viernes, 23 de noviembre de 2007

Jesucristo, Rey del Universo (C)

25-11-2007 JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO (C)
2 Sam. 5, 1-3; Slm. 121; Col. 1, 12-20; Lc. 23, 35-43
Queridos hermanos:
Al finalizar el año litúrgico con la festividad de Jesucristo, Rey del Universo, la Iglesia nos presenta un texto del evangelio para ilustrar esta celebración. ¿Qué texto del evangelio de S. Lucas hubiéramos elegido nosotros para este domingo? Pues… el texto que se escogió para leer este domingo es el pasaje de la crucifixión en que Cristo, Rey del Universo, es insultado y despreciado por todos. Se nos muestra una colina cercana a Jerusalén en donde acontece un ajusticiamiento de tres hombres por parte de ejército romano. Los romanos ajusticiaban a los ciudadanos romanos cortándoles la cabeza, como sucedió con S. Pablo, y a los que no eran ciudadanos romanos los colgaban en una cruz, y en ésta ponían en un cártel el motivo de la condena. Así en el texto se dice: “Había encima (de la cruz) un letrero en escritura griega, latina y hebrea: ‘Éste es el rey de los judíos.’”
Como se trata de un rey, seguramente que Lucas nos tendría que hablar de los palacios del reino, de los ministros del reino, de las doncellas, de los cocineros, de los criados, de los tesoros y del ejército del rey, pero esto no sucede así. Veamos los personajes que aparecen en el evangelio de hoy y que acompañan a Jesús a la hora de su muerte:
1) Las autoridades judías, que hacían muecas a un Jesús agonizante y con dolores de paroxismo, le decían con sorna: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.” Esto es lo que se llama hacer leña del árbol caído. Esto es lo que se llama cebarse con la persona fracasada. Esto es lo que se llama hurgar en la herida, echar sal y vinagre en la herida abierta. No hay ni humanidad ni compasión en estas autoridades judías. Estos le restriegan a Jesús en las narices su fracaso: fracaso ante Dios, pues no ha logrado nada de la misión que El le había encargado; fracaso ante los hombres y ante los discípulos, pues se ha visto abandonado por todos y ha desilusionado a todos los que habían puesto su confianza en él; fracaso ante sí mismo, porque no consiguió nada de lo que se propuso en esta vida. Por otra parte, las autoridades judías estaban alegres, porque habían logrado acabar con un enemigo muy peligroso que les había quitado por un tiempo a la gente que les obedecía borreguilmente.
2) “Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: ‘Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.’” Estos soldados eran hombres embrutecidos por su profesión y por el odio que les acompañaba allí a donde iban. Su misión era matar; para eso estaban entrenados. Aquella crucifixión seguramente era para ellos un motivo para salir de su rutina habitual. Además, cuando en otras ocasiones crucificaban a judíos, la gente insultaba a estos romanos y les lanzaba piedras. Sin embargo, en esta ocasión la gente estaba de acuerdo con lo que ellos, los soldados, hacían y los gritos iban dirigidos, no contra ellos, sino contra uno de aquellos crucificados. Así las cosas, los soldados se sumaron a los gritos y a las burlas de las autoridades judías.
3) Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: - ‘¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.’” Al lado de Jesús había dos hombres, que también estaban crucificados. Nos dice el evangelio que uno de ellos se unió al coro de los que insultaban a Jesús, pero no lo hacía por sentirse a gusto por el triunfo de que Jesús muriera, como las autoridades; o para pasar el tiempo y alegrarse de que los gritos fueran contra otros (para variar), como los soldados; este malhechor insultaba a Jesús y lo jaleaba a ver si se decidía a salvarse con un milagro “de chistera” y, de paso, lo salvaba a él.
4) El pueblo estaba allí mirando, nos dice el evangelio. Este pueblo al que Jesús había curado, alimentado, enseñado, amado… ahora estaba allí simplemente mirando, viendo los toros desde la barrera y callando ante los insultos y las burlas de todos contra Jesús. Y ya sabemos lo que dice el refrán: El que calla otorga. Jesús había sido el único que los había defendido, ayudado y amado, y ahora… ellos lo dejaban morir y lo dejaban abandonado a su suerte.
5) También aparece otro personaje: el llamado comúnmente el buen ladrón: “Pero el otro lo increpaba: -‘¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.’ Y decía: -‘¡Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.’” En este texto evangélico se da un hecho que a mí siempre me ha llamado la atención: ante un mismo acontecimiento de sufrimiento, unas personas reaccionan muy negativamente, insultando y clamando contra Dios (‘¡Demostrado, Dios no existe!’). Y, sin embargo, otras personas se sitúan ante Dios, reconocen sus errores, reconocen la justicia de lo que les sucede, reconocen la total inocencia de Dios (en este caso de Jesús) y surge en estas personas –como en el buen ladrón, como en el publicano- la súplica de perdón y de misericordia. TAMBIÉN SURGE EL TESTIMONIO DE FE. El buen ladrón cree en un Cristo escarnecido, burlado, fracasado y moribundo. Es fácil creer en Jesús cuando multiplicó los panes y los peces, cuando curó a leprosos y resucitó a muertos, cuando anduvo sobre las aguas o cuando tuvo el discurso maravilloso en el Sermón de la Montaña. Pero, ¿quién va a creer en un Mesías sucio, maloliente, sangrante, deshecho, escarnecido por las burlas y desprecios, y a punto de morir? Pues es el buen ladrón quien cree en El y quien le pide la salvación. El otro ladrón pedía a Jesús que bajase él de la cruz y que lo bajase también a él. Pero el buen ladrón sabe que Jesús ha de morir y llegar a su reino y, cuando esto suceda, le dice que se acuerde de él y que lo lleve con él a ese reino. El buen ladrón sabe que ha de morir en la cruz y después, y sólo después de pasar por la cruz, podrá llegar al reino de Jesús.
6) El último personaje que queda por contemplar es Jesús. Jesús es Rey. Pero su reino no se basa en el poder, en la fuerza y en el triunfo, al modo humano.
* Su reino pasa por la cruz. ¿Queremos llegar a ese reino por este camino? No hay otro camino.
* Su reino se asienta en la debilidad, al menos, en la debilidad humana. ¿Queremos llegar a ese reino por este camino?
* El otro domingo se nos hablaba de que los discípulos de Jesús van a ser perseguidos y asesinados. Así sucedió con nuestro Señor, Jesucristo. ¿Estamos dispuestos a pasar por esa cruz y del modo que El pasó –sin atajos- para llegar al Reino de Dios?

