viernes, 9 de octubre de 2009

Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario (B)

11-10-2009 DOMINGO XXVIII TIEMPO ORDINARIO (B)
Sb. 7, 7-11; Sal. 89; Hb. 4,12-13; Mc. 10, 17-30

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Queridos hermanos:
El evangelio de domingo pasado comenzaba así: “Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le preguntaban: ‘¿Puede el marido repudiar a la mujer?’ El respondió: ‘¿Que os prescribió Moisés?’ Ellos le dijeron: ‘Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.’ Jesús les dijo: ‘Teniendo en cuenta la dureza de vuestros corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre’”.
El otro día celebré la boda de unos amigos y en los pinchos que se tomaron a continuación uno de los invitados se acercó a mí y, sabiendo que yo estaba de juez en el Tribunal eclesiástico, me preguntó cómo podía ser que la Iglesia Católica concediese nulidades de matrimonio cuando Jesús mismo había dicho tan claramente en el evangelio: “Lo que Dios unió, no lo separe el hombre”. El comentario de esta persona y el evangelio del domingo pasado me dan pie para que predique en dos homilías algo sobre las nulidades eclesiásticas de matrimonio. Ya tenía ganas de abordar este tema, pues entiendo que hay un gran desconocimiento en la sociedad, en general, y entre los católicos, en particular.
- Preliminares: antes de empezar propiamente con la homilía tengo que apuntar algunos puntos. 1) Se trata de un tema muy extenso y aquí diré sólo algunas cosas. Otras quedarán en el tintero para quien desee hablarlo más tranquilamente. 2) Esta homilía va a ser entendida de distinto modo por aquellos que la escuchen ahora o la lean en otro momento, ya que pueden acceder a ella católicos practicantes, católicos no creyentes, personas anticlericales, agnósticos, ateos, solteros, casados felices, fracasados en su matrimonio, etc. 3) Hablaré del matrimonio cristiano´, pero no del civil, ni tampoco hablaré de las parejas de hecho, aunque muchas cosas que diré sobre el matrimonio cristiano valen para los otros. 4) Cuando hablo de un esposo, me refiero igualmente a la esposa. Cuando hablo de la esposa, me refiero del mismo modo al esposo.
- Terminología: 1) Hay que distinguir entre separación eclesiástica y separación civil. La primera es concedida por un juez eclesiástico y la segunda por un juez civil. Con la separación los cónyuges pueden irse cada uno por su lado, pero el vínculo matrimonial permanece, por lo que ninguno de los esposos es libre para casarse de nuevo con otra persona. 2) El divorcio es la disolución del matrimonio que otorga el juez civil a petición de uno de los esposos o de ambos, de tal manera que cada uno puede irse por su lado; para el Estado ya no existe matrimonio y ambos son libres para casarse de nuevo con quien deseen. Por supuesto, el divorcio no es reconocido por la Iglesia y, quienes se hayan casado por la Iglesia, y luego hayan obtenido el divorcio, aunque para el Estado queden libres, para la Iglesia siguen casados con su primer cónyuge. 3) La anulación. La anulación referida al matrimonio de la Iglesia no existe. Esta no puede “anular” ningún matrimonio. 4) Declaración de nulidad. Se trata del reconocimiento que hace la Iglesia, a través de una sentencia judicial, sobre un matrimonio concreto. En la sentencia se reconoce, con las pruebas aportadas, que el matrimonio canónico no existió nunca, por lo que el hombre y la mujer quedan libres ante Dios y ante la Iglesia para casarse de nuevo.
- El matrimonio canónico tiene tres elementos fundamentales: 1) dos personas libres de impedimentos para casarse (mayores de edad, no parientes entre sí, que no son ni monjas ni curas, que no tienen un matrimonio anterior[1], etc.); 2) el consentimiento (el “sí quiero”) libremente manifestado por los esposos en el sentido de que desean contraer matrimonio entre sí; y 3) la forma canónica, es decir, la manifestación del consentimiento delante de un ministro sagrado (diácono, sacerdote, obispo) y de dos testigos. Si falla uno de estos elementos fundamentales, entonces el matrimonio no se ha producido y puede ser declarado nulo. Un 95 % de los matrimonios nulos lo son en razón de no haber otorgado debidamente el consentimiento, el “sí quiero”.
- Vicios del consentimiento. Como acabo de decir, la mayoría de las causas de nulidad de un matrimonio eclesiástico se producen porque el consentimiento no ha sido bien otorgado o no ha sido otorgado por una persona o personas capacitadas para el matrimonio. Voy a especificar las causas más comunes de nulidad de matrimonio y daré algunos ejemplos para que se pueda entender mejor la explicación:
