sábado, 26 de abril de 2008

Domingo VI de Pascua (A)

27-4-08 DOMINGO VI DE PASCUA (A)

Hch. 8, 5-8.14-17; Slm. 65; 1 Pe. 3, 15-18; Jn. 14, 15-21




Queridos hermanos:
- Si estáis atentos en estos días de Pascua y escucháis las lecturas que se hacen en la Misa, veréis que se resume todo en esto: 1) Jesús fue ajusticiado en la cruz; 2) Dios Padre lo ha resucitado y devuelto a la VIDA; y 3) los hombres y mujeres que han tenido la suerte de ver a Jesús resucitado, enseguida se vuelcan por todas partes para dar testimonio de ello, pues no quieren quedarse ellos solos con esta gran noticia, sino que la quieren compartir con los demás. Así, en la primera lectura de hoy se nos dice que
Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
También en estos días de Pascua un grupo de cristianos, los pertenecientes al Camino Neocatecumenal (Kikos), están saliendo por Oviedo para predicar simplemente que Cristo vive y que Cristo nos ama. ¿A ver quién de nosotros se atrevería a ir por las calles, por las casas (como los Testigos de Jehová) e ir predicando a Jesucristo VIVO y RESUCITADO? ¿A ver quién de nosotros se atreve a proclamar esto en nuestras propias casas, ante nuestros amigos y compañeros de trabajo o de estudio? Hay muchas clases de experiencias de lo que sucede en estos casos. Esta semana recibía un correo electrónico en el que me narraban la experiencia de una tarde de predicación. Dos personas fueron a la Residencia Sanitaria de Oviedo y sucedió esto:
Ayer salí de misión, fuimos a la Residencia para hablar con los enfermos. Te diré que me vine muy incómoda, mal a gusto y triste. Nunca me había sucedido antes, pues siempre que salí, pasara lo que pasara, yo regresaba con una gran alegría interior. No fue así ayer. Bien es verdad que no fue una experiencia agradable, ya que poca gente se mostraba interesada en el tema. Acaso esto podría parecer una humillación, pero esto, de verdad, creo que no me importó. Sí en cambio que me hizo daño y me dolió el palpar el gran rechazo que hay hacia Jesucristo. Parece que este nombre…, es cómo si les hablaras de un enemigo. A mi me da mucha pena ver a personas enfermas, con problemas serios, y que, ni aún en esa situación, no necesiten algo más y manifiesten este rechazo. ¡Andrés, que pena!, qué puede esperar esta gente y los que están con ellos, que en algún caso nos invitaron a irnos, porque en su opinión el paciente necesitaba descansar. Luego te queda la duda ó la seguridad de que no has sido un buen heraldo, y no has tenido el empuje suficiente para mostrarles el amor de Dios. Esto me ha servido para ver mi poca fe, ya que iba muy nerviosa, sin ninguna gana y sin saber cómo entrar mejor, pero lo más importante es que he conocido a personas que están sufriendo y necesitan ayuda, aunque ellos no sean conscientes; por eso, ya que ellos no quisieron que les hablásemos de Dios, yo le he hablado a Dios mucho de ellos. Y espero que me haya escuchado.
Andrés, estoy ya tan acostumbrada a moverme en un círculo, que más ó menos piensa como yo, que me asusta y mucho el comprobar la tremenda increencia que existe; además, es curioso, parecen peores los mayores, los que han crecido en un ambiente cristiano, y eso me parece aún más triste. Pues los que mejor nos ‘escucharon’ fueron dos chicos de cuarenta y tantos años. Y fue el padre de uno de ellos, el que nos invitó a marchar. ¡Que triste me parece todo esto!, y repito: no es por lo que piensen de mi; es por el rechazo a Jesucristo.”

