viernes, 17 de octubre de 2008

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (A) DOMUND

19-10-08 DOMINGO XXIX TIEMPO ORDINARIO (A)
Is. 45, 1.4-6; Slm. 95; 1 Tes. 1, 1-5b; Mt. 22, 15-21

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Queridos hermanos:
Celebramos en este domingo la Jornada del Domund y en este año paulino el lema es: “Como Pablo, misionero por vocación”.
- Vamos a profundizar un poco en la vida de San Pablo y en esa vocación o llamada de Dios que él tuvo para anunciar a Jesucristo como Dios y Salvador de todo el género humano y de toda la creación. Supongo que ya conocéis bien la historia de San Pablo, sobre todo en lo que se refiere al relato de la conversión o de la llamada de Dios. Coloquialmente es lo que se conoce como “la caída del caballo”.
Podemos conocer lo que sucedió al apóstol en base al relato de los Hechos de los Apóstoles y a los datos que nos da el mismo San Pablo en sus cartas. Veremos cómo en Pablo crece el ansia asesina y de persecución contra los cristianos a medida que se nos va contando su historia:
En un primer momento, cuando sucede la lapidación de San Esteban, aparece el joven Saulo como guardián de los mantos de aquellos judíos que tiraban piedras al primer mártir cristiano, Esteban. Y, además, se nos da un dato muy significativo. Y es que Saulo aprobaba la muerte de Esteban. Saulo no era simplemente un joven que pasaba por allí, y al que obligaron a la fuerza a guardar los mantos, o para el que fuera indiferente aquella muerte. “Saulo estaba allí y aprobaba este asesinato” (Hchos. 8, 1).
Pronto, en un segundo momento, Saulo ya toma parte muy activa en la persecución contra los cristianos: “Saulo se ensañaba contra la Iglesia, entraba en las casas, apresaba a hombres y mujeres, y los metía en la cárcel” (Hchos. 8, 3).
En un tercer momento vemos que Saulo no se conforma con meter en la cárcel y con perseguir a los cristianos de Jerusalén, sino que quiere ir a buscarlos fuera, a Damasco, que dista casi 300 km de Jerusalén y para llegar allá un hombre en aquellos tiempos necesitaba 8 días de viaje. En efecto, el texto nos dice: “Saulo respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, con el fin de llevar encadenados a Jerusalén a cuantos seguidores de este camino, hombres o mujeres, encontrara” (Hchos. 9, 1-2). Más adelante, Pablo dice a este respecto: “Me ensañé contra ellos de tal modo que los perseguía hasta en las ciudades extranjeras” (Hchos. 26, 11).
Y es que Saulo buscaba la destrucción total del nuevo camino, del cristianismo. ¿De qué modo y qué medios utilizaba Saulo para lograr esto? 1) Cargando de cadenas y metiendo en la cárcel a los cristianos: “Yo he perseguido a muerte este nuevo camino, encadenando y metiendo en la cárcel a hombres ya mujeres” (Hchos. 22, 4). 2) A los cristianos los azotaba en plena sinagoga; el lugar de oración de los judíos y de escucha de la Palabra de Dios, Saulo lo usaba para azotar a los cristianos (Hchos. 22, 19). 3) Les obligaba a renegar de su fe en Jesús a base de torturas (Hchos. 26, 11). 4) En otra parte se nos dice, por parte de Pablo, que los cristianos perseguidos perdían sus bienes materiales: casas, tierras, tiendas, industrias, joyas, oro, por ser fieles al Señor[1].
Este era Saulo; tenía tal odio a los cristianos que usaba estos medios para perseguirlos, y lleno de este odio (“respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor”) iba camino de Damasco hasta que el Señor, cerca ya de la ciudad, se le mostró. Los hechos son los siguientes (Hchos. 9, 3ss; 22; 26): un gran resplandor lo envuelve, cae al suelo, se le llama por el nombre y se le habla: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? […] Yo soy Jesús, a quien tú persigues”, y Saulo queda ciego. Saulo el perseguidor, de repente, se encuentra caído en tierra, ciego y tienen que llevarlo de la mano hasta la ciudad. Tuvo que estar 3 días sin ver, sin comer, sin beber. Ahora Saulo está postrado, indefenso por la acción de Dios, y es la misma acción de Dios, quien por medio de Ananías, le devuelve la vista, por el bautismo le da el perdón de los pecados y “después tomó alimento y recobró las fuerzas”. Los biblistas dicen que este alimento era la Eucaristía; fue el Cuerpo y la Sangre de Cristo lo que le dio las fuerzas de nuevo.
