viernes, 27 de junio de 2008

Solemnidad de S. Pedro y de S. Pablo (A)

29-6-08 SOLEMNIDAD SAN PEDRO Y SAN PABLO (A)
Hch. 12, 1-11; Slm. 33; 2 Tm. 4, 6-8.17-18; Mt. 16, 13-19

Audio en MP3 de la homilía

Audio en WAV de la homilía

Queridos hermanos:
Coinciden hoy dos celebraciones: la del domingo XIII del Tiempo Ordinario y la Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo. Está última celebración tiene preeminencia sobre la primera, por eso se leen las lecturas y oraciones en la Misa de estos santos.
En diversas homilías anteriores ya me he detenido en la figura de S. Pedro y hoy quisiera hacerlo en la de S. Pablo. Y es que ayer ha dado inicio el Año Paulino en la Iglesia. Es una idea del Papa Benedicto XVI con ocasión del cumplimiento de los 2000 años del nacimiento de S. Pablo. Este Año Paulino durará hasta el 29 de junio del 2009. El Papa ha propuesto dos maneras de celebrar este Año Paulino: La primera, para los que tengan esa posibilidad, es hacer una peregrinación a Roma, a visitar la tumba del Apóstol. La segunda, es dedicar este año a conocer más sobre S. Pablo y sus escritos.
Doy por supuesto que conocéis a grandes rasgos la vida de S. Pablo. Lo que sabemos de él está sobre todo recogido en el libro de los Hechos de los Apóstoles escrito por S. Lucas, pero también está recogido a lo largo de las cartas que el mismo S. Pablo fue escribiendo a los cristianos de diversas comunidades: en Roma, en Corinto, en Filipos, en Tesalónica, en Galacia, en Efeso, en Colosas, y también escribió a diversas personas, como a Timoteo, a Tito, a Filemón. ¡Es tanta la riqueza que se contiene en los escritos de S. Pablo! ¿Por qué? Pues porque él palpó y experimentó a Cristo y su profundidad:
- De S. Pablo es la maravillosa descripción del amor en la primera carta a los corintios. No habla en base a un amor carnal o de novios o de maridos, sino al AMOR que él aprendió de Dios: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe; es decoroso; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor no acaba nunca” (1 Co. 13, 4-8).
- De S. Pablo es aquel canto esplendido a la confianza absoluta en Dios: “Sabemos que, para los que aman a Dios, TODO les sirve para el bien… Si Dios está con nosotros ¿quién estará contra nosotros?... ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?... Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rm. 8, 28.31.35.37-39).
- De S. Pablo es también un texto que nos enseña a los cristianos cómo debemos comportarnos con los demás y que yo impongo con frecuencia como penitencia en el sacramento de la confesión para orar sobre él. Dice así parte del texto: “Vuestro amor sea sin fingimiento; detestando el mal, adhiriéndoos al bien; amándoos cordialmente los unos a los otros; estimando en más cada uno a los otros; con espíritu fervoroso; sirviendo al Señor; con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración; compartiendo las necesidades de los cristianos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis. Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. Tened un mismo sentir los unos para con los otros; sin complaceros en la soberbia ni el orgullo; atraídos más bien por lo humilde. No devolváis a nadie mal por mal; procurad el bien para todos los hombres; en lo posible, y en cuanto de vosotros dependa, en paz con todos los hombres; no os toméis la justicia por cuenta vuestra, queridos míos. Antes al contrario: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber. No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien” (Rm. 12, 9-21).
- Os voy a contar un secreto mío: Cuando en mi vida ordinaria y como sacerdote me vienen mal dados diversos hechos, me da mucho consuelo leer un trozo de S. Pablo en el que relata todas las penalidades por las que pasó. Entonces siento vergüenza viendo todo lo suyo y lo poco malo mío, pido perdón a Dios y sigo adelante. He aquí el texto: “Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en perdido en el mar. Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. Y aparte de todo esto, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias. ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?” (2 Co 11, 24-29).
- Y termino con otro escrito suyo, también de la segunda carta a los corintios en que S. Pablo se retrata cómo se ve ante los demás hombres y cómo le trata Cristo Jesús: “Llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros. Estamos atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados. Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo” (2 Co 4, 7-10).
Me gustaría que de aquí saliéramos todos con un poco más de simpatía hacia este Apóstol y con un deseo sincero de conocerlo más y, para ello, debemos proponernos iniciar este verano la lectura de sus cartas en el Nuevo Testamento. Hay muchas cosas que no entenderemos (podemos preguntar a quien nos lo pueda aclarar), otras cosas nos ayudarán mucho y emocionarán, y todo lo que leamos escrito por él quedará sembrado en nuestro espíritu y producirá su fruto. ¡Seguro! Os hablo por experiencia propia.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Andrés: Al leer hoy la homilía de mañana y solo leerla, no me resistí a escribir ahora. Te diré que yo ya tengo programa para toda mi vida y bien segura que no llegaré a la meta. Parece que has buscado al dedillo los textos de San Pablo. Son como los del hermano Rafael o el texto de Santa Teresa que nos has dado en Ejercicios Espirituales. ¡Qué pena que cada semana vayamos dejando en la estantería textos tan profundos, hasta en esto tenemos sobreabundancia!

