viernes, 8 de mayo de 2009

Domingo V de Pascua (B)

10-5-2009 DOMINGO V DE PASCUA (B)
Hch. 9, 26-31; Sal. 21; 1 Jn. 3, 18-24; Jn. 15, 1-8
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Queridos hermanos:
Hoy quisiera fijarme en dos ideas de las lecturas que acaba­mos de escuchar:
- Se dice al final de la primera lectura que, pocos meses después de la resurrección de Jesús, "la Iglesia gozaba de paz. Se iba construyendo y progresando en la fidelidad al Señor y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo". A raíz de la predicación de los apóstoles y de los milagros de estos, mucha gente se integraba en la Iglesia. Así pasaba hacia el año 33 de nuestra era. Sin embargo, vemos que hoy pasa exactamente todo lo contrario: en España, en Europa y en tantos lugares de América Latina los templos se vacían, y en todo caso sólo hay gente mayor. En La Corredoria (barrio cercano a Oviedo) hay bloques de pisos en los que sólo una familia entre treinta tiene los hijos bautizados; cada vez menos niños hacen la primera comunión y muchos menos son quienes se confirman. Se están vendiendo templos en Alemania, pues no hay quien los use. En América Latina las gentes se van a las sectas, en donde se encuentran más acogidas y son más participativas que las parroquias católicas, las cuales están en general muy clericalizadas. Los conventos se vacían de monjas y religiosos: no entran jóvenes, los de mediana edad se van y quedan sólo los ancianos. Cosa parecida pasa en los seminarios diocesanos. Muchas más cosas podríamos decir en esta línea.
No obstante, esto que acabo de narrar no es nada nuevo en la historia de la Iglesia. Hace poco cayó en mis manos una reflexión de un carmelita que iba en la misma dirección que acabo de apuntar más arriba y añadía que durante la peste negra, que sucedió en plena Edad Media, conventos e iglesias se vaciaron. En el siglo XVI, con el triunfo de la Reforma protestante, también se vaciaron conventos y diócesis, llegando a desaparecer congregaciones religiosas centenarias. También en el siglo VII, con el triunfo del islamismo, en el norte de África, cuna de tantos santos (S. Atanasio, S. Agustín, S. Cipriano, etc.) y con unas comunidades cristianas florecientes, se produjo una hecatombe, pues todo ello desapareció arrasado por los musulmanes. Igualmente otra destrucción de la fe sucedió hacia 1917 en toda Rusia y sus alrededores, y hacia 1945 con el triunfo de Mao en China.
¿Por qué nos sucede ahora toda esta deserción de la fe católica y cristiana por parte de tantas y tantas personas? Quizás la razón está en lo que nos decía el evangelio de hoy: "Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no perma­nece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí." En cuanto se poda una rama de un árbol, o un viento fuerte la arranca y dicha rama no está unida al tronco de donde le viene la sabia, enseguida las hojas de la rama se mustian y se secan y, al final, la misma rama acaba pereciendo. Si la rama tenía flores, éstas se secan; si tenía fruto, también éste se seca y se pudre, porque le falta el alimento. Esta imagen tan sencilla y que comprendemos todos tan bien, la puso Jesús a las gentes que estaban cerca de él y con ello quiso enseñarles que del mismo modo pasaría con todos aquellos que no estuviesen unidos a El. Si no estamos unidos a Cristo no podemos dar hojas, no podemos crecer, no podemos dar ni flores ni fruto. Y Dios nos utiliza a nosotros para dar fruto para los demás hombres. Aquellos primeros apóstoles y cristianos de la primitiva Iglesia daban mucho fruto y cada vez más gente se les unía. La Iglesia progresaba en fidelidad al Señor y en unión entre los cristianos. La razón fundamental era porque ellos estaban unidos totalmente a Cristo Jesús. La sabia de Cristo les llegaba y daba vida.
Quienes conocen a los santos y leen sus vidas, palabras y hechos saben que ellos son los que más fruto dan para Dios y para la Iglesia, porque son los que están más unidos a Jesús. No sé si sabéis la famosa oración, atribuida a San Fran­cisco de Asís, que dice así:
"Señor, haced de mí un instrumento de tu paz.
Que allí donde haya odio, ponga yo amor.
Que allí donde haya ofensa, ponga yo perdón.
Que allí donde haya discordia, ponga yo armonía.
Que allí donde haya error, ponga yo verdad.
Que allí donde haya duda, ponga yo fe.
Que allí donde haya desesperación, ponga yo esperanza.
Que allí donde haya tinieblas, ponga yo luz.
Que allí donde haya tristeza, ponga o alegría."

