ser la vida si esta se basa en el cristianismo, os puedo asegurar que cada día que pasa me sorprende más lo maravilloso que es Dios. Cada día, antes de acostarme, leo un trocito del Nuevo Testamento, y aunque parezca una tontería, al acabar, me siento con una paz inmensa, se me esboza una sonrisita que cualquiera que me viese pensaría que estoy loco, y realmenente tendría razón...estoy loco por Dios.
Actualmente estoy descubriendo mi fe en un grupo cristiano y se lo recomiendo a todo a todo el mundo, es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida, ojala algún día pueda devolverle a Dios todo lo que me está dando y convertirme en uno de los empleados que da beneficios.
Gracias por sus palabras Don Andrés.