a) Un matrimonio puede ser nulo porque uno de los esposos o los dos tienen un grave defecto de discreción de juicio, es decir, que no son capaces de valorar de modo adecuado cuáles son las obligaciones y los derechos en la vida matrimonial. El origen de este grave defecto de discreción tiene una causa psíquica, la cual ha de ser determinada por un psicólogo o un psiquiatra. Se puede dar una grave inmadurez (que ha de ser probada), de tal manera que el cónyuge no sea capaz de responsabilizarse de su estado de vida: por ejemplo, se trata de una persona que quiere seguir viviendo de casado igual que de soltero: entrar a la hora que quiere a casa, no ocuparse de los hijos ni de la mujer o del marido, el sueldo quedárselo para sí sin atender las necesidades de la familia y que sean los padres o los suegros quienes paguen las facturas y los comestibles, etc. Otro caso puede suceder cuando una persona padece una grave psicopatía por una drogadicción o alcoholismo, de tal manera que el contrayente está tan deteriorado en el momento de la boda, que no es capaz de valorar los compromisos que adquiere al casarse. O también porque padece una grave esquizofrenia u otra enfermedad mental que le impide valorar los derechos y obligaciones recimatrimoniales.
b) Otra de las causas se da cuando una persona contrae matrimonio sin la suficiente libertad interna. Es decir, por determinadas circunstancias, alguien se casa, pero viéndose obligado a ello. Aquí se ha de tener en cuenta la peculiar personalidad de cada uno y las circunstancias que le rodean. Por ejemplo, se están dando bastantes casos de un noviazgo largo (más de 10 años); él ya tiene unos 39 años, ella unos 35; a ella se le “está pasando el arroz” (por la edad va a ser más difícil que quede embarazada, y todas sus amigas ya están casadas y con hijos); los novios tienen un piso o una casa comprada en común y con una hipoteca a nombre de ambos; las familias ya se conocen entre sí y se tratan mucho; los novios entran con mucha frecuencia en casa del otro y han pasado fines de semana y vacaciones juntos; todo el mundo espera de ellos que se casen… El o ella o los dos están muy a gusto así, pero se sienten en la obligación de dar el paso de la boda. Sienten cariño el uno por el otro, pero ya no es aquel enamoramiento primero. No se atreven a cortar… A veces aparece una tercera persona… En fin, Por todos estos motivos y por otros que pueden surgir, el novio o la novia se siente obligado interiormente a casarse: (Caso del chico al que la novia le apuntó la fecha de la boda en contra de su opinión y él a la fuerza aceptaba. Caso de la chica que tenía a su novio de siempre y conoció a otro; quiso dejar al primero, pero su madre le obligó a seguir con la relación antigua o, en caso contrario, no la dejaría entrar nunca más en casa a visitar a su padre enfermo).
[1] Caso de hombre de las Cuencas mineras que pidió partida de bautismo sin las marginales para “renovar el permiso de armas para cazar” y al poco tiempo vino un comunicado desde Sevilla que se había casado allá. El estaba previamente casado en Asturias. Su matrimonio en Sevilla fue declarado nulo ante la Iglesia por ser bígamo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente tema el de las Nulidades Eclesiásticas. Tenemos una gran suerte de que es además abordado por D. Andrés, que preside el Tribunal Eclesiástico. Ya era hora de que se hable claro y conciso sobre este asunto. La inmensa mayoria de mis conocidos y amigos, ignoran como yo, todo lo que hay detrás de estas sentencias, y el porqué la Iglesia puede conceder una nulidad.
Perfectos los prolegómenos sobre los requisitos previos de los contrayentes para acceder al matrimonio canónico, y todo lo que se les viene encima en cuanto se casan en el seno de la Iglesia, que va mucho más allá del simple acto social, se trata de configurar el resto de sus vidas.
Espero con impaciencia la próxima homilía sobre el tema, pues en realidad es importantísimo dejar muy claro esta parte esencial de la vida del hombre y la mujer.
Gracia D. Andrés por esta catequesis extraordinaria sobre el matrimonio y sus posibles consecuencias. Abordar este tema por Usted es lo mejor que podía pasar, para dejar las cosas claras.
Un abrazo para los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Disculpadme que salga de tema de esta semana.
Sólo quería recordaros que mañana es la canonización del Hno Rafael, procurad no os la perder.
He tenido la gran suerte de poder ir la La Trapa y conocer mucho de este gran Santo, es muy emocinante.
Para los que no lo conozcáis creo que ahora es una buena disculpa para acercaros a Él. El ABC ha sacado esta semana un vídeo con la biografía, en el caso de que estéis interesados y no podáis conseguirlo yo os hago una copia.
También os recomiendo unos días de reflexión en La Trapa, quien va, repite.
D. Andrés, no se enfade conmigo por este paréntesis.
Un saludo. Manuela