Sin Jesús no podremos hacer nada, pero con él lo podremos todo en nuestra vida. Y esto sabe que es verdad aquel que ha experimentado su nada, sus caídas una y mil veces, sus promesas eternamente incumplidas de ser mejor, de tener más paciencia, de guardar más la lengua, etc. Sólo El nos puede ayudar, nos puede trasformar en frutos de salvación para nosotros y para los demás. En efecto, como dice Jesús en el evangelio de hoy: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada”.
¿Estoy yo unido a Cristo y doy frutos? ¿Soy instrumento de Dios para los demás, al modo de San Francisco de Asís y su oración?
- La segunda idea que quisiera reseñar está contenida en la segunda lectura. Dice así: "Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios." Todos los hombres tenemos una conciencia en nuestro ser. Ella es la que nos indica aquello que está bien hecho o aquello que está mal hecho. En ella influye la educación que hemos tenido en nuestras familias, en el colegio, en nuestro ambiente. Asimismo la conciencia es el lugar en donde Dios nos habla y nos mues­tra lo bueno y lo malo.
Es cierto que esta conciencia puede ir cambian­do con el tiempo, con las experiencias que vamos te­niendo a lo largo de nuestra vida. Se dice que el mayor ladrón comenzó roban­do un alfiler. Seguro que su conciencia le dijo en aquella oca­sión que el robo estaba mal, pero si él la acalló, la siguiente vez que robó ya la voz de la conciencia fue más débil y así hasta que la acalló totalmente. Por eso, San Pablo nos indica en la carta a los corintios que Dios está por encima de la conciencia[1]. Y al contrario, cuando una persona comienza tener más trato con Dios, su conciencia se vuelve más sensible y cosas que antes pasaba por alto, ahora ya no. Recuerdo una vez que en unos Cursillos de Cristiandad, que duran 3 días, para comer nos traían al comedor un carro con las comidas y los sacerdotes y otros seglares nos levantábamos para servir la comida o recoger los platos. Al segundo día se levantó un hombre casado que iba por vez primera y se puso también a quitar los platos y la mujer nos comentaba: "Es la primera vez en 25 años que veo a mí marido hacer esto. Siempre esperaba que lo hiciera yo, pues así lo había visto siempre en su casa".
Por tanto, procuremos dejar que el Espíritu forme nuestra conciencia al modo de Dios. Quien tiene la conciencia tranquila y está ésta bien formada, puede estar totalmente en paz.
[1] "Sino que a mí me importa muy poco que me exijáis cuentas vosotros o un tribunal humano; más aún, ni siquiera yo me las pido; pues aunque la conciencia no me remordiese, eso no signifi­caría que estoy absuelto; quien me pide cuentas es el Señor" (1 Co 4, 3-4).

14 comentarios:

Beatriz dijo...

Que hermosas homilías haces!! Te leo siempre y te tengo enlazado a mi blog. Me hace mucho bien leerte. Que Dios te bendiga. Soy de Argentina y mi padre era asturiano. Tengo bastante familia por allí.

Andrés Pérez Díaz dijo...

Beatriz, te saludo desde España y te envío la bendición de Dios. Gracias por tus palabras de cariño y de ánimo. Si alguna vez vienes por Asturias, nos veremos.

yolanda dijo...

