viernes, 13 de junio de 2008

Domingo XI del Tiempo Ordinario (A)

15-6-08 DOMINGO XI TIEMPO ORDINARIO (A)

Ex. 19, 2-6a; Slm. 99; Rm. 5, 6-11; Mt. 9, 36-10, 8


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Queridos hermanos:
El domingo anterior, al terminar
la Misa, se me acercó una persona y me pidió que en uno de estos domingos de junio predicase sobre el Sagrado Corazón de Jesús, en cuyo mes estamos. Esta persona me dijo que el Santo Padre Benedicto XVI nos ha recordado a toda la Iglesia la importancia de esta celebración. Pues bien, obedeciendo al Papa, obedeciendo a esa persona que lo ha pedido y, sobre todo, obedeciendo a Dios, Padre bueno y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, hoy quisiera hablaros un poco del Corazón de Jesús.
¿Tiene sentido celebrar una Misa del Corazón de Jesús? ¿Por qué no de la mano de Jesús, de una pierna de Jesús, de la cabeza de Jesús? Al celebrar el Sagrado Corazón de Jesús se quiere subrayar el centro de su persona. De hecho, cuando alguien dice: "Te amo con todo mi corazón", quiere decir que ama con todo su ser: con todo su cuerpo, con toda su mente y con toda su alma.
Vamos a profundizar un poco en el Corazón de Jesús: ¿Qué es lo que se desprende de ese Corazón de Jesús, de esa persona de Jesús? Ello nos es indicado por las lecturas que acabamos de escuchar: de su Corazón se desprende y emana amor, misericordia, perdón, fidelidad, curación, y todo ello completamente gratis. Dice el salmo de hoy:
“El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades.” En la segunda lectura nos recuerda S. Pablo: “Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros.” Y, finalmente, en el evangelio se nos dice: “Al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor […] Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia […] Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.”
¡Qué Corazón más grande el de Jesús, pues en El encontramos toda la ternura y la comprensión del mundo, del universo y del cielo! ¿Sabéis cuál es la tarea más importante de un sacerdote en una parroquia? No es “decir” la Misa, o predicar el evangelio. No es confesar a la gente o prepararla para recibir bien los sacramentos. No es organizar Caritas y dar de comer a los pobres de la parroquia. La tarea más importante que nos dejó Jesús y su Sagrado Corazón a los sacerdotes es AMAR. ¿Sabéis cual es la tarea más importante de un padre-esposo o de una madre-esposa? No es pagar la hipoteca, conseguir dinero para comer, para pagar la ropa, medicinas, estudios de los hijos. No es llevar a su cónyuge a unas vacaciones de ensueño o ayudar en las tareas del hogar o en la educación de los hijos. La tarea más importante que dejó Jesús y su Sagrado Corazón a los padres-esposos es AMAR: amar al marido, amar a la mujer, amar a los hijos, amar a la familia política, amar… Recordad aquella famosa frase de San Juan de Cruz: “En la tarde de la vida seremos examinados en el amor.”
Dicen los psicólogos y psiquiatras, y tienen razón, que un hombre equilibrado, psíquicamente hablando, es aquel que ha recibido amor y que ha dado y da amor. ¿Hemos recibido amor de nuestros padres, de nuestros hermanos, de nuestros familiares, de nuestros amigos? Si es así, entonces somos de lo más afortunados. Si no es así, entonces estamos “cojos” y lo estaremos el resto de nuestras vidas. Hace unos meses hablaba con unos novios que quieren casarse. Resultaba que el chico ha tenido y tiene una seria dificultad en su familia (no ha sido amado convenientemente ni se ha sentido amado, más bien se ha sentido y se siente rechazado por su familia), y avisaba yo a esta joven pareja que esta situación repercutirá negativamente en su vida esponsal y en su vida familiar. ¿Cuánto tiempo hace que no decís “te quiero” a una persona: a vuestros padres, a vuestros hermanos, amigos, novios, esposos, hijos? ¿Cuánto tiempo hace que no se os dice “te quiero” por parte de vuestros padres, a vuestros hermanos, amigos, novios, esposos, hijos? ¡Qué importante es el cariño y el amor y, además, qué importante es manifestarlo verbalmente, con gestos, con caricias, con ternura…!
Pues bien, hemos de saber, y se nos ha de meter bien en la cabeza que los seres humanos somos totalmente incapaces y estamos imposibilitados para amar, en primer lugar, a Dios. Ninguno de nosotros podemos amar a Dios por nosotros mismos y con nuestras solas fuerzas. Ni siquiera quien ha experi­mentado el Amor de Dios en su ser puede responder a Dios con el propio amor. Solamente se puede Amar desde el Amor que recibimos de Dios. Es decir, nuestro amor es amor en tanto en cuanto participa y "mama" del Amor divino, el que Dios ha sembrado y siembra en nuestro ser. Para amar así he de juntar mi corazón con el Corazón de Jesús, y suplicaré que Jesús transforme mi corazón y lo haga como su Corazón. Así, hemos de suplicar a Cristo que nos dé de su Amor, ya que El es la única fuente donde podemos beber de ese Amor auténtico. Si una persona quiere amar a Dios, sólo lo podrá hacer con el mismo Amor que Dios le dé. Si una persona quiere amar a su prójimo, sólo podrá hacerlo con el mismo Amor que Dios tiene a ese prójimo. Yo no puedo, por mí mismo, amar a mi esposo-esposa-hijo-amigo-vecino-feligrés…, pues en mí sólo encuentro egoísmo y miseria. Entonces he de volverme a Dios, a Jesús y pedirle que transforme mi corazón en su Corazón y así podré amar, con Su Amor, a mi esposo-esposa-hijo-amigo-vecino-feligrés… Y ellos para amarme han de hacer igual: Desde su corazón no podrán amarme, pero desde el Corazón de Jesús en su corazón sí podrán hacerlo. Esto no son palabras, ni una filosofía meramente teórica, sino que es vida, y así lo han experimen­tado tantos santos.
El día en que uno aprende que no es uno mismo el que ha de esforzarse en hacer el bien, en orar, en amar…, sino que todo ello lo hace el Señor en nosotros, ese día uno descansa de verdad y entra en
la Paz verdadera. Por eso, dice Jesús: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontraréis alivio.”
¡¡FELIZ MES DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS!!
¡¡QUE SU AMOR SE DERRAME SOBRE TODOS Y CADA UNO DE NOSOTROS!!

