sábado, 3 de noviembre de 2007

Domingo XXXI del Tiempo Ordinario (C)

4-11-2007 DOMINGO XXXI TIEMPO ORDINARIO (C)
Sb. 11, 22-12, 2; Slm. 144; 2 Ts. 1, 11-2, 2; Lc. 19, 1-10
Queridos hermanos:
En el evangelio de hoy se nos presenta el caso de Zaqueo, jefe de publicanos y hombre rico. En tiempos de Jesús había en Israel diversos grupos sociales: 1) Existían los saduceos. Eran los ricos. Ellos nada más aceptaban los cinco primeros libros de la Biblia (el Pentateuco) y, como aquí no se hablaba de la resurrección de los muertos, los saduceos no creían en ella. Para los saduceos Dios “pagaba” en esta vida el cielo y el infierno. Así, cuando un hombre estaba enfermo, era pobre o tenía cualquier desgracia, ello era signo de que había pecado y Dios le castigaba en vida. Al contrario, cuando un hombre estaba sano, tenía riquezas y todo lo iba bien, era porque Dios veía que era bueno y santo, y lo premiaba en esta vida. Fueron los saduceos quienes, para poner a prueba a Jesús, le plantearon aquel caso de una mujer que se había casado con varios hermanos y de ninguno había tenido hijos. Luego le preguntaron que, al morir, de cuál de los hermanos sería mujer. Con ello querían decir que la resurrección era algo ridículo. 2) Un segundo grupo eran los fariseos. Estos creían en la resurrección de los muertos. Ellos elaboraban las normas que explicaban y aplicaban la Ley de Moisés; para ellos tenía más importancia la Ley de Moisés, y la interpretación que ellos daban, que el hombre. Los fariseos eran judíos fervorosos. En este grupo estaban Pablo, Nicodemo… 3) Un tercer grupo lo formaban los zelotes. Eran guerrilleros y soldados, y luchaban con armas contra los romanos y contra los judíos colaboracionistas, como los publicanos, y contra los judíos permisivos, como los saduceos. Se dice que dos de los apóstoles eran zelotes: Simón el menor y Judas Iscariote. ¿No recordáis que, en cierta ocasión en que Jesús hablaba de enfrentamientos, varios apóstoles sacaron unas espadas que llevaban escondidas, y también en el huerto de los Olivos? Se ve que iban preparados para la guerra. 4) También existían un grupo de judíos, denominados publicanos. Eran judíos que cobraban los impuestos de los compatriotas suyos a cargo de los romanos quedándose con una parte. Por ejemplo, los romanos les podían decir que cobrasen a cada compatriota 10 denarios y que 2 eran para ellos y que los otros 8 se los entregaran a los romanos. Pero muchos de estos publicanos cobraban 15 denarios; 8 para los romanos y 7 denarios para ellos. El negocio era redondo. A la vista de todos, los publicanos eran la escoria: para los saduceos por advenedizos y pertenecer a una clase social más baja; para los fariseos porque trataban con los romanos y se contagiaban de sus costumbres y estaban empecatados, estaban condenados al infierno sin remisión posible; para los zelotes por traidores y colaboracionistas; y para el pueblo llano porque los “sangraban” con los tributos. El evangelista-apóstol Mateo-Leví era publicano. 5) Finalmente, estaba el pueblo llano. Eran los más humildes: labradores, pescadores, artesanos, mendigos, etc. De aquí procedían la mayoría de los apóstoles y el mismo Jesús.
Es conveniente saber todas estas cosas para comprender mejor lo que hoy se nos relata en el evangelio. Zaqueo no sólo era publicano, sino que era jefe de publicanos y, además, rico. Zaqueo se entera que Jesús viene a su ciudad. Esto era un acontecimiento para todos los lugares por los que Jesús pasaba. Su fama de hombre santo, de profeta y de taumaturgo (hacedor de milagros) le precedía. Toda la ciudad y la gente de los alrededores estaban allí para ver a Jesús. También Zaqueo quería ver a Jesús. Nos dice el evangelio que Zaqueo era bajo de estatura. El se metía entre la gente y ésta, que lo reconoció y le tenía ganas, empezó a pellizcarlo, a darle patadas por la espalda y a darle collejas, a insultarlo, pero a él no le importaba, porque quería ver a Jesús. Cuando vio que era imposible ver a Jesús, entonces, previendo el camino que iba a seguir Jesús, se subió a un árbol por donde había de pasar. Y se subió al árbol como un mozalbete. Estaba haciendo el ridículo, poniéndose en evidencia, pero no le importaba, porque quería ver a Jesús. Por ver a Jesús Zaqueo soportó golpes, insultos, vejaciones. Por ver a Jesús Zaqueo se puso en ridículo y en evidencia, pero todo lo daba por bien empleado por ver un poco a Jesús, aunque fuera simplemente de lejos y al pasar. Entonces nos dice el evangelio: “Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: ‘Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.’” ¿Por qué Jesús ve a Zaqueo y no ve al resto de la gente? Muy sencillo, porque los demás iban a ver a “Fernando Alonso”, a “Ana Rosa Quintana”, al “Barça”, al “Real Madrid”, en definitiva, iban a ver el espectáculo. Iban a ver los toros desde la barrera, pero no estaban dispuestos a perder nada de lo suyo ni de sí mismos por ver a Jesús. Jesús sabe todo esto y por eso ve a Zaqueo, ve el interior de Zaqueo y quiere hospedarse en su casa.
Fijaros en otro aspecto de las palabras de Jesús. Jesús dice a Zaqueo que baje del árbol, pues Jesús ve que Zaqueo se ha humillado y puesto en ridículo para verle, pero Jesús, que ama y ama de verdad, no quiere que Zaqueo prolongue la humillación más y le trata de tú a tú. Sólo el que ama le duele el dolor del otro como propio, le duele el ridículo del otro como propio.
Mas sigamos con el evangelio: “Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: ‘Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.’” Sí, cuando Jesús habló a Zaqueo, éste se puso muy contento. Cuando Dios se fija en un hombre y le habla, enseguida la alegría toma posesión de ese hombre. Y ¿qué pasa con el resto de la gente de Jericó? Pues que la envidia se apodera de ellos. Y reparten “leña” contra Jesús y contra Zaqueo: ‘Este es un pecador y “el profeta” (Jesús) entra en casa de un pecador; no debe ser tan santo si anda con traidores, estafadores, ladrones, ricos…’ En realidad, repito que es pura envidia.
¿Por qué sabemos que lo de Zaqueo no era un mero espectáculo, un ver a “Fernando Alonso” o un poco de circo, o de “Aquí hay tomate”? Pues porque el evangelio nos cuenta que Zaqueo da signos de cambio en su vida: ‘Yo que tengo fama y merecida, como todos los publicanos, de pesetero; ahora daré la mitad de mis bienes a los pobres y si en algo he robado, devolveré cuatro veces más’.
¿A quién se nos parecemos más nosotros? ¿A Zaqueo o a los otros hombres de Jericó? ¿Estoy dispuesto a perder, a quedar en ridículo, a morir para encontrar a Jesús? Los que responden afirmativamente a esta pregunta sentirán cómo el Señor alza la vista ante ellos y les dice “baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.” ¡Qué suerte tendremos en nuestra vida si, a la hora de nuestra muerte, Jesús nos dice como a Zaqueo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa…”!