- A partir de aquí todo cambia para Pablo; ya nunca más será Saulo. Pablo se siente llamado a anunciar a los demás lo que él ha vivido y experimentado. Será misionero de Jesús para siempre, hasta que la muerte lo pare, hasta que le corten la cabeza. Por eso él dice que “predicar el evangelio […] es un deber. Y ¡ay de mí si no predicara el evangelio” (1 Co. 15, 16).
El Papa Benedicto XVI nos dice en su mensaje para el día de hoy que ser misioneros es la ley fundamental de todos, sin cansarse de anunciar con gestos, palabras y hechos que Jesucristo es el único Salvador del hombre. “Quien vive de Cristo no puede por menos que anunciarlo, pues de lo contrario se convertiría en un cristiano falseado”. Recuerdo que hace unos años un seminarista estaba con sus amigos y hablaba siempre de Jesús. De repente uno de ellos le dijo: ‘pero para ya de hablar de Jesús. ¡Qué obsesión tienes con eso!’ El seminarista se quedó un momento parado, pero enseguida respondió: ‘Tú hablas mucho de tu novia, que es tu amor. Pues el mío es Jesús y por eso hablo constantemente de El’. Y es que este seminarista, como San Pablo, como cualquier misionero que esté en Africa o en Asia o en América o en Oviedo hace realidad las palabras del salmo de hoy: “Contad a los pueblos su gloria (la de Dios), su maravillas a todas las naciones […] Decid a los pueblos: ‘El Señor es rey, El gobierna a los pueblos rectamente’”.
- A finales de septiembre fui a ver a una persona, que es creyente, pero no acepta esta Iglesia nuestra de Europa y de España por ser demasiado “comodona”. Me dijo que este verano había estado en un país de Africa, que había visto cómo los cooperantes de las ONGs (no sé de cuáles, no le pregunté) vivían en guetos muy bien protegidos con hombres armados y no les faltaba de nada. En cambio esta persona había vivido en el verano con los misioneros y misioneras. Estos sí que estaban entre la gente más pobre del país. Esta persona tuvo que comer, como los misioneros, lo que comía la gente y bañarse con un poco de agua dejándola caer por su cuerpo. Por lo visto no había jacuzzi.
En este día os invito a que recéis por los misioneros, a que deis limosnas para ayudar a las misiones y a que seáis todos misioneros en medio de vuestra familia, de vuestros amigos, de vuestro trabajo, de vuestra ciudad. Y ser misionero es anunciar que Jesucristo es el único Salvador del hombre.
- Para terminar, os anuncio una acción misionera que se va a realizar en el tiempo de Adviento, es decir, en diciembre de 2008 en nuestra diócesis de Oviedo: una Misión Joven. ¿En qué consiste esto? Pues el nuestro Obispo ha encargado un cuadro con la Santina de Covadonga y la Cruz de la Victoria a un pintor. Este icono impreso en láminas, como ésta que os muestro ahora, se llevará a los hogares por toda Asturias. ¡A ver si tenéis la suerte de recibir esta visita! La lámina la van a llevar jóvenes, que van a ir de dos en dos. Irán bajo la protección del apóstol joven, que fue San Juan, el único que estuvo con Jesús y María a los pies de la cruz y no escapó lleno de miedo como los otros. Los jóvenes picarán en las casas, se presentarán y, en donde les dejen entrar, entregarán la estampa y transmitirán el por qué y el para qué de este regalo.
[1] “Soportasteis con alegría que os despojaran de vuestros bienes, sabiendo que teníais riquezas mejores y más duraderas” (Hb. 10, 34b).