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra profundamente esta Homilía sobre el Sagrado Corazón de Jesús. Desde hace generaciones, y en los diferentes lugares dónde hemos vivido, nos acompaña una imagen entronizada del Corazón de Jesús, así como un viejo devocionario, en el que hay una novena dedicada a El, y que puntualmente hago cada año.
El es mi refugio, en la adversidad y también en la alegría: Ite ad Jesum, dice el Padre Eterno.
El Corazón de Jesús, cumple el oficio de Maestro, por encargo del mismo Dios. Es también corazón de Madre, porque nos consuela con ternura en nuestras angustias, como lo hacían nuestras madres. Es corazón de Médico, El curó con su sangre las heridas del pecado de toda la humanidad. Es corazón de Amigo, abierto para todos, generoso, fiel. Es un corazón hecho para el Consuelo, y la Esperanza, Jesús con su venida, desterró para siempre al maligno, El hizo bien todo. Es un Abogado poderoso y sabio que intercede por nosotros ante el Padre, y con su vida, nos rescató para siempre de la muerte, y es el corazón más Generoso que podemos encontrar, lo dió todo por nosotros, nos dejó hasta la herida de su costado en la cruz, para que nos sirviese de entrada en su propio Corazón, para nutrirnos con sus tesoros y dulzuras. Y a los devotos nos dejó sus promesas, reveladas a Sta.Margarita María de Alacoque, como uno de sus mejores legados.
D. Andrés, expresa con gran belleza todo lo que emana del Corazón de Jesús, y es un gran consuelo para mí el leer su Homilía, la que pondré como un tesoro, en el antiguo devocionario, para que esa disertación del Amor de Jesús a través de su Sacratísimo Corazón, siga viajando conmigo y mis descencientes.
Muchas gracias D. Andrés, por su incansable trabajo, de enseñarme más cosas sobre el Señor Jesús.
Un abrazo a los hermanos del Blog.

Pepitina dijo...