6 comentarios:

José Manuel dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

La BIblia es apasionante, tantos testimonios de una vida unas veces orientada a DIOS y otras veces en la dirección contraria, pero que al final por la misericordia de DIOS, puede cambiar, basta que esa persona de un paso hacia EL, para que DIOS dé todos los necesarios para llegar a ella. El encuentro significará la reconciliación entre ese PADRE, que desea el abrazo con su hijo y una ETERNIDAD unidos.

Zaqueo dió el paso, quería ver a aquel del que tanto habían hablado ¿Como sería? En su corazón había algo que le atría hacia JESUCRISTO y no había muchedumbre ni nada que lo impidiera verle, y subido al árbol de su vergüenza, expuesto a la vista de todos los que le odiaban, allí espero con su existencia de pecado, era el momento clave de su vida. No sabía lo que iba a pasar, pero él había dado el paso clave de su existencia, ya nada sería igual, porque el ya estaba sin saberlo alto, muy alto, en el camino que subía hacia el PADRE. Todo lo demás lo haría su SANTO HIJO y Zaqueo no pudo decirle que no, porque lo que JESUCRISTO le ofrecía era mucho más que lo que tenía, LA ETERNIDAD.

¡BENDITOS SEAN DIOS Y JESUCRISTO!

Asun dijo...

Zaqueo se expone al ridículo ante los demás, Zaqueo deja a un lado la vergüenza…
Inmediatamente salta dentro de mi “algo” ocurrido ayer mismo que pudiera tener una similitud y paso a contar.
Una querida amiga y compañera del blog y yo, bajábamos de la residencia de ancianos del Naranco decididas a entrar en una Iglesia que estaba a nuestro paso para rezar el rosario, pero la Iglesia estaba cerrada. No sabiendo dónde meternos, con gran naturalidad nos sentamos en un banco de la calle, que en esos momentos (sábado por la tarde) se encontraba a rebosar de juventud. Pues bien, tranquilamente empezamos a rezar y quedamos metidas como si fuera dentro de una burbuja, no importándonos nada ni nadie. Hubo alguna persona que miró y se dio cuenta pero nuestro rezo estaba por encima de todos. Al terminar, las dos expresamos la misma sensación del momento vivido. Entre todo el bullicio, nunca un rosario nos pareció tan espiritual…
Compañeros del blog, ¿verían el Señor y su Madre que a estas dos mujeres no les importó el ridículo? Los DOS estuvieron de una forma especial entre aquel “barullo”.
Perdonad que el comentario sea tan personal.
Siempre, gracias a mi Padre y a mi director espiritual
Un fuerte abrazo a todos
Asun

Pepitina dijo...

