viernes, 23 de mayo de 2008

Domingo del Corpus Christi (A)

25-5-08 CORPUS CHRISTI (A)

Dt. 8, 2-3.14b-16a; Slm. 147; 1 Co. 10, 16-17; Jn. 6, 51-58




Queridos hermanos:
Quisiera en la Eucaristía de hoy explicaros algunos de los ritos que hacemos dentro de la Misa y su significado. Estamos tan acostumbrados a estar en Misa, a oír Misa, a celebrar la Misa, que quizás no sabemos o no nos preocupamos por profundizar en lo que hacemos. (Visto desde afuera y desde los ojos de una persona que nunca haya presenciado nada parecido, dirá que hay un lugar en donde aparece un hombre vestido de faldas, que habla casi todo sólo él, que la gente se levanta y se sienta, que algunos cantan, que algunos farfullan no sé qué y, al final, que el de las faldas come y bebe algo, él sólo, y que algunos de los que se sientan y se levantan también van a comer algo, pero beber, no beben).
La Eucaristía tiene cuatro partes fundamentales:
1) Ritos iniciales de la Misa
- Al comenzar, el sacerdote venera el altar con un beso; altar donde Cristo va ser sacrificado, altar que contiene reliquias de mártires y de los santos.
- En nombre de la Trinidad se comienza la Misa: “En el nombre del Padre...” (Con tres dedos y dos dedos
à Sta. Inés).
- El sacerdote saluda: “El Señor esté con vosotros”. Existe un diálogo con los fieles. El sacerdote en ese momento es Cristo y saluda a sus hermanos. El Sacerdote es también un fiel cristiano y a la vez hace presente a Cristo.
- Acto penitencial, reconocimiento de nuestro ser pecadores (perdón de los pecados veniales).
- Gloria, himno compuesto por los cristianos del siglo II. Tiene la estructura trinitaria.
- Oración colecta, se recogen en oración los sentimientos de la asamblea.
2) Liturgia de la Palabra
Con la Palabra se instruye al Pueblo: revela la salvación y hace presente al Señor. Y el Pueblo en diálogo acepta esta palabra (“Palabra de Dios”
à “Te alabamos, Señor”).
- Domingos y festivos. 1ª lectura del A.T., salmo responsorial, 2ª lectura N.T., evangelio. Importancia de leer bien, que se entienda, no leer rápido, preparar las lecturas: (“trazan sendas por el mar”, “tu mujer como parra fecunda”, “grito estentóreo”, “Espíritu Paráclito”).
- Homilía: instrucción del Pueblo y aplicación a su vida diaria. Ha de ser preparada y orada.
- Credo. Fórmula trinitaria. Creo en Dios, Padre todopodero­so (¿por qué no acaba con las guerras? y, sin embargo, Dios es todopode­roso) Credo no es recitar mecánicamente, es poner todo mi ser en ello. Creo en Jesús encarnado, nacido, muerto, resucitado para nuestra salvación. Creo en el E.S. Creo en la Iglesia (S. Cipriano "no puede tener a Dios por Padre, quien no tiene a la Iglesia como madre"). Creo en la comunión de los santos (vivos, difuntos [funerales, aniversa­rios, de otro modo no tiene sentido orar por ellos], los del cielo). Creo en la resurrección de los muertos.
- Oración de los fieles, donde se pide por nuestras necesi­dades, las de la Iglesia, las del mundo, no sólo por mis cosas. Senti­do de la catolicidad (universalidad).
3) Liturgia de la Eucaristía
- Colecta dineraria, signo de comunión y de amor mutuo. Para atender las necesidades de la propia comunidad.
- Ofertorio: Se presentan pan, vino, nuestras propias vidas y personas. El agua en el vino recuerda el agua que salió del costado de Cristo junto con la sangre.
- Prefacio: es alabanza al Señor y acción de gracias. Es nuestro deber y salvación darte gracias y glorificarte. Y termina con el Santo, canto de alabanza recogido de los labios entusias­tas de los israelitas en Jerusalén.
- Plegaria eucarística. Importancia de que el sacerdote lea despacio las oraciones, y no a las carreras o de modo rutinario. Hay varias plegarias eucarísticas. ¿Cuántas Misas habéis escu­chado? ¿Cuántas Misas habéis celebrado? Una. Sólo hay una Misa, la que Jesús hizo con los apóstoles el Jueves Santo, antes de sufrir la pasión. Cristo nos hace presentes en aquel momento, o se hace él presente junto con los apóstoles en nosotros. Cristo entregó su vida, su carne, su sangre… sólo una vez. No es teatro lo que hacemos nosotros de una cosa que sucedió hace casi 2000 años. Verdaderamente somos transporta­dos a aquel momento de un modo misterioso. Vamos a seguir el modelo de la 2ª plegaria para explicar su contenido:
* El es fuente de santidad, no nuestro esfuerzo.
* El E.S. por las manos del sacerdote acude.
* El sacerdote presta a Jesús los labios, la lengua, la garganta para las palabras de la consagración.
* "Tomad y comed", no "Tomad y ved como come el cura".
* Cuerpo entregado, despedazado por nosotros. Sangre derramada por nosotros para el perdón de los pecados.
* “Haced esto en memoria mía”. Acudir a la Eucaristía es mandato del Señor. Por eso, quien no quiere ir a Misa o la "pira", reniega de este deseo de Cristo, “pasa” de su Palabra, “pasa” de su Cuerpo que da vida, “pasa” de los demás cristianos.
* “Este es el Sacramento de nuestra fe”, algo incomprensible: Dios está realmente presente en un poco de pan y un poco de vino. “Ven, Señor Jesús”, es la respuesta del cristiano.
* Después se hacen algunas súplicas: que el E.S. una a los fieles, porque muchas veces hay gente que comulga al mismo Cristo, y no se traga. Eso es un sacrilegio.
* Se pide por toda la Iglesia, por los difuntos, se pide la intercesión de María, de los apóstoles, de los santos. Y se da la gran aclamación (doxología) final con estructura trinitaria (
“Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos”) y se termina con el “Amén”.
4) Ritos de la comunión. Para comulgar se preparan los fieles con varios ritos.

