viernes, 18 de junio de 2010

Domingo XII del Tiempo Ordinario (C)

20-6-2010 DOMINGO XII TIEMPO ORDINARIO (C)

Zac. 12, 10-11; 13, 1; Slm. 62; Gal. 3, 26-29; Lc. 9, 18-24

Homilía de audio en MP3

Queridos hermanos:

* En el evangelio de hoy Jesús pregunta a los apóstoles qué dice la gente de Él. Después de un diálogo, Jesús llega al meollo de la cuestión y les pregunta: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Asimismo, en el evangelio de hoy tenemos las respuestas a una y a otra pregunta.

Del mismo modo, quisiera hoy preguntaros qué dice la gente de Jesús. Unos dirán que fue un buen hombre, que fue un santo, que fue el fundador de una religión… Veamos algunas opiniones de gente no cristiana sobre Jesús: “Yo digo a los hindúes que su vida será imperfecta si no estudian respetuosamente la vida de Jesús” (Ghandi). “Lo que los comunistas reprochamos a los cristianos no es el ser seguidores de Cristo, sino precisamente el no serlo” (Machovec). “Yo no creo en su Resurrección, pero no ocultaré la emoción que siento ante Cristo y su enseñanza. Ante El y ante su historia no experimento más que respeto y veneración” (Albert Camus, escritor francés).

Pero vamos a dar un paso más y os pregunto qué decís de Jesús vosotros, los que estáis aquí, en la catedral o los que venís a Misa regularmente.

Y todavía voy a subir otro peldaño más: “¿QUIEN ES JESUS PARA MI?” No se puede hacer, pues el momento no se presta a ello, pero sí que me gustaría que, quienes lo desearais, fuerais respondiendo a esta pregunta aquí mismo. Os pido que dediquemos unos minutos a lo largo de la semana o de la vida a pensar en esto: “¿QUIEN ES JESUS PARA MI?” No se trata de dar una respuesta del catecismo, o una respuesta de teología, o una respuesta teórica. Me gustaría que diéramos una respuesta de experiencia. ¿Quién es Jesús para mí? ¿Qué puesto ocupa Él en mi vida de cada día? Hace años estaba dando clase de religión en la escuela de Taramundi a críos de unos 12 años. Les pregunté que a quién querían más: si a un lápiz o a Jesús. Se morían de risa y me dijeron a una voz que a Jesús. Luego les pregunté si querían más a un balón, que estaba por allí y con el que jugaban en el recreo, o a Jesús. Se morían de risa y pensaban que el cura estaba aquel día muy gracioso; dijeron todos que a Jesús. Para continuar con el “chiste” les pregunté si querían más a una vaca, de las que tenían sus padres en el establo, o a Jesús. Aquí ya fueron apoteósicas la risa y las carcajadas. Todos dijeron que a Jesús. Para finalizar les pregunté si querían más a sus padres o a Jesús. Aquí se les cortó a todos la risa. El mayor de ellos, muy serio, me dijo: ‘Señor cura, yo quiero más a mis padres que a Jesús’. Los demás asentían a esto.

Repito, por tanto, ¿qué puesto ocupa Jesús en mi vida de cada día? ¿Está Él antes que mis aficiones, que mis posesiones, que mi tiempo de ocio, que mis amigos, que mi familia, que yo mismo? Recordad que la pregunta no os la hago yo. Es el mismo Jesús quien nos la hace a todos nosotros en el día de hoy a través del evangelio: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Ahora voy a presentaros un caso sucedido hace menos de tres meses. Es un ejemplo vivo de la relación entre una joven esposa y madre con Jesús. Leo directamente de Internet: “La decisión de una joven musulmana de convertirse al cristianismo saca a luz la precaria situación de los musulmanes en Pakistán que quieren dejar la religión musulmana. Sehar Muhammad Shafi, de 24 años, ha huido de Karachi, su ciudad natal, con su marido y dos hijas pequeñas, luego de haber sido atacada y violada por ‘cambiar de religión’. Shafi dijo que su familia vive con temor de ser descubierta. ‘Mi esposo está dispuesto a conseguir un trabajo de comercial’, dijo Shafi. ‘Sin embargo, no quiero que trabaje tan expuesto al público, ya que así sería fácilmente reconocido’. Si bien el volver al Islam, supuestamente, resolvería muchos de los problemas de Shafi, ella dijo que eso ya no es una opción. ‘No es chiste cambiar de religión’, dijo. ‘Nos hemos enamorado de Jesús; entonces, ¿cómo lo podríamos traicionar?’” A la luz de este caso y de otros muchos desconocidos para nosotros, os pregunto y me pregunto una vez más, ¿qué puesto ocupa Jesús en mi vida de cada día? ¿Está Él antes que yo mismo? En definitiva: “¿QUIEN ES JESUS PARA MI?”