10 comentarios:

Pablo dijo...

Gran Fiesta la de hoy: CRISTO REY.
Que bien supieron entenderlo nuestros mártires, que al grito apasionado de amor: ¡Viva Cristo Rey!, no temieron deprecios ni balas ni demás atrocidades que pudieran sufrir, y fueron capaces porque se fiaron de Aquel que todo lo puede, que primero nos amó, que primero sufrió.

Ellos cpmprendieron como es el Reino de Dios, donde reina la paz a base del servicio de unos a otros, no por medio de la opresión, Reino de amor y de Justicia, donde la Misericordia de nuestro Dios se materializa en la prueba de entrega total más grande que ha conocido la historia de la humanidad: la de Cristo.
Y este reinado desde el trono de la Cruz lo hace con paz, sosiego, humildad,pero sin descansar en el sufrimiento y todo ello para redimirnos.
Tenemos un Rey LOCO DE AMOR por nosotros, cuya potestad es el Amor,su ley el perdón, por corona una de espinas, por trajes:salivazos, golpes, yagas,sangre y desnudez; por trono:el suplicio de la cruz; por cetro: clavos en sus manos; y por grandeza, el anonadamiento en la voluntad de Dios. Su fama le precede: la derrota, el fracaso, el abandono de todos,...
Y así sigue amándome sin cesar, A MÍ, rey del egoismo,soberano de mi propia voluntad,...
Adveniat Regnum Tuum

aloya dijo...

Jesús llevó en su cruz todo el sufrimiento por el pecado de los hombres, y el mío entre ellos, también el fracaso aparente, que no real de su misión en este mundo, era una carga solo para llevarla un Dios, ningún hombre, por grande que sea su cruz, podrá compararla a la de Jesús. El cargó con toda la debilidad del universo, con la iniquidad del mundo, y aun así, humillado por los hombres, por toda la raza humana, no perdió ni un ápice de su Majestad divina, ni de su misericordia, muy al contrario, siendo hombre, comprendió mejor que nadie nuestra flaqueza, nuestra miseria, y por eso, nuestra cruz, que la hay para todos, y debemos de aceptarla como un camino redentor en nuestra vida, siempre será sostenida por la misericordia del Señor, si sabemos abandonarnos a su voluntad.
Yo soy parte de ese pueblo que contemplaba impasible el sufrimiento de Jesús crucificado, cuando soy incapaz de involucrarme en el sufrimiento de mi prójimo, donde Cristo, pone su rostro masacrado una vez más, y donde yo respondo con comodidad o indiferencia. Me gustaría más estar en el papel del ladrón arrepentido y cabal, que reconoce a Jesus como Redentor e hijo de Dios, pero..., mi debilidad, me situa más amenudo entre la chusma.
Gracias D. Andrés, por esta estupenda disección de los personajes que estuvieron con Jesus en su crucifixión, en algunos de los cuales desafortunadamente, veo el reflejo de mi existencia.
Un abrazo para todos los amigos del blog y feliz semana.
¡ VIVA CRISTO REY !
Aloya