- Este testimonio es muy duro, pero refleja perfectamente la realidad que se está viviendo en Asturias, en España, en Europa y en el mundo occidental: hay un rechazo explícito a Dios, a Jesucristo y, mucho más a todo lo que suene y huela a Iglesia (esto mismo sucede incluso entre los propios bautizados, ¿no es cierto?). Pero, ¿de qué nos extrañamos si esto mismo ya nos fue anunciado por Jesús el día antes de ser crucificado, según nos narra el evangelio de S. Juan, que hoy leemos? “El mundo no puede recibirlo (al Espíritu) porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.” Esta es la terrible realidad: para unos está clarísima la existencia de Dios, el perdón de Cristo, la necesidad de la Iglesia, pero para otros todo esto son quimeras, inventos del pasado y engaños. Estos últimos no pueden recibir el Espíritu de Dios, porque ni lo ven ni lo conocen.
En esta situación, ¿qué hemos de hacer, qué nos pide Cristo que hagamos? Se nos dice a través de la 2ª lectura de hoy: Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia.” Cristo Jesús nunca impone su presencia, su perdón y su divinidad. El la ofrece, la regala, la presenta y los hombres, cada hombre en particular decide si la acoge o no, si la acepta o no. Así lo hizo Jesús a la Samaritana, que lo aceptó. Así Jesús con Mateo, que lo aceptó. Así hizo Jesús con Nicodemo, con el centurión romano, con Pedro, con los Magos de Oriente y con tanta y tanta gente, que lo aceptaron. Pero del mismo modo lo hizo Jesús con el joven rico, que lo rechazó. Así lo hizo Jesús con Judas, que lo rechazó. Así lo hizo Jesús con lo gerasenos (los dueños de los cerdos que se tiraron por el acantilado), con los fariseos, con los saduceos, con los de aquel pueblo que no acogieron a Jesús ni a sus discípulos, y Juan y Santiago querían enviarles rayos del cielo, con el rey Herodes…, que lo rechazaron.
También nosotros debemos proponer, ofrecer la verdad salvadora y que da paz, perdón y felicidad a los hombres. Debemos explicar en lo que creemos, lo que vivimos, lo que amamos, lo que esperamos… sabiendo que unos lo aceptarán, otros lo rechazarán, y otros lo ignorarán. Cristo Jesús nos pide a nosotros sembrar. A Dios le corresponde que la semilla prenda, germine, crezca, dé fruto y sea cosechada. ¿Qué sabemos nosotros de lo que fue y será de la semilla plantada por esta persona del Camino Neocatecumenal mediante su predicación, luego mediante su oración y finalmente con su sufrimiento por la cerrazón de los hombres ante el Salvador del mundo?

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Me parece que además de no interesar Jesucristo, da la sensación de que avergüenza a los padres o familiares, que allí se hable del Señor.

El paciente descansa, por favor no le molesten. Y el único mensaje de esperanza, la posibilidad de convertirse a la fe o de escuchar por boca de otro, lo que nos puedan contar de Dios, es cerrada con rotundidad. Interesan más la conversación tediosa y aburrida, que no comprometen en nada.

Un familiar está grave en el hospital, pasa un sacerdote y de forma discreta ofrece sus servicios, la gente no entiende porque saluda sin más; solo lo hace porque a lo mejor sería echado de la habitación como si de un apestado se tratase. El sacerdote espera un signo amigo, que le haga pasar. En voz baja le dicen, no moleste al efermo "¿No ve que se está muriendo?" o "No le confiese no vaya a ser que piense que su vida corre peligro".

En juego la eternidad de un ser querido y se rechaza toda religiosidad que le pueda salvar o alegrar la velada.

Que difícil se lo pone el hombre a Dios, que nadie hable de El y su Santo Hijo, Señor y Salvador nuestro.


José Manuel

Anónimo dijo...