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando era pequeña (hace sólo veinticinco años), aquí en Oviedo, una imagen de La Virgen recorría las viviendas. Llegaba a mí casa y mi madre la ponía en la sala donde pasábamos la mayor parte del tiempo, le encendía una vela y le rezaba todos los días. Yo y mis hermanos contemplábamos aquella realidad periódicamente. Un día que no recuerdo no volvió. Esta misión joven ha traído a mi memoria aquella tierna devoción y me entristecería mucho que esa estampa no llegara a mi puerta. Espero ansiosa que no sea así.

Anónimo dijo...

Una prueba evidente de la Misericordia infinita de Dios, es el encuentro con Saulo, y su conversión. Este hecho, me ayuda a seguir caminando con fe, a pesar de mis pecados, porque el Amor del Padre, está ahí esperándome.
Yo creo que el cristiano siempre está en misión evangelizadora, porque debe dar testimonio constante de su fe, a través de sus obras.
Quiero tener un recuerdo especial para todos los misioneros, que siguen haciendo su trabajo, en medio no solo de privaciones, sino de persecuciones, en muchos casos con el precio de sus vidas. Qué esa entrega tan generosa, dé frutos abundantes de fe entre los hombres de buena voluntad.
Gracias D. Andrés, por esta Homilía tan dura y a la vez, tan esperanzadora para mí.
Un abrazo para los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Estimado D. Andrés y demás hermanos;

Difícil cuestión es anunciar a Cristo en esta sociedad que ha renunciado a Dios y lejos de ignorarle llega a desconfiar y odiar todo lo que huela a El, y sin embargo se hace necesario, porque la gente necesita del Señor más de lo que suponen.

Una forma de anunciar a Jesús puede ser el hecho de que las personas que conoces sepan que vas a misa, de ahí surgirá el debare de la necesidad de asistir a la iglesia, es una buena forma de iniciar la tarea.

Un abrazo para todos.

Pepitina dijo...

Tengo que reconocer, que trás tantas citas de los Hechos de los Apóstoles,he hecho un recorrido precioso, que me ha dado mas deseos aún de seguir el itinerario de Pablo por sus cartas y continuar repasando una vez mas los Hechos; ¡cuán claridad se dan ambos textos! Esa interpretación de los biblistas, de que el alimento que tomó Pablo fuese el Cuerpo y Sangre de Cristo, que nos dices Pater,me ha encantado. Sólo con esa fuerza pueden surgir los testimonios de Hch 22 y 26.
El mensaje del Papa por el Domund, de anunciar a Jesucristo Salvador con gestos, palabras y hechos, me ha remitido al evangelio: "Dad al Cesar lo que ...y a Dios lo que es de Dios."; porque solemos quedarnos en la reflexión sobre la primera parte y me pregunto:¿Qué le doy a Dios real y verdaderamente con mis gestos, palabras y hechos al cabo del día? Si creo que es un "hecho" de Fe el que Asturias sea consagrada a la Santina el sábado 25 por nuestro Arzobispo en Covadonga y el inicio de esa Misión Joven con tanto contenido como son la imagen de la Virgen y la Cruz; espero que este "gesto" de los jóvenes nos llene de Esperanza a la iglesia de Asturias y sobretodo a nuestro clero que a veces se nota tan cansado y desanimado.La ilusión de D.Carlos debe de contagiarnos a todos.La Misión joven me trajo a la memoria cuando la Santina hizo su recorrido por los pueblos de Asturias..yo, recuerdo, me adelanté a darle la bienvenida a Óviedo,estaba ansiosa de que llegase a Gijón y fue precioso, porque la que me dió la Bienvenida fue Ella a mi.Aquel encuentro le dió sentido a muchos acontecimientos de mi vida.Creo que ninguno/a lo dudamos: la Madre es la Madre..aunque seamos una familia numerosa, Ella se las arregla.Ella une a todos sus hijos.
Aquel:"Ahí,tienes a tu madre", hoy tiene la misma actualidad que tuvo entonces, para cada cristiano de Asturias. La madre siempre tiene un hijo favorito,sí; aquel que mas la necesita en un momento dado y nuestra iglesia de Asturias está necesitada de su protección y cobijamiento.
El sábado en Gijón con una Celebración de la Palabra en la iglesia de San José se dió la "salida" a los Grupos sinodales". Éramos muchos..sobretodo se sentía recogimiento y seriedad.Me dió alegría, esa alegría de Pablo al decirnos: "Estad siempre alegres en el Señor", porque era Su alegría no la del mundo, la que allí se respiraba.
un fuerte abrazo

