viernes, 25 de enero de 2008

Domingo III del Tiempo Ordinario (A)

27-1-2008 DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO (A)


Is. 8, 23b-9, 3; Slm. 26; 1 Cor. 1, 10-13.17; Mt. 4, 12-23


Queridos hermanos:

Empieza la primera lectura, del profeta Isaías, diciendo: En otro tiempo el Señor humilló el país de Zabulón y el país de Neftalí.” Después de la muerte del rey Salomón, el reino de Israel se dividió en dos. Diez tribus siguieron a un nuevo rey y se formó el reino de Israel, en el norte. Las otros dos tribus, entre ellas la de Judá, siguieron al descendiente del rey David y quedaron en el sur. Hacia el año 732 a.C. el reino del norte sufrió muchas invasiones y deportaciones de la población hasta el punto de que llegó a desaparecer. De hecho, de aquellas gentes prácticamente no se sabe nada y no queda rastro de ellas, pues se mezclaron con los lugareños en donde fueron deportados. En aquellos tiempos fue una gran tragedia para los descendientes de Abraham. Unos 200 años más tarde el profeta Isaías, que estaba en el reino aún sobreviviente del sur, el reino de Judá, se hace todavía eco de esta tragedia. Es más, Judá también estaba a punto también de desaparecer por la acción de Nabucodonosor II y, en medio de tantas desgracias, el profeta habla en nombre de Dios y transmite palabras de esperanza para aquellas gentes: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande […] Acreciste la alegría, aumentaste el gozo […] Porque la vara del opresor, y el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste.”
¿Cuándo sucedió esto, cuándo el Señor hizo que sus hijos vieran una luz grande en medio de su oscuridad, cuándo el Señor aumentó su gozo y quebrantó las botas del dictador? Nos lo dice el evangelio de hoy: con el nacimiento de Jesús y su venida a este mundo: Dejando Nazaret, (Jesús) se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: ‘País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande.’ Pero esto no sucedió a los pocos días, semanas o meses de haber desaparecido el reino del norte, de haber sufrido aquellas gentes agresiones, muertes, violaciones, deportaciones… (+- 732 a.C.). Tampoco sucedió a los pocos días, semanas o meses de haber desaparecido el reino del sur (+- 500 a.C.). Las palabras de esperanza del profeta Isaías se cumplieron 7 siglos después, para unos, y 5 siglos después, para otros, cuando todos los que habían sufrido en propia carne aquellas desgracias ya habían muerto.
Parece que os estoy contado una historia para no dormir o que os estoy dando una clase de historia sagrada y, sobre todo, parece que os estoy diciendo algo que no tiene nada que ver con nuestras vidas de hoy, del año 2008. ¿Es cierto esto? No. También hoy nosotros sufrimos desgracias en “nuestros reinos del norte y del sur”:
* Como tantas veces os insisto, vemos que las iglesias están bastante vacías y/o sólo con gente mayor. En estas Navidades vino a esta Misa de 11 una chica que reside fuera de España y me decía que aquí no había niños y que sólo había gente mayor.
* Hace pocas semanas un sacerdote joven asturiano “ha colgado” los hábitos. El viernes me he enterado que otro sacerdote joven también los va a “colgar”. Y este año sólo se ordenarán dos nuevos sacerdotes.
* El viernes me contaban de una parroquia asturiana, en una villa, en donde hay unos 100 niños que asisten al colegio. Ni uno solo de este centenar de niños acude a la iglesia ni al catecismo.
* El otro día se me olvidó despedir públicamente en esta Misa a las religiosas Misioneras de María Mediadora. Habitualmente nos acompañan en esta Misa de 11 y llevan la pastoral misionera en la diócesis. Pues bien, el gobierno central de esta congregación religiosa va a cerrar la casa el 8 de febrero por falta de vocaciones. Había tres hermanas y van a ser trasladadas a otras comunidades. La de Oviedo dejará de existir.
* Tantos hijos, hermanos, nietos, familiares, amigos… educados en la fe católica la han dejado en la práctica. Pueden ir un día al santuario de Ntra. Sra. de Covadonga, pero habitualmente pasan de la fe y de la Iglesia y de los sacramentos.
* Podíamos seguir diciendo un largo etcétera.
Ante todos estos hechos, ¿no nos entra la desesperanza, no quedamos con angustia y desconcertados porque Dios lo permite? Por ello, Dios y la Iglesia nos regalan hoy este precioso salmo 26 para que lo oremos y lo hagamos nuestro: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? […] Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.” Sí, hemos de esperar en el Señor. Sí, hemos de preparar el camino de Dios. Hemos de prepararlo, aunque no sea para nosotros, aunque sea para nuestros descendientes…, años o siglos después de que nosotros ya no estemos en este mundo.
Recuerdo un texto muy bello, que ilumina esta idea que os estoy diciendo. El libro de Judit, del Antiguo Testamento, nos narra que estaban los judíos sitiados por el ejército de Nabucodonosor, que quería rendirlos por hambre y por sed. Los judíos aguantaron lo que pudieron y luego acordaron esperar otros 5 días más a que Dios les liberara. Si no lo hacía en ese tiempo, entonces se entregarían a Nabucodonosor. En aquellos momentos surge una mujer, Judit, que dice lo siguiente: “‘Escúchadme, por favor, jefes de la población de Betulia. Os equivocasteis hoy ante el pueblo, al jurar solemnemente que entregaríais la ciudad a nuestros enemigos, si el Señor no viene a ayudarnos en el término fijado. Al fin de cuentas, ¿quiénes sois vosotros para tentar así a Dios y usurpar su lugar entre los hombres? ¡Ahora vosotros ponéis a prueba al Señor todopoderoso, pero esto significa que nunca entenderéis nada! Si vosotros sois incapaces de escrutar las profundidades del corazón del hombre y de penetrar los razonamientos de su mente, ¿cómo pretendéis sondear a Dios, que ha hecho todas estas cosas, y conocer su pensamiento o comprender sus designios? No, hermanos; cuidaros de provocar la ira del Señor, nuestro Dios. Porque si él no quiere venir a ayudarnos en el término de cinco días, tiene poder para protegernos cuando El quiera o para destruirnos ante nuestros enemigos. No exijáis entonces garantías a los designios del Señor, nuestro Dios, porque Dios no cede a las amenazas como un hombre ni se le impone nada como a un mortal. Por lo tanto, invoquemos su ayuda, esperando pacientemente su salvación, y él nos escuchará, si ésa es su voluntad’ (Jdt. 8, 11-17).