José Manuel dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

DIOS sabía lo que pasaría, EL había establecido que mediante la trágica muerte de su HIJO, nosotros obtendríamos la SALVACION. Era necesario que ocurriera todo aquello. La TENTACION a JESUCRISTO elevada a la máxima potencia en un cuadro que representaba toda un drama de un sufrimiento que nadie sería capaz de soportar. SATANAS se las prometía muy felices: JESUCRISTO no sería capaz de vencer la GRAN TENTACION y bajaría de la CRUZ. Humillación, escarnio, suplicio, e increpación por parte de sus enemigos, en aquel momento la HUMANIDAD se jugaba la SALVACION, JESUS lo sabía y no cedió, hizo la VOLUNTAD de DIOS, con todo en su contra hasta el TEMOR, la TENTACION más angustiosa: El sentirse abandonado de su PADRE.

Todo era desolador pero un hombre pecador que sufre como EL la misma condena, pronuncia unas palabras que de seguro le dan ánimo en aquel clima donde todo estaba en su contra. "Hoy estarás conmigo en el Paraíso". El Paraíso donde hoy REINA para la eternidad, el HIJO de DIOS, REY DEL UNIVERSO, JESUCRISTO.

¡ VIVA CRISTO REY !

Anónimo dijo...

¿Qué texto del evangelio de S. Lucas hubiéramos elegido nosotros para este domingo? Pues verás a mi me se me ocurrió la entrada de Jesús el domingo de Ramos en Jerusalén y también la narración de Jn.18,28-38,el diálogo entre Jesús y Pilatos, sobre el reino y la verdad. Es un momento de la pasión que siempre me impresionó; Pilato tiene la Verdad ante él y se pregunta por ella; creo que a nosotros nos ocurre con facilidad, cuando nos cuesta mucho aceptarla como una realidad para ser vivida.
Hoy fui a una misa de niños-en la Parr. de Juan XXIII en Viesques, Gijón- no es mi parroquia, pero tenía deseos de ver como iba este templo nuevo..¡fantástico! cuando unos 50 niños con padres amenizando con guitarras- con cantos ensayados por ellos en familia-, con ilusión que se palpaba, llenan la Casa de Dios, apetece alabarLe como nuestro Rey y Señor, porque al fin y al cabo,el Reino estaba allí en aquellos corazones...sobretodo en los de los niños, que con sus respuestas -a preguntas que tiraba de un hilo adecuadamente el parroco-, fueron los protagonistas de un homilía preciosa. Jesús es Rey y Su Reino estaba allí presente. Salí ilusionada, con el corazón lleno de voces infantiles que aún gritaban: hosanna.Algún día estos niños ante el trono de la Cruz, también elegirán una postura.... "hacer leña del árbol caído." ;"Se burlaban"..lo harán y recibirán también burlas; ó bién serán cobardes "simplemente mirando, viendo los toros desde la barrera y callando." ¡¡qué fácil que nos ocurran estas cosas! a estos niños y a nosotros que tantas veces le proclamamos como Señor y REy.A pesar de todo nuestro pecado- y precisamente por él- creo que al final ocuparemos el lugar cercano a Jesús de ese Buén ladrón, que parece guardarnos su sitio, para recibir la misericordia que brotará del costado de Cristo en el momento en que confesemos nuestras culpas y volvamos a cantarLe nuestro Hosanna, porque es nuestro Rey y Señor.
¡Feliz semana a todos!

Anónimo dijo...

