viernes, 20 de junio de 2008

Domingo XII del Tiempo Ordinario (A)

22-6-08 DOMINGO XII TIEMPO ORDINARIO (A)
Jr. 20, 10-13; Slm. 68; Rm. 5, 12-15; Mt. 10, 26-33

Audio en MP3 de la homilía

Audio en WAV de la homilía

Queridos hermanos:
- Escribe S. Pablo en la segunda lectura que "por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron". Este texto alude al pecado original, una de las verdades de nuestra fe católica: Todo hombre o mujer al nacer tiene este pecado original. Pero mucha gente se pregunta: ‘¿Cómo un niño recién nacido puede tener pecados? Pero si es cuando más inocentes son.’ Esta pregunta es lo misma que decir: ¿Por qué existe el pecado, el mal, la muerte, el sufrimiento en el mundo? ¿Por qué, si Dios es tan bueno, permite todo esto? Y aún más radi­cal: Si la Biblia nos dice que Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza, si todo era bueno cuando Dios lo creó, entonces ¿de dónde surgió el pecado en el mundo?
El pecado procede de la libertad humana. Dios nos hizo tan bien a los seres humanos, que nos creó libres. Libres para amar, para hacer el bien, para ayudar, pero también libres para pecar, si nos da la gana. Esta es nuestra grandeza y nuestra miseria. Si nosotros no quere­mos, ni Dios puede obligarnos a nada. Hace un tiempo predicaba aquí mismo que no fueron los nazis quienes mataron a los judíos durante los 15 años que estuvieron en el poder en Alemania en el siglo pasado. Quien masacró a los judíos fueron seres humanos[1]. También decía que no fueron los iraquíes quienes sacaron los ojos con destornilladores a los kuwaitíes en el verano de 1990, sino que fueron seres humanos. También decía que no fueron los serbios quienes violaron sistemáticamente a mujeres y niñas-adolescentes bosnias en 1994, sino que fueron seres humanos. No fue un austriaco quien violó sistemáticamente a su hija durante años, fue un ser humano. Y lo que hace cualquier ser humano, yo mismo soy capaz de hacerlo. Es del interior del hombre de donde salen todas estas barbaridades y aberraciones. Decía S. Francisco de Asís que cualquier pecado que hiciera cualquier hombre, él mismo era capaz de hacerlo. Es decir, la condición humana es capaz de lo mejor y de los peor, lo llevamos en la sangre. Vemos cómo hay niños pequeños que pegan, rabian, son egoístas, etc. Tenemos el caso, que sucedió hace unos años, en el que unos niños de Inglaterra torturaron a otro y, finalmente, lo pusieron en las vías del tren para que éste rematara la “faena”. Creo que ahora se puede entender mejor la frase del principio: El pecado entró en el mundo y todos de hecho pecamos.
El cristiano no es ni debe de ser alguien que esté apartado del mundo o sin ver realmente lo que pasa a su alrededor, pero también es cierto que el cristiano siempre tiene esperanza en algo mejor que vendrá o que viene. Así, S. Pablo en la misma segunda lectura añade a sus fatídicas palabras primeras lo siguiente: "Sin embargo,... si por la culpa de uno murieron todos, mucho más, gracias a un solo hombre, Jesucristo, la bene­volencia y el don de Dios desbordaron sobre todos [nosotros]". En efecto, más grande que nuestra maldad es la bondad de Dios, más grande que nuestras culpas es el perdón de Dios. Para iluminar esto traigo a colación un texto terrible y a la vez precioso, que me emocionó muchísimo cuando lo leí por primera vez:
“Dios mío: Aunque ya tengo 75 años y estoy a punto de juntarme contigo, sé que tú me conoces desde antes de nacer y sabes los problemas que pasó mi madre, que era una niña de quince años que, de pronto, se dio cuenta de su embarazo, y cuando se lo contó a sus padres la echaron de casa, y el novio, que era bastante mayor que ella, no quiso saber tampoco nada de mí, así que la pobrecita nada más dar a luz me tuvo que dejar en la beneficencia […] Ahí fue lo más difícil de todo, cuando yo, que era una niña, tuve que trabajar en la prostitución para poder pagarme la pensión, y tenía que hacer todas las cosas que los hombres me pedían, y se enfadaban conmigo porque era sosa, y me pegaban y me echaban y pedían que fuera otra… Así que la dueña de la pensión me enseñó que había que sonreír siempre a los clientes, que me comiera mis lágrimas, que ellos pagaban para divertirse y aprendí a no enseñar a nadie lo que tenía por dentro y a hacer cosas que nunca me atrevería a contar a nadie, pero que sólo tú, Dios, las sabes perfectamente, porque estabas siempre a mi lado, y a mí me gustaba ponerme una estampa en la ropa interior para recordarte aún en los momentos más difíciles y con los clientes más extraños. Siempre te he pedido ayuda y siempre me la has dado. Estoy segura que, cuando estaba en aquel infierno y empecé a beber para soportarlo, tú estabas a mi lado ayudándome para que no me quitara la vida, que era lo que me venía una y otra vez a la cabeza. Yo creo, Señor, que no pecaba, que pecado es hacer daño a alguien, y yo nunca se lo he hecho más que a mí misma y tú no estarás enfadado conmigo, porque ya sabes que no sabía qué otra cosa podía hacer […] También me gusta ir a una iglesia y hablar contigo, pero no comulgo, ¡que me gustaría!, porque sería un sacrilegio hacerlo sin confesar. Así que, ya sabes, te pido que me des un par de añitos más para que me dé tiempo a ponerme a bien contigo. Llevo en mi cartera tu foto, ya sabes tú bien que me gusta mucho hablarte, como esta mañana, cuando estaba en la cola de las entradas de toros, para que un señor las revenda, me he pasado el rato hablando contigo y pidiéndote por todos los borrachines y gente como yo que andaba en la misma cola. Tú nos conoces bien a todos. Tú eres el rey de los reyes y el juez de los jueces, pero sé muy bien que tú eres misericordioso, y yo creo que no nos vas a castigar. Hoy quiero darte las gracias por todo lo que me has ayudado siempre, y te pido que sigas a mi lado hasta que sea el final. No me dejes sola ni un momento, por favor, te lo pido, Dios.” En este texto se vislumbra tanto pecado (del padre de esta mujer, de sus abuelos, de los hombres que la usaron como prostituta y ahora la usan para sacar un dinero de la reventa) y tanto sufrimiento (de esta mujer), pero a la vez se vislumbra tanta ternura, inocencia y amor a Dios por parte de esta mujer.
- Dice Jesús en el evangelio de hoy: "No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma". Este evangelio lo escribió S. Mateo en un momento en que los cristianos, por el hecho de ser tales, les quitaban sus bienes, los encarcelaban, los desterraban y los asesinaban. Hubo cristianos que no resistieron y se echaron atrás en su fe; dejaban de ser cristianos. ¿Qué hubiésemos hecho nosotros?
En estos momentos de duda, de inquietud, de apatía, de abandono de la Iglesia, de miedo a confesarse católico, de persecución por el hecho de ser cristiano, es donde S. Mateo recuerda aquellas palabras de Jesús: "No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma".
Según Jesús, ¿a quién debemos tener miedo? A aquel "que puede destruir... alma y cuerpo". Antes se nos metía miedo con el infierno y ahora casi no se predica de él. Y, sin embargo, hay que seguir anunciando el evangelio de Jesucristo, pero no sólo lo que agrade a nuestros oídos y sea política o socialmente correcto en estos tiempos, sino todo el evangelio. Nuestro pecado, nuestra maldad mata poco a poco nuestro cuerpo y nuestra alma. (Chica de 37 años, soltera, con trabajo, coche, vacaciones en Grecia y dice no ser feliz. Vive con los padres. Todo el dinero es para ella y no es feliz. No sabe qué hacer los días por la tarde saliendo del trabajo).
No tengamos miedo y, como decía el Papa Juan Pablo II, abramos las puertas de nuestros hogares, de nuestras vidas a Jesús.
[1] Cuando estaba diciendo esto, algunas personas se levantaron y se marcharon de la Misa.