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Todo está dicho y en los evangelios también:

«Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien,

bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen.

Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica.

A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames.

Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente.

Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman.

Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto!

Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.

Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos.

«Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.

(San Lucas 6, 27-36 )


Que difícil es todo esto y sin embargo al final de nuestra vida de esto nos examinarán, que Jesucristo nos ayude y que Dios nos perdone.

Sabemos la pregunta del examen pero no basta con saberla, hay que cumplirla.


José Manuel

Anónimo dijo...

Una vez más, me has ayudado, hasta antes de escuchar la homilía estaba desanimada, cansada,y, al escucharla me he sentido muy bien. Me has transmitido mucha fuerza y ánimo. Estoy de acuerdo con todo lo que dijiste y, por supuesto que voy a leer, si Dios quiere, todos los escritos de San Pablo. Ya compré el atril y lo estoy preparando, lo voy a pintar de dorado, una vez esté listo lo voy a poner en la mesa del salón. Que se vea que en mi casa la palabra de Dios está presente en nosotros. Gracias Andrés, un abrazo.

soco dijo...

Y yo que pensaba que quería bien, ¡¡¡¡¡que equivocación!!!. Es la definición de amor perfecta.
Que tengais una feliz semana.

Any dijo...

Gracias ¡¡¡ pues creo que recien hoy he conocido mas a San Pablo .... y quiero seguir haciendolo ¡¡¡ Nuevamente gracias Andres ::: un abrazo a todos los que escribe en el blog ¡¡¡pues como se aprende de ellos ¡¡¡ Que tengan una semana llena de paz en sus corazones ...

Anónimo dijo...

Hoy no he tenido el privilegio de estar en la Misa de D. Andrés de las 11 en la Catedral, pero él nos lo pone muy fácil, a través de su blog con audio.
S. Pablo es un Apostol que engancha, sus escritos son bellísimos y muy profundos, me parece percibir que se trata de un hombre culto, que estuvo equivocado algún tiempo en su vida, y cuando Jesús decide ir a su encuentro y mostrarle un camino diferente, S.Pablo acepta sin reservas, y se convierte en el Heraldo del Señor hasta su muerte, menos ignominiosa que la de S.Pedro, que muere crucificado, a él, súbdito del imperio romano, lo decapitan, los dos Apóstoles, son figuras grandiosas de la historia cristiana, con personalidades muy diferentes, pero confluyentes en el amor a Dios, a través de Jesús, por quien dieron sus vidas.
Personalmente me dirijo muy frecuentemente a S.Pablo, para encomendarle a algún miembro de mi familia, creyente ( del grupo difícil de comprender de los " no practicantes "), porque siempre deseo para estas personas, una conversión tan radical como la de S.Pablo, y un encuentro tan hermoso, como el que él tuvo con Jesús.
Me parece precioso el texto de S. Pablo, que utiliza D. Andrés para sus momentos de dificultad, me lo quedo yo también.
Gracias D. Andrés por esta bella catequesis, y por la sugerencia de leer a S. Pablo, realmente es un bálsamo para el espíritu.
Un abrazo para los hermanos del blog, y el deseo de una partida y regreso en paz, para los que se van de vacaciones ahora en julio.

pepitina dijo...

Hola todos:
Sí Pater, has conseguido ilusionarme con S. Pablo, pues a menudo nos enseñas a profundizar en sus cartas y creo que mas lo haremos en este, su año, con gusto.
Tenemos en la web catholic.net,-en muchas lo hay- buena información sobre Pablo y sus Cartas, donde merece la pena asomarse. Esto para completar cuanto nos forme desde la homilía.
He de deciros, que nada más leer el "secreto" de nuestro querido Párroco-"el de la Parroquia de las Once", inmediatamente lo puse en práctica, pues mi reacción fue darle poca importancia a aquello a lo que se la estaba dando sobremanera, y me llené de gran paz. Fue de una eficacia impresionante. Gracias por tu secreto y por mostrarnos la grandeza de lo pequeño (me suena a Opus, pero es así), como "Señor de los Felpudos"; es tener señorío sobre lo pequeño, pero importante,y que cada día tenemos tan cerca.Así como Pablo tenía su aguijón, quizás el nuestro sea buscar ocasiones importantes para hacer Su Voluntad ó ser Santos/as, no viendo lo que Él nos va poniendo delante.Será cuestión de buscar nuestros felpudos cada uno. Me ha recordado ese texto tan bueno del Génesis cuando Jacob es herido en la ingle...
Las lecturas de este día son preciosas; en la liturgia de las horas, en el Prefacio de la misa.
Desde el evangelio el Señor me pregunta: y tu ¿quién dices que soy Yo? y en la mismas lecturas encuentro respuesta: Eres quién continuamente me sostiene y me libra de los demás y "de todas mis ansias", como recuerda el salmo 33 tan bonito. Eres mi protector, mi Dios, mi Señor, mi Amado, quien animándome en la gran carrera, "me salvará y llevará a su reino del cielo."
Siento cercanas , por la situación que vive la Iglesia en España, la palabras de Jesús en el evangelio: (YO) EDIFICARÉ a MI IGLESIA y...no la derrotará.Nada ni nadie.
A veces tenemos miedo ante lo que vemos y nos ha tocado vivir, ¡ y es para temblar!, pero si confiásemos en Su Palabra viva, eficaz y tajante...ÉL EDIFICARÁ LA IGLESIA, ¡no nosotros!. AyudémosLe, fiándonos de nuestro Dios y bendigámosle en todo momento, que eso nos da un gran consuelo y Él nos librará de nuestra ansias. No importa las que sean.
"Benditos son los pies de los que llegan
para anunciar la paz que el mundo espera,
apóstoles de Dios que Cristo envía,
voceros de su voz, grito del Verbo."(Himno de Vísperas)
Gracias a Pedro a Pablo y a Andrés.
¡Feliz semana paulina!!

