viernes, 4 de junio de 2010

Domingo del Cuerpo y de la Sangre de Cristo (C)

6-6-2010 CORPUS CHRISTI (C)

Gn. 14, 18-20; Slm. 109; 1 Co. 11, 23-26; Lc. 9, 11b-17



Homilía de audio en MP3

Queridos hermanos:

+ Como ya sabéis, celebramos hoy la festividad del Cuerpo y de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Estos dos domingos pasados os hablé de los dones y de los frutos del Espíritu Santo. Os dije que, para tenerlos, hay que suplicarlos y pedirlos a Dios, y una de las mejores maneras de pedir estos maravillosos regalos de Dios es la Adoración Eucarística, o sea, la oración y el diálogo frecuente con Jesús ante el sagrario. Ya el año pasado os hablé de la Adoración Eucarística. ¿Y qué es lo que sucede cuando uno se pone ante el sagrario? Pues que Dios nos da unas luces maravillosas y nos instruye, nos educa por dentro y nos hace ver las cosas con los ojos de Dios, al estilo de Dios… Es decir, vamos siendo cada vez más COMO DIOS.

Precisamente en estos días se celebraba en Toledo un Congreso Eucarístico Nacional y con ocasión del mismo nuestro Arzobispo, D. Jesús, nos decía a todos los católicos asturianos: “Si la presencia de Jesús en medio de nosotros es una certeza que ha llenado de consuelo y ha infundido fortaleza a tantas generaciones cristianas, es justo y necesario que esa compañía sea correspondida por un deseo nuestro de salir a su encuentro. Cuando tenemos una iglesia en la que está expuesto el Señor unas horas, o todo un día, incluso las veinticuatro horas del día, estamos viviendo esa preciosa relación con el Señor correspondiendo al deseo de su compañía: siempre habrá una luz que encender en Él, un llanto que enjugar a su lado, una debilidad que junto a Él sea perdonada y luego fortalecida, un motivo para dar gracias o mil razones para pedir gracia. Venid adoradores, vengamos al encuentro de quien no cesa de esperarnos. Está ahí el Señor”.

¿Cuántos de vosotros hacéis oración de un modo regular ante el sagrario, aunque sea una vez a la semana? Quienes tenéis este tipo de oración, habéis descubierto un gran tesoro. Esa es una de las perlas y tesoros escondidos de los que hablaba Jesús en su evangelio. A últimos de mayo me escribió una monja de clausura y en su escrito desvelaba algunas de las cosas que Jesús le “chivaba” al oído en esos tiempos “perdidos y aburridos” ante el sagrario. Esta monja descubrió lo siguiente:

- “Para poder amar, antes he sido amada. Mi vocación contemplativa no es ningún heroísmo, ni un logro de mi parte. No he sido más clarividente, ni más esforzada, ni mejor dotada, ni he hecho nada para merecerla…, mi vocación se debe a Dios, a su Amor”.

- “Si no amamos a quien tenemos a nuestro lado, a quienes caminan con nosotros, con quienes nos encontramos y relacionamos, no amamos nada. Si veo una hermana abatida, se conmueven mis entrañas. Sé que es Jesús quien la mira compasivamente en mi corazón, pues es Él quien nos da el aliento y quien sobrelleva, en su Amor, mi debilidad y la de mis hermanas”.

- “Hoy puedo amar, porque antes he sido amada. Puedo sostener, porque a mí me sostiene Cristo. Puedo tener manos y corazón para mis hermanos, porque Cristo me tiene en las Suyas y me da su Corazón. Solamente así se explica mi vocación contemplativa”.

- “Tú también puedes amar, porque Dios te ama y porque estás sostenido por la comunión de los santos. Aunque no lo veas, ni lo sientas, ni pienses en ello, sin duda Dios tiene tu vida, tu camino, tus luchas y sufrimientos en sus manos y en los de su Iglesia”.

