viernes, 11 de enero de 2008

Bautismo del Señor (A)

13-1-2008 BAUTISMO (A)
Is. 42, 1-4.6-7; Slm. 28; Hch. 10, 34-38; Mt. 3, 13-17


Queridos hermanos:
Celebramos hoy la fiesta del Bautismo del Señor y con ella recordamos nuestro propio bautismo. Para profundizar en el significado de esta festividad y sobre todo para profundizar en nuestro propio bautismo quisiera fijarme en tres momentos del sacramento y me serviré para ello de la primera lectura:
1) Elección, formación y respuesta de fe. “Yo, el Señor, te he llamado, te he cogido de la mano y te he formado.” Ante todo hemos de tener presente que no somos nosotros quienes elegimos a Dios, sino que es El quien nos elige a nosotros. No somos nosotros quienes creemos en Dios, sino que es El quien “cree” en nosotros. No somos nosotros quienes amamos primero a Dios, sino que es El quien nos ama primero. La iniciativa siempre parte de Dios. Cuando nuestros padres se fijaron uno en el otro y enamoraron, ya Dios pensaba en nosotros y sabía de nosotros. Por tanto, ya Dios nos amó mucho antes de ser engendrados nosotros en el vientre materno. El es quien nos crea y quien nos llama a la vida. Si vivimos y si estamos aquí, es porque El lo quiere y porque El nos quiere. Con toda razón la primera lectura dice así: “Yo, el Señor, te he llamado.” Sí, el Señor es el origen de todo, también es el origen de nuestra vida.
Prosigue la primera lectura diciendo: “Yo, el Señor, te he cogido de la mano.” ¡Qué imagen más bonita! ¿Quién coge de la mano? Pues coge el padre o la madre al hijo; también el enamorado a la enamorada, o viceversa; o igualmente alguien que ayuda y conforta a otro. Por tanto, con esta imagen en la que se nos muestra a Dios cogiéndonos de la mano -o por seguir el singular del texto- en que Dios me coge a mí, con nombre y apellidos, de la mano; repito que con esta imagen se me dice que hay un amor paterno-materno de Dios para conmigo. También se me dice que hay una amor de enamoramiento de Dios para conmigo, y un amor de ayuda, de protección y de cercanía.
Se finaliza la frase arriba mencionada diciendo: “Yo, el Señor, te he formado.” Sí, el Señor ha ido tejiendo en el vientre de mi madre mis músculos, mis nervios, mis huesos, mis entrañas, mis pulmones, mi carácter, mi personalidad, mis… Soy lo que soy porque El me ha formado así, y El me ama tal y como soy. Dios me ama con mi historia personal, con mi familia, con mi físico, con mis circunstancias. ¿Cómo no va a amarme, si es El quien me formado y hecho así? ¿Qué belleza verá Dios en mí para que esté tan enamorado de mí? Porque El no está ciego, ve más que yo y me conoce mejor que yo mismo. Y es que las últimas palabras del evangelio de hoy las dice Dios Padre sobre su Hijo, Jesús, pero también las dice Dios Padre sobre todos y cada uno de nosotros: “Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.”
Todo esto que acabo de explicar son palabras, pero para mucha gente es su experiencia de vida. Cuando descubren que Dios los ha llamado, los ha cogido de la mano y los ha formado, estas personas sienten que tienen que dar una respuesta a Dios. Esa respuesta no es otra que el amor y la entrega a Dios por parte de las personas que tienen este encuentro con el Padre. Esta respuesta es lo que conocemos con el nombre de la FE (sobre la FE no me extiendo más, pues ya he hablado de ella en una homilía anterior). Pongo algunos ejemplos concretos: En estas navidades me entrevisté con un chico alemán, que está haciendo un descubrimiento de Dios y me pidió ayuda para entrar en la Iglesia Católica. Asimismo os diré que leía el jueves en un periódico que en Francia están aumentando los bautizos entre las personas adultas. “Un diario católico francés ofrece otros datos estadísticos interesantes para descubrir cuál es el perfil de esos bautizados: por ejemplo, el 70% son mujeres y la mayor parte (59 %) y está en edades comprendidas entre los 20 y 45 años. Por lo que se refiere a la procedencia religiosa, casi la mitad viene de familias de origen cristiano, un 36 % no tenía una religión clara, mientras que el 5% procede del Islam.”
