viernes, 11 de abril de 2008

Domingo IV de Pascua (A)

13-4-08 DOMINGO IV DE PASCUA (A)

Hch. 2, 14a.36-41; Slm. 23; 1 Pe. 2, 20b-25; Jn. 10, 1-10





Queridos hermanos:
Celebramos hoy el domingo del buen Pastor. En otros años os he dicho que Jesús es el buen Pastor y el verdadero modelo de todos los pastores en la Iglesia. Comúnmente se entiende por pastores a los obispos, sacerdotes y diáconos. En esta ocasión, sin embargo, quisiera hablaros, no de los pastores, sino de los fieles. Me vino la idea de predicar sobre los fieles en un día como hoy, porque en estos últimos tiempos me han contado diversos casos en que algunos pastores no hemos defendido o cuidado convenientemente a los fieles a nosotros encomendados. Dice Jesús en el evangelio de hoy
“que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.” En ocasiones, los que hemos sido puestos por Dios como pastores para cuidar y defender los fieles nos hemos comportado con ellos como “ladrones y bandidos”. Por eso, los fieles han huido y huyen de nosotros, porque no conocen nuestra voz, que no se parece demasiado a la voz de Jesús, el buen Pastor.
La Iglesia reconoce en documentos doctrinales y conciliares, y en verdaderas normas jurídico-canónicas que todos los fieles, por el hecho de recibir el sacramento del Bautismo, poseemos el sacerdocio real y común (LG. 10-11). Dentro de los fieles existe un grupo de ellos que han sido consagrados con el sacerdocio ministerial (LG. 10). Ministerial quiere decir de servicio, o sea, que los sacerdotes ministeriales estamos para servir, según las palabras del mismo Señor: “el que quiera ser importante entre vosotros, sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero, sea vuestro esclavo. De la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos” (Mt. 20, 26-28).
Los fieles son sujetos de derechos y de deberes dentro de la Iglesia. No son derechos ni deberes que pueden serles reconocidos o no, exigidos o no, dependiendo de un cura u otro, de un obispo u otro. Los fieles, por el mero hecho de haber recibido el Bautismo, tienen tales derechos y obligaciones. Vamos a ver detalladamente algunos de estos a continuación:
- Existe una verdadera igualdad en la Iglesia en razón del Bautismo que todos hemos recibido (LG. 32). Por ello, nadie es más que nadie, ni nadie es menos que nadie en la Iglesia. Cuando en una parroquia hay un problema o discusión y el cura lo zanja con un “aquí mando yo”, estas palabras están totalmente fuera de lugar y el sacerdote está conculcando el derecho de igualdad entre todos los fieles.
- Todos y cada uno de nosotros, desde los dones y carismas que Dios nos ha dado, tenemos el derecho y el deber de esforzarnos en expandir y propagar el evangelio de salvación para todos los hombres (LG. 17.30.33). No es tarea sólo de los obispos o de los sacerdotes. En estos días D. Carlos ha anunciado su intención de iniciar una Misión Joven. ¿En qué consiste esto? Pues en que los jóvenes católicos de Asturias salgan a la calle y vayan por las ciudades, pueblos y casas de la Archidiócesis anunciando el Evangelio de Jesucristo. D. Carlos quiere que los jóvenes evangelicen a los jóvenes, pero también a los mayores y a los niños, del mismo modo que S. Juan, el discípulo amado de Jesús y siendo el joven de los apóstoles, evangelizó por allí por donde estuvo.
- Todos los fieles tienen el derecho y el deber de exponer, dentro de su conocimiento y competencia, su parecer y opinión sobre los asuntos de la Iglesia (LG. 37). ¿Y esto por qué? Pues 1) porque la Iglesia es responsabilidad tanto de unos (pastores) como de otros (seglares), es responsabilidad de todos los bautizados, y 2) porque Dios da su Sabiduría a los sacerdotes, pero también a los seglares. ¿No recordáis a Sta. Catalina de Siena? Ella, una mujer y, además, seglar, recibió de Dios unas gracias extraordinarias y Papas, Cardenales, obispos, sacerdotes, seglares, reyes, duques y la gente más humilde le pedían consejo. Si podéis leer algo de esta santa, hacedlo.
- Todos los fieles tienen el derecho de vivir su fe desde la espiritualidad propia que les ha sido regalada por Dios, siempre que sea conforme con la doctrina de la Iglesia. Dentro de ésta existen muchas clases de espiritualidades y todas válidas: la espiritualidad de la Acción Católica, de la Renovación Carismática, de S. Ignacio de Loyola, de los carmelitas (Sta. Teresa de Jesús, S. Juan de la Cruz, Sta. Teresita del Niño Jesús), de S. Francisco de Asís, de Sto. Domingo, del Hno. Rafael, del Opus Dei, del Camino Neocatecumenal… Nadie puede imponer una espiritualidad a otro, o impedir que cada uno viva según la espiritualidad que Dios mismo le ha regalado. Si Dios regaló a un fiel la espiritualidad del Opus Dei (o de los Kikos, o de los franciscanos, o…), ¿quién es el cura para impedirlo? Otra cosa es que el párroco coordine en su parroquia las distintas sensibilidades espirituales que existan. Os cuento un chiste sobre el Espíritu Santo, que ilumina esto: una vez hubo una señora que fue al párroco y le pidió una novena sobre el Espíritu Santo, pues le tenía mucha devoción. Y el cura le contestó: “¡Señora, rece a S. Antonio como todo el mundo y déjese de devociones raras!” Es un chiste, pero en ocasiones se acerca a la realidad de un querer dominar la fe de la gente y las manifestaciones de esta fe. Para ir hacia Dios hay muchos caminos, y no sólo los que al cura se le ocurren o los que al sacerdote le valen. Dios es mucho más grande que cada uno de nosotros.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Cierto es que el Espíritu suscita siglo a siglo, nuevos caminos de espiritualidad acordes con los tiempos. Sólo hay que leer la historia de salvación hasta hoy. Y son Gracia a respetar.
Me preocupa también cómo creemos que nuestra espiritualidad es la “única” fiel al Evangelio y denostamos a otros cristianos mirándoles con soberbia o lástima. También para ellos es Pentecostés. El Espíritu no hace acepción de personas. A ellos Dios no les tiene abandonados.
Quizás los ruidos que nos rodean no permitan que oigamos nítidamente al Señor. Entre todos, unidos y dialogando, podremos aunar lo escuchado y llegar al mensaje exacto. Eso implica “bajarnos del burro” y dejarnos instruir por Ananías, por los Carismáticos, por las comunidades de base, por el cura de turno, o por la señora que reza el Rosario en primera fila o frega en una semana 4 veces el suelo del templo.