Andrés: Era previsible la reacción de los enfermos visitados por los "kikos".- Cuando se habla de enfermedades, de la muerte de algún amigo próximo en la edad, etc. la reacción es negativa.- " No hables de eso".- Ni siquiera los sacerdotes hablan mucho de la muerte, ni de los Novísimos ( excepciones aparte ).-No nos gusta enfrentarnos con la cruda realidad de la muerte, porque tampoco pensamos en la Resurrección.

Anónimo dijo...

El testimonio que hoy nos relata D. Andrés sobre esa persona perteneciente al movimiento neocatecumenal, no me extraña nada.
Si nos situamos en el contexto actual de nuestra sociedad, nos encontramos con factores que hace unos años no existían, entre ellos la proliferación de sectas, y la peligrosidad ciudadana, por ejemplo.
Yo presencié muy recientemente en un pueblo de la montaña asturiana, como unas personas, que no profesaban nuestra fe católica, hacían proselitismo de la suya por todas las casas, incluida la mía. Hubo un rechazo general, en primer lugar porque existía una gran desconfianza, eran" desconocidos " que se te metían en casa, y en segundo lugar, porque la próxima llegada del Cristo que anunciaban, era muy confusa, muy catastrofista, en definitiva tenían " pinta " de pertenecer a alguna secta.
Como parece ser que nuestra Diócesis, tiene la intención de enviar a jóvenes a anunciar el Evangelio de Jesús por las casas, y pueblos, sería muy conveniente que no lo hicieran de forma aleatoria, y que tanto los Párrocos, como los medios de comunicación, informaran a las personas de estas visitas programadas por la Iglesia, para que el rechazo no se produzca, entre otros motivos, por los dos aspectos antes comentados, porque lo de " id y anunciad el Evangelio ..., puede convertirse en una auténtica cruzada para los voluntarios, con muchos portazos. Los tiempos han cambiado y nos movemos en un mundo convulso y peligroso para la integridad personal, así que yo apuesto por preparar el camino, por la información previa, para evitar desplantes.
La visita a hospitales " en frio ", sin información previa, es más de lo mismo, con el agravante, de que las familias, en muchas ocasiones viven en una fuerte tensión emocional, y sin quererlo, aislan al paciente, como lo hacen con ellos mismos, el solo hecho de nombrar el tipo de enfermedad, o la posibilidad de muerte, desasosiega y no se considera positivo para nadie, yo lo he vivido. Otra cosa, es la visita del Sacerdote al enfermo, llevando el mensaje esperanzador de Jesús, hablando de la enfermedad del paciente con su familia, haciendo " maniobras de aproximación ", con tiento, porque hay que buscar vías para llegar al corazón de los hombres, la palabra justa, en el momento justo, es la que realmente se queda en nosotros.Pienso que " evangelizar "
pacientes de alto riesgo, es una tarea muy difícil, que tiene que ser muy laboriosa, de lo contrario, surgirá el rechazo y la frustración del voluntario, que restanto tiempo a su vida personal,demostrando una gran generosidad en ello, no consigue culminar su objetivo, no obstante, dónde los hombres no pueden llegar, llega Dios, y eso nos debe bastar a todos.
Gracias D. Andrés, por abrir mucho más la ventana de mi mente, para que pueda ver el horizonte un poco mejor cada día.
Mi admiración por los voluntarios que están en misión en nuestra Diócesis, y el deseo de que sean presentados y ayudados por toda la Iglesia, para que su camino no sea en solitario, a merced del rechazo social por la ignoracía, o la desconfianza.
Un abrazo para los hermanos del blog.

Any dijo...

Buenos dias hermanos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ que hermoso la homilia de hoy como siempre Andres ¡¡que claro eres ¡¡¡ es una relaidad que muchas veces al hablar de Jesus.. nos rechazan ,no solamente gente de afuera sino la familia .. casualmente uno de mis hijos al oirme hablar muchas veces me mira como diciendo "pamplinas " pero no me importa .. y saben que trato de hacer amigos .. cuando las puertas y los corazones se cierran a escuchar y sentir la palabra de Jesus .. no decaigo trato de enseñar a Jesus atraves del ejemplo ... y muchas veces en ese momento he ayudado a otro a encontrarse con Jesus.... No es facil que decir .. pero bien vale la pena
Que tengan una semana llena de paz ... gracias por estar en mi vida ¡¡¡¡¡¡

Pepitina dijo...

