jueves, 20 de octubre de 2016

Domingo XXX del Tiempo Ordinario (C)



23-10-2016                 DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO (C)
                                       Eclo. 35,12-14.16-18; Slm. 33; 2 Tim. 4, 6-8.16-18; Lc. 18, 9-14
            Celebramos hoy la Jornada del DOMUND y en España el lema que se nos propone para este año es “Sal de tu tierra”.
            - Veamos el significado del cartel y del lema que nos anuncian este año el DOMUD.
 “Sal... Es la invitación que nos hace el papa Francisco a salir de nosotros mismos, de nuestras fronteras y de la propia comodidad, para, como discípulos misioneros, poner al servicio de los demás los propios talentos y nuestra creatividad, sabiduría y experiencia. Es una salida que implica un envío y un destino.

... de tu tierra” La expresión resulta evocadora del origen del que parte el misionero que es enviado a la misión, y también del destino[1] al que llega. La misión ad gentes es universal y no tiene fronteras. Solo quedan excluidos aquellos ámbitos que rechazan al misionero. Aun así, también en ellos se hace presente con su espíritu y su fuerza.
Las huellas. Son expresión del lema “Sal de tu tierra”. Los tonos empleados para las huellas del caminante y para el fondo son familiares a quienes desde hace muchos años han identificado los cinco continentes con colores distintos. El amarillo representa a Asia; el verde a África; el rojo a América; el azul a Oceanía; y el morado a Europa (aunque también se representa con el blanco).
Las cruces. Es un detalle que podría pasar inadvertido, pero que permite distinguir esas pisadas de las de otras personas que salen de su tierra por otros motivos diversos. Las cruces que discretamente aparecen en la marca de esas huellas recuerdan la cruz que cada misionero o misionera recibe el día de su envío por parte de la Iglesia; cruz que es el distintivo de su misión de amor y misericordia, continuadora de la de Cristo.
- Y ahora nos vamos a detener un poco en el mensaje del Papa Francisco para este día del DOMUND: “Todos estamos invitados a ‘salir’, como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de salvación, que es don de Dios para todos”.
- Veamos ahora un testimonio concreto de alguien que salió de su tierra hace muchos años para anunciar a Jesucristo a los demás. Se trata de Pilar Boves, que está de misionera en Mozambique: “‘SAL de tu tierra’… estas palabras han marcado mucho mi vida, las he orado en momentos decisivos y han sido una gran ayuda para “no instalarme”. Salir, siempre me invita a: dejar, caminar, encontrar, sonreír, abrazar, acariciar, escuchar, amar… Y eso es lo que trato de vivir en estas queridas tierras de Mozambique, en una comunidad llamada Sàbié, donde atendemos una ‘escolinha’ y hacemos nuestro trabajo pastoral en la parroquia. En este pueblito insignificante, donde la gente a apenas está  instalando el agua en el “quintal”, espacio de terreno en el que tienen su casita, comparto con ellos mi vida y ¡¡¡VIVO!!! No hago grandes cosas, a veces  me pregunto: ‘¿Qué hace una persona mayor como yo, aquí?’ y la respuesta es clara: ‘sal de tu tierra...’ Quiero, junto con las tres hermanas de mi comunidad estar junto a ellos en el dolor y alegría, en su pobreza. Pero sobre todo ayudarles a descubrir el Rostro Misericordioso del Padre, ser un ‘puente’ y un ‘oasis’ en medio de esta sequía. Aquí la vida es muy primaria, los niños andan solitos desde muy pequeños y tienen que ir a buscar agua al río, para su consumo y a por leña, mientras sus mamás van a trabajar a la huerta y algunos a cuidar ganado. En nuestra “escolinha” los atendemos, acogemos, educamos, les damos un buen desayuno, los preparamos para ingresar en la escuela. También aquí aprenden a besar, dejarse acariciar…, pues sus mamás los quieren, pero no se prodigan en esos gestos tan importantes, y que ellos están deseosos de recibir. Tratamos que en este tiempo que permanecen en el Centro, sean felices. Este pueblo tiene un gran corazón y siempre me enseña mucho; son personas de paciencia, no sé ponen nerviosos como nosotros. Saben disculpar, acoger y, ante una dificultad, sonríen,  enseñando esos dientes tan blancos y bonitos que tienen”.

[1] Hoy día también son destino del misionero, del que lleva a Cristo, los lugares de los jóvenes, del mundo del trabajo, de la enseñanza… En tantos de estos lugares no se vive a Cristo ni se le acepta. La fe no tiene visibilidad, salvo en manifestaciones ‘socialmente’ correctas (funerales, bodas, primeras Comuniones…). Cristo (y su Iglesia) ha quedado relegado a la intimidad, a la clandestinidad.

1 comentario:

Feli dijo...

Los misioneros llevan en su buen hacer,a Jesús,no hace falta llegar a esos sitios recónditos, y empezar a querer cambiar a la gente de su manera de pensar,los misioneros con su amor,su ayuda ya llevan a Jesús escrito en su corazón.Y la gente pregunta¿Por qué me das amor? Y ahí está la respuesta.El amor por los demás todo lo puede. Pidamos al Señor que cada vez haya más misioneros, y que con su buen hacer,vayan dando a conocer a nuestro Dios,Él es todo amor.