¡¡Preciosa homilía, Pater! a veces nos repetimos diciéndote esto algunos, pero no podemos evitarlo, me imagino. Esas primeras palabras del salmo:"El Señor es bueno..", me recordaron una confesión de hace dos semanas, en la que al acercarme al sacerdote, me salieron del alma esas palabras:
¡Dios es bueno, D...! yo misma me asombré al escuchármelas, y venían por lo que acababa de vivir. Trás unas palabras en broma y mal interpretadas luego,dichas por uno de mis hijos,se armó un lío a nivel familiar y empezó a dolernos el tema mal llevado, debido a la ira, juicios, soberbia que terminaron en mentiras por parte de una persona.Iba creciendo el malestar en casa y le pedí al Señor que por favor no permitiera que perdiese la paz,Su Paz, pues se hubiera complicado todo mas. Puedo decir que al momento me encontré rezando y bendiciendo a aquellas personas, que nos estaban haciendo daño en esos momentos..De algo sin importancia el pecado aquel primero de soberbia fue engordando...Trás aquellas bendiciones que salieron de mi corazón, al día siguiente muy temprano una persona llamó por teléfono pidiendo disculpas a todos, incluso habló con alguno de nuestros hijos..su gesto de nobleza,venció la soberbia y las mentiras de otros, pues él nunca pensó que aquello sería mal interpretado. Fue algo precioso cuando por la noche alrededor de la mesa les comentaba yo a los chicos, "siempre hemos de vencer el mal con el bien" ya lo veis. Y es que el Señor hizo patente el amor que va derramando en nuestros corazones y ninguno de nosotros dudó que por allí había estado Él amándonos y cuidándonos.Mi mayor sorpresa fue la rapidez de Su respuesta a mi petición por Su Paz; Él sabía que la necesitábamos en ese momento.
Dices que "Sólo se puede amar desde el Amor que recibimos de Dios", y ¡cuán cierto es! ¡ES VIDA! y además cuanto sentido tiene esa palabra que utilizas -participar- refiriéndonos al Amor de Dios.¡qué bien se entiende cuando se hace vida en nosotros!
Lo mismo quiero decir de esa dimensión tan maravillosa del Amor de Dios que es el perdón. Pues sólo somos capaces de perdonar desde ese Perdón que el Señor continuamente derrama sobre nosotros. ¡¡qué sería de nuestro pobre corazón si no pudiese participar de ese Amor que no sabe sino dársenos continua y gratuitamente!
un abrazo muy grande para todos

Fernando del Busto dijo...

Muchas gracias a Andrés por su generosidad y lecciones, y también a los hermanos en la Fe que visitan esta bitácora y también nos ilustran.
Después de leer la homilía de Andrés me gustaria compartir con vostros una reflexión del poeta francés Max Jacob sobre este tema: "El espíritu del Sagrado Corazón es un espíritu de fervor, de amor, de entusiasmo. Pienso que el espíritu de la Santísima Virgen es diferente. Es un espíritu de calma, de modestia, de prudencia, de reserva. (...) Tenga los dos espíritus y comience por el de la Santa Virgen, que le llevará al Corazón de Jesús".
La cita viene del libro "Consejos a un joven poeta", de la editorial Rialp.

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

El Sagrado Corazón de Jesús es para mi el sinónimo del amor que Cristo nos ha dado siempre, desde su muerte en la Cruz por nosotros.

Ese amor que a nosotros nos llega con el Espíritu Santo de Dios y Jesús, es el que nosotros debemos transmitir, como prolongación del que Ellos nos tienen.

"Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él". (San Juan 14,23)

Un abrazo para todos.

¡Benditos sean Dios y Jesucristo!

José manuel

José Luis dijo...

He estado pesene en la Eucaristia de esta mañana, y la homilía de Andrés me ha llenado y me ha dicho muchas cosas. Me ha impresionado recordar que la tarea mas importante que nos dejó Jesús es la de AMAR: amar al marido, amar a la mujer, .... AMAR. Estoy de acuerdo en que el cariño hay que manifestarlo con gestos, con caricias, con un beso.... ¡Que bonito es un beso en el saludo, en las despedidas, al salir de casa, etc. Yo soy el primero que necesito de ese gesto, y me gusta hacerlo con las persons a las que quiero, pues si no es asi me quedo como vacío. Y que triste es dejar de hacer este gesto por un mal entendido, un enfado....., y es lo que nos dice Andrés: "Solamente se puede amar desde el Amor que recibimos de Dios". Yo me he visto muy débil en este amor, y es que yo me veo y me busco a mi mismo. Yo necesito de ese amor, ¿y los demás?, pues seguro que también, y sin embargo no nos entendemos, no somos auténticos, no somos libres para amar. Y esta situación me pone triste, ya que así no encontraremos el reino de Dios. Me veo muy pobre y pequeño, totalmente necesitado de ese Amor que recibo de Dios, pues con el me encuentro equilibrado y me puede suplir el amor humano del que estoy necesitado.
Termino con la jaculatoria tan conocida: ¡SAGRADO CORAZON DE JESUS EN VOS CONFIO!
Un cariñoso saludo para todos.

