sábado, 20 de octubre de 2007

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (C) Domund

21-10-2007 DOMINGO XXIX TIEMPO ORDINARIO (C) (DOMUND) Ex. 17, 8-13; Slm. 120; 2 Tim. 3, 14-4, 2; Lc. 18, 1-8
Queridos hermanos:
- Celebramos hoy la Jornada del Domund y en España el lema que se nos propone para este año es “Dichosos los que creen”.
Llevo varios años de vicario episcopal. Todos los vicarios nos reunimos casi cada viernes del año con D. Carlos, nuestro Arzobispo, y con el Obispo auxiliar para dialogar sobre diversas situaciones de la Iglesia en Asturias y para tomar decisiones. Es normal que, desde finales de abril o primeros de mayo iniciemos en estas reuniones el asunto de los nombramientos de sacerdotes, bien porque pidan cambio, bien porque algunos hayan enfermado o se hayan jubilado… Estamos ahora en la segunda quincena de octubre y aún no hemos terminado de hacer los nombramientos, pues tenemos más parroquias y destinos que sacerdotes. Este año quedarán nuevamente algunas parroquias sin sacerdote. Cada vez hay menos sacerdotes y son cada vez más ancianos. Dice el Papa Benedicto XVI en el mensaje del Domundo a toda la Iglesia que, ante esta situación, las “Iglesias corren el peligro de encerrarse en sí mismas, de mirar con poca esperanza al futuro y de disminuir su esfuerzo misionero. Pero éste es precisamente el momento de abrirse con confianza a la Providencia de Dios, que nunca abandona a su pueblo y que, con la fuerza del Espíritu Santo, lo guía hacia el cumplimiento de su plan eterno de salvación.” Y, efectivamente, nos dice D. Carlos en su carta pastoral, con ocasión del Domund de este año, que nuestra diócesis de Oviedo no quiere encerrarse en sí misma. Por eso, un sacerdote asturiano, Luis Ricardo, que estaba de párroco en la Sagrada Familia de Las Vegas-Villalegre (Avilés) y de capellán en la cárcel de Villabona se ha ofrecido para irse de misionero a Aguarico (Ecuador). Mientras tenemos entre nosotros, en España, a tantas personas que vienen a ganarse el pan de cada día y a sacar adelante a sus familias ante tantas necesidades materiales como hay en Ecuador, Luis Ricardo deja su familia, sus amigos, su tierra natal, su país para irse… a Ecuador de misionero. También nos dice D. Carlos en su carta pastoral que hace muy pocos días despedía a un matrimonio (María y Alex), que se iban de misioneros para Chile.
¿Qué impulsa a Luis Ricardo a irse lejos de su familia y de su casa? ¿Qué impulsa a María y a Alex, que no son curas, a irse lejos de su familia y de su casa? ¿Qué impulsa a D. Carlos a dejar que Luis Ricardo, María y Alex se vayan con tanta necesidad como hay en Asturias de sacerdotes jóvenes, de matrimonios jóvenes y de cristianos jóvenes? PUES ES LA FE LO QUE LES IMPULSA A LOS CUATRO: La fe que recibieron en las aguas bautismales; la fe que creció en ellos por la catequesis y enseñanza de sus padres, de los sacerdotes y catequistas en las parroquias; la fe que se fue robusteciendo en los ratos de oración y de lectura espiritual; la fe que se afianzó ante las alegrías y los sufrimientos, pues en uno y otro momento siempre sentían de algún modo la presencia de Dios; la fe que, si les faltase, sería como si les quitasen el aire que respiran. Porque ¿qué otra cosa es la fe sino el amor de Luis Ricardo hacia Dios y sobre todo el amor de Dios hacia Luis Ricardo? ¿Qué otra cosa es la fe sino el amor de María hacia Alex y de Alex hacia María, y de ellos dos hacia Dios y sobre todo de Dios hacia ellos dos? D. Francisco, el obispo encargado en España de las Misiones nos narra esta experiencia personal: “El sacerdote de mi pueblo nos contaba a los niños la vida de Jesús con tal convicción que nos dejaba ‘con la boca abierta’. No eran narraciones bonitas como pudieran ser los cuentos o las fábulas; nos ayudaba a hacernos amigos de un Amigo que nunca habíamos conocido y del cual recuerdo que lo tuve como el mejor compañero. Creer, por lo tanto, no era saber muchas cuestiones o hacer cosas extrañas, sino vivir una amistad que vale más que ninguna otra cosa. En muchas ocasiones, a escondidas, me escapaba de casa para ir a visitarlo a la iglesia de mi pueblo, porque el sacerdote me decía que en el Sagrario –muy escondido-, allí estaba El. Era verdad, yo le sentía muy cercano. No me hablaba, pero me entendía; no jugaba, pero me divertía; no estudiaba, pero me enseñaba; no me acariciaba, pero me amaba; no le veía, pero le sentía. Yo le miraba y El me sonreía, me ayudaba y no me daba cuenta. ¡Qué feliz era cuando estaba a su lado! ¡Qué dicha la de creer!”
Y es que como fruto de la fe, que Dios nos ha regalado sin que nosotros lo merezcamos en modo alguno, surge la dicha y la alegría interior ; de la fe surge también la necesidad de compartir la certeza de ese Dios que me ama, pero que también ama a todo aquel con el que nos encontramos o con el que nos encontraremos. Quien tiene fe y es una fe auténtica, no se la guarda para sí mismo, no tiene miedo ni vergüenza, sino que habla de ella y la ofrece a los demás. Por todo esto, para el lema de este año se ha propuesto éste: “Dichosos los que creen”.
Sí, felices los que creen, porque nunca se encontrarán solos. Felices los que creen, porque tendrán la paz de Dios y la querrán compartir con los demás. Felices los que creen, porque tendrán la sonrisa en los labios y en los ojos como la niña del cartel de la propaganda de este año y tendrán la mirada limpia como ella. Os propongo para hoy o para algún día de esta semana que cojáis un folleto de la propaganda del Domund y que hagáis oración simplemente mirando el rostro luminoso y feliz de la niña, mirando también la sonrisa en los labios y en el corazón del Cristo resucitado que está detrás de la niña mientras coge la mano de Santo Tomás para ayudarle a metérsela en su costado abierto. Y mirad también, en vuestra oración, el rostro de Santo Tomás ansioso, pero aún incrédulo, y comparad ese rostro de Santo Tomás aún incrédulo y el rostro de la niña y de Jesús, que son dichosos por el Dios Padre que habita y que acogen en ellos.
- Termino con las últimas palabras del evangelio de hoy: “Cuándo venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?” Si viniera ahora mismo Jesucristo a esta catedral de Oviedo, a mi corazón… encontraría esta fe que acabamos de describir. ¿No? Pues pidámosela:
Señor, dame la alegría de tu fe, la alegría de tu presencia,
la alegría de compartirte con mis hermanos los hombres.
Señor, no me dejes, aunque te deje.
Señor, tenme siempre dentro de tu Iglesia santa y pecadora.
Señor, esto que te pido para mí, también te lo pido para los que conozco
y para los que no conozco.
Señor, te pido por todos aquellos que han dejado su familia,
sus amigos, su casa, su país
y se han ido por el mundo para anunciarte
y para compartirte con todos los hombres que encuentren.
Amén