Anónimo dijo...

Otra homilía hermosísima ¡que Dios te bendiga!
Esta Fiesta de S. Pedro y S. Pablo, siempre me ha gustado mucho, no sé muy bién porqué, quizás por ser estos santos las columnas de la iglesia, que tantas enseñanzas nos han dejado, para nuestro bien.
También es un día importante, porque no en vano el Señor permitió, que mi primera hija vinera al mundo tal dia cómo hoy. Fué un maravilloso regalo del cielo, por el que no me cansaré de dar gracias a Dios. Y también porque haya nacido en día tan señalado e importante para la iglesia.
A mi siempre me llamó la atención la figura de Pedro, pero ya que hoy te has parado a reflexionar sobre Pablo,yo también quiero hacerlo.
Es cierto que cuando lees sus escritos, te das cuenta de que fué un hombre que vivió desde Cristo y para Cristo. Sus cartas no tienen desperdicio, y es una enseñanza constante, cada una de sus palabras; y un continuo animarnos a seguir siempre adelante fiándonos de Dios.
Su canto al amor, ó himno a la caridad, es algo impresionante; es ver el amor de Cristo en mi, y una invitación, a que desde ese amor, pueda yo amar.
¿Quien nos separará de amor de Cristo? cuando el Señor permite que seas consciente de ese amor maravilloso, la fuerza que esto te dá,hace que sea una realidad, el que nada te pueda separar de ese amor. Ni la tribulación, la angutia, ni cualquier tipo de sufrimiento; porque te das cuenta de que es ese amor, lo único que te puede ayudar en circunstancias adversas
Para mí es un gran consuelo, el darme cuenta de que yo soy una basura, pero a pesar de esto, el Señor no tiene asco de mí, ni me rechaza, si nó que esta vasija tan quebradiza, es portadora de un gran tesoro, que el Señor porque ha querido, ha colocado en su interior; la fé, su E. S.
su amor; no importa que yo sea de barro, porque a fin de cuentas lo único importante es que se vea su amor en mi.
Lo que yo veo en S. Pablo, es un gran empeño en que conozcamos el amor de Dios, y que vivamos cómo verdaderos cristianos, es decir , que ese amor se dé entre nosotros. Que así sea.
Andrés, yo también acojo tu invitación, a leer y releer, las epistolas de este apostol. Así espero hacerlo a lo largo del verano.
Gracias por todo,
BENDITO SEA DIOS

Olga dijo...

Gracias al Señor nos pone como mediación a Andrés y nos permite iniciar este Año Paulino regalándonos esta preciosa homilía. ¡Maravilloso inicio de este Año Paulino!
Los textos que en la homilía nos refiere Andrés, que trasmite S.Pablo a estas comunidades es fruto de una verdadera vivencia y experiencia de Cristo pues “porque él palpó y experimentó a Cristo en su profundidad”. Cristo hizo en S.Pablo proezas, maravillas en él.
Rezando el lunes la liturgia de las horas, concretamente vísperas me llamó mucho la atención y me llevó S.Pablo a la oración como lo hizo en su tiempo con los Colosenses y que hoy quiero compartir con todos los amigos del blog, porque considero que si hacemos lo que él nos dice en este texto el Señor hará proezas en nosotros.
“Conseguid un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificareis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría. (Col.1,9b-11).
Gracias Andrés porque me haz entusiasmado a vivir este año Paulino, a leer, reflexionar y a orar sus cartas.
Gracias Andrés. Un abrazo para todos y nuevamente GRACIAS, porque me ayudáis mucho con vuestros comentarios.