Any dijo...

imagen de la Virgen a los hogares .. y era increible como la genta al principio con cierta sospecha ..luego nos abria no solo las puertas sino su corazon ..Deseo gran exito a estos jovenes Misioners y que el Señor los llene de luz en su camino ...y lleven la palabra de Jesus y Maria Un abrazo a todos los amigos del blog ...

Chony dijo...

¡¡¡Ay de mí si no evangelizare!!! Esta frase que con tanta frecuencia oigo, hoy parece que me suena de otra forma, y me hace reflexionar sobre esta misión ineludible de todo aquel que se dice ser cristiano. Y es precisamente la vida de S. Pablo, la que me ayuda a ver esta necesidad. Pablo, fariseo fiel cumplidor de la ley, esta convencido de que hace un gran servicio, persiguiendo a muerte a los cristianos, y lo hace con furor, con verdadero odio. A Pablo nadie le había hablado de quién era Jesús en realidad; no le conocía, no sabía de su amor; sólo veía en Él y en sus seguidores, a unos enemigos. Es preciso ese encuentro con el mismo Jesús, tras verse humillado y caído por tierra, necesitado. Es entonces allí en Damasco cuando le anuncian a Jesús, ese que Él perseguía. Todos sabemos lo que ocurrió después. El cambio o conversión de Pablo, ocurre cuando conoce realmente a Cristo. Hoy no puedo por menos de preguntarme ¿Cuántas personas de esas que odian a Dios y a su iglesia, estarán necesitadas de que alguien les muestre el verdadero rostro de Cristo? ¿Y quién tiene que hacerlo? ¿Y cómo? yo sólo puedo contestar por mi: desde luego yo. Yo como cristiana, sin duda soy responsable de la fe de otras personas, es muy fuerte esto, porque tendré que responder un día de esta misión. Cómo nos decía hoy Andrés, esto sólo puede hacerlo aquel que ha tenido la experiencia de un encuentro personal con Cristo. Porque Él ha querido, puedo decir que he tenido esa gran suerte, y ha sido algo realmente maravilloso e inexplicable. Cuando el Señor aparece lo llena todo, da sentido a todo, te plenifica totalmente, y solo entonces te das cuenta de que no necesitas nada mas. Te sientes totalmente feliz; y eres consciente de que ya nunca podrás olvidar ese encuentro. El Señor deja impresa su huella de tal manera, que ya no se puede borrar. Pasas a depender de Él, y a ser para Él. Entonces me pregunto ¿Cómo es posible, que yo me guarde esto para mí? ¿Cómo es que no lo grito a los cuatro vientos? Posiblemente la respuesta está en parte, en lo que decía ese amigo de Andrés, soy una cristiana cómoda, aburguesada en mi poltrona.
Hoy me doy cuenta de que el amor de Cristo nos apremia, nos empuja a dar la cara, y mostrar al mundo que hay otra forma de vivir, porque hay Alguien que nos ama por encima de nuestras miserias, y que ese Alguien es el único que puede darnos esa felicidad que todos buscamos con tanto afán.
Me parece preciosa esa misión joven, y que esos muchachos entren en tu casa entregándote una imagen de nuestra Madre. Ojalá que cuando vengan me encuentren.
Una vez más, muchas gracias por ayudarnos a comprender lo "enorme" que es el ser cristiano. Que El Señor te bendiga.
Hoy al menos quiero salir del anonimato, creo que el Señor me invita a ello. Por eso firmo este comentario. Un abrazo hermanos. Chony
BENDITO SEA DIOS
Es cierto que yo al menos me siento tremendamente débil, incapaz; pero no es menos cierto que el Señor nos ha dicho: que su Espíritu estará con nosotros y nos ayudará. No estamos solos.