7 comentarios:

Paloma, la de Madrid dijo...

Tienes razón, Andrés: pasamos por delante de la gente sin verla, sobre todo, de la gente que nos molesta, de los que están pidiendo, de los borrachos, de las prostitutas... Y todos tienen un corazón herido, todos fueron niños, y luego, jóvenes; con ilusiones, con deseos de ser felices... Y ahora, se han convertido en un estorbo, en seres a los que nadie quiere. ¿Qué puede sentir alguien a quien nadie quiere? Para mí, es imposible saberlo. La mayoría de los que vamos a la Iglesia no tenemos esa experiencia. Y, sin embargo, somos capaces de dar la espalda a los que tanto necesitarían una palabra de afecto, de interés... ¿Por qué no soy yo uno de ellos, a quien desprecio con la indiferencia? ¿Es que Dios me quiere más a mí? Imposible. Yo no podría creer en un Dios que quiere más a unos que a otros. Tengo que aceptar que ese gran misterio se escapa a mi entendimiento, como también tengo que admitir que es mi pecado original el que me domina, el que me inclina hacia el egoísmo con el que me comporto ante la gente necesitada de afecto. No es una disculpa, porque no hay disculpa posible; es un reconocimiento de mi condición de pecadora. Y lo maravilloso es que, a pesar de esa condición, Dios me ama.

Paloma, la de Madrid

Anónimo dijo...

Hemos visto que en el ser humano conviven el bien y el mal, son parte de su naturaleza, la lucha permanente está en inclinar la balanza hacia un lado u otro. La humanidad siempre repite sus hábitos de conducta, como en un eterno carrusel, lo bueno y lo malo, pugnan noche y día por aflorar a la superficie de la vida. Hoy hay muerte y desolación, como la hubo hace dos mil años, y en aquél momento, se cometían los mismos delitos, víctima de ellos fué el propio Jesús, asesinado vilmente, con el refinamiento propio de la època, que no desmerece en nada de los crímenes que se cometen en la actualidad. Es bien cierto, que este hecho tenía que acontecer necesariamente, para salvar a la esta probre humanidad, y también es cierto que allí, en ese Golgota, está representado el lado oscuro del pecado que todos llevamos dentro.
No obstante, yo sigo teniendo esperanza en esta humanidad que comparto, hay hechos execrables, pero también hay hechos extraordinarios que suceden cada día, que me hacen pensar que la balanza se puede inclinar mucho más hacia el bien que hacia el mal. Se comienza a percibir a nivel mundial un ténue respeto por la naturaleza, nuestra casa terrenal, el paraiso que Dios creó para nosotros, y eso me parece la mejor semilla para creaer lazos solidarios, cuidar nuestro planeta, es comenzar a querernos, a fijarnos en nuestros hermanos, es creaer espacios habitables para que los hombres sean más felices, para que los niños crezcan con valores de respeto, para que todos los seres humanos conjuguemos más el verbo " amar ". Una pléyade de científicos luchan por dar al hombre una mejor calidad de vida, los avances en sus descubrimientos, nos abren prespectivas para cultivos limpios y prósperos, que darán de comer a millones de seres humanos con hambruna, la lucha contra las pandemias que azotan a los países subdesarrollados está obteniendo resultados espectaculares, y la humanidad se está comprometiendo en las colaboraciones solidarias, para paliar grandes cataclismos naturales, desarraigos por las guerras, pobreza,enfermedades, incultura,etc. Me parece percibir que sobre todo hay en la mayoría de los seres humanos que pueblan esta tierra, un gran deseo de paz.
El resto lo espero de Dios, El creó este mundo maravilloso, El nos ha rescatado de la muerte por medio de su Hijo Jesús, El inclinará el fiel de la balanza para que prevalezca la semilla del bien que llevamos dentro todos los seres humanos.
Gracias D. Andrés por esta maravillosa homilía que me habla de la esperanza, que me invita a fiarme de Aquél que es dueño de mi cuerpo y de mi alma.
Un abrazo para todos los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Nuevamente tengo que decirte: ¡Que bonita homilia!
Francamente me conmueve el testimonio de esta mujer. Lo que me sale del corazón es, ternura y comprensión.
¿Como va el Señor a rechazarla?
En todo el relato del infierno que ha vivido, me parece percibir, la inocencia y sencillez de una niña, que siempre buscó el amor paterno, que no le brindaron; y es curioso, no alcanzo a comprender, como en medio de su circunstancia, pudo encontrar el amor verdadero del auténtico Padre. Que sin duda, y cómo ella misma cuenta, ha estado siempre a su lado en medio de tanta "basura"
Ante personas que viven de esta manera ó similar, lo que de mi suele salir es el juicio, la discriminación; sin pararme a reflexionar, porque motivo han llegado a esa situación.
Me viene a la mente la epístola de Santiago, "Quién eres tú para juzgar al prójmo?"
Todo esto me lleva a meditar seriamente,¿de cuantos pecados ajenos seré yo la causa? De los de mi esposo, los de mis hijos, mis nietos, amigos, compañeros, etc. etc.
Tengo la certeza que de muchos, y habré de responder de ellos.
Opino cómo S. Francisco, yo creo que también sería capaz de caer en cualquier pecado que otros cometan.
Es fácil de entender, sólo tendría que meterme en su piel, y vivir sus mismas circunstancias. Sin duda alguna haría lo mismo.
Pido al Señor que nos conceda un corazón cómo el suyo, lleno de amor y misericordia, porque todos somos pecadores.
S. Pablo, en su epístola a los romanos dice:No tienes escusa quienquiera que seas, tú que juzgas, pués juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas que tú juzgas.
Ante esto quiero acojerme a las palabras de Jesús en el evangelio del pasado domingo: "Al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos
cómo ovejas sin pastor".
¡Que tu misericordia Señor, venga sobre nosotros, cómo lo esperamos de ti¡
Andrés, muchas gracias, ¡cuánto me ayudan estas homilías!
BENDITO SEA DIOS.

