sábado, 3 de mayo de 2008

Domingo de la Ascensión del Señor (A)

4-5-08 DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (A)

Hch. 1, 1-11; Slm. 46; Ef. 1, 17-23; Mt. 28, 16-20




Queridos hermanos:

En el día de hoy confluyen dos acontecimientos en los que hemos de pararnos:
Primero.- Hoy se celebra la festividad de la Ascensión de Jesús a los cielos. Así se nos narra en la lectura de los Hechos de los Apóstoles. Pienso que el dogma de la Ascensión de Jesús a los cielos es la historia de un amor. Jesús se va a los cielos, pero no nos deja solos y nos prepara el camino para vosotros. Para explicar esto un poco más voy a utilizar un cuento, que quizás ya conozcáis:
“Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había muerto y prosiguió su camino con sus dos animales... La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él el siguiente diálogo: -Buenos días. - Buenos días, respondió el guardián. - ¿Cómo se llama este lugar tan bonito? - Esto es el Cielo. - ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos! - Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente. - Pero mi caballo y mi perro también tienen sed… - Lo siento mucho, dijo el guardián, pero aquí no se permite la entrada a los animales. El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puertecita vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía. - Buenos días, dijo el caminante. El hombre respondió con un gesto de la cabeza. - Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro. - Hay una fuente entre aquellas rocas -dijo el hombre, indicando el lugar-. Podéis beber tanta agua como queráis. El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre. - Podéis volver siempre que queráis, le respondió éste. - A propósito ¿Cómo se llama este lugar?, preguntó el hombre. - EL CIELO. - ¿El Cielo? - Sí. - ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo! - Aquello no era el Cielo, era el Infierno, contestó el guardián. El caminante quedó perplejo. - ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones!, advirtió el hombre. - ¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos...”
Jesús no nos abandona nunca. El calma su sed, cuando nosotros sus amigos también podemos calmar junto con El nuestra sed. El entra en el cielo, pero sólo cuando nosotros podemos entrar también con El en el cielo. Además, no se conforma con tener sólo dos amigos, no se conforma con el hecho de que unos pocos lo acompañen en el cielo. Quiere que haya más gente…, muchísima más gente en el cielo; por eso, en el evangelio de hoy nos encarga a nosotros, sus amigos que le busquemos nuevos amigos:
“Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”
Los dogmas católicos no son verdades frías y alejadas de nuestra realidad y de nuestras necesidades. Cuando alguna vez os pregunten qué significa el dogma de la Ascensión de Jesús a los cielos, ya sabéis lo que tenéis que contestar: Es la historia de un amor y de una amistad.
Segundo.- Hoy en Asturias y en toda España subraya la Iglesia la necesidad de que los católicos sostengamos económicamente a la misma. (A algunos les puede molestar este tema, pero creo que es conveniente que los católicos seamos “adultos” y sepamos de esto… para estar informados, y para contestar ante preguntas que se nos hagan, o ante afirmaciones superficiales y poco fundadas en la verdad de la TV, periódicos o gente en la calle. Por supuesto, la realidad que yo voy a exponer ahora es mucho más compleja y me limitaré a dar unas pinceladas). Una de las formas en que se nos pide ayuda económica es la de poner la X en la casilla de nuestra declaración de la renta a favor de la Iglesia Católica. Esto no supondrá para nosotros pagar más impuestos, sino que, de lo que se nos haya retenido durante el año 2007, el Estado español cogerá un 0,7 % y será dado a la Iglesia. Para información vuestra os diré que el dinero recaudado por este sistema supone el 25 % de las necesidades de la Iglesia Católica. El otro 75 % se consigue en base a donativos, colectas, aranceles por la celebración de los sacramentos, cuotas mensuales o anuales de los fieles y otros recursos.
Hasta el año pasado, al poner la X en la declaración de la renta, se entregaba a la Iglesia un 0,52 %. Ahora se ha subido al 0,7 %. Asimismo, hasta el año pasado el Estado español entregaba además otra cantidad a la Iglesia. Con el nuevo sistema que se inaugura este año se llegó al acuerdo siguiente: que el Estado no pasará a la Iglesia más que lo que los mismos ciudadanos hayan decidido con su X. Si sale más, pues muy bien. Y si sale menos, pues con eso sólo contaremos. A partir de ahora ya nadie podrá decir que el Estado español financia o privilegia a la Iglesia Católica, sino que el Estado es un simple recaudador que con una mano recoge este 0,7 % y con la otra mano se lo entrega a la Conferencia Episcopal. Somos nosotros quienes hemos sostener a nuestra Iglesia.
Como os he dicho más arriba, otro de los medios para financiar la Iglesia es la colecta, sobre todo la que se hace en los templos con ocasión de la celebración de las Misas. Hoy es uno de estos días. El dinero recaudado en las colectas de todas las Misas que se celebren hoy en Asturias será remitido al Obispado para que aquí se distribuya según las necesidades de toda la diócesis.
¿En qué se gasta el dinero
la Iglesia? 1) En el pago a los sacerdotes a fin de que puedan sostenerse suficientemente. En Asturias tenemos un salario en torno a los 900 € mensuales. Hagamos lo que hagamos, estemos en el puesto que estemos se desea que todos los sacerdotes cobremos más o menos lo mismo. 2) En la construcción y en el mantenimiento de los templos, de locales parroquiales y de otros lugares que son necesarios para desarrollar la tarea pastoral de la Iglesia. 3) En las tareas apostólicas como catequesis, libros y folletos, reuniones y clases de formación, retiros espirituales, misiones en los países del tercer mundo, etc. 4) En atender a las personas más necesitadas a través de Caritas y otras organizaciones: atención a drogadictos, alcohólicos, gente sin techo, pobreza material, reclusos, ancianos, niños, etc.
En el año 2005 se hicieron los siguientes cálculos (yo lo copio tal y como me llegó): 1) En España la Iglesia tiene y pone a disposición de la gente 5.141 centros de enseñanza, los cuales ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año. Se atiende a 990.774 alumnos. 2) La Iglesia tiene 107 hospitales, que ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año. 3) 1.004 centros; entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA, que ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año. En estos hospitales hay 51.312 camas. 4) Gasto de Caritas al año: 155 millones de euros, salidos del bolsillo de los católicos españoles. 5) Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros, salidos del mismo bolsillo, y se trata de una cantidad 10 veces mayor que el 0,2% que se estaba destinado por el Estado español para países del tercer mundo. 6) Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros; 5 veces mayor que el ya mencionado 0,2 %; esto también salió del bolsillo de los católicos españoles. 7) 365 Centros de reeducación social para personas marginadas tales como ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos. Fueron atendidas en un año 53.140 personas. Y ahorran al Estado, medio millón de euros por centro. 8) 937 orfanatos; se atienden a 10.835 niños abandonados, y ahorran al Estado 100.000 euros por centro. 9) El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico eclesiástico.
El prestigioso economista José Barea estima que
la Iglesia Católica con su labor ahorra al Estado español unos 31.189 millones de euros al año.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Asciende Jesucristo al Cielo, se va al Padre con todo merecimeinto y justicia, después de la gran Victoria sobre el enemigo se marcha a disfrutar de una vida infinitamente mejor, pero sabedor de nuestra necesidad de ayuda, también se queda con nosotros en el sagrario y en la comunión ¿Acaso no tiene poder para permanecer en ellos y en el Cielo a la vez?