2) Los ritos sacramentales del bautismo. Una vez que uno ha hecho el camino de fe y que solicita la incorporación a la Iglesia a través del bautismo viene la preparación más próxima mediante una catequesis adecuada y, finalmente, se celebra el sacramento. Hoy no explicaré el rito, pues ya lo he hecho hace dos años dando el significado propio de cada momento de la celebración.
3) La misión de los bautizados. Uno no es bautizado porque haya alcanzado una meta y ya no tenga más que caminar. Tampoco es bautizado uno a modo de premio o para imponerle una medalla. El bautismo implica (y debe implicar) la participación en la misión que a Cristo le fue confiada al encarnarse y nacer como hombre, y la participación en la misión que El comparte con su Iglesia. Veamos lo que Dios Padre encargó a Cristo y así veremos nuestra propia misión, que no es otra que la misma de Jesús: “Yo, el Señor, te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.” Nuestra misión, por tanto, es dar a todos los hombres la gran noticia de que Dios se ha “casado” en matrimonio perpetuo y en fidelidad perpetua con ellos. Nosotros podremos fallarle, pero El jamás lo hará. Y nuestra vida ha de ser signo y ejemplo de esto.
Nuestra misión también consiste en dar luz, la luz de Dios a la gente que nos rodea. No podremos llegar a todos; pero allá donde estemos y con quien estemos, han de vislumbrar y percibir que hay algo distinto en nosotros. Somos transmisores de paz, de perdón y somos la realidad de que se puede vivir de otro modo en esta sociedad
. El jueves leía en el periódico gratuito “20 minutos” tres viñetas a modo de cosa graciosa. En la primera viñeta se veía a un hombre que veía venir unos nubarrones en el horizonte. En la segunda viñeta se leía que en las nubes venía escrita la palabra ‘crisis’ y el hombre gritaba: ‘¡NO!’, y en la tercera viñeta en las nubes aparecía ya escrito ‘crisis de valores’, a lo que el hombre contestaba con evidente alivio: ‘¡Uf! ¡Qué susto! ¡Pensé que era la otra!’ Se refería a la crisis económica, supongo. Pues bien, para nosotros es más grave -mucho más- la crisis de valores que la crisis económica. Por ello, procuraremos vivir según los valores del evangelio.
Así, nuestra misión como cristianos no está simplemente en encerrarnos en las sacristías o en los templos, sino en estar en la calle, en nuestro trabajo, en nuestra familia y con nuestros amigos para que abramos los ojos de los ciegos, para que saquemos a los cautivos de sus prisiones de tantas cosas.
- Para todo esto Dios nos ha llamado, cogido de la mano y formado. ¿Estoy dispuesto? El domingo de la Sagrada Familia preguntaba en la homilía a las personas casadas que si, sabiendo lo que sabían ahora, se casarían con su marido o con su mujer. También les preguntaba que si, sabiendo lo que sabían ahora, se habrían casado o se habrían quedado solteros. Pues bien, parafraseando estas mismas preguntas os planteo y me planteo a mí mismo ahora: Sabiendo lo que sé ahora, viendo lo que veo ahora en mi mismo, en la sociedad y en esta Iglesia concreta en la que estoy, ¿me bautizaría hoy aceptando a Cristo como Señor de mi vida? ¿Me bautizaría hoy aceptando a la Iglesia Católica como madre mía? ¿Me bautizaría y aceptaría hoy, por lo tanto, la misión que Dios Padre y su Hijo me confió?