+ En el evangelio de hoy se nos dice que los discípulos quisieron mandar fuera a la gente que seguía y escuchaba a Jesús, pero vemos a un Jesús que se preocupa de las necesidades espirituales de aquella gente (unos 5.000 hombres) y por eso les hablaba en nombre de Dios, pero también se preocupaba de las necesidades materiales de aquellos hombres. Por eso, Jesús dijo a los discípulos: “Dadles vosotros de comer”. También hoy Jesús nos dice a nosotros, sus discípulos, mirando para toda la gente que pasa necesidades de todo tipo: “Dadles vosotros de comer”. De ahí que la Iglesia católica destine este día del Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo a hablar sobre la caridad, sobre Caritas y toda la labor que está desarrollando y que tiene que seguir haciendo.

Recuerdo que siendo seminarista y estudiando la Biblia me encontré con algunos autores que quisieron explicar la presencia de los milagros en la Sagrada Escritura dando un origen racional y natural a los mismos y de esta forma “demostrar” que los milagros no existían y que habían sido inventados por quienes escribieron la Biblia. Por ejemplo, decían que la sangre en el Nilo (una de las plagas de Moisés) fue debido a que hubo tormentas en la cabecera del Nilo y allí las tierras eran rojizas; las aguas bajaban revueltas y los egipcios confundieron aquello con sangre. Otra explicación racional fue el milagro del paso del mar Rojo, y es que unas horas al año hay una sequía muy importante en este mar y se puede pasar a pie. Por coincidencia sucedió así en aquel momento en que los israelitas huían de los egipcios y aquellos lo achacaron a una intervención milagrosa de Dios. Ya por lo que se refiere al Nuevo testamento se decía que Jesús, cuando huyó a Egipto, estudió magia con los magos de allá y, al volver a Israel, aquí eran muy atrasadas las gentes e ignorantes, y sus trucos de magia fueron tomados por milagros. Y por lo que respecta al milagro de hoy se da la siguiente explicación racional por parte de aquellos “especialistas” de la Biblia, y es que no hubo tal milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, sino que Jesús obligó a los apóstoles a sacar la comida que llevaban para ellos y que no querían compartir con nadie e hizo que se la empezaran a dar a los demás. Todos los que estaban por allí, al ver este gesto de generosidad, también sacaron la comida que llevaban escondida y la compartieron con toda la gente. Todo el mundo quedó harto y, además, sobró comida. Por eso, el milagro –dicen- no consintió en multiplicar panes y peces, sino en mover el corazón egoísta para que todos compartieran generosamente lo que llevaban para sí.

Estas explicaciones me sorprendieron cuando las escuché, pero especialistas más serios las rechazaron, pues tales justificaciones “racionales” no explicaban todos los hechos milagrosos de la Biblia y hacían decir a ésta lo que en realidad no decía. Sin embargo, sí que me voy a quedar con la última explicación: en este día Cristo quiere mover nuestros corazones para que saquemos la comida y los bienes que llevamos escondidos bajo nuestros mantos y abrigos, y que son para nosotros y para los nuestros, y los compartamos generosamente con todos los hombres, sobre todo en este tiempo de carencia y de crisis por la que estamos atravesando. Y así cumpliremos lo que el apóstol San Juan nos dice en una de sus cartas: “Si uno posee bienes de este mundo y, viendo que su hermano pasa necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos, no amemos con palabras y de boquilla, sino con obras y de verdad” (1 Jn. 3, 17-18).

9 comentarios:

Pazglez1936 dijo...

En los tiempos de Mary Castaña quise ser monja, y mi tutora, que a pesar del poco éxito me siguió amando me enseñó a decir en todo momento: Señor: Auunque yo no sepa,aunque yo no lo crea,aunque yo no lo vea,Señor Tú sabes todas las cosas´Tú sabes que te amo; ya, pero de ahí al salto de gustar la presencia de Dios en una frecuente Adoración Eucarística, poco,poco, pero aunque me entristece, no me derrota, ahí está su Palabra y una Iglesia que me cuida, en esta ocasión se vale de tí Andrés.Gracias.Paz

Anónimo dijo...