El testimonio de uno de los anónimos sobre la gran "desconfianza"
que existe en nuestra sociedad y que ciertamente tiene su razón de ser, no quita el mérito que tiene este testimonio. No sé si el respaldo de la parroquia ó la Iglesia, cambiaría la actitud de los destinatarios del mensaje, pero lo que si tenemos por cierto todos es que -Hemos de estar prontos para dar razón de nuestra esperanza a todo el que nos lo pidiere- (¿y si no lo piden?), pero me viene a la memoria aquellas palabras..hemos de anunciarLe "a tiempo y a destiempo" y me quedo con estas últimas, a pesar del rechazo. Esta persona SEMBRÓ,es lo que creyó que debía de hacer, y Dios hará el resto. Además los frutos de su predicación han sido preciosos: su humildad al reconocer su falta de fe, su oración por los enfermos y por quienes le rechazaron, su dolor por el rechazo a Cristo y a la Iglesia,...esa semilla dará fruto. Algún día quizás los amigos de este Blog lo veremos aunque no sea en este mundo y nos llevaremos una gran alegría,como la de la ciudad de Samaría.
Y si no nos gusta este método, que era el de las primeras comunidades,¿qué se nos ocurre? porque HEMOS DE DAR RAZONES DE NUESTRA ESPERANZA, y no precisamente en las sacristías y en nuestro ámbito privado. Pidamos al Señor esa alegría -fruto del Espíritu Santo- que tenían los apóstoles cuando vivían el rechazo,la carcel y los azotes..porque tal como está nuestra sociedad, vamos a vivir mucho de esto y es importante hacerlo desde el gozo compartido de saber que estamos haciendo lo que debemos: Dar razones de nuestra Esperanza.
Pido para todo este querido Blog, el saber anunciaLe con la Alegría que la grandeza del mensaje se merece: ¡¡Aleluya!! Ha resucitado el Señor, yo lo he visto.
Un abrazo a todos

Anónimo dijo...

El amor de Cristo nos apremia. Es decir la situación que estamos viviendo, nos invita claramente a dar razón de nuestra fé; y tratar de que ese amor de Cristo que a nosotros tanto nos consuela, puedan conocerlo los demás, aunque sea un poco de pasada (de momento) luego si se despierta cierto interés, se podrá ir profundizando poco a poco.
Si a mi me ayuda y alegra tanto el saber que cuento con un Padre, que me quiere tal y cómo soy, que me cuida, que siempre está cercano, y aún más en los momentos difíciles, creo que mi obligación, es tratar de compartir esto con los demás, y más aún con aquellos que no tienen ningún tipo de esperanza. Cristo resucitó para todos.
¿Que te rechazan? eso no importa, lo triste es que rechacen a Jesucristo.
Porque conozco un poco este tema de los Kikos,puedo decir, que cuando van a un lugar de estos, no van a molestar a enfermos terminales, ni se les habla de muerte; Tratas de acercarte a ellos interesándote por su salud, hablarles del amor de Dios, y que Jesús está VIVO, y está cercano, no ausente de nuestros problemas.
Van enviados por un sacerdote, por la iglesia. Eso sí, saben a lo que se esponen. Más esto no lo hacen para adquirir laureles, si nó porque es el mandato de Jesús.
Los apóstoles predicaban en cualquier lugar, y nadie les preparaba el camino. Es verdad que los tiempos han cambiado, pero la palabra de Dios, sigue siendo la misma.
Vuestros pensamientos no son mis pensamientos, ni mis caminos son vuestros caminos. Por eso yo creo que El Señor, quizás cómo Él quiera, haga fructificar la semilla.
Yo alguna vez me he fijado que nacen plantas en medio de un pedregal, aunque parezca imposible. Para Dios todo es posible. .
Bueno sería que todos rezáramos un poquito por toda esta gente que parece no quiere conocer La Buena Noticia.
Todos dependemos unos de otros a todos los niveles, y si unos hemos recibido la gracia de poder conocer todo esto, de alguna manera hemos de hacer que los demás se beneficien de ello. Aunque sea a través de la oración
BENDITO SEA DIOS

José Luis dijo...