auror dijo...

Hola a todos!

Recientemente he tenido un experiencia que tiene mucho que ver con el evangelio de hoy, en concreto de esta parte

" No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones"

Navegando por internet me encontre con el siguiente video sobre naturaleza:

http://es.youtube.com/watch?v=Sn2bEFzGXhE

Vedlo, son 8 min, de los que he sacado lecciones valiosisimas.

Para esa cria de bufalo,todo estaba perdido a nuestros ojos,ninguno de nosotros se apostaria un centimo por ella... nunca he visto a un animal en una situacion tan desesperada,la muerte la rodeaba por todos los lados, no solo por la manada de leones, si no por el cocodrilo, todos sus predadores se la disputaban... pero parece ser que sin el consentimiento del Padre ni siquiera una cria de bufalo muere, aunque se la esten disputando leones y cocodrilos.

Me conmovio hasta las lagrimas poder ver como esa cria era ayudada y defendida por los suyos, ver como podia levantarse con su propio pie e ir hacia su manada.

Doy gracias a Dios por que gracias a esta majestuosa escena, mi confianza en El se ha avivado mucho, ahora veo claramente que hay que confiar en Dios con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazon, siento que confio en el hasta el ultimo latido de mi corazon, hasta el ultimo aliento, en la mejor de las situaciones y en la mas desesperada de todas.Aunque la razon y el corazon me digan que todo esta perdido se por la fe, que Dios esta siempre a nuestro lado y que jamas nos abandona.

Dios mio... si un par de gorriones no caen sin tu consentimiento y una cria de bufalo es capaz de salvarse en la mas desesperada de las situaciones..que no haras tu con nosotros?Por que no confiamos en Ti de una manera total y absoluta?