Andrés Pérez Díaz dijo...

Manuela, me parece muy importante tu comentario. Sí, mañana se canonizan a santos muy importantes. Para nosotros son el Hno. Rafael (os recomiendo leer sus obras) y el P. Coll, fundador de las Dominicas de la Anunciata, que tanto han trabajado en Asturias y en otras partes del mundo.

María Cristina dijo...

Gracias Manuela por la motivación que nos das para celebrar hoy la canonización del Hermano Rafael. Creo que muchos hemos estado hoy en esta sintonía pues no en vano Andrés en su dirección espiritual nos ha invitado y animado a leer la vida de él. Recuerdo cuando la leí lo que me entusiasmé y retomé la necesidad del sacrificio como identificación con la muerte y Resurrección del Señor. Disfruté mucho cuando fuí a la trapa y visité la capilla donde están sus restos.
Gracias Andrés porque nos motivas a leer vidas de santos sencillos que son ayuda para nuestro camino espiritual.
Gracias por las orientaciones que nos diste hoy respecto al matrimonio. Hoy doy gracias a Dios por mis padres que hicieron del matrimonio santuario de amor para ellos ir a Dios y enseñarme a mi y a mis hermanos a vivir el amor entre nosotros y con Jesús.
Hacía mucho tiempo que no visitaba el blog para comentario, saludo a todos y a los de "La comunidad de las once", para todos una semana feliz en el Señor.

María Cristina

Anónimo dijo...

Querido D. Andrés y demás hermanos:

Se habla demasiado sobre que la Iglesia concede por importantes sumas de dinero las nulidades matrimoniales, se habla mucho y fuerte por quien quiere desprestigiarla.

Y lo único cierto es que existe una serie de motivos que hacen que el matrimonio celebrado sea nulo, algunos de los cuales D. Andrés nos ha contado. Lo demás son sobradas ganas de difamar por parte de quien desconoce esto y conceptos más importantes o los quiere ignorar, como la importancia de la misión salvadora de la Iglesia. Puede que un día su alma sea salvada por la intervención de un sacerdote de esa sagrada institución, que un día el tanto odió.

Un abrazo a todos.


¡Bendito sea Dios!

Choni dijo...