Hola a todos los hermanos y un saludo para ti Andrés¡¡¡
Referente a tu homilia voy a explicaros lo que me sucedió el pasado domingo cuando acudí a la iglesia a misa..
Me ha recordado a esa reserción de la fe católica que actualmente estamos viviendo.
Despues de acabar la eucaristía una muchacha perteneciente a la sociedadmariológica española procedente de Madrid nos invitó a los presentes a los que quisiéramos darnos una charla en la sacristía para hablarnos de María la virgen.
Nos quedamos unas veinte personas del resto y yo la mas jóven.Las diecinueve restantes tendrían entre sesenta y ochenta años.
La chica venia a la comunidad valenciana para promover recuperar en las familias sencillas costumbres que antes se hacian en las casas de nuestros abuelos como rezar el rosario en familia, o acciones cristianas tan simples como bendecir la mesa.
Nos habló poniendonos el ejemplo de María como Madre de familia y modelo a seguir para enriquecer nuestras familias desde nuestras casas para sembrar en nuestros hijos y nietos una simiente de esperanza cristiana y acabar con esa deserción de la fe que nos invade en estos tiempos.
El centro bíblico católico en colaboración con la sociedad mariológica presenta una síntesis de doctrina sobre la Virgen María a tantas personas como estén deseosas de conocer las enseñanzas de la iglesia sobre la que es Madre de Dios y Madre nuestra;a todos cuantos quieren conocer más y mejor la figura y la función de María en la Historia de la salvación.
Os recuerdo palabras de Juan PabloII:"La afirmación de la centralidad de Cristo-dice Juan Pablo II-no puede ser por tanto separada del reconocimiento del papel desempeñado por su Santísima Madre...,María,dedicada constantemente a su Divino hijo, se propone a todos los cristianos como modelo de Fe vivida".
Luchemos todos por mantener en nuestras casas esas pequeñas costumbres que vimos en nuestros abuelos como rezar el rosario en familia,bendecir la mesa..y que nuestros hijos y nietos vuelvan a recuperar esas tradiciones cristianas casi perdidas dándoles con nuestro ejemplo una semilla de fe para que la planten con sus hijos y acabemos entre todos con las tinieblas de la fe transformándolas en luz de esperanza como dijo San Francisco de Asís y que tan bien nos ha recordado Andrés en la homilía de hoy: "Que allí donde haya duda,ponga yo fe."
"Que allí donde haya tinieblas,ponga yo luz"....
Os invito a conocer un poco mas a María en la página web de Edicel centro bíblico católico: www.edicel.com
Un abrazo fuerte a todos y que Dios os bendiga.

Anónimo dijo...

Querido D. Andrés y demás hermanos:

Las Iglesias vacías (Dios olvidado). Ya no son las invasiones musulmanas, ni las bárbaras, ni la peste, esta vez el enemigo no es el causante de que se vacíen templos y conventos. Esta vez el peligro no viene de afuera, somos nosotros y eso tiene peor arreglo.

El voto del aborto, de la reprobación del Papa, de la eutanasia y de la libertad llevada al libertinaje, de lo políticamente correcto del liberalismo y el progresismo que lo mismo es respecto a Dios. De los acuerdos con el menos malo, del voto al idem. El humo de Satanás ha entrado por todas partes, por todas, y el resultado es este.

Al enemigo cuando es externo se le puede echar ¿Pero que sucede cuando somos nosotros mismos los que vivimos en la ignominia de la ignorancia y no hacemos nada por cambiarla?


....dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.»

Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes.» (San Lucas 5, 4-5)


Y el enemigo se disipará como el humo.


¡Bendito sea Jesucristo!


Un abrazo a todos.

Pepitina dijo...

No hay duda de que este mismo Espíritu que multiplicaba y animaba aquella Iglesia primitiva nos invita en estos momentos a volver nuestro corazón a ese "primer amor", como nos recuerda el libro del Apocalipsis(2,4) en su carta a la iglesia de Efeso: tengo esto contra ti, has perdido el amor del principio.
Tenemos la suerte de estar escuchando en la liturgia de la Palabra cada día, los Hechos de los Apóstoles, que deben servirnos para reavivir la vida de esa iglesia testimonial que tanto necesitamos renovar hoy, ante tantas dificultades como tenemos para anunciar publicamente el Nombre de Jesús.Tengo la impresión de que no invocamos lo suficiente al Espíritu Santo, pues aunque Él esté en nosotros, al invocarle nos hacemos conscientes de sus dones y en Su Luz reconocemos nuestra pequeñez y su acción, como Dios que es, en nosotros.
Ante esta persecución que estamos viviendo como Iglesia que somos, la Palabra del evangelio nos da la clave para actuar: Permanece en Mi. Permanecer que significa: guardar Su Palabra- como María- y darla a Luz; recibir con frecuencia los Sacramentos; ser dóciles a la Dirección espiritual; constantes en la Oración y asiduos a la Comunidad, compartiendo la Fe.
Sólo así estando unidos a la Vid, todos y cada uno, lograremos esos frutos que Jesús nos pide y daremos gloria al Padre.
¡Cuántas veces he intentado amar por mi cuenta! y he escuchado interiormente,"Sin Mí no puedes hacer nada".¡Cuántas veces queriendo perdonar, sólo me ha sido posible desde el perdón que Él Señor mismo me concede. Entonces si ha ocurrido ese gran milagro.
Cuando queriendo vivir en la Verdad, deseamos ser Luz para otros, como instrumento Suyo que somos, sólo desde ese Permancer en Él, logramos pequeños frutos en nuestro vida.¡Cómo cambiaría nuestra sociedad si lográsemos cada uno ir viviendo esta hermosa oración de San Francisco! El mismo nos dice cómo actuar en cada situación según las distintas necesidades que encontremos. Ojalá seamos capaces de guardar esta oración en el corazón, para como María vivirla en el día a día de este tiempo de Pascua y Mes de Mayo.
¡Bienvenida al Blog, Beatriz! Yo soy de Puerto Rico. Ya ves, has entrado en un Blog internacional porque Dios nos va uniendo a todos a Su Vid.
Buena semana para todos los amigos del Blog. ¡Ah!! y os pido una oración por mi suegra que murió de repente el domingo pasado. Una muerte buena para ella, pero una gran impresión para la famillia, pues estaba sana y haciendo una vida normal.Gracias.

