viernes, 4 de enero de 2008

Epifanía (A)

6-1-2008 EPIFANIA (A)
Is. 60, 1-6; Slm. 71; Ef. 3, 2-3a.5-6; Mt. 2, 1-12


Queridos hermanos:
En el evangelio de hoy veo dos grupos de personas, que de manera distinta se sitúan ante el nacimiento de Jesús: por una parte están los judíos y por otra los magos de oriente.
- Los judíos, con el rey Herodes a la cabeza, son los herederos de las promesas de salvación que Dios hizo un día. Dios prometió a Abraham que de él vendría un gran pueblo y la salvación para los judíos y después para todos los hombres. Esta promesa fue renovada por Dios ante Isaac, ante Jacob, ante Moisés y ante todos los profetas. Los judíos eran conocedores de esta promesa y esperaban con ansia la salvación que vendría de mano del Mesías. Veíamos estos días de atrás como el profeta Isaías anunciaba, cientos de años antes de que sucediera, que el Mesías iba a nacer de una doncella y que el niño sería Dios mismo: “la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa ‘Dios-con-nosotros’” (Is. 7, 14). Asimismo, cuando el rey Herodes preguntó a los sumos sacerdotes y escribas dónde iba a nacer este Mesías, ellos supieron decírselo inmediatamente, pues leyeron la Biblia y en ella estaba escrito que “en Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel’” (Mt. 2, 5-6). Pero también resulta sorprendente que el profeta Isaías, una vez más cientos de años antes de suceder, incluso profetizó la venida de los magos de oriente guiados por una luz para adorar al Mesías. Mirad la primera lectura: “¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! […] Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora […] Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.”
Resulta muy extraño que muchos de los judíos del tiempo de Jesús, que esperaban la venida del Mesías de Dios, que sabían que éste nacería de una virgen, que sería Dios mismo, que nacería en Belén, que habría una estrella que guiaría a unos extranjeros trayendo oro, incienso y otros regalos para este Mesías no hubieran sabido antes que nadie de su nacimiento y no hubieran ido corriendo a Belén. Todo lo más que hicieron, nos dice el evangelio, fue sobresaltarse y querer que fueran los extranjeros a cerciorarse de la noticia. Herodes quiso matar al Mesías, porque podía hacerle sombra, pero el resto de judíos que había en Jerusalén se quedaron muy a gusto en sus casas y en su ciudad sin desplazarse hasta el poblado de Belén, que distaba entre 15 y 20 Km.
- El segundo grupo del que hablamos hoy es el de los magos de oriente, es decir, unos extranjeros y paganos. Hay unas palabras muy fuertes que usaban algunos judíos –según mis noticias- cuando oraban a Dios: ‘Te doy gracias, Señor, porque no me has creado ni mujer, ni animal, ni pagano.’ Ser pagano era muy negativo para los judíos. Significaba estar condenado en vida, puesto que desconocía la fe verdadera y no sabía el camino para encontrar a Dios y para salvarse. De hecho, los judíos fervorosos no querían entrar en casa de los paganos para no ensuciarse ni perder su pureza. ¿No recordáis cómo los judíos no quisieron entrar en la casa de Poncio Pilatos, cuando iban a crucificar a Jesús, para no incurrir en impureza y tuvo aquel que salir fuera para hablar con ellos? Por eso, los judíos procuraban vivir aparte en las ciudades paganas y no dar a sus hijas en matrimonios a jóvenes paganos, o viceversa, salvo que los paganos se convirtieran al judaísmo.
Pues bien, son unos magos de oriente quienes, estudiando el firmamento y sus constelaciones de estrellas, descubrieron una muy particular y se pusieron en camino para seguirla. Esta estrella les llevó a Jesús, el Mesías salvador. “Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.”
- ¿Por qué los judíos, que eran los depositarios de las promesas de Dios y descendientes del mismo Abraham, no reconocieron a Jesús como el Hijo de Dios, el Emmanuel, el Mesías salvador? ¿Por qué los judíos que conocían todas las profecías y todos los detalles de la venida y del nacimiento del Mesías no lo reconocieron como tal? ¿Por qué unos magos paganos, sin saber nada de las Sagradas Escrituras, sin ser depositarios de las promesas divinas y sólo guiándose por una criatura de Dios (la estrella) y no por la Palabra de Dios fueron capaces de reconocer y adorar al Mesías? ¿Por qué?
Estas son preguntas que me hago y que ahora os hago a vosotros. Alguna de las respuestas que me doy es que no importan tanto la raza, ni la historia de un pueblo determinado. No importa tanto la Biblia ni el estar cerca del milagro o del acontecimiento. Lo que realmente importa es tener un corazón abierto a Dios y a las cosas de Dios. ¿Recordáis aquel refrán que dice que da Dios guantes a quien no tiene manos? Muchas veces, cuando estuve de cura por la zona de Taramundi, veía las ganas que tenían tantos feligreses míos de las aldeas más remotas de poder acudir a las Misas, y a Cursillos de Cristiandad, y a ejercicios espirituales, y a charlas formativas…, pero no podían por el trabajo con el ganado, por ser demasiado ancianos, por las obligaciones familiares... Y otras personas en Oviedo o en Gijón o en otras zonas tenían esta oportunidad y no las aprovechaban. (Ejemplo: Querer más a las vacas que a la propia mujer).
Para mí esta fiesta de hoy, de la Epifanía (manifestación) del Señor a todos los pueblos, me habla de las oportunidades que Dios nos da a todos los hombres para que lo conozcamos, para que nos acerquemos a El. Esta fiesta me habla del peligro de creer que lo tengo tan cerca, pero mi corazón duro y egoísta y cómodo me hace ser como los habitantes de Jerusalén, quienes tuvieron al salvador del mundo a 15 miserables Km. y dejaron pasar la oportunidad de acercarse a El. Los magos de oriente, los paganos, los perdidos y condenados a los ojos de los judíos, sí que aprovecharon esta oportunidad.
Pido a Dios para mí, para todos vosotros que, aunque tercos “judíos” como somos, nos pase un día lo que a S. Agustín y podamos decir como él: “¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y ver que tú estabas dentro de mí y yo estaba fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; ex­ha­laste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed; me tocaste, y abráseme en tu paz” (S. Agus­tín, Confesiones, Libro X, Cp. XXVII, 38).