Dialogar con Dios, ¡que precioso momento es el de la oración, personal, el tú a tú, delante del Padre, sintiéndonos hijos débiles, desvalidos, tristes, y otras veces, diciéndole lo mucho que recibimos de El, sin dar a penas nada por mi parte! Mi diáologo-oración con el Señor, es como una balance del día, en el que entra todo, los problemas domésticos, los conflictos cotidianos, los enfermos, las alegrías que las hay, y sobre todo el agradecimiento por haberme dado una vida llena de tantos acontecimientos, buenos y menos buenos, pero todos me sirvieron para seguir el camino. Hay días que realmente "mareo" a Dios, con tanta conversación, pero es mi Padre, y como tal, ahí le percibo, paciente, ayudándome a discernir, a perder mis miedos, y a levantarme cada mañana, con la sensación de que comienza otro día especial en mi vida, y viene cargado de nuevas portunidades que debo de experimentar, y es excepcional, nada que ver con el día anterior, el Señor, me transmite su amor de Padre, y yo me impresiono de la fortaleza que me regala.

El amor sin caridad, no lo entiendo, para la mi la manifestación más relavante de la caridad, es el amor. Si la generosidad está presente, entonces hay amor en abundancia. Le doy gracias a Dios, porque mi corazón se parte al ver una mirada de un indigente, los ojos penetrantes de un niño mendigo, la anciana que pide en la calle, me gustaría llevarlos a todos a un lugar confortable, que se sintieran seres dignos. Cuando estoy en mi cama, en los días crudos de invierno, y oigo la lluvia golpear los cristales,y en el tejado, me acuerdo de todos aquellos que no saben lo que es una cama, y menos, confortable, cálida, el calocirto del edredón, y me pregunto, ¿porqué yo, que nada o casi nada valgo, y no ellos?
Doy en esos momentos muchas gracias a Dios, porque estoy a techo, arropada, pero no puedo dejar de pensar en los otros, los desposeídos, y qué poco hago por remediar tanto dolor, y tanta injusticia, también le doy gracias a Dios por los dones que me concede,y le pido que pueda siempre cdmpartirlos en la medida de mis posibilidades, después me consuela, el hecho de que todavía puedo llorar por mis hermanos, sentirme identificada con ellos plenamente, quisiera abrazar a todos los pobres del mundo, a pesar de que se pueda reir alguien de esta utópica pretensión, pero estoy segura de que el abrazo que yo les envío, les llega de alguna manera a través de nuestro Señor,que tengo la seguridad de que lo recibe por todos ellos, son sus hijos, y su amor de Padre, les acompañará también. Ayudemos a hacer un mundo digno, poniendo nuestro esfuerzo para que todos puedan tener ese espacio en la vida, que les haga ver lo maravilloso que es la obra de Dios, y que nosotros, somos los instrumentos del Señor, muchas veces sordos, para paliar este gran desequilibro social que separa cada vez más a los hombres. En el mundo, hay riqueza suficiente para alimentar a todos sus habitantes, no puede ser que unos pocos, "controlen" la vida de de esa muchedumbre silenciada y hambrienta, sin voz, que se expande cada vez más por este planeta.
Hoy en España, somos anfitriones de un Club exclusivo mundial en Sitges, los componentes de ese club, representan el poder actual del mundo, y son como un gobierno a la sombra, que dirige los destinos de la humanidad,( lo integran los hombres más ricos del mundo, banqueros, políticos, científicos...), me pregunto de qué temas podrán hablar cuando lo controlan todo, y poco hacen,me preocupa incluso, que cada vez más el mundo esté en manos de unos pocos, confiemos en que realmente se haya reunido este selecto grupo para darnos buenas noticias, paz, comida, salud, respeto por las creencias religiosas..., en fin, todavía podemos soñar.

Gracias D. Andrés, por contar cosas tan bonitas de la oración ante Jesús Sacramentado, y por hablarnos de lo precioso que es diálogo con Dios, nuestro Padre.
Un abrazo a los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Querido Don Andrés y demás hermanos:

Es frecuente encontrar en la catedral a personas orando ante el altar mayor y no en la capilla, ante el sagrario, también suele ocurrir lo mismo en otras iglesias que tienen el sagrario a un lateral y ver a personas rezando arrodilladas ante el retablo o ante un crucifijo y no delante del sagrario y aunque todas las oraciones van al Cielo, nos olvidamos de las palabras que Jesucristo nos confío antes de ascender a los Cielos:

"Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos" (San mateo 28, 20)

Todo reside en creer si Jesucristo tiene verdaderamente poder para estar en la comunión y por conseguiente en el sagrario. Conozco a personas creyentes que aúnque comulgan no creen en la trasustanciación (el cambio en la consagración del pan y vino en el cuerpo y sangre de Cristo), se trata para ellos entonces de un Jesucristo lejano, que no está con nosotros, si no en el Cielo ¿Como podrán entender entonces que el Espíritu Santo ha de morar en ellos?