Me parece de gran importancia el tema que has empezado a tratar en el día de hoy; los casos de nulidad, ya que esto ha sido y sigue siendo, uno de los miles de motivos por los que la iglesia es atacada. Todos habremos escuchado infinidad de veces, que la iglesia solo da la "anulación" a los que tienen dinero, caso de famosos etc. etc. por eso me parece muy importante que el magisterio de la iglesia, en este caso D. Andrés, juez del tribunal eclesiástico, aclare con toda clase de detalles, los motivos por los cuales la iglesia considera que un matrimonio es nulo, que lo ha sido siempre desde el momento en que se realizó; es decir que nunca existió tal matrimonio. Hay mucha ignorancia en este tema como en tantos otros, y como la ignorancia es muy osada, todos nos creemos con derecho a opinar y condenar, sin preocuparnos de ir a las raíces y saber que es lo que hay de cierto.
Dicho esto, a mi particularmente me habría gustado mas que la homilía hubiese profundizado en el evangelio de hoy, que me parece a mi muy interesante y con mucha miga.
También era importante lo que hoy se celebraba en Roma, La canonización de cinco nuevos santos. He estudiado en las dominicas, así como mis hermanos hijos y nietos, por tanto la figura del P. Coll, me es muy familiar. También he tenido la suerte de estar en la Trapa, y visitar el lugar donde reposan los restos del hermano Rafael.desde hoy S. Rafael; he leído su vida y cartas, y ciertamente es apasionante la vida y el AMOR que sentía hacia Jesús este joven. Yo me veo en "pañales" a su lado. Es un ejemplo impresionante.
Y quien de los que tenemos cierta edad, no sabe la historia del P. Damián, su vida entre los leprosos, llevada al cine hace muchos años con el título de "Molocay". Hoy la iglesia nos alegramos por estos acontecimientos, y bendecimos a Dios que sigue actuando y mostrándonos que está VIVO, y que todo es posible para Él.
Gracias Andrés por tus aclaraciones e información, tan necesaria, sobre este tema que está tan patente en esta sociedad.
Hermanos que Dios os bendiga. Cristina, me alegró ver tu comentario, un abrazo muy especial.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Android dijo...

la declaracion de nulidad y la nulidad no es lo mismo? Da igual el nombre que se le ponga, al final es lo mismo.

Pepitina dijo...

Lo cierto es que el domingo pasado, ante este evangelio al que hace referencia la homilía de hoy, me dió pena que no estuviésemos en "vivo y en directo" con el P. Andrés y mi sorpresa de anoche al llegar de viaje, fue grande, al llegar a la homilía.
¡¡Qué necesaria todo esta información y formación que recibimos!! Este fin de semana estuvimos invitados a una preciosa finca de Cáceres; éramos 5 matrimonios y una mujer separada; en algún paseo en que sólo íbamos mujeres salió el tema del matrimonio. Algunas expresaban con palabras hermosas pero muy tristes su fracaso, otras preferían el silencio para decir lo mismo. El termómetro marcaba una inmensa falta de afectividad por parte del matrimonio, de la familia..años perdidos, de fracaso, aguantando. Me pregunté entonces, ¡cuántos serán nulos!! y ahora me lo certifica la homilía.Aquel paraje extremeño tan bonito, fue marco para el desahogo y la desilusión, y la escucha que, ¡cuántas veces no llega de los mas cercanos!
Al atardecer juntos todos, alguna de ellas me hizo repetir ante su marido..una de esas sentencias del P. Andrés que tantas veces habremos escuchado en sus charlas: "Tan pecado es tener relaciones sexuales fuera del matrimonio como el no tenerlas en el matrimonio." Mi amiga quedó encantada, él no tanto. También dió pie para hablar sobre Sexualidad, pues el día anterior algunos habían ido de excursión por un pueblecito muy pequeño donde repartían "información" a los jóvenes sobre La Sexualidad editados por el Ayuntamiento... me pareció astucia de su parte, recordando la manifestación que se celebrará el sábado en Madrid. Me indignó. Deberíamos saber responder a muchos temas de estos como católicos que somos y creo que nos quedamos bastante cortos.Agradezco al P. Andrés cuánto nos forma humana y espiritualmente, para poder llevarlo a otras personas como buenamente podemos.
Un abrazo amigos del blog.