* Cualquier tipo de respuesta que demos a las preguntas arriba reseñadas no queda o no debe quedar en el plano teórico. En efecto, a Jesús no le basta que digamos que Él es el Hijo de Dios. Él nos interpela y nos propone las consecuencias de nuestra respuesta: “Y dirigiéndose a todos[1], dijo: ‘El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará’”. Y es que confesar a Jesús como el Hijo de Dios implica: 1) Seguirlo. 2) Negarnos a nosotros mismos y poner todas las cosas y todo lo nuestro detrás de Él. 3) Cargar con la cruz diaria sin protestas ni reproches contra Él y contra la sociedad. 4) Acompañar a Jesús en todo momento y todos los días de nuestra vida. Hace un tiempo me decía una persona adulta que ya había sido catequista unos años en una parroquia, que ya había colaborado bastante con Dios y con la Iglesia hace años, qué más podía hacer; no se le podía exigir más. 5) Perder la vida por Jesús. La pérdida de la vida no debe de ser simplemente de una forma sangrienta. Lo más corriente es un gastarse y desgastarse día a día por Él y con Él: en la familia, en el trabajo, en los amigos, en la ciudad, en el barrio, en la comunidad de vecinos, en el estudio, en la Iglesia

Para terminar, voy a contaros una experiencia de tipo personal: Jesús ha sido para mí, desde bastante joven, alguien muy cercano. Nunca nadie me ha amado tanto ni me ha exigido tanto como Él. Siempre he comprendido que la fe en Él no debía quedarse en algo teórico o espiritualizado. Él siempre me ha pedido que lleve mi fe a la vida ordinaria. Un ejemplo de esto lo tengo en el evangelio de este lunes. Desde que, hace muchos años, lo leí por primera vez y lo escuché, (pues anteriormente, cuando se leía en la Misa, lo oía, pero no lo escuchaba), siempre me ha zarandeado. Leo: Yo os digo: No resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quiera llevarte a juicio y quitarte la túnica, déjale también el manto. A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos (Mt. 5, 39-41). Me cuesta mucho trabajo cumplir esto en mi vida y, una y otra vez, encuentro mil motivos y razones para que no se cumpla en mí.


[1] El sábado 12 bauticé a una nieta de Chony. Luego fuimos a comer juntos. Se suscitó un diálogo en un momento determinado y uno de los invitados decía que el evangelio exigía más a los sacerdotes que a los seglares. Sin embargo, vemos cómo en el evangelio de hoy Jesús se dirige a “todos” y no de una forma especial a los sacerdotes.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Para mi Jesús es un descubrimiento diario. Me sorprendo muchas veces al comprobar cómo actúa en mi. Durante muchos años, siempre tuve la sensación de que " alguien veló mi vida ", y aunque no era muy consciente de ello, pues al menos en mi caso, era joven, el trabajo, la familia, y la vida social, ocuparon ese tiempo casi de forma completa, había un "resquicio", por dónde entraba siempre el Señor, ya fuera una confesión,o un acontecimiento, que me situaba necesariamente en "otra realidad", a la que yo no prestaba mucho interés.
Con el paso del tiempo, me doy cuenta de que Jesús estuvo siempre ahí, en el peligro, en el dolor, en esas confesiones liberadoras, y también en los momentos bellos que me dio la vida. Ahora lo percibo de otra manera, con la proximidad de un Padre, de un Hermano, al que nada se le oculta, y que guía mi camino. Jesús es para mi lo esencial de mi vida, sin El, nada tiene valor, y nada cobra perspectiva, todo se desdibuja, en definitiva, El es, el "soporte vital básico de mi existencia".