Me parece muy oportuno hablar de la experiencia que hoy nos habla D. Andrés, que es simplemente dar testimonio de nuestra fe, y que se nos puede presentar en el momento menos pensado, tal como me ocurrió a mi el pasado sábado en Salas, estando con unos amigos en el bar. Me hablaban de Lolina, una mujer que lleva varios años visitando Lourdes con los enfermos de la Diócesis de Oviedo, una mujer muy humilde pero "que da gusto hablar con ella", y que les habla de mi y de sus experiencias en Lourdes. Y me decían si yo había visto algún milagro allí. Les dije que no milagros fisicos pero si ver a las personas cambiadas, llenas de alegría, felices, y que los días en Lourdes son los mejores de todo el año. Me decían que era muy difícil tener fe, que teniamos tantas dudas, etc., con lo que estaba de acuerdo con ellos, pero que el primer paso era "probar" en confiar en ese Dios de Jesucristo, y les conté algunas de mis experiencias con sus resultados, como la paz, el equilibrio, la seguridad, etc, con lo que se ve que es un Dios vivo, presente entre nosotros, que nos atiende y nos escucha. Y que en los momentos de duda, como buen agradecido, me acuerdo de los momentos en que me sacó de apuros. Entonces uno me decía, si, si, si yo no he dejado de creer, otro veía el maravilloso orden del universo, del cuerpo humano,..., las opiniones de los científicos con respecto a la fe...., con lo que veo que esas conversaciones no dejan a nadie desinteresados, y es semilla que queda plantada. Como dice la segunda lectura del domingo: "Estad siempre prontos paea dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere". Con toda naturalidad y respeto. Estas experiencias unas salen bien y otras menos bien, pero el cristiano siempre se queda contento de dar la cara por Jesucristo.
Saludos. José Luis

Anónimo dijo...

¿Por qué no fijarnos en la frase: “Estoy tan acostumbrada a moverme en un círculo que piensa como yo….”? ¿No será ese nuestro problema? Me muevo en un mundo donde nadie piensa como yo y en el mejor de los casos les resulta un tema indiferente. Debemos preguntarnos porque se nos ve tan fuera de la realidad de hoy. Confieso que en ocasiones, cuando escucho algún comentario o declaración- lejos de los escabrosos y frívolos-pienso:-Como se nota que obispos y curas viven en un gueto donde todos piensan como ellos.

Pepitina dijo...

"Como se nota que obispos y curas viven en un gueto donde todos piensan como ellos." No sé si darte la razón querido anónimo...¡¡Ojalá nuestro amado Clero pensase igual, al menos en aquello que resulta esencial para la Fe, como es formar al Pueblo de Dios viviendo la Unidad y Coherencia - no lo que cada uno individualmente piensa y hace!!¡¡cuánto nos desorientan a los feligreses en ocasiones!! ¡¡cuánto se contradicen en normas, maneras ó bien obediencia a sus superiores!!qué poco prudentes en tantas declaraciones públicas y lo peor de todo, ante personas creyentes pero con poco formación!
Tras estas palabras ante tu comentario, quiero dejar en el Blog la necesidad de orar por la Iglesia y todos sus miembros, Clero y Seglares..y pedir ese Espíritu Santo que tanto necesitamos como Don de Sabiduría y Fortaleza, para nuestra Iglesia de Asturias.
un abrazo a todos