9 comentarios:

Anónimo dijo...

He experimentado algunas veces en mi vida el sentimiento de impotencia, y siempre terminé rindiéndome a la oración, a la esperanza en el Señor. Unas veces el Señor me escuchó, porque es grande su Misericordia y otras que yo creí que no lo había hecho, lo hizo también, pero..., a su manera, y poco a poco me fui dando cuenta, de que aceptar su voluntad, es comenzar a caminar con paso seguro.
Gracias D. Andrés, por mostrarme con claridad que " El Señor, es mi luz y mi salvación ".
Un abrazo para los hermanos del Blog.

Pilar dijo...

Gracias Andrés, por esta dosis de vitamina que me has dado para mi fe y ánimo con tu homilía de hoy.
Sí, lo nuestro es pedir, confiar y esperar pero, siempre en fidelidad a ese Dios que tanto nos sigue amando a pesar de nuestros altos y bajos y que siempre está ahí aunque no lo sintamos.
¡Ojalá! abramos nuestro corazón y dejemos que esa luz de la que habla el Salmo 26, nos llene de gozo y amor para transmitirlo en nuestro mundo que tanto lo necesita. Seamos constantes en ello.
Un abrazo

José Manuel dijo...

Estimado D.Andrés y demás hermanos:

"No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno". (San Mateo 10, 28)

Quien tenga fe no tema a las cosas de este Mundo, por tanto no debemos preocuparnos por lo que nos pueda pasar. Pero, hay tantos familiares, amigos y personas conocidas que no creen y cada vez son más. Por la misericordia de Dios y el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo los que en El creemos somos salvos ¿Pero cuantos familiares, amigos y personas conocidas están en la oscuridad, y no debemos resignarnos a pasar la eternidad sin ellos.

No está en nuestras manos su salvación, tan solo como simples instrumentos de la gracia Divina, podremos hacer por ellos. La oración es de suma importancia en este sentido y debemos pedir fe para ellos. Porque:

"Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.
Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al llama, se le abrirá". (San Mateo 7, 7-8)

¡Benditos sean Dios y Jesucristo!

Any dijo...