- Padre nuestro, la oración de Jesús.
- La paz que nos es ofrecida por Cristo y nosotros la com­partimos. Caso de Adolfo Suárez, al que se le negó la paz. ¿Dónde estamos? ¿Qué clase de fe y de cristianismo es el nuestro? Esto está recogido en el mandato de Jesús: "Si al presentar tu ofrenda sobre el altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda delante el altar y vete a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a presentar tu ofrenda" (cfr. Mt 5, 23-24).
- Fracción del pan. Así se llamaba antes la Misa (Hch. 2, 42). Reproduce el gesto de Jesús al partir el pan y repartirlo entre sus discípulos (Lc. 22, 19). Partir el pan y repartirlo, signo de amor y comunión.
- Invitación a la comunión. Este es el Cordero de Dios, y contestación del centurión romano: “Yo no soy digno...” Nunca seremos dignos, salvo que Cristo mismo nos cure.
- Comunión. Se comulga a Cristo entero, no simplemente un trozo, aunque sólo sea el cuerpo y no la sangre.
- Saludo final y bendición, también trinitaria.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece importantísima esta catequesis sobre la estructura de la Santa Misa. A mí me ha venido muy bien, conocer o recordar aspectos fundamentales de la Misa, que a veces me pasan desapercibidos.
Hace algún tiempo, me impresionó el término, de que cuando comulgamos somos "Sagrarios vivientes", llevando al Señor dentro de nosotros, y como dijo D. Andrés en algunas ocasiones, salimos de la iglesia después de comulgar a toda velocidad, sin darnos cuenta de que llevamos en esta " carrera ", al mismo Dios.
Es muy importante la actitud de reverencia, y sosiego de los fieles en la Misa, y también la de los Sacerdotes, porque a veces, unos y otros vamos apresurados. La Eucaristía es para mí, el momento sublime de mi encuentro con el Señor, pero reconozco que muchas veces también yo entro en la vorágine de la prisa, olvidándo que todo tiempo es un regalo de Dios, y me sonrojo al pensar en cómo le puedo llegar a escatimar unos minutos, para hacer esta o aquella gestión humana, que núnca tendrá la relevancia de esos instantes sustraidos al Señor.
Gracias D. Andrés por estas explicaciones que remueven mi conciencia, y que son un toque de atención necesario para las ovejas como yo, un tanto dispersas en muchas ocasiones.
Un abrazo para los hermanos del blog.

José Ramón dijo...

