viernes, 23 de octubre de 2009

Domingo XXX del Tiempo Ordinario (B)

25-10-2009 DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO (B)
Jr. 31, 7-9; Sal. 125; Hb. 5,1-6; Mc. 10, 46-52

Homilía de audio en MP3
Homilía de audio en WAV
Queridos hermanos:
- Las noticias que nos van llegando por televisión, por la radio, por el periódico, por Internet… nos siguen machacando sobre la cruda realidad: la crisis económica se sigue cebando en España y alcanza cada vez a más gente: empresas que cierran, caída de los ingresos y, por tanto, del gasto de las familias, pisos embargados y gente desahuciada. Leí el jueves en Internet que un hombre, que vive en un centro de acogida, nunca pensó que pudiera él venir a parar a lugar así. ‘Ni en un millón de años creí que yo estaría aquí’. El tenía, a principios de 2008, su casa, su trabajo, su coche, y ahora, a finales de 2009, vive de la caridad. Pero no nos hace falta mirar o escuchar a los medios de comunicación. En nuestras propias familias o en nuestros vecinos y conocidos vemos palpablemente lo que está pasando: gente que se queda en paro, gente que tiene negocios y saca en un día 7 € de venta, gente que va a la Cocina Económica de Oviedo y lleva fiambreras para coger comida para sus hijos.
Hace unos días se quejaba en Oviedo una persona de la crisis que estamos teniendo y le escuchó una mujer marroquí. Esta mujer estaba extrañada y decía ella: ‘¿Crisis? En España no hay crisis, pues tenéis la nevera con comida. En mi país muchos no tienen comida en la nevera, pero es que tampoco tienen nevera’.
El martes pasado una chica me decía que había bajado el día anterior por la noche a tirar la basura y se encontró con gente revolviendo en la basura. Vivían por allí mismo, pero en casas en donde se les ha cortado la luz y el agua por impago; no tienen nada para comer y miran los restos que otros tiran en los cubos de basura.
- En el evangelio que acabamos de escuchar se nos habla de Bartimeo. Se nos dice que él era ciego y mendigo. No sólo que no veía, sino que, además, que no tenía casa donde atecharse, ni tenía ropas de recambio, ni tenía comida que llevar a la boca… El otro día escuché que las personas que viven en la calle viven, por término medio, unos 20 años menos que otras personas. Es decir, por si fuera poco que los mendigos no tienen nada o poco para subsistir, encima su vida es más corta.
Bartimeo no tenía nada y, cuando oye que Jesús pasa a su lado, grita desesperado y ronco de tanto suplicar al vacío, y a la vez grita esperanzado de ser escuchado y ayudado: “¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!” Jesús se para y le pregunta qué puede hacer por él. Y Bartimeo contesta: “Maestro, que vea”. Fijaros que no pide una casa, o ropa, o dinero, o bienes materiales. Le pide ver. Para Bartimeo era más importante ver que tener.
- Todos los que estamos aquí somos como Bartimeo, incluido yo mismo. Estamos ciegos y algunos de nosotros tendrán o tendremos hasta necesidades económicas.
* Como Bartimeo hemos de gritar al Señor que nos dé la vista, que veamos. ‘Señor, danos tus ojos para ver como tú, para ver lo mismo que tú’. En el evangelio del martes pasado Jesús llamaba la atención a aquellas personas que viven en este mundo para amontonar riquezas y bienes materiales, pero no son ricos ante Dios. Como dice Jesús, nuestra vida no depende de nuestros bienes (Lc. 12, 13-21). Hay una frase del Antiguo Testamento que siempre me llamó la atención. Dice así: Señor, "no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: '¿Quién es el Señor?'; no sea que, necesitando, robe y blasfeme el nombre de mi Dios" (Prov. 30, 8-9).
* Esta situación de crisis económica nos tiene que hacer ver, con los ojos de Dios, que hemos sido demasiado soberbios. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Hemos gastado de más, pero también hemos ganado de más. Hemos pedido créditos de más. Nos hemos creído más que lo que realmente somos. Hemos querido imitar a otros vecinos, o a gente de la televisión o de las revistas. ‘Señor, que veamos nuestra realidad. Haznos humildes, y que aceptemos lo que somos y lo que tenemos sin querer compararnos con nadie’.
* En este tiempo de crisis hemos de vivir también en austeridad. Alguna persona me pregunta en ocasiones si puede comprar esto o lo otro, si puede ir aquí o allá de vacaciones. Una de las cosas que contesto es que, aunque él pueda, no puede gastar en lo superfluo sabiendo que hay otros a su lado que lo están pasando mal. Mis derroches no pueden convivir con las necesidades de los otros; ni ahora ni nunca. ‘Señor, haznos austeros y que seamos capaces de ver que lo material no nos da la verdadera felicidad, que lo material nos deja más vacíos después de haber consumido o alcanzado eso material’.
* En este tiempo de crisis y de tantas necesidades a nuestro alrededor hemos de ser solidarios y de compartir lo que tenemos. Hace años me contaba un misionero que llegó a una aldea muy pobre y a un niño le regaló un paquete de galletas. Enseguida el niño, en vez de guardarse las galletas para sí, fue a donde estaban otros niños y las compartió con ellos. Pero esto no es propio de ese niño; en los lugares más pobres funciona como algo normal y habitual el compartir, la comunicación de bienes. Si yo tengo, entonces tú también tienes. No podemos contestar como la hormiga a la cigarra en aquel famoso cuento: ‘¿No cantaste durante el verano?, pues ahora baila’. Dios tiene muchas más razones que nosotros para decirnos eso y, sin embargo, no lo hace ni nunca lo hará. Lo cual no quiere decir que la ayuda que prestemos no haya de ser “con cabeza”. ‘Señor, todo lo que tengo me lo has dado tú. Que yo sepa compartir con los otros, aunque no sean de mi misma sangre, lo que tú me has dado; que no me reserve nada para mí. Yo confió en ti’.
‘Señor, que vea lo que tú ves…
Señor, hazme humilde…
Señor, hazme austero…
Señor, hazme solidario y que comparta lo que tú me has dado y que, además, es tuyo…’