Anónimo dijo...

Querida Pepitina,
Aprovecho este vehículo para acompañaros en el sentimiento en estos momentos. Incluiré a tu suegra en mis oraciones. Un abrazo muy fuerte.
Soco

David rico dijo...

Hola queridos hermanos y querido Don Andrés. Estas lecturas del V domingo de Pascua y la maravillosa homilía, me taladran el oído una y otra vez hablando de la conciencia. Maravillosa conciencia que antes de mi conversión tenía muy tranquila y no me daba la lata, hombre salvo cosas muy graves no me solía dar la vara, pero ahora…después de entrar en la iglesia…está mucho mas agudizada y muchas cosas que antes le parecían correctas ahora no le parecen tan correctas, está mas intranquila, necesita un poco de aire nuevo…y eso solo lo consigo con la confesión. La gente puede pensar que todo esto que estoy contando es una tontería…pero os aseguro que para mi es como el nacimiento de un hombre nuevo, el resurgir de algo nuevo y maravilloso dentro de mí.
Don Andrés que bonita es la oración de San Francisco, además para mi es muy especial, porque es el patrono de la parroquia donde vivo mi fe Cristiana.
Muy buena semana a todos los hermanos del Blog y que Dios le guarde Don Andrés.

yolanda dijo...

Mi mas sincero pésame Pepitina por la pérdida de tu suegra.Que Dios la tenga en su Gloria.Rezaré por ella.
Gracias por aportarnos tu luz y compartirla en el blog.Un abrazo para ti y los demás hermanos.

David rico dijo...

Pepitina ánimo, tu suegra esta descansando ya con el Señor, esta en la tierra prometida, en el paraíso y desde donde está seguro que le gustaría que sonrieses acordándote de ella!!!
Un abrazo fuerte

Chony dijo...

Hoy lo primero que quiero hacer, es unirme a Pepitina y a su familia
en su dolor. Y decirles que no les faltará mi oración.
Hoy tocas un tema que a mi me tiene francamente preocupada. Los
frutos, esos frutos que como cristiana he de producir, para el
provecho y alimento de todos los que me rodean. Yo me siento desanimada por una razón; he recibido muchos muchos dones
de Dios, El no ha escatimado nada en favor mio, me ha dado una vida
nueva, en la que puedo decir que soy totalmente feliz, esto no quiere decir que en ella no haya problemas y sufrimientos, ¡que claro que los hay! pero no me quitan la paz y la alegría.
Soy feliz con lo que tengo gracias a Dios, disfruto de la intimidad
con el Señor. Y yo me pregunto ¿en que ayuda esto a los demás? ¿Cuales
son los frutos que yo produzco? y aquí llega mi preocupación, porque
yo creo que no produzco ninguno.
Hace un par de dias yo comentaba esto con una amiga, y me sentía
triste por esta situación; ella me respondió: pués deja de estar
triste, porque aunque tu no los veas, sí das frutos, y la gente los
ve. Me quedé sorprendida, y solo pude decirle: Espero que esto que me dices sea cierto, aunque yo no lo vea. Si realmente soy un instrumento en manos de Dios, a través del cual otros pueden ver su amor, ya me doy yo por satisfecha, y mucho mejor que yo no me entere. Pero tengo que confesar, que sigo tentada a no creerlo.
Muchas gracias Andrés, que Dios te bendiga.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Any dijo...

Hola Andres .. me ha hecho pensar mucho esta homilia ¡¡¡ y he llegado a la conclusion que los culpalbles somos nosotros mismos .. somos nuestro enemigo ¡que tratamos de arreglar nuestra conociencia para nuestra conveniencia ... y asi la cosa es mas facil ....El hombre hoy en dia busca una libertad sin limite .. involucrarse ya casi no existe ..y cdo lo havcen buscan lo que quieren oir ... es un mundo frivolo .por ello cada vez que dices que vas a la Iglesia .. y a Misa te miran como bicho raro ... Tambien estan los que si un dia no vas a Misa te miran mal .. Creo que el hombre tiene que volver a sus raices ...y mirar y escuchar su corazon .. sin tanta locura ... lo que pasa que hoy en dia el silencio parece pecado ¡¡ la familia un aburrimiento .. es como que no hay que parar .. y en ese ritmo que llevan nadie le da lugar a Dios ... No se como seguira este mundo ... me preocupa y mucho ... Mi abuela diria que en lugar de preocuparme tendriam que ocuparme ¡¡ cada uno poniendo un granito de arena ...podriamos lograr un desierto lleno de Dios ¡
Un saludo a todos los hermanos del Blog¡¡

JosePesoz dijo...