9 comentarios:

José Ramón dijo...

Desde la atalaya de mis años pienso que SÍ, pero solamente con la GRACIA podría, como creo que pude hasta ahora, superar los inconvenientes, porque además EL SEÑOR COMPENSA SOBRADAMENTE LOS SUFRIMIENTOS QUE SE PASAN.-José Ramón

Anónimo dijo...

Cuando me bautizaron yo solo tenía tres días, mis padres decidieron por mí, y me hicieron el mejor regalo de la vida,convertirme en hijo adoptivo de Dios, con todo lo que ello entraña : hermano de Jesús, morada del Espíritu Santo, miembro de la Iglesia Universal.
Con el paso de los años y de las circunstancias de la vida, me doy cuenta de que no solamente Dios ya me había diseñado en el tiempo, antes ni siquiera de existir en el seno materno, sino que además me tiende su mano de Padre, siento su bondad infinita, a pesar de abandonar muchas veces Su Casa como un hijo pródigo, de fallarle en muchas ocasiones; me reconforta saber que estoy en su proyecto, y que no me abandonará núnca, con esta convinción camino en la confianza de su misericordia.
Simplemente existo, porque El quiere que así sea.
¡ Cuánto bien me hacen sus homilías D. Andrés !
Un abrazo para todos los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Siempre me ha asombrado la preocupación de los santos por los pecadores y sus esfuerzos por las conversiones.
Siento que tengo suficiente con mi propia conversión, que soy incapaz de reflejar la luz que Dios emite y que conozco.
¿Pondría Dios hoy su confianza en mi para realizar esa misión..?

José Manuel dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Pase lo que pase en esta vida, persecución religiosa o cualquier calamidad como consecuencia de la fe, el católico convencido sabe que la vida única y verdadera está en la eternidad.

Bautizados por nuestros padres, conversos por la intervención misericordiosa de Dios.

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? (San Mateo 16, 26)

Any dijo...

Cuando era niña no le di importancia la bautizmo .. pues solo tenia tres meses cuando lo recibi .. y creci educada en un Colegio de Monjas españolas" Jesus Maria "aqui en Argentina .. entre ellas y mi familia(española de galicia) me fueron acercando cada vez a Jesus .. y a medida que pasaron los años ,lo que aprendi en la infancia ( que en la adolecencia deje de lado )se fue asentuando .. y hoy a los 52 añitos que tengo me volveria a Bautizar y a tomar el sacarmento de la Confirmacion .. pues la vida me ha demiostardo que sin Jesus y Maria a mi lado no hubiese podido seguir adelante .. que ellos son mi guia y me muestran la luz para acercarme al padre ... y muchas veces me llena de luz para que la pueda trasmitir a otros ¡¡¡ Digo muy orgullosa que soy Catolica Apostoloca Romana ¡¡¡ que amo a Dios sobre todas las cosas .. y doy gracias por su amor infino y gran misericordia
Gracias Padre por sus homilias .. me llena el alma ¡¡¡ Que Dios lo bendiga "

María Cristina dijo...

La festividad del Bautismo del Señor en este día ha sido para mi una gracia especial. percibí la bondad de Jesús que sin tener pecado alguno quiso que Juan lo bautizara y entrando en el agua lavó mis pecados.

Las lecturas del día de hoy me hablan como dirían hoy una chica o un chico para concursar: voy a “un casting”. Isaías habla del “Casting de Jesús”, en definitiva nos dice las características: “Mirad Mi siervo”, Mi elegido, el que está lleno del Espíritu de Dios, no voceará, será luz de las naciones, abrirá los ojos del ciego. Y como muy bellamente nos lo recuerdas Andrés: Nos ha cogido de la mano.

La festividad de hoy es un reto para mi, el perfil de Jesús se me ofrece para que yo lo vaya plasmando en mi vida. En la liturgia de Laúdes esta mañana mi comunidad leyó del libro de cáritas:

Para ti mi pequeño:
Tu eres mi hijo,
Eres para mi muy querido,
Porque eres pequeño,
Te pareces a mi Hijo,
Eres incondicionalmente amado, ámate,
Eres por mí aceptado, acéptate,
Eres por mi perdonado, perdónate
Eres por mi valorado, valórate.
Tú eres mi hijo

Gracias Andrés por recordarnos que el Señor como el gran enamorado “Nos toma de la mano, nos conforta y camina con nosotros. Acabo de oír la homilía y cuanto me recreó mi espíritu.