En el otro tema, está claro del compromiso de la Iglesia con la sociedad español y de ayuda al necesitado, la x no nos cuesta nada, pero además debemos colaborar ecónómicamente a su sostenimiento, nuestra es y en ella permanecemos como ante-sala de la eternidad. Jesucristo nos la dió, de todos los creyentes es.

José Manuel.

Anónimo dijo...

Yo no hago declaración de la renta por la minusvalía que tengo este año, pero siempre que la hacía mi X era para ayudar a la Iglesia.
Gracias por informarme de las cosas que paga la Iglesia, pues yo no lo sabía y que los curas cobrarais 900 € y, que el resto del dinero que se recauda, se emplea en esas cosas; es la primera vez que lo sé.

Anónimo dijo...

Para mí la Ascensión del Señor, es la Fiesta de la esperanza, de la certeza de que El, se ha ido a preparar las muchas estancias que tiene en la Casa del Padre, para todos nosotros,dejándonos el Espiritu Santo, como compañía permanente para nuestro viaje por este mundo.
Los católicos, debemos de colaborar con la Iglesia, del modo que mejor podamos, los que puedan poner la X en su declaración que lo hagan, los que no la ponemos porque no declaramos por minusvalías, habrá otros métodos para seguir ayudando y colaborando.
Es muy grande nuestra responsabilidad, pero merece la pena, además es mejor que el Estado esté al margen de ésto, así tenemos más libertad en todos los sentidos, y el trabajo que hace la Iglesia se transparentará mejor, pues solo será obra suya.
Gracias D. Andrés por los datos esclarecedores que nos facilita sobre la autofinanciación de la Iglesia.
Me gusta especialmente esta Homilía de la Ascensión,porque me llena de sosiego y esperanza.
Un abrazo a los amigos del Blog.