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

En medio de este caos que nos rodea es difícil entender a las personas porque todo se encasilla y se globaliza. Hay tanto rechazo a Dios en esta sociedad, que cuesta trabajo pensar que en medio de esos que son rechazados, haya personas que ansíen tener su misericordia.

Pero así es Dios, El no tiene nuestros convencionalismos y sabe descubrir detrás de cada persona la necesidad de encontrar un Padre, que le libre hasta de sí mismo y del pecado que le exclaviza.

José Manuel

Any dijo...

A veces no sabemos ver con el corazon ... mi abuela siempre decia que con el teniamos que ver a los ojos de los demas asi nos dejariamos de prejuzgar .. y que nunca debemos olvidar que por mas que creamos que nadie nos ve Jesus esta presente .... y muchas cosa que hacemos y pensamos del otro a El lo ofenden o mejor dicho lo lastiman ..al ver nuestar frialdad .y falta de comprension ... Pues tenemos que abrir el alma ....y tendriamos que caminar en otros zapatos ... Que buen ha sido esta himilia Andres .. me ha hecho pensar y mucho ...Amigos del blog una semana llena de paz para ustedes

pepitina dijo...

La Libertad es un palabra tan usada mal usada- hoy día que está gastada; además sólo queremos entenderla cuando nos conviene, no cuando nos responsabiliza ó compromete. Son muchos -creyentes, practicantes- a quienes el sufrimiento del mundo..¡¡cuantísimo!! les hace apartarse del Dios Bondad a quien culpan, pensando en que Él podría evitarlo a tanto inocente. Cuántas veces he pronuciado esta palabra como respuesta: libertad, la libertad del hombre, a nadie le ha convencido y me quedo dolida por ello.Quizás no sepa expresarme bien..ó bien sus corazones están cerrados con esa llave, que tan graficamente has descrito. No lo sé, Pater. Pero si es cierto que esa libertad es "nuestra grandeza y nuestra miseria", ¡qué bien lo expresan estas dos palabras!, pero esto sólo se entiende desde la fe y cuándo suplicamos en oración tener ese discernimiento para actuar siempre según Dios y hacerlo libremente siendo conscientes de ello.
Tu mismos comentas que hablas mucho de prostitutas, me imagino que alguien te lo habrá comentado, y es cierto. Hablas de este tema con una ternura y misericordia grandes hacia quienes padecen esa gran lacra social que produce tanto dolor. Porque no creo que dudemos que el pecado solo acaba llevándonos al sufrimiento y al dolor, antes ó después. Y, ¡¡qué cadena de pecados desencadena uno sólo de nuestros pecados al que a veces no damos mucha importancia!! el mentir,por ejemplo.
La carta de esta mujer y su sufrimiento me recordó aquella homilía tuya sobre la Virgen, en la que preguntabas, siguiendo el rastro de la vida de María en sus dolores si..."¿realmente estuvo el Señor conmigo cuando..?" me enfrenté a un embarazo,tuve que huir a Egipto, perdí al Niño,...etc) Recuerdo que orándola, pude ver como el Señor había estado siempre conmigo, cuando hubo incluso momentos en que yo no le tenía tan presente. Esta mujer al hacer su historia, recuerda haberlo tenido SIEMPRE, incluso cerca de su pecado y sufrimiento. No tengamos miedo- me lo digo a misma- nunca. Él está con nosotros.
¡¡24 AÑOS DE SACERDOTE!! MARAVILLOSO DON DE DIOS PARA TI Y PARA CUÁNTOS NOS BENEFICIAMOS DE ÉL!! DIOS TE BENDIGA, PATER.
Oraremos por ti y pediremos a S. Juán, que como él lo hizo continues ALLANANDO LOS CAMINOS DEL SEÑOR, a cuantos nos acercamos a ti.
GRACIAS POR CUIDAR DE ESTE BLOG, DONDE ERES TAN QUERIDO.
¡¡GRACIAS!!