6 comentarios:

José Manuel dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos.

Siento contradecir a los que se marchan de misioneros a otros paises, hace ya muchos años que España es país de misión.

¿Cuantos han abandonado a DIOS en nuestra propia Nación? ¿Cuantos no necesitan de un sacerdote que predique en este desierto de fe en la que se ha convertido nuestra tierra.

La misión está aquí sin ir más lejos y más difícil que fuera.

Un sacerdote un bien al que no podemos renunciar, cada vez menos.

Un abrazo a todos.

jlgteran dijo...

Es cierto lo que dice José Manuel, pero yo veo a la Iglesia como universal. El problema de la evangelización es igual en España que en cualquier otra parte del mundo, y hemos de ir a donde nos envie Jesús.
La labor del misionero es algo que siempre le he dado mucha importancia. Yo cuando me encuentro en Lourdes me digo: si en todos los sitios existiese el mismo espíritu y amor que se siente aquí, donde se hablan todas las lenguas, el mundo sería una felicidad, y no exestirían guerras ni la gente se moriria de hambre. Por eso creo que el movernos y llevar ese AMOR cristiano a todos los hombres, es la principal tarea del cristiano. Y cumplimos con el mandato evangélico de EVANGELIZAR.
Si no podemos ir personalmente a Misiones, si podemos rezar y colaborar económicamente.
Un abrazo.
José Luis

Anónimo dijo...

También yo recuerdo a mi madre contándonos la vida de Jesús y los acontecimientos del Antiguo Testamento. Pero a mi si me parecía que pasaban cosas maravillosas y mágicas y esperaba impaciente que llegara el final de cada historia.
Quizá sea esto lo que nos falta, conseguir que niños y jóvenes disfruten escuchando La Palabra de Dios y se entusiasmen con Su Mensaje.

Pepitina dijo...