Cristo vive con nosotros, está en el sagrario y dentro de nosotros con el Padre por medio del Espíritu Santo.

Un abrazo a todos.

Corpus Christi custodiat me in vitam aeternam, amén.

Any dijo...

Buenos dias ¡¡¡ la verdad que la homila de hoy me venido muy bien ..pues mis animos estan un pcoc caidos pues me han lastimado .. una amiga a quin le abri mi corazon con un pesar me ha dicho simplente ¡¡ bueno que un psicologo te ayude ¡¡¡ cuando lo uncio que uno espera en la vida es una plabra de aleinto ¡¡ un estoy con vos ... y hoy por la mañana frente al Sagrario comprendi que El esta conmigo .. que El me escucha ... ello mas estas palabras han alegrado mi corazon ¡¡¡ por ello les doy gracias y ruego a ustedes hermanos y a ti Andres ... oren para que mis tinieblas o tristeza se vayna dia a dia .. Gracias Que Dios los bendiga

Anónimo dijo...

Confieso que llegué a la adoración Eucarística por envidia.
Sí, por envidia. Envidia de poder experimentar lo que algunos decís que experimentais.

Me falta mucho, mucho, mucho pero no me voy a dar por vencida.

Primero me resistía pensando que cómo iba a ir a pedir algo, no es justo acordarte de El sólo para pedir. Luego empecé por ir cuando estaba contenta, para darle gracias.

Ahora estoy en la fase de ir y como decía aquel, "yo le miro y El me mira".

Buena semana para tod@s.

Pepitina dijo...

La primeras palabras son para ti, querida Any. ¡Cuenta con las oraciones desde este Blog amigo! y ánimo, las nubes pasarán con la lluvia dejando limpio y alegre tu corazón y también las tinieblas...cuando Dios las permite, es para que avancemos hacia Él. Tenlo por seguro. ¡Mas sagrario, Any! tendrás Su Luz y Calor y éstas harán reverdecer tu vida.Ánimo amiga.
¡¡qué homilía tan completa!Nos das a todas/os.
¿Y qué es lo que sucede cuando uno se pone ante el sagrario? Pues además de lo que nos dice la homilía...ese Sol que es Jesús mismo, como el sol de la playa cuyos efectos apenas notamos al principio, nos va dando Su color y calor, dando lugar a esos frutos del Espíritu que tanto desearíamos. Ademas, su cercanía nos embellece y nos da alegría. Sí. Recuerdo siempre con cariño durante un Cursillo de Cristiandad en Covadonga, aquella mujer nada agraciada fisicamente, que ante una charla-precisamente de D.Andrés- sobre el Amor de Dios, comenzó a "aguapar", al sentirse amada por aquellas palabras que sentía dirigidas a ella. Su rostro se suavizó, sus gestos y facciones...cambió su aspecto.
También noto yo esto cuando salimos del turno de la Adoración nocturna de la parroquia, trás estar allí dos horas ante el Santísimo expuesto.Salimos lo nueve que somos, radiantes y alegres...dispuestos a vivir el Reino en el mundo, intentando paliar tantas hambres como tenemos a nuestro alrededor.
Hago mío este párrafo de la monja de clausura, donde encuentran expresión mi fe, y mis sentimientos (cuando éstos la acompañan, que no es siempre:“Hoy puedo amar, porque antes he sido amada. Puedo sostener,... Solamente así se explica mi vocación contemplativa”.Aunque no sea la mía vocación contemplativa sino oración contemplativa...oración a la que todos estamos invitados.
¡Cuánto me alegran estas aclaraciones sobre ese "racionalizar" los milagros de Jesús, Pater! ¡Cuán extendidas están estas interpretaciones! y que poco ayudan, más bien confunden y desorientan a quienes se fían de los que lo dicen. Gracias por dejarlo tan claro.
Buena homilía.
¡Feliz semana a todos amigos!!