Estoy de acuerdo con D. Andrés, en su plantamiento del Evangelio del lunes, realmente es muy dificil la aceptación de caminar al lado de quien nos hace daño, poner la otra mejilla, devolver bien por mal, pero ahí se encierra una de las claves del Mensaje de Jesús, si le seguimos es con condiciones, entre ellas, esa.
Gracias D. Andrés por esta maravilla de Homilía.
Un fuerte abrazo a los hermanos del blog.

Paz dijo...

En mis primeros seis años de vida en familia, no oí hablar de Jesús, ni para bien ni para mal, sí en mis tiempos de internado (20), donde tuve la primera noticia,grata, em agarré a El, pero con miedo.Crecí, empecé a conocerme por dentro y El, a mi lado me perdonaba y ayudaba, pero el miedo persistia.Hasta, que dentro de esta Bendida Madre que es la Iglesia, nos encontramos,cara a cara, en un acontecimiento concreto y fue tal el perdón ,la acogida que no tuve escape, incluso el miedo desapareció.Sé que es el Hijo de Dios, pero también lo sabe el diablo, y tiembla,sé además que es mi Salvación, el que me rescata de esa malicia que hay dentro de mi corazón, el que me ilumina los errores y los cambia en bendición,pero a lo que no llego, para dolor mio, es que sea El Señor de mi vida, y lo siento, y lo intento, pero este maldito orgullo, este victimismo que busca y mendiga el bbeneplácito de los demás, el no saber agarrar la vida como lo hizo El,esa entrega por nada, no la tengo, no tiro la toalla, estoy en ello.Gracias Amdrés, necesitaba este escrutecomo el comer.Un abrazo.Paz

Anónimo dijo...

Para mí Jesucristo es y está en muchas cosas y, a veces, en ninguna. Todo depende del día.

Me explico: Hay días que le veo en la naturaleza, en el amanecer, en un rayín de luz por la mañana cuando voy al trabajo. Otras veces le veo en algún gesto de un hermano. En una mirada serena o una palabra de aliento.

Hay dias que ni le veo porque ni me paré a pensar en El.Se que está ahí pero no le dedico ni un minuto.

Hoy, al leer los comentarios, lo he visto en el comentario de Paz. Me ha trasmitido su fe y lo he captado. Gracias Paz.

Un abrazo para cada un@.

Pepitina dijo...

¡MI DIOS Y MI TODO!
En ello va cuánto significa para mi, ese Jesús que me enamoró; con palabras del profeta debo decir: “Me sedujiste y me dejé seducir”, era superior a mi el no hacerlo, el no dejarme enamorar. Creyendo que yo hacía algo, todo lo hizo Él en mi: me buscó, me eligió, me enamoró como el mejor de los amantes …fue seducción. “Me llevó al desierto y me hablo al corazón.” Ahora lo veo tan sencillo todo. Aunque en mi trato con Él sienta a veces sequedad o simplemente no le sientan mis sentidos en la oración, generoso conmigo aumenta mi Fe. ¡Es El Amado! El Amado –amante; amado que antes me amó; Es el Amante- amado, quien me amó el primero y fue amado, correspondido por mi.
Luego pienso, es El Señor, ¡oh sí! lo es. Señor que lleva todo lo divino, porque es Mi Dios. Maestro, que me enseña con escenas del salmo del Buén Pastor, que me va llevando por “Sus caminos” y me hace recostar y me alimenta y habla al oído. Sí, es Jesús mi maestro, mi pastor.
“¿QUIEN ES JESUS PARA MI?” MI DIOS Y MI TODO.
Mi auxilio cuando me perdona; mi dolor cuando soy infiel. Mi paz, cuando siento su mirada tierna sobre mi; mi alegría cuando me alimenta y acompaña; mi fuerza, cuando le veo a través de los hermanos;mi luz, desde Su Palabra; mi amigo, cuando me escucha. Todo. Mi Dios y mi Todo.
Sí amigos, Es El Señor. El Amado.
Buena semana para todos.

MariSol dijo...