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La fiesta de la Epifania, me hace pensar en la Manifestación Universal de Jesús. Hoy hablamos en términos de "aldea global","globalización", etc., para describir que ya no existen casi fronteras, y que todo el mundo está más o menos conectado.
Los Magos de Oriente, procedían a buen seguro, de diferentes países y etnias, se pusieron en camino, solo como lo hacen los grandes hombres, con humildad, siguiendo una estrella..., sin más preguntas, para ver y adorar al Niño Dios.
Jesús quiso comenzar con un mensaje universal de concordia a todos los hombres, sin distinción, pastores, magos, magos-reyes?,pueblo judio, etc. Jesús hizo una invitación con mucho detenimiento, empleó siglos y Profetas, para anunciar no solo su nacimiento, sino también para informar cómo y de quíen nacería y dónde, pero no hay mayor sordo que el que no quiere oir, y eso me puede pasar a mí probablemente. Muchas veces puedo ser como esos Judios que no dieron demasiada importancia al mensaje, que siguen esperando, que no se han dado cuenta de que como dice D. Andrés, solo estaba a unos pocos kms. de sus casas, que estaba a su lado.

Me gustaría ser uno de esos Magos, que quisieron buscar y encontrar a Jesús, que le ofrecieron humildemente sus tesoros de reyes, al Rey por excelencia, no escatimaron nada, dejando en el establo lo mejor que tenían, se arriesgaron para salvar con su silencio la vida del Niño Dios, fueron leales, menospreciando la advertencia de Herodes, el representante del mal en esta historia.
Le pido al Señor que yo pueda seguir su estrella y encontrale, obsequiarle con las buenas obras de mi vida, y evitar el encuentro con el mal, le pido al Señor sabiduría para reconocer siempre el camino, y la humildad para dejarme guiar por El.
Puestos a pedir..., me gustaría ser el Rey Gaspar, tengo una especial debilidad por él.
Y en otro orden de peticiones para esta noche de Reyes, donde todos podemos ser un poco niños, pido PAZ PARA LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD, Y QUE EL NIÑO JESUS BENDIGA A D. ANDRES Y A TODOS LOS HERMANOS DEL BLOG, QUE SE PUEDAN LLENAR LOS ESTOMAGOS VACIOS DE TODO EL MUNDO, QUE NO HAYA CORAZONES AFLIGIDOS Y SOLITARIOS, QUE NO EXISTAN MAS HERODES QUE MATEN A NIÑOS SIN NACER, PIDO UNA AUTENTICA EXPLOSION DE AMOR, CUYA ONDA EXPANSIVA LLEGUE A TODOS LOS CONFINES DE LA TIERRA, Y AMALGAME A TODOS LOS HOMBRES, EN UNA SOLA VOZ DE AGRADECIMIENTO, ADORACION, Y AMOR AL DIOS CREADOR PADRE, HIJO, Y ESPIRITU SANTO, PIDO QUE TODOS LOS HABITANTES DE ESTE PLANETA EN EL QUE VIVIMOS, ENCONTREMOS LA ESTRELLA QUE NOS CONDUZCA AL CONOCIMIENTO DEL NIÑO DIOS.