Me pregunto muchas veces qué pensará el Señor de nuestros comentarios, actitudes ante “otras espiritualidades”. Más de una vez les hemos sentido ajenos, extraños, como si no fuésemos todos hijos de la Iglesia. Imagino que será parecido a aquel padre que ve a sus hijos discutir, enfadarse y acabar no hablándose por política, fútbol, herencias, visitas….Un padre que sabe bien lo mucho y esencial que les une y cómo todo eso no merece un minuto de tiempo.
Cómo es el obispo, si el Sínodo procede o no, si los kikos son cerrados, si la Iglesia se identifica con el poder, si tal cura es así o asá, es irrelevante ante la Buena Noticia de la Resurrección, ante la acogida incondicional del Padre, ante la tarea ingente del Reino, ante la grandeza de vivir y morir como hijos de la Iglesia. Esos diálogos no caben en lo ocupados y preocupados. El ocio es la madre de todos los vicios.
Es mucho más lo que nos une que lo nos separa. Que el Señor nos descubra el Misterio de la Comunión.

Anónimo dijo...

Como es la fiesta del Buen Pastor,pues agradecerte todo lo que te molestas por las ovejas sin distinguir que unas sean blancas y otras pues más bien tiremos a negras.
Que pases un buen dia.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Me encanta el aprisco de las 11 en la Catedral, siempre estamos seguros, y muy bien alimentados por la Palabra y la Eucaristía. Soy una oveja afortunada por tener un Pastor como D. Andrés, que cuida con esmero su rebaño.