¡Qué acertadas y bonitas las palabras del Papa! Si, creo que nuestra iglesia de Asturias por encerrarse en sí misma ha perdido Esperanza y disminuido su espíritu misionero.Creo que es la definición de lo que vivimos hoy en Asturias los cristianos. Nos hecho cómodos, intentando vivir de las rentas de una fe heredada y se ha visto que esto no vale; la Fe hemos de personalizarla y darle Vida en el día a día profundizando en ella a través de la oración, lectura espiritual, catequesis ó formación de adultos..-como nos dices Pater-. Estamos "REFALFIAOS". Nos faltan sacerdotes, religiosos...pero, seguimos eligiendo las distintas misas a diferentes horarios-si no, nos quejamos- e incluso el sacerdote y ¡como no hable bien, ahí se queda!. ¡¡qué poco apreciamos el Sacerdocio!!Creo que esto es un débil ejemplo para que entre nuestros jóvenes haya vocaciones,¿no os parece? ¿cómo oyen hablar de los sacerdotes en tantas ocasiones nuestros jóvenes a personas que se dicen creyentes..?
Imagino el rostro iluminado de esta niña y TANTOS hermanos, que ante la llegada de un misionero caminan kilómetros, para llegar a una ÚNICA MISA, y escuchar la Palabra de Dios y una homilía, que sea al menos cercana, pues no EXIGEN como nosotros sino que AGRADECEN todo ello como el mas hermoso de los DONES. ¿Cómo privarles de un Luis Ricardo ó de una María y un Alex, ante tanta hambre de Dios como demuestran? Nuestra Iglesia, como dice Jose Luis, es Católica (Universal) y también nuestra FE; además no creo que haya algo que crezca tanto como la Fe en la medida que se regala, se entrega a los demás,y se testimonía en obras y en palabras.
Confiemos en la Providencia de Dios y la fuerza del Espíritu y sobretodo pidamos con humildad esa Fe que nos hará dichosos, rezando esta bonita oración por toda nuestra Iglesia Misionera de Asturias.
Ah! Buena idea la de orar ante la estampa del Domund 2007, será mi oración de esta noche, haciéndome esa pregunta que nos dices Pater:¿encontraría el Señor esa fe-que nos decribes- en mi corazón -Hoy?
un abrazo a todos

Olga dijo...

Cuando llegó a mis manos la revista Iluminare con el tema del Domund leí detenidamente el mensaje de D. Francisco, también me llamó mucho la atención su experiencia personal y me llevó igualmente a recordar mi niñez al lado de una abuela que me enseñaba a rezar, me motivaba por conocer a Jesús, a amarlo con todo mi corazón, con todo mi ser, y allí en casa me hablaban de las misiones y el trabajo de los misioneros y siendo yo muy niña me ilusioné por la vida misionera. A una edad muy temprana decidí entrar a la vida religiosa a una Congregación misionera, Dios me llamó, me eligió, me ha dado este regalo sin mérito alguno, Dios se fijó en mí, pobre e inútil, se ha valido de lo más pequeño y mas bajo para realizar su obra, me ha pedido dejar mi familia, mi patria, mis amigos. Día a día me va pidiendo dejar muchas cosas, renunciar a lo que mas quiero para que pueda tenerlo SOLO A ÉL.
He dejado mi familia, mi patria, mis amigos y aquí en España, hoy en Asturias he encontrado también una familia, una patria y unos amigos que están siempre conmigo y me acompañan en este proceso de mi vocación misionera, me ayudan a robustecer mi fe, a amar mi vocación y a mirar siempre adelante.
Hoy quiero AGRADECERLE al Señor el REGALO DE LA FE, DE LA VOCACIÓN, Y el regalo de Andrés en este momento de mi vida porque él en nombre del Señor va conduciendo y afianzando mí fe, me va haciendo sentir el AMOR DE DIOS A HACIA MÍ en todos los acontecimientos de mi historia personal.
¡Gracias! También a todos mis amigos del blog
Un abrazo para todos
Olga

Aloya dijo...

Cuando la Iglesia se encierra en si misma, está siendo egoista, está dejando de compartir con los demás algo tan preciado e indispensable como la fe. Aunque en Asturias, falten Sacerdotes para cubrir las necesidades de todas sus Parroquias, en otros Países, como bien dice un amigo del blog, recorren kilómetros, para oir una misa o escuchar simplemente a un Sacerdote, sin selección previa, como podemos todavía hacer aquí. Pero, este hecho, no exime a las Diócesis de esmerarse en la formación continuada de sus Sacerdotes, para que su mensaje, pueda llegar con claridad y de forma atractiva, para que sepan contar la MEJOR HISTORIA DEL MUNDO, JAMAS CONTADA, y hacer que cale, en los corazones de las personas, descubriéndoles un camino extraordinario, labrado previamente por Jesús, que nos dejó un legado de paz, de confianza y de fe en una propuesta maravillosa, como es la Salvación para todos los seres humanos.
La fe no solo es para mi el camino de la salvación, sino también el del sosiego, el de la paz, el de la serena alegría.
D. Andrés, me parece preciosa esa idea de rezar, contemplando el cartel del Domund. Muchas gracias por sus enseñanzas y por el esfuerzo que realiza para transmitírnoslas, convirtiéndolas en historias maravillosas.
Un abrazo a todos los amigos del blog, de los que sigo aprendiendo mucho.
Aloya