8 comentarios:

yolanda dijo...

Querido Andrés y a mis hermanos del blog ¡¡¡ Un saludo desde el levante ¡¡
Es tan importante ver con los ojos de Dios en todo lo que nos suceda en la vida...Como tu bien has dicho en tu homilía Andrés.
Os voy a contar una anécdota que hace referencia a todo esto.
Como os habré contado antes, tengo una preciosa niña de cinco años y yo como el resto de padres de los alumnos del colegio de mi niña, ayudamos en lo que podemos.
Yo en concreto junto con otra mama,somos responsables de la cuenta corriente que el profesorado nos obligó a abrir para ingresar dinero,sacar y hacer transferencias para el gasto de libros y material escolar.
Llevamos con la cuenta desde que empezaron con tres años el cole.
El primer año se nos pidió ingresar 90 euros. El segundo año 85. y ahora nos pedían 65 en la reunion primera del año.
Teníamos un saldo a nuestro favor de unos 800 y pico euros,que equivalen a unos 30 euros por alumno aproximadamente.
Lógicamente, yo conozco famílias que tienen problemas económicos para llegar a fin de mes, pues han tenido que pagar las cuotas en varios pagos.
Bien pues yo y la otra mamá protestamos en cuanto a la cantidad de 65 euros porque calculando los gastos de años anteriores pensamos en poner esos 65 euros pero disponiendo cada uno de los 30,sólo tendríamos que añadir otros treinta.
Nuestra sorpresa la profesora no estaba de acuerdo porque claro ya se habia reunido con el profesorado y necesitaban que hubiera el bote en la cuenta por si acaso y que teniamos que poner los 65 euros.
En ese momento cerré los ojos y le pedí ayuda a Dios para que guiara mis labios para hablar.
Le dije a la profesora que si no era consciente de la situación de los padres que en algunos casos estaban en paro ambos conyuges y que para ellos sería mejor pagar solo 30 en lugar de los 65.
Bueno pues no le gustó mucho lo que le dije y se enfadó.
Yo le dije que que cómodo le resultaba a ella que tenia trabajo el decirlo.Que si no le había dado por pensar que dado los tiempos de crisis que vivimos, podría ser ella la que estubiera en su situación y haber lo que diria entonces.
Al final de la batalla se consiguió que se rebajara la cuota a 55 euros.
Después fui criticada por ella con las otras profesoras, pero los padres con dificultades, nos dieron las gracias. Eso es lo que me valió. Los demas comentarios me dan igual. Yo le recé a Dios para que le ayudara a ver como los demás si pasan dificultades, y lo único que me importa es que sea
como es, buena maestra para mi hija.
Que Dios os bendiga a todos.

Anónimo dijo...