Querido Padre Andrés y hermanos del Bloc.
Cuando no conocía a Jesús, mi vida era como un aguantar día a día para tratar de sobrevivir, pero en el fondo sin otra ilusión que esa, ahora mi vida sigue igual pero ahora se, que si estoy aquí, es porque el Señor me tiene encomendados trabajos que hacer, que llenan mi vida espiritual y que llevo con mucho amor, a las personas más allegadas y a todas las demás, la gente que me conoce ahora también para ellos soy distinto, me piden consejo, se acercan cuando tienen algún problema, y esto se lo debo a Dios por haber entrado en mi vida, soy feliz ya que el Señor me va aprendiendo a caminar, leer el Diurnal todos los días y saber que al igual que yo en todo el mundo se rezan las mismas oraciones en todo el planeta, el acudir al Sagrario todos los días y orar con el Señor eso te va haciendo grande y los sentimientos van floreciendo día a día, haciéndote cada día un corazón “más de carne” no me faltan los problemas, pero saber que tengo al Señor de mi lado, me es más fácil reponerme y seguir en el Camino.
No puedo despedirme sin decir a Pepitina, que mi corazón está con ella y su familia.
Sin más un saludo de José de Pesoz
¡DE COLORES!

Pepitina dijo...

Queridos amigos del Blog, ¡¡GRACIAS! por estar tan cercanos, por vuestra oración y cariño. Lo percibo claramente a través de vuestras notas. Y..por algo el Señor nos dejó un gran mandamiento: AMAOS.. ahí está todo.
Habeis puesto un granito de alegría donde hay pérdida de alguien querido; mi marido está asombrado ante vuestros testimonios;se fía de vuestra oración. Os lo agradece inmensamente.
San Francisco está feliz viendo que su oración se hace realidad, en esta pequeña comunidad.
--"Que allí donde haya tristeza, ponga o alegría."--
Vosotros lo haceis, es el gozo que da el Espíritu; uno de sus frutos que nos indica la presencia de Dios entre nosotros.
Gracias también a cuántos me habeis enviado un correo personal.
un fuerte abrazo y todo mi cariño,
Pepitina

Anónimo dijo...

Mi sincero pésame a Pepetina por el fallecimiento de la madre de su marido. Ella ya vió el rostro del Señor, está en paz.
Es verdad que vivimos tiempos de desierto en la Iglesia. Vemos constantes provocaciones a las Jerarquías eclesiásticas, y también a los creyentes. Los políticos aprueban leyes contra-natura, aborto, suicidio asistido, eutanasia, manipulación genética, en fin, es como si viviéramos como dice una amiga mía rodeados de azufre por todas partes. El maligno está haciendo bien su trabajo, pero no cuenta que al final está el Redentor, Jesús, contra él nada puede, y así se ha venido demostrando en todos los tiempos, incluyendo estos tan convulsos que nos relata D. Andrés. La iglesia ha salido fortalecida en tiempos de prueba, como los que estamos viviendo ahora, y yo tengo la firme esperanza de que habrá un gran brote de fe a nivel mundial, porque las calamidades y duras circunstancias de los tiempos actuales, hacen al hombre más sensible, y ahí es la puerta por donde Dios entra en nuestros corazones.
Seamos testimonio constante del mensaje de Jesús, El hará el resto, El lo puede todo, a nosotros solo nos pide nuestra fe, compartámosla con los demás, pero acompañándola de hechos, de buenos ejemplos, de solidaridad, eso tiene que dar fruto necesariamente.
Yo tengo el ánimo levantado, y creo que estos tiempos son los precusores de un cambio social profundo, incluyendo el renacer de un hombre nuevo, curtido por el dolor de las pruebas, pero enriquecido con la esperanza y preparado para la lucha del testimonio de la vida y obra de Jesús.
Gracias D. Andrés por estas preciosas perlas que nos regala todos los domingos y que nos adornan el alma.
Un fuerte abrazo para los hermanos del blog.