Siento profunda pena cuando escucho la actuación equivocada de algún Sacerdote, porque su repercusión tiene efecto multiplicador, empañando cualquier trabajo o acción constructiva previa. Es cierto, que la actuación de un Sacerdote confundido, repercute de forma diferente en nuestra sociedad ( feligresía desorientada, prensa inmisericorde ). Es toda la Iglesia la que recibe el impacto de su acción, y se resiente, pero además, deja el aprisco abierto a merced de los lobos, para que entren en el rebaño y lo destrocen.
Oremos por los Sacerdotes equivocados, así como por todos nosotros, porque nadie está en posesión de la verdad absoluta, salvo el Señor, el resto tenemos que caminar con nuestras debilidades, y todos somos seres humanos, sujetos al error. Creo que la humildad podría curar muchas heridas y desatinos en todo el mundo.
Personalmente respeto otras opciones espirituales, incluso aquellas que no están dentro de nuestra Iglesia, cuando transmiten paz, amor y respeto hacia un Dios creador. Perdemos mucho tiempo en hacer juicios de valor sobre los demás, y en disquisiciones que ni siquiera deberían de concernirnos, cada uno puede vivir su espiritualidad de forma diferente y no por ello, ser mejor o peor que yo.
Es verdad que puede fallar alguna vez el Pastor, pero en todo redil también hay ovejas, capaces de sacar de quicio, no solo al Pastor, sino al resto del rebaño.

Encomendemos a todos los Sacerdotes, para que el Señor les ilumine siempre a lo largo de su vida y puedan guardar y guiar bien a Su rebaño.

Gracias D. Andrés por esta Homilía para reflexionar sobre la difícil tarea, de Pastorear el rebaño del Señor, y por darnos la oportunidad de tener sus escritos y su palabra a nuestro alcance constantemente.

Un abrazo para los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Muchas gracias tengo hoy que darle al Señor, por poner en mi camino, a un pastor tan abnegado y dedicado en cuerpo y alma, a cuidar de sus ovejas.
Bien es cierto que yo me encontraba errante, sin saber bien hacia dónde me dirigía; el Señor se compadeció de mí, y me puso frente a una persona que enseguida comprendió lo perdida que estaba, y puso gran interés en ayudarme a encontrar el camino.
Comprendió que estaba herida, lastimada, y con gran delicadeza fué limpiando mis heridas, las vendó, y con cariño me puso sobre sus hombros; ya que comprendió que en aquel momento yo no tenía las fuerzas necesarias para caminar.
Me condujo hacia esos prados de fresca hierba, y me llevó hacia las "aguas de la vida" para que se reparasen mis fuerzas.
Por eso ahora "aunque camine por valle oscuro, nada temo" porque él va conmigo
Es cierto que este pastor cuida de un numeroso rebaño, pero no es menos cierto que tan entregado está a su cuidado, que conoce perfectamente a cada una de sus ovejas, llamándolas por su nombre. A mí al menos que gran alivio me produce el escucharle, y oir mi nombre en sus labios. Me ayuda a sentirme segura, y tener siempre muy claro el camino que he de seguir. Para que los lobos no me pillen ni puedan hacerme daño. Ahí está él para defenderme.
Hazme saber siempre "dónde apacientas el rebaño, para que yo no ande vagabunda detrás de otros compañeros"
Hoy sólo puedo decirte GRACIAS DE TODO CORAZON, gracias Andrés por tantas y tantas cosas, pero sobre todo por haberme mostrado el rostro de Cristo, no sólo de palabra, más bién viviendo el evangelio; creo que es la mejor manera de hacerlo.
Gracias, gracias de nuevo. Que tengas un muy feliz día.

José Luis dijo...

Doy muchas gracias a Dios por la claridad con que nos ha hablado hoy, por medio de D. Andrés. Es muy importante saber que todos, curas y seglares, formamos la Iglesia de Cristo, y que juntos hemos de predicar su evangelio, viviendo nuestra propia espiritualidad como regalo de Dios. Creo que es muy importante la buena relación entre el párroco y los seglares para colaborar en conseguir los fines, que no son otros que evangelizar haciendo la voluntad del Padre. Sobran por tanto los curas y seglares que se quieran imponer con sus razones.
Me parece muy enriquecedora la labor que piensa llevar a cabo D. Carlos con los jovenes, visitando los hogares para llevar la palabra del Señor. Es una experiencia que he tenido con las Comunidades Neocatecumenales, imborrable por la alegría que produce, y a la que no solemos estar acostumbrados los seglares, por haber sido una labor de los curas, cuando es UNA OBLIGACION de todos.
Ánimo a todos, que el Señor está con nosotros, y es buen pagador, con el "ciento por uno".