Pepitina dijo...

Hola amigos, buscando en el Blog las otras homilías del P. Andrés sobre la Adoración, para un retiro en Covadonga, me he encontrado con este comentario de José de Pesoz; como recordareis José ya está en la Casa del Padre y se me ocurrió que tuviésemos una oración al recordarle. Un abrazo.

JosePesoz dijo...
Querido Andrés y demás hermanos del Bloc, me quedo admirado de lo que se aprende de la palabra que nos da todas las semanas, y de las experiencias que nos aportan los hermanos del bloc, la próxima vez que acuda al Sagrario iré a adorar al Señor y no solo orar con el quiero experimentar lo que es adorar, ya que carecía de este conocimiento, que me habéis introducido esta semana, que Dios os Bendiga.
Saludos José
¡DE COLORES!
16 de junio de 2009 17:33

Chony dijo...

¡¡Cuanrtas gracias le doy a Dios por haberse quedado en el sagrario!! Por ser nuestro alimento, en las especies de pan y vino, que ya no son tal, tras la consagración, es Jesucristo vivo, es su Cuerpo el que comemos y su sangre la que bebemos, que cosa tan impresionante, que todo un Dios, se haga tan pequeño como para servirnos de alimento.
Y por otro lado lo encontramos en un lugar concreto en el sagrario de cada iglesia, esperando nuestra llegada, Él desea que acudamos a Él, que le contemos todas nuestras penas y alegrías, o tantas otras cosas y problemas, que solo él sabe comprender y dar respuesta.
Orar, pasar horas ante el sagrario te cambia la vida, vas conociendo cada día mejor a Jesús, llega a formar una parte muy importante de tu vida, convives con Él, y así le vas conociendo mejor cada día, porque se te va mostrando como es en realidad, no como nosotros nos lo imaginamos; así cuando le vamos conociendo, se va ganando nuestra confianza, y como Él va siempre por delante, nos ama primero y nos dá primero, llega el momento en que nos entregamos sin reservas, sin miedos, confiados.
Por eso es necesario orar, sin prisas, con calma, disfrutando cada minuto, y dejando que el Señor se vaya adueñando de nuestro corazón. No existe mayor placer ni gozo, que este intercambio de miradas, de silencias, de bonitas palabras. Y todo esto porque antes fui amada, y el Señor lo ha querido así.
Ante este evangelio, hace muchos años, yo me admiraba de las cosas que Jesús hacía, y no veía mas allá de mis narices, mas adelante comprendí que era un anticipo de la Eucaristía, pero la frase "dadles vosotros de comer" me llevó a pensar que, si el Señor ya me había alimentado abundantemente, yo debía compartir con mis hermanos necesitados, esto en el sentido espiritual; cierto que yo no poseía mas que cinco panes y dos peces, pero si en mi aparecía el deseo de compartirlo, ya se encargaría el Señor, de que alcanzase para todos.
Hoy me haces reflexionar ante otra realidad; antes de alimentar el espíritu es preciso calmar el hambre material, el alimento corporal, una persona que tiene el estómago vacío, solo puede pensar en llenarlo, no puede acoger otro mensaje; así que es necesario que tomemos conciencia de tantas necesidades materiales que existen hoy en día, que nos vaciemos los bolsillos para paliar en parte esta situación, esto es lo que nos dice Jesús en el evangelio de S. Juan.
Gracias Andrés, siempre nos ayudas a descubrir algo nuevo en la escritura. ¡¡Cuanto nos ayudan estas catequesis!!
Un abrazo hermanos.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Anónimo dijo...

Buena pregunta, que remueve conciencias, la de que "¿cuantos hacen oración ante el Sagrario?". Suspenso para mí. Me escudo en la tan manida excusa de la falta de tiempo (para eso sí, pero para otras cosas no).

No conocía lo que has contado de tus comopañeros del Seminario Menor, y está claro que a Nuestro Señor le interesa más la calidad que la cantidad al elegirte sólo a tí entre doscientos. Y nosotros disfrutamos de esa elección.
Un abrazo
Un penitente agradecido