Any dijo...

Lareflexion de la Epifania me ha llegado en un momento muy oprtuno ¡¡¡Nada es casual .. y me ha tocado al corazon .. he crecido con palabras que decia mi amada abuela "Abre tu corazon a Jesus y a todas las maravillas que El te presenta cada dia ¡¡ dejate sorprender y estate siempre atenta.. pues de no estarlo puedes perder la oportunidad de acercarte a El y dejarlo partir ,pero atenta con el corazon muy abierto " Por ello dia a dia le pido al Señor me de o muestre la luz en el camino para que no me vaya de la senda .. y pueda dar testimonio de su amor y su obra a otros hermanos ¡¡
Gracias Padre Andres por estar en mi vida y dejarme formar parte de este su mundo¡¡¡¡ Any

Anónimo dijo...

Es una fiesta muy bonita esta de la Epifanía,y obsevar como unos Magos de países lejanos, pueden reconocer en aquella luz de la estrella,que otra LUZ mas importante ha aparecido, y no dudan en ponerse en camino para ir en su busca;da igual lo lejos que esté o las dificultades del camino,ellos abrigan la ilusión de encontrar esa LLama viva, que ha de hablarles de amor.Que distinta soy yo,que en cuanto veo una dificultad me desanimo y prefiero quedarme en casa tranquila.
Por otro lado me doy cuenta de que siempre pienso que mi misión (para la cual cuento con el Señor)está lejos ,no sé muy bien donde,quizás en algo que se vea mucho e importante,y ahora me doy cuenta de que realmente mi misión está en medio de mi familia;la cual ya no está conmigo por tener la suya propia.Pués ahí precisamente tengo la certeza de que me he de encontra con el Señor.
Me impresiona el observar con que facilidad saben estos Magos reconocer al Salvador, y adorarlo.
Tengo la certeza de que mi Dios está tan cerquita que hasta lo puedo tocar,espero saber descubrirlo cada día dentro de mi en medio de mi vida.
Quiero dar gtracias a Dios por su gran generosidad y paciencia,por su entrega total, a mi pequeñez e infidelidad.
También quiero dar gracias a Andrés, por tanto trabajo y esmero, en preparar estas homilías que tanto bién nos hacen.
un beso para todos

Anónimo dijo...

¡Qué difícil! Saber que El está dentro de mi, saber que está conmigo.Pero no Le siento, pero no Le oigo...¿Cómo abro mi corazón a Dios?
No sólo basta querer.

Pepitina dijo...

Después de la polémica levantada, no sólo desde la Manifestación de la Familia, sino también por el Belén del Vaticano y las declaciones -ciertas ó no- sobre el Papa respecto a Mateo-Lucas ó la mula y el buey, a quienes han suplido las -virutas de la carpintería de S. José-, siento un gusto inmenso en la lectura de este pasaje evangélico desde LA FE; esa que me recuerda lo esencial y primordial para mi vida: --Lo que realmente importa es tener un corazón abierto a Dios y a las cosas de Dios.--
No obstante desearía que alguien desde la Iglesia aclarase publicamente para la tranquilidad de muchos fieles crsitianos, qué dijo realmente el Papa...para saber responder. Aunque yo no necesito del buey y la mula,de la tradición del Belén, hay fieles dolidos y desconcertados; lo dicho, creo que alguien debería aclarar formativamente este tema.
--Para mí esta fiesta de hoy, de la Epifanía (manifestación) del Señor a todos los pueblos, me habla de las oportunidades que Dios nos da a todos los hombres para que lo conozcamos, para que nos acerquemos a El--Ante estas palabras del P. Andrés yo le diría al anónimo preocupado en cómo abrir su corazón, que aproveche TODAS las oportunidades que el Señor pone ante ella/el, y desde alguna de ellas, su corazón recibirá respuestas, porque Dios habla amiga/o, Dios habla y con mucha claridad. También es cierto que Él tiene Su momento para cada uno de nosotros y entonces nos viene bien aquel salmo:..espera en el Señor, sé valiente; espera en el Señor..
Seguro que muchos del Blog acompañaremos tu espera con nuestra oración.
un abrazo para todos