Anónimo dijo...

Gracias, gracias por tan bonitas palabras; gracias porque han sido para mí, como un bálsamo. La semana pasada os decía que estaba pasando por momentos de sequedad espiritual, y como consecuencia, muy desanimada y desesperanzada. Yo veía y veo que tengo poca fé, que quiero confiar mas en Dios, y no puedo; que quiero amarle más, y no soy capaz; que quisiera estar siempre dispuesta para darme a los demás, y que por el contrario mi egoismo me lo impide. Todo esto aumenta mi desánimo y mi "cansancio".
Hoy cómo decía al principio, las palabras de D. Andrés, han venido a consolarme, y a recordarme algo que mi "enemigo" se empeña en que olvide. Que ese Sacratísimo Corazón de Jesús, me quiere, me ama tal cómo soy; se me entrega por entero, sin pararse a mirar ni considerar si yo le voy a corresponder o nó.,
Yo te amo, me dice, porque quiero amarte, porque tengo tanto tanto amor, que quiero regalarlo a quién yo quiero.
Descansa pués mi niña, y acoje este amor que te ofrezco, sin pedir nada a cambio.
Ese cansancio tuyo, es porque no te fías de mí; y te empeñas en hacer tú sóla, lo que yo deseo realizar en ti.
Podrás amarme, cuando yo te conceda esta gracia, y así en todo lo demás. Descansa, descansa pués y déjate llevar por mi mansamente.
¿Porque soy tan terca, que todo lo quiero hacer yo? con lo sencillo que es, que El Señor realice aquello que tiene pensado para mí.
Yo hoy, en la catedral, veía claramente el amor de Dios; a través de las palabras de Andrés, estaba muy claro, que ese corazón de Jesús se percibía facilmente por su forma de hablar. El amor de Dios estaba en él, y él le prestaba su voz.
A mi me ha consolado mucho, y necesito que me recuerden con frecuencia todo esto; porque a mi me cuesta mucho quererme cómo soy, y por lo que parece Dios me quiere precisamente por ser así.
Esa ternura que emana de Corazón de Jesús, me llena de alegría y de esperanza.
Señor, permíteme reclinar mi cabeza sobre tu pecho, para poder descansar, y escuchar el latido de tu corazón, que no dudo se habrá de acelerar, cómo ocurre entre los enamorados. Aunque yo aún no lo esté de Tí, tu sí que lo estás de mi. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Que así sea.
Que Él te pague todo esto, querido amigo.
BENDITO SEA DIOS

Anónimo dijo...

Se me olvidaba decirle a Pepitina, que perdone, que tiene razón, somos demasiados anónimos. Por favor amiga ten un poco de paciencia, todo llegará. Que Dios te bendiga.Un beso.
BENDITO SEA DIOS

auror dijo...

Gracias por esta homilia.

No hay mayor gozo en el cielo y en la tierra que amar a Dios y saberse amado por Él. Pero no me habia parado a reflexionar demasiado que esto es una gracia que debo de anhelar y que depende mas bien de Dios que de mi...

Quisiera compartir una bella oracion al sagrado corazon de Jesus que suelo recitar todas las noches.

Oh Señor Jesucristo, yo confío esta intención a tu Sacratísimo Corazón:
(Indicar la petición,yo lo que suelo hacer es pedirle a la Virgen que decida ella, ya que sus ojos de Madre ven mejor que mis ojos de hijo)
Mírame solamente Jesús, y luego haz que Tu Corazón te inspire. Que Tu Sagrado Corazón decida. ¡Yo cuento con Él ! ¡Yo confío en Él ! ¡Yo me entrego a su Misericordia!. Señor Jesús, Tú no me defraudarás.
Sagrado Corazón de Jesús, yo confío en Ti. Sagrado Corazón de Jesús, yo creo en Tu Amor por mí. Sagardo Corazón de Jesús, que venga Tu Reino.
¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, yo te he pedido muchas gracias, pero imploro ardientemente esta. Tómala, ponla en Tu Sagrado Corazón.
Cuando el Padre Eterno la vea, cubierta con Tu Preciosa Sangre, no la rechazará. Ya no será mi plegaria, sino la Tuya, oh Jesús.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, yo pongo mi confianza en Ti. Que jamás sea confundido. Amen.