Me da cierto pudor, por no decir vergúenza encontrarme con el texto de la homilía de D. Andrés.
Es una realidad incuestionable la situación de crisis que está padeciendo nuestro país, y además es preocupante que de momento, la posibilidad de remontarla es aun remota, lo que significa que habrá más personas en paro, más endeudamiento, y más desasosiego social, todo ello, equivale a más pobreza.
Hoy, como digo al principio, siento vergüenza, porque veo una vez más lo poco que yo me involucro en esta grave situación social.
Yo creía que vivía en austeridad, pero no es así, todavía puedo prescindir de muchísimos "cacharritos" como dice D. Andrés, y compartir un poco más con mis hermanos. Por un lado nos incitan al gasto como medida para paliar la crisis, consumo= dinamización del mercado, pero debajo de este slogan está el engaño, no se habla de compartir, sino de consumir, no se habla de ahorrar, es más se va a penalizar fiscalmente el ahorro. Nos toca vivir un mundo donde se solapa el dolor y la miseria de las personas, y yo me siento responsable en gran medida de esta desgracia colectiva, con actitudes consumistas, y poco solidarias, lo siento, quiero ver con los Ojos de Dios, y bajar de este pedestal de cartón piedra en el que vivo.
Gracias D. Andrés, por recordarme una vez más mis miserias, y mostrarme el camino para paliarlas.
Que el Señor le bendiga.
Un fuerte abrazo a los hermanos del blog.

Pepitina dijo...

Jesús sigue el Camino hacia Jerusalén, que se nos va narrando en estos domingos anteriores..y Su Palabra viva y eficaz se cumple, como dice la 1ª lectura de Jeremías, antes de llegar a la gran ciudad: “Entre ellos, el ciego y el cojo, la preñada y la parida a una. Gran asamblea vuelve acá. Con lloro vienen y con súplicas los devuelvo, los llevo a arroyos de agua por camino llano, en que no tropiecen.” Y ese salmo que me encanta: “El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres” es nuestra oración, respuesta a la acción sanadora del Señor en el ciego y en nosotros. ¡Qué fuerza la de Su Palabra!¡Ciertamente ha estado y está grande con nosotros cuando continuamente nos sale al encuentro, al camino, como a Bartimeo –levantándole de su desidia y oscuridad- y cura nuestras dolencias, y al momento comenzamos a ver con “sus ojos”. ¡Cuánto se nos aclara la mirada! Comenzamos a participar en esa bonita bienaventuranza: “Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” y como Dios diría yo, comenzamos a ver, pues esa mirada lleva consigo una actitud en su seguimiento. Y vemos –desde los ojos del P. Andrés y su corazón cálido- esa situación de mendicidad, que respiramos en estos momentos debido a la Crisis y nos da soluciones cristianas a nuestra ceguera. Verme con sus ojos, humildad, austeridad, generosidad…los que no tienen Fe, sólo dirían que “estamos en crisis y hay que resistir”, a los cristianos del Camino, nos toca cambiar, convertirnos y “dejar el manto”, desprendiéndonos de aquello que pueda alejarnos del seguimiento de Jesús, de permanecer en Él. Dejar el manto, para seguirle en Su Camino –el de Jerusalén- no quedarnos sentados en el camino que no nos lleva a nada ni a Nadie.
De este personaje, Bartimeo, siempre me fijé en que era ciego, pero no tanto en que además era mendigo; aunque hay algunas traducciones que dicen: pedía limosnas, como la mía y tiene menos fuerza. He de aprender a leer mejor Su Palabra, más detenidamente quizás, para que ilumine mejor mi presente, el nuestro en este caso como es la Crisis que vivimos.
Precioso el pasaje de Pablo, ¿sabría él que este año sería dedicado al Sacerdocio? El “Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de los hombres..” -El Señor ha estado grande con ellos.-, ¡qué regalo tan grande nos ha hecho nuestro Dios en sus sacerdotes! ¡El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres! Ojalá con mirada y corazón puro sepamos agradecérselo orando por ellos.
‘Señor, que vea lo que tú ves…
Señor, hazme humilde…
Señor, hazme austero…
Señor, hazme solidario y que comparta lo que tú me has dado y que, además, es tuyo…’
Lo pido para todos nosotros con cariño esta semana.

Anónimo dijo...

Querido D. Andrés y demás hermanos:

Esto que vivimos en España es ni más ni menos que fruto de nuestra ignorancia. Los gobiernos de turno, nos enseñaron que lo importante era la materia, lo demás, superfluo.

Los medios de comunicación se pusieron a la tarea y así la espiritualidad se nos fue menguando, hasta casi desaparecer. Si vemos las estadísticas últimas de las personas practicantes, nos encontramos con que son entorno al 20% y en una tendencia clara a la baja en esta sociedad que rechaza a Dios.

Y ahora que la materia escasea fruto de nuestra propia avaricia e ignorancia, nos vuelven a engañar con la imperiosa necesidad de volver a recuperarla otra vez, eso sí dándole antes a lo espiritual, otra patada de órdago.

Y es que el hombre no espabila y se merece lo que tiene. Volvamos nuestra mirada al Señor y confiemos solo en El, porque de lo contrario hasta nuestras necesidades más básicas se verán frustadas.