Gracias Andres por hacerme llegar tus palabras que tanto hacen en mi corazon .. y en mi almam La homilia de hoy me ha hecho reflexionar mucho .. y me ha hecho pensar ¿ cuanto tiempo dedicamos a Dios o a la oracion ... quizas mucho menos que el que en realidad podemos .. pues el apuro de la vida cotidiana nos lleva o nos dejamos llevar por el tiempo ¡¡ y que mejor que dar nuetro tiempo al Señor .. Comparto con todo el blog esta oracion que aprendi en un taller del Padre Iganico Larrañaga y siempre me acompaña
Padre ¡ en tus manos me pongo
Haz de mi lo que quieras
Por todo lo que hagas en mi te doy gracias
Estoy dispuesto a todo ,lo acepto todo
con tal que se haga tu voluntad
Pongo mi alma en tus manos
Te la doy con todo mi amor
poruqe te amo
y es para mi una necesidad
el darme , el entregarme a ti
con la infinita confianza que tu Jesus eres mi padre
Amen .

Espero que les halla gustado esta oracion que dia a dia practico ..Un abraz a todos los que compartimos este blog .... Cariños Any

José Ramón dijo...

Hace días me comentabas ante una interpretación de la Rebelión de Ramá, en que el pueblo pedía un Rey, desobedeciendo la Voluntad del Señor, que pensábamos que lo que hoy sucede, sucede sin antecedentes, y que El A. testamento nos trae antecedentes que son de aplicación a loshechos actuales.- No desobedecemos a la Iglesia, rechazamos a Dios.-

Anónimo dijo...

Según iba leyendo la Homilía me iba invadiendo una profunda tristeza. Al escucharla hoy noté tu voz como triste y pensé ¡vaya, estamos guapos!, pero según avanzabas en tu discurso fui viendo el mensaje y me alegro mucho de oirla, además de leerla. Me trasmite la esperanza que me hacía falta para levantar el ánimo y me recordó que solo queda el: Dios mío, aquí estoy para lo que tu quieras.
Un abrazo muy fuerte.

Anónimo dijo...

Escuchando estas palabras me acuerdo que mis padres en sus últimos años se entristecian porque sus hijos, ya mayores, (yo entre ellos) no ibamos a Misa ni mostrábamos el mínimo interes por La Iglesia.Hoy han dado frutos los esfuerzos que ellos, supongo, creyeron inútiles y todos en mayor o menor grado intentamos vivir y cultivar las enseñanzas cristianas que recibimos.

Eva dijo...

El otro dia hablaba con una amiga que tengo y con la que comparto muchas cosas, es muy buena y nos queremos mucho pero no compartimos la fe, ella acude a la Iglesia para momentos puntuales, bodas, bautizos, funerales, yo que yo llamo una cristiana social, peor respeta muchisimo mi forma de vida y yo intento siempre ser interrogante, a veces incluso lo conssigo, gracias a Dios, sabe que todo lo bueno que hay en mi es por mi fé en Jesús..os cuento esto porque nuestras hijas se llevan seis meses de diferencia y este año nos toca elegir colegio... ella me pedia consejo y yo sólo podia animarla a educar a su hija en un colegio religioso que garantice la educación enla fé cristiana/catolica. Eso le va a garantizar que su hija va a ser educada en lso valores autenticos, y que va a tener una semilla para en un futuro poder vivir en plenitud.
Nos toca velar por el futuro de nuestros pequeños, tengo esperanza, toda la esperanza de que Dios nos cuida, El sabe lo que nos conviene y cuando nos conviene.El Señor es mi luz y mi salvación, El Señor es la defensa de mi vida..si esto no se hiciera realidad en vida por pura Gracia, yo no seria capaz de levantarme de la cama cada dia.
Invoco su ayuda, esperando su salvación aunque la paciencia me falta muchas veces, sé, que se hará su voluntad.
Un abrazo y que Dios os bendiga por vuestros comentariso tan edificantes y que Dios bendiga al portador de la lámpara queme ayuda a no caminar en tinieblas.

Pepitina dijo...

¡¡Cuánto consuelo y gozo ha traído a mi alma la repetición del estribillo de este bonito salmo!!
"El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? […] Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.” Forma parte de mi oración diaria y esa Palabra de Dios se hace viva, eficaz y tajante.... en mi vida. Es cierto lo que de ella - La palabra- dice S. Pablo.
No hay duda de que las Sagradas Escrituras son el medio de formación principal que tenemos los cristianos y además tan asequible que no tenemos excusas. Cuánto bien nos hacen por ello el reflexionarla desde tus homilías, Pater. Gracias.
He tenido una nieta preciosa,Carlota y me he desplazado a Madrid a recibirla, por eso mi comentario va con retraso. Porque la verdad es que esto acaba siendo un "vicio". ¿a qué sí?
un fuerte abrazo al Blog y mi agradecimiento que nunca será suficiente a nuestro director espiritual.