Anónimo dijo...

Me gusta esta fiesta de la Ascensión. Es verdad que, en principio, parece un tanto triste, porque Jesús se va al cielo, y parece que se aleja de nosotros. Pero yo me quedo con la frase: "Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".
También me alegra saber que se ha ido a prepararnos un lugar, ya que quiere que donde Él está, estemos también nosotros, sus amigos.
Es cierto que nos deja un encargo; hacer crecer el número de amigos de Jesús, y por consecuencia amigos nuestros. "Id y haced discípulos de todos los pueblos" Esto a mí me parece de suma importancia. Jesús ha tenido el detalle de fijarse en nosotros para que seamos sus amigos; pero también es cierto que es precisamente a los amigos a quién se les pide ayuda y colaboración. Por tanto, si nos consideramos del grupo de sus discípulos, yo particularmente creo, que debo tener muy en cuenta este mandato del Maestro.
Me pareció muy bonito el cuento, muy gráfico. Jesús no estará "a gusto" si no nos lleva con Él, a todos, ya que por todos dio su vida, Y a todos ha ido a prepararnos un lugar. Si no le seguimos, ese lugar quedará vacío.
El Espíritu Santo estará siempre a nuestro lado para darnos seguridad, valentía, fortaleza; en nuestro caminar.
En cuanto a la segunda parte de la homilía, he de decir que me parece muy bién que los cristianos tengamos que "mojarnos" y demostrar, si realmente nos sentimos Iglesia o no.
Parece que nos hemos olvidado del mandamiento: "Dar diezmos y primicias a la Iglesia de Dios" Desde el día de nuestro bautismo, pasamos a formar parte de la gran familia de los cristianos, hijos de Dios y de la Iglesia. Justo es que nos ocupemos de sacar adelante esa familia, compartir nuestros bienes con la Iglesia, y con tantos hermanos que pasan necesidades. Hasta ahora todo parecía sencillo, el Estado
se preocupaba de financiar a nuestra familia, y nosotros nos considerábamos al margen de esto.
El Señor, nos dá los bienes, (sean muchos ó pocos) para compartirlos con los demás. Yo me pregunto: ¿por qué siendo todos hermanos
e hijos del mismo Padre, consentimos que tantos vivan en total indigencia, mientras nosotros no nos "privamos de ningún capricho"?
No es esto la que Dios Padre quiere. Por eso ahora se nos presenta una estupenda oportunidad, para llevar a efecto lo que el Señor quiere de nosotros. No amontonéis tesoros en la tierra, donde el orin y la polilla, los consumen. Atesorad bienes en el cielo. Allí nos darán buenos intereses, el ciento por uno, dice el Señor.
Se nos presenta una estupenda ocasión, para que podamos discernir, cuál es para nosotros, nuestro verdadero tesoro
Como aquel de la parábola, que encuentra una perla de gran valor, vende todo lo que tiene para poder adquirirla. Que el Señor nos conceda descubrir en la Iglesia, ese gran tesoro, y no pongamos reparos, a la hora de invertir en El.
BENDITO SEA DIOS

Pepitina dijo...

¡¡HERMOSA HISTORIA de Amor y Amistad! nunca se me hubiese ocurrido llamar de tal forma esta bonita fiesta de la Ascensión.
El cuento ha hecho cercano este Dogma, que efectivamente como casi todos, solemos verlos alejados de nuestra vida y como algo que hemos de creer..porque sí; qué falta de formarnos y profundizar en esas verdades que la Iglesia maestra nos presenta.
Hace poco leía en internet un comentario que hacía un ateo ante críticas de "creyentes y curas" sobre la Iglesia. El lo tenía claro, si no te gusta tu Club...¡déjalo! pero no quieras disfrazarlo de tal manera que los demás socios, no lo reconozcan; búscate otro que te convenza, pero si quieres seguir en él por convicción, agradécelo y mantenlo. Es tuyo.
Cierto que la Iglesia no puede compararse con un club, pero creo que este amigo ateo, tiene las cosas claras..ojalá supiese contactar con él, porque le contaría esta "hermosa historia de amor y amistad" y quizás, hasta se uniría al Grupo de las Once, como llama Cristina a esta querida comunidad de la Catedral.
Hasta el próximo dogma..y que el Espíritu Santo os colme de sus dones.