Un abrazo para todos los del blog.


Cristina

Anónimo dijo...

Ayer mismo asistí a un bautizo “especial”. Digo “especial” porque había múltiples circunstancias que así lo hacían, pero en mí, fue especial pues viví la ceremonia y los diferentes ritos, dentro de una intimidad de personas que hicieron el seguimiento mas intenso que cuando hube asistido a otras ceremonias mas multitudinarias.
La ceremonia de este sacramento es preciosa: pregunta, exorciza, acoge y recibe.
He pensado en todo esto y lo enlazo con la homilía de hoy, a propósito de unas preguntas que al final dejó en el aire D. Andrés: ¿sabiendo lo que sabéis, volveríais a querer ser bautizados? Responderé de una manera pública y consciente: SI.
Alguien a quién lo comenté, me llevó a leer a Juán, cap. 6, 67-69. A una pregunta de Jesús, Pedro le responde: Señor ¿a quién iríamos? Tus palabras dan vida eterna.
SI, volvería a ser bautizada, a querer pertenecer a esta Iglesia, ahora denostada y de la que algunas cosas no me gustan…pero “Tus palabras dan vida eterna”, mi religión me da sentido y esperanza, sin la que un ser humano debe de vivir la amargura de la inutilidad.

Anónimo dijo...

Me conmovió esta bonita homilia.
Ciertamente yo tengo verdadera necesidad de escuchar con frecuencia que Dios me ama;así como soy con mis pecados ,infidelidades,limitaciones etc.Pero con todo esto yo tengo sed de Dios (como dice el salmo)y D. Andrés me lo hace ver tan palpable, que mi corazón se ensancha y esponja, deseando que El entre y tome posesión de mi.
El me formó como El quiso,y me llamó, porque le dió la gana,porque si ya me amaba desde antes de ser concebida, es normal que me quiera para El.
La lectura de Isaias (El primer canto del siervo)Yo siempre la aplicaba a Jesucristo, a su mision,Mas hoy me dice a mi estas palabras:Yo te hago luz de las naciones,para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisiòn....
Como puedo yo hacer esto?Solamente si El me coje de la mano, a través de la cual yo sentiré su calor y su fuerza,me sentiré amada y querida ,y en ese matrimonio perpetuo, tendré la ayuda necesaria para todo lo que Él disponga.
A las preguntas formuladas yo contesto de forma afirmativa.Me considero muy afortunada de ser cristiana y pertenecer a la iglesia.
MI SEÑOR Y YO SOMOS MAYORIA ABSOLUTA.
Mi mayor felecidad la he vivido unidfa directamente al Señor.
Gracias Andrés.BENDITO SEA DIOS

Pepitina dijo...

¡¡Cuánto necesitamos de esta Formación que recibimos a través de las homilías y de los comentarios, pues todos ellos la completan!!
¡qué gusto "escuchar" a Cristina, aunque esté un poco lejos- sólo fisicamente-!
¡Qué alegría el tener un buén sacerdote como el P. Andrés, que nos cuida, nos toma de la mano, ora por y con nosotros, y nos forma; y esto, porque se ha tomado en serio esa Misión que Jesús le dejó y que él desea que se haga también realidad en una Fe vivida en todos y cada uno de nosotros!
Mi corazón siente agradecimiento por Pablo, por Ana Catalina, por ser hija de Dios, por pertenecer a la gran familia de la Iglesia..¡tanto recibido sin merecerlo!. Dios nos ama. Me ama. Es la realidad mas hermosa que me enseña a vivir mi Fe.
Volvería a bautizarme y también me encantaría confirmar mi Fe nuevamente, desde cuanto CREO y ESPERO, en un Dios que es Amor y no cesa de demostrármelo.
Ultimamente estas palabras de Pedro, que uno de los amigos ANÓNIMOS nos recuerda, están continuamente presentes en mi corazón:"¿a quién iremos, Señor? ¡Sólo Tu tienes palabras de Vida Eterna!".Gracias a todos.
un abrazo a todo este Blog.