--¡¡¡Qué precioso tu testimonio Asun!! no pidas disculpas porque sea personal...es un testimonio hermoso de dos personas que desde su visita a la Residencia del Naranco, se han sentido llevadas a la oración y a ser testigos..--porque todos los lugares son aptos para contactar con Dios--
Gracias por tu -vuestro- bonito testimonio.--

Olga dijo...

No se si me vuelvo pesada pero quitando todo prejuicio, nuevamente tengo que dar testimonio que cada domingo, cada día que participo en la Eucaristía en la Catedral con Andrés, cada vez que leo o escucho sus Homilías, cada vez que estoy en dirección espiritual, cada vez que él en nombre del Señor me regala el perdón, doy GRACIAS AL SEÑOR por darme esta oportunidad de que a todo mi ser llegue EL con su mensaje y me invite a “BAJAR DEL ÁRBOL” como ZAQUEO, para poder hospedarse en mi casa y así no-solo ofrecerme la salvación sino asegurarme “hoy ha llegado la salvación a esta casa…”
Cuánto mensaje, que profundidad hay en cada homilía y hoy como llega a mi vida personal en varios aspectos: tendré un enanismo mental, ético, moral, espiritual que no me permita ver a Jesús? ¿A que tipo de árbol me subo yo para poder verlo? ¿De que forma y en qué hago el ridículo? Es “HOY” que ha llegado la salvación a ésta casa. El AYER YA PASÓ y EL MAÑANA quien sabe si vendrá por eso tengo que aprovechar el “HOY”. ¿Estoy dispuesta a dejar que se rían de mí, a que me digan muchas cosas, a que me juzguen? ¿Cuál y porqué o por quién es mi curiosidad?
Si doy respuesta a todos estos interrogantes con actitudes que me permitan llegar y ver a JESÚS es cuando hay un cambio radical en mi vida y se vuelve transparente, y al igual que Zaqueo me torno justa, honrada, con un amor abierto a los demás y esto me produce la verdadera alegría. “Cuando Dios se fija en un hombre y le habla, enseguida la alegría toma posesión de ese hombre”
¡Qué suerte tendremos en nuestra vida si, a la hora de nuestra muerte, Jesús nos dice como a Zaqueo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa…”!
Una feliz semana, un abrazo para todos. Gracias ¡cuánto me ayudan vuestros comentarios!

Pepitina dijo...

¡¡Cómo te gusta el personaje de Zaqueo, Pater!! Lo bordas..no sé que te gusta mas de él, si que fuese pecador arrepentido, si todo cuánto soportó por "ver" simplemente a Jesús, si su gran y pronta generosidad al sentirse mirado y amado por el Señor..cualquiera de ellas son razones válidas, pero hoy he visto algo nuevo en este evangelio, gracias a tu homilía:"Jesús, que ama y ama de verdad, no quiere que Zaqueo PROLONGUE SU HUMILLACIÓN más y le trata de tú a tú. Sólo el que ama le duele el dolor del otro como propio, le duele el ridículo del otro como propio." ¡¡QUÉ GESTO TAN HERMOSO EL DEL AMOR!!
Son varios los Cursillistas que leen ó participan en el Blog y les hago notar en esta homilía especificamente el "trípode" de Cursillos, que muchas veces en mi vida espiritual tengo presente: Formación al comienzo de la homilía, Oración desde el diálogo entre Jesús y Zaqueo y la Acción a la que somos llamados -imitando a Zaqueo- desde las preguntas del último párrafo de la homilía.
De todos modos, hoy me quedo con este versículo del evangelio:“Él bajó en seguida y lo recibió muy contento." Prontitud y alegría, virtudes importantes de un testigo de Jesús.
un abrazo para todos

aloya dijo...

Zaqueo es un personaje muy atrayente para mí, en el está patente la lucha del que se sabe pecador y quiere cambiar de forma radical su vida. El precio... la humillación del pueblo, del fariseo de turno, la recompensa... la mirada misericordiosa de Jesús, que le sitúa en otro plano bien diferente al de su vida pasada. ¿ Quién no no se ha subido alguna vez a la higuera del ridículo por amor, por mejorar como persona, por testimoniar su fe como nuestras amigas del blog, rezando entre la multitud ?
Esa postura valiente, donde Zaqueo se propone " borrón y cuenta nueva en su vida ", me impresiona, especialmente porque todos llevamos un Zaqueo dentro, grande o pequeño, y cuesta hacer frente a las críticas, a las situaciones humillantes, que quieren impedir a toda costa, otra oportunidad a los Zaqueos que andan por el mundo para encontrar a Dios.
Zaqueo, era el prototipo de lo que denominamos " una mala persona ", pero... para el Señor, no hay " malas personas ", solo pecadores arrepentidos, queridos hijos suyos, y por cada uno que le llama y hace borrón y cuenta nueva en su vida pasada, hay una fiesta en el Cielo. Siento envídia de Zaqueo, el Señor se alojó en su casa.
Gracias D. Andrés. Precioso el pasaje de su homilía y magnífica su exposición.
Un abrazo para todos los amigos del blog, me identifico con todos y aprendo de todos.
Aloya.