viernes, 20 de marzo de 2015

Domingo V de Cuaresma (B)



22-3-2015                              DOMINGO V CUARESMA (B)
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Homilía de audio en MP3
Queridos hermanos:
La homilía de hoy la titularé "de la vida y de la muerte".
Estamos ya cerca de la Semana Santa. Se acerca la hora de la muerte de Jesús. Él mismo nos lo dice en el Evangelio que acabamos de escuchar.
- Para nosotros la muerte representa un vacío, una ausencia. También representa el fin definitivo de toda una vida. Esta semana fui de ejercicios espirituales a Cantabria. Fui con el párroco de Colunga y me contó que un feligrés suyo de 47 años había fallecido de cáncer. También me dijo que era una familia muy buena, pero que tenía muchas desgracias encima: el padre acaba de morirse de cáncer, y dos hijas suyas parece que padecen del mismo mal. Tanta enfermedad nos aplasta, tanta desgracia nos deja desconcertados. ¿Cómo puede ser esto?
En el tanatorio, cuando el sacerdote fue rezar un responso, había un silencio absoluto, a pesar de que la gente abarrotaba la sala y el pasillo. En la iglesia, el día del funeral, había un silencio absoluto, a pesar de que no cabía ni un alfiler más en el templo. ¿Por qué este silencio? ¿Por qué este sobrecogimiento? En definitiva, la gente no entiende esta muerte, pero es que, además, la gente percibe esta muerte como una ausencia, como un vacío, como algo incomprensible.
- Pero Jesús nos habla hoy de la muerte de otra manera. La muerte tiene otro sentido para Él. Jesús nos dice en el evangelio de hoy: “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará”. Jesús, desde que nació, fue muriendo día a día: renunció a formar una familia, renunció a cuidar a su madre, renunció a estar tranquilamente en el cielo con Dios, su Padre; y todo esto por y para nosotros. Jesús fue como el grano de trigo, que cayó en tierra e iba muriendo y, al mismo tiempo, iba dando fruto. Su muerte nos dio vida.
- Según esto que acabamos de escuchar, se puede decir que hay vidas que dan muerte y hay muertes que dan vida. Veamos algunos ejemplos de estas dos afirmaciones:
Esta semana pasada los periódicos nos contaban que dos explosiones simultáneas contra dos iglesias en Lahore (Pakistán) dejaron un saldo de al menos 14 personas muertas y alrededor de ochenta heridos. Un grupo talibán pakistaní se ha atribuido responsabilidad por los ataques. Un testigo dijo que la puerta principal de una de las iglesias atacadas estaba cerrada, por lo que los fieles usaban una puerta más pequeña al momento de la explosión. "Un terrorista se explotó a sí mismo cerca de esa puerta, eso creó caos y durante ese tiempo hubo otra explosión”, dijo. Entre los muertos se encontraban un policía y un agente de seguridad privado. Ambos dieron su vida para evitar que los terroristas ingresasen y detonasen sus bombas dentro de la iglesia.
O también veamos el cuento del águila real: un hombre se encontró un huevo de águila. Se lo llevó y lo colocó en el nido de una gallina de corral. El aguilucho fue incubado y creció con la vida de pollos. Durante toda su vida el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un pollo. Escarbaba en la tierra en busca de gusanos e insectos, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, al igual que los pollos. Después de todo, ¿no es así cómo vuelan los pollos? Pasaron los años y el águila se hizo vieja. Un día divisó muy por encima de ella en el cielo una magnífica ave que flotaba elegante y majestuosamente por entre las corrientes de aire, moviendo apenas sus poderosas alas doradas. La vieja águila miraba asombrada hacia arriba. “¿Qué es eso?”, preguntó a una gallina que estaba junto a ella. “Es el águila, el rey de las aves”, respondió la gallina, “pero no pienses en ello. Tú y yo somos diferentes”. De manera que el águila no volvió a pensar en ello, y murió creyendo que era una gallina de corral.
Sí, hay vidas que dan muerte: como la de esos terroristas que mataron indiscriminadamente a los que estaban en la Iglesia; como la de esas gallinas que no dejaron descubrir al águila, que estaba en el corral, que ¡él era un águila y no una gallina!, como tantas personas que no dejan crecer a otras personas por miedos, por envidias, por cobardías. En esta semana también salió en los periódicos el caso de dos niñas en Linares que se dedicaron a acosar a otras niñas pegándoles e insultándoles hasta hacerles cambiar de colegio y enfermar.
Pero también hay muertes que dan vida: como ese guardia jurado y el policía que dieron su vida para salvar otras personas en las iglesias y nos dejaron entrar a los terroristas y les explotaron las bombas ante ellos: sus muertes salvaron vidas. Hemos de tener en cuenta que hay muertes físicas, pero también hay muertes de vida en el día a día. Por ejemplo, unos padres que madrugan y trabajan para sacar adelante a su familia; por ejemplo, gente que trabaja en la empresa y, por ser honesto, no puede subir de puesto en su empresa.
- Termino: ¿Somos de los que damos muerte a los que nos rodean con nuestras vidas? O. ¿somos de los que damos vida a los que nos rodean con nuestro morir diario? O, por decirlo con las palabras de Jesús ¿somos de los que caemos en tierra y quedamos infecundos? O, ¿somos de los que caemos en tierra, morimos y damos fruto?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te echaba de menos ayer jueves, pero recibí una gran alegría hoy.-
No solamente al recibir la homilía, , aun más al leerla por su contenido.-Y sabes que en la cama de al lado tengo una "homilía tuya del 26/4/DEL AÑO 2003 .-No la leo con frecuencia pero la "tengo en mi mente"de forma permanente.-Yo tengo ganas de morir: nada me queda aquí.-Solamemnte quien rece por mí.-Partí los bienes con mis hijos.-Veo que todos mis libpos y mis conocimientos se quedarán aqui.-HE PEDIDO QUE ME INCINEREN CON UNA SÁBANA.,PREVIO FUNERAL DE "CUERO PRESENTE-quiero tambén fueral en Grandas, donde me bautizaron y recibí la <primera <comunión y la <confirmaciónGracias AndrésJ.R

Feli dijo...

Los otros fines de semana,se nos habló de la esperanza y de la luz,y en esta de la vida y la muerte,la vida con la luz de Jesús, y la muerte,con la esperanza ,de encontrarnos con Él, en la vida Eterna,y al morir dejar el grano dando fruto,porque pensar,que Jesús que murió por nosotros en la Cruz,ese fruto llegó a nosotros que bonito e increible.Espero que ese pequeño granito,que yo estoy sembrando, se deje ver por los demás,por mis hermanos.Que con mi ejemplo y testimonio,los demás sepan que lo hago en nombre de Dios.Estando cerca de los que sufren,con humildad y amor.Bueno,yo de momento no tengo ganas de morir,y espero que cuando me llegue la hora, San Pedro me diga pasa Feli,por la puerta de la Verdad,sino estoy apañada.Bueno sonreír también le gusta al Señor.Un abrazo pora todos,que Dios nos bendiga,y que nuestro pequeño grano,entre en los corazones de los demás.