Un abrazo a todos.

Chony dijo...

Hace varios años escuché una preciosa catequesis sobre este evangelio, que iluminó mi vida de obscuridad, ahora cada vez que lo leo o lo escucho, sigo descubriendo mi ceguera, y la necesidad que tengo de gritar a Jesús: Hijo de David, Jesús, ten compasión de mi" y siempre "veo" al Señor preguntándome "¿Que quires que haga por ti?" y trato de meterme en mi interior y pensar, ¿que le respondo? ¿que necesito de mi Dios? al final siempre llego a la misma conclusión, QUE VEA SEÑOR, la gran respuesta que le dió Bartimeo, él si sabía que era ciego, y lo mas importante para él, era poder ver todo lo que le rodeaba; yo por el contrario tantas veces no soy consciente de mi ceguera para saber discernir que es lo que el Señor quiere de mi. Por eso sigo gritando "Hijo de David ten compasión de mi" ten compasión de mi y ayúdame a descubrir la Luz en mi interior, tu luz Señor, ya que solo veo obscuridad y tinieblas, y eso me asusta.
Andrés, tu homilía, nos dá una luz muy grande, puesto que lo que el Señor nos pide es, amor; como Él nos dice; Os doy un mandamiento nuevo, que os ameis los unos a los otros como yo os he amado. Y ¿como nos amó Cristo? dándonos todo, dándonos su vida, no se guardó ni la última gota de su sangre, todo lo compartió.
Hoy Andrés nos habla de compartir los bienes en este momento tan crucial, es una manera de hacer lo mismo que hacía Jesús; para muchos la vida está en poseer bienes materiales, no hay que olvidar que el dinero es un dios muy poderoso; pero tambien combiene rcordar, que cuando nos desprendemos para ayudar a unos hermanos en apuros, estamos obedeciendo el mandato del Señor, "Amaos unos a otros" "En esto conoceran que sois discípulos mios, si os amais los unos a los otros"
Tambien me gusta recordar que Jesús nos prometió una cosa, que Él da el ciento por uno, siempre veremos que ante un pequeño gesto de amor, por nuestra parte, el Señor "paga" muy generosamente, supongo que todos lo habremos experimentado en algun momento. Él que es "el amor" nos mira con profunda ternura, y derrocha a manos llenas sus gracias.
Gracias Andrés, nuevamente eres luz para nosotros, que el Señor te bendiga.
Buena semana a todos hermanos.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Any dijo...

Buenos dias ¡¡hermanos ¡¡¡ Mi abuela siempre me decia que no solo se veia con los ojos sino era mas importante ver con el alma ¡¡ pues al ver con ella es como si estuvieramos viendo con los ojos de Dios ¡¡ y si no veiamos con el alma .. lo que vieran nuestros ojos no tenia valor alguno ¡¡¡ Solo pido a Dios que me permita ver con sus ojos ¡¡¡¡yo le abrire mi corazon ¡¡¡
Hermanos con tantos comentarios increibles mas las palabras de Andres solo me queda dar gracias a Dios por estar aqui con ustedes ¡¡ Buena semana amigos

Pepitina dijo...

Qué comentario tan bonito, Choni. Estoy segura que tus palabras las llevamos muchos en el corazón y quizás no las sabemos expresar ó bien nos da cierto rubor hacerlo, por eso: Gracias.
El otro día "andaba"yo con los de Emaús, y el Señor también allí me preguntaba: ¿de qué discutís, qué os alarma y entristece?;es curioso que todo un Dios nos consulte, nos llame al diálogo ó pida nuestro parecer.. Hoy su pregunta es: ¿qué quieres que haga por ti?...También yo, como tú me quedo con la respuesta de Bartimeo:Que vea, Señor, que vea. Él mismo Señor nos dará QUÉ VER, si buscamos siempre Su Voluntad.
un abrazo, Pepitina

David rico dijo...

Hola hermanos, que homilía más acertada para los momentos en los que vivimos. Hermanos Bartimeo a mi lado, veía y mucho. Yo estoy cegado por mi egoísmo, por mi afán de acumular riquezas en este mundo, por tener una posición más elevada y poder casarme y tener una familia a la que le pueda dar lo mejor. Pero me estoy dando cuenta de que lo importante no es eso, lo importante es la compartir con los demás como si fuesen tus hermanos. Si todos compartiesemos algo de lo que tenemos con los demás no habría tanta desigualdad. Pero no solo hablo de compartir los bienes materiales sino también los bienes espirituales para que todo el mundo pueda ser feliz viendo que Dios…es la vida.
Buena semana a todos queridos hermanos y especialmente a usted don Andrés, que dios le bendiga.