Buen ejercicio para el espíritu nos manda,padre,
Quien es Jesus paramí,no sé si sabbré explicarlo,es alguien que está dentro de mí, que forma parte de mi vida,que sé que está ahí aunque el mundo me entretenga,me distraiga, incluso a veces se me olvide,es la respuesta al sentido de mi vida, mi refugio en los momentos de dolor,el AMIGO que siempre està ahí,que no me traiciona,ni medeja ni un instante, el que alimenta mi alma en la Comunión y me dá fuerza y muchas cosas más.Es el que pone orden en mi vida,es el que me responde con su palabra a pesar de los siglos,me sgue hablando hoy y ahora aunque muchas veces piense que no me contesta, y muchas cosas más imposibles de explicar.
Gracias Padre,por hacerme pensar quien es Jesus para mí ha sido un ejercicio muy gratificante.

Maria sl.

Anónimo dijo...

Queridos Don Andrés y demás hermanos:

En mi juventud cuando perdí la fe Jesús, llegó a ser un desconocido, nadie. Hasta que Dios recuperó a este pobre pecador y me llevó ante El inmerecidamente.

¿Que puedo decir de Jesús que no esté dicho ya?

Rey de Reyes, hijo del Dios de la sabiduría, de la justicia, de la humildad, de la paciencia, de la misericordia, del amor, del perdón, de la generosidad, de la entrañabilidad, del Dios único y verdadero.

Felipe le dijo: Señor muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le dijo: ¿Felipe tanto tiempo con vosotros y aún no me habeis conocido? (San Juan 14,9)

A tí gloria y alabanza por los siglos de los siglos, amén.

Madre Teresa de Calcuta dijo...

A la pregunta: «¿Quién es Jesús para mí?», ella responde con una inspirada letanía de títulos:
«Jesús,
es la Palabra para ser pronunciada.
Es la Vida para ser vivida.
Es el Amor para ser amado.
Es el Gozo para ser compartido...
Es el Sacrificio para ser ofrecido.
Es la Paz para ser transmitida.
Es el Pan de vida para ser comido...» [5]
El amor por Jesús asume espontáneamente la forma de amor esponsal. Ella misma relata:
«Por lo mucho que hablo de dar con una sonrisa, una vez un profesor en los Estados Unidos me preguntó: “¿Pero usted está casada?”. Le respondí: “Sí, y a veces me resulta muy difícil sonreír a mi esposo, Jesús, porque puede ser muy exigente en ocasiones”

«Jesús es el Hambriento para ser alimentado.
Es el Sediento para ser saciado.
Es el Desnudo para ser vestido.
Es el Desamparado para ser acogido.
Es el Enfermo para ser curado.
Es la Persona en soledad para ser amada».

Anónimo dijo...

Querido Andrés,
Acabo de oir la homilía de hoy ya que no acudí a la Catedral y me ha dado que pensar el comentario que has hecho respecto a la "bronca" de tus superiores del viernes pasado.

Precisamente por ver a Cristo en los hermanos que sufren, en los que esperan una respuesta, en los que se siente desarmados ante la injusticia, en los que confian en la imparcialidad, en la objetividad, en la honestidad, en los que se ven pisoteados es por lo que te ha caido la "bronca".

No desistas. No tires la toalla.

Son ellos los que están equivocados ignorando el rostro de Cristo en los que sufren.Al final del camino cada uno tendrá que dar cuentas de lo que hizo.

Un abrazo muy fuerte.

Chony dijo...