Any dijo...

Esto que ha dicho l Padre me ha traido a la memoria una experiencia no muy grata por cierto .. En el año 1981 murio mi madre por una sirrosis producida por el alcohol ¡ enfermedad que ella sufria y toda la familia por verla .. al fallecer yo no tenia consuleo y me acerque a un sacerdote de la Parroquia pues necesitaba comprender y me dijo estas palabras " Tu madre murio en pecado ..... sualam no descansara ¡. me levante y me fui llorando desconsalada.... eso hizo que me alejara de la Iglesia ( pero no de Dios ) el dolor que me causo fue tan hondo que comence a leer La Biblia ,.. pues yo me decia el Jesus que me enseñaron las monjas no era cruel ... etc y asi fui comprendiendo que Los sacerdotes son hombres como nosotros y como tales se pueden equivocar y lo mismo pecar.Es verdad que la actuacion o la palabra mal dicha de ese sacerdote puedo haberme alejado para siempe .. pero creo que Jesus intercedio para que yo que en ese momento era jovencita ,tenia 24 años , pudiera comprenderlo ,perdonarlo y no alejarme de la Iglesia-
Hoy tengo que dar gracias a muchos sacerdotes que he encontrado en el camino y me han llenado con su ternura ,comprension y me siento afortunada de formar desde la distancia parte de este blog donde tenemos un pastor que nos llena el alma , con su sabiduria,su amor y humildad ¡¡ Gracias Padre Andres

Anónimo dijo...

Me alegro que hayas tocado el tema del "rebaño" en este día del Buen Pastor.
Como muy bien dices, todos los bautizados somos la iglesia, y somos sacerdotes, profetas y reyes. Así cómo es bién cierto, que el Espíritu Santo, suscita un enorme abanico de carismas, para que en la iglesia, puedan todos los bautizados encontrar el lugar idóneo para vivir su fé. Así surgen los diversos grupos y movimientos; Opus Dei, Renovación carismática, Ación católica, Comunidades neocatecumenales, y un largo ecétera. Ninguno en mejor que el otro, y todos son necesarios. Más yo observo con tristeza, que en lugar de ser hermanos e hijos del mismo PADRE, muchas veces parecemos enemigos que militamos en bandos opuestos.
Parece ser que cada grupo quiera imponer su espiritualidad, o forma de vivir la fé, incluso nos permitimos el lujo de mirar desde arriba a los demás.
Y yo me pregunto: ¿Acaso no seguimos todos al mismo Señor?.¿Nos olvidamos acaso de que todos somos el mismo cuerpo de la iglesia? Sí, un cuerpo con muchos y diferentes miembros, todos necesarios y que se complementan perfectamente. No sobra un ojo, ni un pié, ni una oreja etc.etc. todo está perfectamente sincronizado, y obedece a la cabeza, al cerebro que es el que manda.
Este cuerpo que es la iglesia, tiene por cabeza a Cristo Jesús, Señor nuestro, y sólo a Él debemos obedecer y realizar la misión que encomienda a cada miembro.
Es cierto ,como tú también decías, que el pastor es el encargado de coordinar todo esto, incluso me atrevería a decir, que él si conoce bién a sus ovejas, pueda discernir, en que lugar o grupo puede desempeñar mejor su misión, y madurar en la fe.
Pero nosotros, lo laicos ó seglares, creo que hemos de ser conscientes de que la unión hace la fuerza; por tanto, en estos tiempos que vivimos difíciles, y en todo tiempo, debemos trabajar todos unidos como una piña, cómo la gran familia que somos, y con todo nuestor empeño de que lo que Jesús nos mandó, se lleve a cabo. Anunciar el evangelio a todos los hombres.
Yo queridos hermanos me atrevería a sugerir, que recemos mucho, y le pidamos esto a nuestro Señor, así cómo que podamos amarnos. "Os doy un mandamiento nuevo, que os ameis los unos a los otros cómo yo os he amado" "En esto conocerán que sois mis discípulos, si os AMAIS los unos a los otros"
¿Como debemos amarnos? Como yo os he amado, nos dice Jesús; ¿cómo nos ha amado Él? dando su vida por amor.
"Yo no he venido a ser servido, si nó a servir" Esta es la mejor forma de dar la vida por los demás. Ponernos a su sevicio. Dar, y no esperar siempre que nos den.
Cómo siempre, muchas gracias, Andrés.
BENDITO SEA DIOS