Desde mi punto de vista, el aspecto más importante de la homilía es el recuerdo de la NATURALEZA de la Consagración, cuando se nos recuerda que el Acto no es una simple repetición o recuerdo de la Última Cena, sino que es la misma CONSAGRACIÓN HECHA POR JESÚS LA QUE ESTAMOS PRESENCIANDO.-Nos arrodillamos, por ser indicación litúrgica, por veneración, pero, de verdad y sinceramente, ¿nos estamos dando cuenta de lo que SUCEDE EN EL ALTAR?.- José Ramón

Pepitina dijo...

Ante esta homilía, he ido recorriendo la Misa (a la que tengo la suerte de poder asistir a diario) desde el librito del Magnificat, que trae todas las lecturas y oraciones de cada día,(imagino que muchos lo conoceis) y ha sido un rato precioso de acción de gracias al Señor por la Eucaristía.
Me fijaré en algunas cosas en las que me he parado.
--el beso del sacerdote al altar: espiritualmente me uno a él, y oro esas palabras emotivas del Cantar.."que me bese el beso de Tu boca".
--el diálogo entre Cristo (sacerdote) y nosotros, esto nunca lo había considerado así, y sí que lo es. ¡qué bonito! En la misa he estado dialogando con el Señor...y en Ël con los hermanos.
--¡cuánto nos conoce el Señor,en lo mas profundo! sabe cuán débiles somos y al comienzo de la celebración nos invita a recibir su perdón; luego volverá a hacerlo en el Padre nuestro (perdona nuestras ofensas..) preparándonos para recibirle.
--Ante la alegría de su perdón surge la alabanza de mi alma.Y es cierto.
--y comienza la primera de las 3 oraciones que nos ofrece la misa, la colecta, que en esta fiesta pide el don de la Paz y la Unidad.
--continuamos nuestro diálogo con el Señor desde Su Palabra, que tan bien nos explica el P. Andrés desde la homilía ayudándonos a vivirla mejor y...
--hace alusión en la homilía al sentido de catolicidad (universalidad) que en nuestra iglesia yo no veo que vivamos como deberíamos. Recuerdo en mi andadura como voluntaria en las peregrinaciones a Lourdes, como si experimenté allí puntualmente esta universalidad de mi FE, y me dió una inmensa alegría; al sentirla entre tanto enfermo, la contagiábamos unos a otros,casi sin querer.
--el prefacio de esta fiesta del Corpus es precioso y merece la pena leerlo despacio, orarlo.
--sería bueno acercarnos al misterio del Jueves Santo, junto a Jesús y los apóstoles espiritualmente, para saborear aquella entrega, Su gran Amor, cada vez que acudamos a misa.
--Dices Pater que acudir a la Eucaristía es mandato del Señor;tantos dicen que es invento de la Iglesia, que Jesús no lo dijo. Aquí tenemos sus palabras: "haced esto..." y "tomad y comed".Será bueno recordarlo cuando escuchemos "fatadas".
--me consuela el recuerdo que va a tener de mi nuestra Madre la Iglesia cuando muera; mis hijos dejarán quizás de rezar por mi, Ella no. Es Madre.
--la fracción del Pan. Jesús se parte y entrega enseñándonos a hacer lo mismo nosotros con los demás.
La Eucaristía- Pan de Vida- es un Don. Nuestra Tarea ante este gran regalo, es entregarnos a los demás.
--¡¡Menudo rollo!!
Buena Fiesta del Corpus a todos.

Any dijo...

Que claro que has sido Andres en esta explicacion .. la cual es muy importante pues muchas veces uno se olvida de estos aspectos fundamentales de la Misa .. Me has hecho reir al explicarla al principio .. y me recordo a mi hijo Tomas en tu explicacion que cuando era niño decia ese señor con polleras que habla solo ¡¡¡ Muy bueno como lo has explicado ... y tu palabra como siempre llena del amor de Jesus .Cariños a todos y mi deseo que tengan una semana en paz.

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Hoy asistí a la procesión del Corpus Christi, en ella pude con comprobar con tristeza como son muy escasos los que inclinan la cabeza, y menos los que se arrodillan al paso de la Santa Custodia o Viático. No es el arzobispo y los canónigos los que pasan delante nuestro, con sus cacharros sino Jesucristo, el mismísimo Rey de reyes.

Observo fotografías antiguas de esta Fiesta y veo con admiración que todos los presentes se postran a su paso.

Que nuestra vergüenza sea olvidada ¿Acaso seremos capaces de entrar un día en el Cielo si es su voluntad y no arrodillarnos ante El Señor? Más vale Jesucristo que nuestros reparos.