Jesús nunca fue un desconocido para mi, en mi casa y en el colegio siempre oí hablar de Él, era alguien importante a quien yo me dirigía y rezaba, pero no tenía una vivencia de un encuentro personal con Él; así la idea que yo tenía era que yo debía comportarme bien para que no me castigara, era un Dios justiciero.
Hace ya varios años, en un momento difícil y de obscuridad, Él irrumpió en mi vida, vino a mi encuentro, y quiso que yo le conociera tal cual es; así que me iluminó de tal modo, que me cegó. Tanto recibí durante largo tiempo, que me parecía estar soñando y viviendo en el cielo, tal era la dicha que trajo a mi vida. Todo lo tenía en Él, todo lo llenaba Él, no necesitaba nada mas.
La vida tenía sentido, así como el sufrimiento y la cruz, la alegría y el dolor, los días de sol y los de lluvia. Nunca jamás en mi vida me sentí tan querida, tan respetada y amada; sus delicadezas superaban todo lo imaginado por mi. Me conquistó, me sedujo, y me dejé llevar, pues comprendí que era lo mejor que me había pasado. Así trataba de pasar todo el tiempo posible en oración, hablándole, escuchándole y gozando de su ternura.
Todo esto cambió mi vida, porque cuando el Señor entra en tu corazón, este se ensancha, todos tus razonamientos se vienen abajo, puedes entender al que tienes enfrente, y tratar de dar aquello que recibes. Comprendes que Él te ha buscado para hacerte feliz, y para ser instrumento suyo en medio de esta sociedad. A partir de ahí, todo pasa por el tamiz de mi Señor Jesucristo.
Ciertamente a pesar de todo esto, esta pecadora tantas veces le ha fallado y postergado, por hacer mi voluntad y no la suya. Aún así, Él está en el centro de mi vida, y creo que esta gira en torno a Él. Si no existiese, nada tendría sentido, y no merecería la pena vivir.
Este evangelio que nos mencionas, como bien dices, es muy duro, al menos para mi. Poner la otra mejilla cuando te han herido en lo mas profundo, te han humillado y arrojado a la "basura", desde luego no es fácil, mas bien yo diría que para mi no es posible, pero me viene a la mente la epístola de S. Pablo: "Todo lo puedo en aquel que me conforta" ciertamente lo que para mi es imposible, es posible para Dios; y puedo decir que esto es cierto, porque lo ha hecho realidad en mi.
El evangelio de Jesús, se va haciendo carne en tu vida, por pura gracia suya, así en medio de las dificultades y sufrimientos, puedes ser feliz, con esa paz que solo te viene de Él.
Andrés, muchas gracias y que Dios te bendiga.
BENDITO SEA DIOS.
chony

yolanda dijo...

Gracias como siempre Andres por compartir tus homilias con nosotros..
Para mi Jesus es el reto de mi existir.
Si. Es el reto de verlo reflejado en todas las cosas que pasan en mi vida.Sobre todo las que menos me gustan y las que suelen ser mas fastidiosas, como la de aguantar el chaparron de una familia desesperada porque nadie les da una solucion a su dolor y como eres la persona que esta detras de
la mesa en la consulta a alguien le tienen que echar la bronca y desahogarse me dicen..
Ese es mi reto. Mirarles al corazon y ver en ellos a Jesus. No pensar en lo que me dicen sino mirarles como Jesus lo haria...con compasion.Permanecer en Jesus inerte a lo que te dicen y si puede ser darles un beso. Ese es mi gran reto para encontrar a Jesus en todo..
Le encontre en el consuelo de mi dolor,en la pesadez de mi carga diaria, en los enfermos, en mis vecinos, en mi hija,en mi pareja..
Me lo encontre y me eche una vez a sus pies y me abrace a él para siempre. y ya que se que Él estara siempre a mi lado,¿que puedo temer?
Seguire rezando para que me regale algun dia esa constancia de saber poner la otra mejilla.
Feliz semana hermanos.

Pero le sigo buscando cada dia en
Si. Es mi caminar. Un caminar todavia inconstante y debil que cae en las tentaciones continuas, pero que vive esperanzado de conseguir alcanzar algun dia esa constancia para poder verlo en todo lo que convive conmigo.

María Cristina dijo...

Andrés aunque ya casi se acaba la semana no me resisto de participar en los comentarios a tu homilía del Domingo pasado.
Nos has hecho la pregunta del "Millón..." "¿Quién es Jesús para mi? Nada fácil de responder, pero esta pregunta me ha hecho mucho bien estos días en mi oración y en mi acontecer. Intento vivir la realidad de que Jesús es para mi: Tienda de Encuentro, Hogar donde me puedo alojarme y descansar. Es para mi Luz, Palabra, silencio, banquete del que puedo disfrutar...
Bueno no quiero dar más definiciones, creo que di demasiadas, resumo Él es para mi: AMADO Y PADRE.
Andrés muchas gracias por esta homilía tan preciosa que me ayuda y motiva, la he escuchado y leído más de una vez.
Gracias a todos los que habéis escrito en el blog que también es riqueza para mi.
Y a todos los de "La Comunidad de la Once" mi saludo especial, perdonar que hacía mucho que no escribía. Hasta otro momento.