Violeta dijo...

Al leer la Homilía no puede menos de hacer un sencillo y breve comentario:
Primero el darte las gracias por esa autocrítica tan exhaustiva…, realmente de algunos pastores se huye…; pero no de todos, gracias a Dios.
Yo siempre doy gracias a Dios de haber puesto en mi camino “pastores”, que me comprendieron, me ayudaron, me guiaron, me otorgaron el perdón, ( por el poder que la Iglesia les confirió), me fueron guiando y me van guiando con mucho cariño, comprensión compasión y paciencia… He recibido y recibo mucha gracia a través de ellos, que me ayuda a ser fiel a Dios, a los hermanos, y a vivir con ilusión mi vocación religiosa.
Ruego por todos los sacerdotes para que sepan ejercer su ministerio, al estilo de Jesús que nunca condenó, ni discriminó y que siempre buscó a los que la sociedad excluía…
Dios quiera que esa iniciativa de Dº Carlos se haga realidad en nuestra Diócesis, sería una auténtica “primavera” para la Iglesia. Y se cumpliría un gran deseo e ilusión de muchos cristianos. Si se llevara a cabo, se renovarían por completo nuestras comunidades parroquiales…(Si los jóvenes supiesen lo importantes y necesarios que son…, no lo dudarían ni un momento) Vamos a pedírselo con insistencia al Espíritu Santo, que es dador de vida. (Sin excluir a ningún santo)
Me encanta que nombres a Sta. Catalina de Siena, terciaria dominica… ¡Qué mujer y santa tan grande…!
Te doy las gracias por tu gran respeto a las personas que participan y practican distintas devociones, en distintas comunidades. Eso es lo que deberíamos hacer todos y todas. Gracias.
“ Suerte que Dios es más grande que cada uno de nosotros”. Es un buen final para meditar.
Un saludo cariñoso para ti y para los lectores visitantes del Blog.

María Cristina dijo...

Al inicio de la homilía nos citas el texto del Evangelio “El que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, es un ladrón y bandido...” En la Eucaristía que participé el domingo me pidieron que leyera esta reflexión sobre “La puerta” la que me motivó y ayudó a orar y la que quiero compartir con todos:

La puerta es apertura a la vida,
A la plenitud, es seguridad y acogida,
Defensa ante el peligro,
Posibilidad y libertad de entrar y salir.
Auténtica bienvenida a la casa del Padre.

La puerta está formada por varias tablas:
La paciencia, la fortaleza, la generosidad, el servicio,
La ternura y la misericordia.

La puerta también es cierre
A toda opresión, esclavitud y muerte.

Para entrar por esa puerta hay que adaptarse
A las medidas de Jesús, tener sus mismos pensamientos
Y sus mismos sentimientos,
Vivir según su estilo, asumir su Espíritu.
Como Jesús, debemos ser la puerta
Por la que entren las personas
A la justicia, la alegría, el amor y la Paz.

Mi súplica Señor esta semana es para que todos los que participamos del blog y de la Eucaristía en la catedral seamos esa puerta ABIERTA donde siempre pueda entrar Tú a transformarnos, a depositar tu misericordia tú perdón y tú amor. Déjanos SER PUERTA ABIERTA para las personas que viven con nosotros con las que debemos vivir más profundamente la fraternidad.

Gracias Andrés por invitarnos a ESTAR SIEMPRE ABIERTOS para respetar las distintas espiritualidades que hay en la iglesia y para perdonar y orar por los pastores que les falta la sabiduría y la santidad para hacerlo como Dios lo quiere.

Feliz semana para todos.

Cristina