¡¡Qué lección tan grande me dió ayer Jesús !!
Yo, que me siento una persona fracasada en casi todos los aspectos de mi vida: vida familiar, que abarca, matrimonio,maternidad, relación filia y, también fracasada, me creo a veces, en mi espiritualidad:frialdad, falta de motivación,indiferencia...
Y EL fué el gran fracasado...pero por AMOR. ACEPTÓ la forma de vida y la muerte en la cruz por OBEDIENCIA AL PADRE para que así se cumpliera la REDENCIÓN.
¡¡Qué lección para mí !!
Y qué lección también me dá la persona que acepta una situación terminal sin pedir cuentas de" por qué a mi."
Por todo lo que me ha hecho pensar...Gracias Dios mio!!

Olga dijo...

Meditando en el Evangelio de hoy y concretamente con la Homilía me llega al pensamiento el Cántico:
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre
Filipenses (2, 6-11).
Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse:
Se sometió a Las autoridades judías, Se sometió a las burlas de los soldados, se sometió a los insultos de “Uno de los malhechores crucificados, se sometió al pueblo, este pueblo al que Jesús había curado, alimentado, enseñado, amado… Un pueblo que fue incapaz de defenderlo.
Se sometió a la burla, se sometió a las peores de las humillaciones, se sometió a la muerte y una muerte de Cruz, lo hizo por todos, por la humanidad, POR MÍ.
Lo ha hecho por mí, para salvarme y yo soy igual que las autoridades, que los soldados, que el pueblo, callo, me da vergüenza, miedo, al que dirán…me niego muchas veces a someterme a la burla, a la ignominia, a la cruz y soy indiferente, débil, cómoda.
Pero EL CON SU MUERTE ME HA HECHO PARTICIPE DE SU REINO, reino de paz, amor, justicia, verdad. Este reino está dentro de mí porque EL ME HA HECHO PARTICIPE.
¡¡¡GRACIAS A JESUCRISTO!!! que se anonadó llegó a todo lo horrible y peor para SALVARME.
Que el me ayude a vencer el miedo, la cobardía, todo aquello que me impide ayudarle a Él a cargar con su Cruz y cargar con mi cruz y pueda gozar de su REINO.
Un abrazo para todos los amigos del blog y feliz semana.
Olga

Anónimo dijo...
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Pepitina dijo...

Antes que nada deciros amigos, que el primer anónimo que sale en los comentarios es mio, no me di cuenta de escribir mi nombre.
Y ahora me dirijo al anónimo siguiente, que por su sinceridad me ha impactado.Has utilizado amigo/a, aunque creo que eres amiga por el tono que percibo,una palabra FRACASO, que percibo- y valga la redundancia- en muchísimas personas que trato y que les horroriza enfrentarse a ella con la sencillez que lo has hecho tu y dentro del contexto que lo haces. Es una gracia, ver nuestra Verdad, nuestra realidad-que es Humildad al fin y al cabo- y tener la valentía de confesarla y desde ese testimonio tuyo, brindarnos un gran enriquecimiento a todos los del Blog. Gracias. Ayer fuiste tema de coloquio sincero en el grupo de señoras -catequesis de adultos que coordino- y ellas mismas quedaron sorprendidas de cuanto escuchamos y sentimos COMPARTIENDO TU TESTIMONIO...GRACIAS.

Anónimo dijo...

s tan facil y tan dificil...

samalea dijo...

Dicen que una imagen vale mas que mil palabras, y la imagen del Evangelio de hoy es suficientemente expresiva. Me impresiona pensar en los momentos de Jesús en la Cruz, porque ni siquiera me puedo imaginar todo el sufrimiento que tuvo que pasar para hacerme participe de su herencia y sacarme de la oscuridad del pecado “del dominio de las tinieblas y trasladarme al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados”
Me doy cuenta que no sirve que yo quiera hacer muchas cosas para conseguir mi salvación, porque yo no puedo salvarme si no es a través de Jesucristo. Mi salvación viene a través de la cruz y eso no es fácil para mí si no es con la ayuda de Dios.
Pido al Señor que me ayude a ver mis pecados y que sea capaz de pedir perdón por ellos y me de fuerzas para entrar en la cruz de cada día.
Me consuela la respuesta que le da al buen ladrón: “Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso” Ese HOY me llena de confianza porque Dios no hace como yo, se olvida de mi pasado pecador (que muchas veces me hace pensar mal, porque veo que no soy capaz de cambiar) y tampoco lo deja para mañana (como muchas veces yo dejo para mañana mi conversión, hacer oración, darme a los demás…)
Por eso quiero poder decir:”Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”
La paz de Jesucristo