José Manuel

Anónimo dijo...

Gracias Andrés por esta pequeña lección sobre La Eucaristía. Siempre disfruto en Misa y cuando rezo en ella procuro poner toda mi intención y atención en lo que digo. A partir de ahora soy más consciente del Misterio que allí celebramos.

Anónimo dijo...

Lo primero que quiero hacer, es dar gracias a Dios, por haber tenido "el gran detalle" de quedarse con nosotros para siempre. Saber que está vivo en el sagrario, aguardando nuestra visita; tendiendo sus brazos cuando nos ve aparecer, y quiere acojernos; y prestando atención a todo aquello que queramos decirle o contarle.
Andrés, me parece muy buena idea que nos expliques todo lo referente a la liturgia de la Eucaristía. Que nos quede claro lo que significa cada gesto, cada palabra, y cada movimiento que efectúa el sacerdote, en esos momentos Jesucristo, mientras celebra este sacramento de nuestra salvación.
Yo, por la gracia de Dios, suelo acudir diariamente a celebrar este gran acontecimiento, y sé muy bién a lo que voy; pero confieso que muchas veces caigo en la rutina, y no le doy la importancia que tiene.
Me gustó mucho que nos dijeras el sentido de ese diálogo que se establece, entre el sacerdote y los fieles. Me parece precioso; es una gran comunión entre el celebrante y el pueblo que "concelebra". Creo yo que no estamos allí cómo meros espectadores; nos unimos al presidente, y celebramos y participamos del sacrificio que sobre el altar, se ofrece al Padre. Que es ni mas ni menos, su propio Hijo, que muere y resucita, para abrirnos las puertas del cielo.
Me parece de suma importancia, poder meditar sobre todo lo que ocurre en la celebración eucarística, porque es francamente rica.
El recordarnos repetidas veces a ese Dios uno y trino, que es lo que confesamos en el credo, así cómo el perdón de nuestros pecados, las gracias que recibimos en la oración colecta, y poder presentarle al Señor todas nuestras necesidades, y las de toda la iglesia. Recordarnos que todos somos hermanos, que somos una comunidad, que tenemos que rogar unos por otros.
Creo que todo es importante, sin mencionar la parte central, porque creo que sobre esto nos hablarás el próximo día.
Gracias Andrés por todas estas esplicaciones, que nos aclaran muchas cosas, que al menos para mi, pasarían inadvertidas.
BENDITO SEA DIOS

María Cristina dijo...

Hace tiempo que no hago comentario a la homilía y después de haber escuchado la de este domingo del Corpus dejo parada alguna de mis actividades porque quiero participar en el blog motivada por esta preciosa homilía.

Andrés debo reconocer que leí la homilía y la verdad me quedé un poco indiferente y parada, pero cuando pude escucharla parece que me hubieras dado “Un abre bocas y... un abre corazón ante tanta belleza, profundidad, ternura y pedagogía que usas en ella.

Me encantó:
· El acento que haces en “La Santísima Trinidad”, no había profundizado yo que en tantos momentos hacemos referencia a Ella dentro de la Eucaristía.
· El saludo que el sacerdote da a los files y estos a él: “El Señor ESTE con vosotros” “Y con tú Espíritu.
· El significado de los gestos. Tus manos que recogen las gracias de Dios y con ellas nos las entregas a nosotros y a Él le entregas nuestra oración y nuestra vida.
· El momento del perdón no es para hacer la lista de mis pecados, sino para “Reconocerme pecadora y necesitada del perdón de Dios y de mis hermanos”
· La riqueza de la Palabra de Dios.
· La Eucaristía es una oración comunitaria que nos enriquece

Muchos detalles y matices nos ayudas a gustas; oro a Dios para que con estas motivaciones yo y todo el pueblo de Dios seamos más conscientes de vivir mejor la Eucaristía y nos distraigamos menos.

Gracias Andrés por todo lo que nos regalas. Un saludo para todos “los del blog y los de la comunidad de las once”.

Cristina

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés:

La importancia de entender las cosas y ver que nada es al azar, es algo que debemos de tener en cuenta. El análisis de las cosas y valorarlas con criterio es necesario si no deseamos convertirnos en lo que desea esta sociedad.

La Santa Misa no debe de ser menos, comprender todas las partes y porque se realizan, le dará una visión diferente y sabremos apreciarla más aún. Nos encontraremos en un trozo de Cielo en medio de este caos.

Gracias Don Andrés.


José Manuel