viernes, 22 de mayo de 2009

Domingo de la Ascensión del Señor (B)

24-5-2009 DOMINGO DE LA ASCENSION (B)
Hch. 1, 1-11; Sal. 46; Ef. 1, 17-23; Mc. 16, 15-20
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Queridos hermanos:
En este domingo celebramos la Ascensión de Jesús a los cielos. Pasados 40 días desde su resurrección y habiendo estado durante esos días apareciéndose y animando a sus discípulos a seguir sus pasos hacia Dios, Jesús asciende al cielo para ocupar un lugar al lado de su Padre. Como sabéis este Misterio es uno de los dogmas de la fe cristiana. Lo que pasa es que para mucha gente, incluso para bastantes católicos, los dogmas son algo frío y teórico, que tiene muy poco que ver con nuestra vida ordinaria. Pues bien, en la homilía de hoy voy a procurar acercar este dogma, este misterio de la Ascensión de Jesús a los cielos a nuestra vida concreta, y con ello a nuestro espíritu para que nos ayude en nuestro caminar de fe hacia Dios Padre.
En muchas ocasiones me he encontrado con gente que me dice no creer en la existencia del infierno. Dicen que el infierno ya está aquí, en la Tierra con tantos sufrimientos, guerras, enfermedades, paro, pobreza y hambre por los que pasamos. A lo que yo contesto que, efectivamente, el infierno ya está aquí con nosotros, pues lo fabricamos nosotros mismos y del mismo modo el cielo ya está aquí con nosotros, pues también lo fabricamos nosotros mismos. Allá tendremos lo que hayamos vivido y fabricado nosotros aquí. Si uno vive en el infierno del egoísmo para sí mismo y a costa de los demás, ALLA tendrá ese mismo infierno que se ha fabricado aquí. Si uno viven en el cielo del desprendimiento, de la generosidad, del cariño… hacia los demás, ALLA tendrá ese mismo cielo que ha fabricado aquí. Ese infierno lo fabricamos nosotros mismos de espaldas a Dios. Y ese cielo lo fabricamos nosotros mismos EN UNIÓN CON DIOS.
Hace poco, el 14 de abril de 2009, en el diario de La Razón vi una noticia testimonio de un sacerdote asturiano: Manuel Viego. Se ordenó presbítero en 2005 y atiende ahora mismo la parroquia de Castropol (en el oriente asturiano, rayando con Galicia). En sus palabras narra con toda crudeza el infierno que él mismo se iba fabricando, y también narra con toda sinceridad cómo Dios le ayudó a ASCENDER de ese infierno que lo estaba aniquilando para vivir, ya aquí, en el cielo: “Mi familia era católica, pero yo tuve una mala experiencia con la Iglesia en mi infancia y me alejé de Dios. A partir de los 16 años yo ya trabajaba y tenía dinero. Me dieron a probar porros, me hacía sentirme bien, me evadía. Fui comercial, trabajé en la construcción, ponía música y copas en discotecas... Ganaba mucho dinero y durante años lo gasté en fiestas. Fui a más, me metía de todo, muchos ácidos, a veces esnifaba coca. Como muchos, buscaba ser feliz en el placer. Estuve con una chica, luego con otra... Al cabo de unos años, me fui de fiesta a Tenerife en la Semana Santa de 1992. Solo vi el Teide y el mar de lejos. Me junté con unos conocidos en un apartamento. Toda la noche estábamos de juerga, y de día dormíamos, o estábamos de jacuzzi y sauna. La noche de Viernes Santo nos pusimos hasta arriba, sobre todo de ácidos. Me sentí muy mal. Me di cuenta que nada de aquello me hacía feliz. Pensé que iba a perder la razón, que nada en la vida tenía sentido. Entonces vi una iglesia cerrada y pensé que a lo mejor mi madre tenía razón y Dios existía. Me dio por hablar con Dios. ‘Si existes este es tu momento’, le dije, ‘he hecho de todo y no consigo ser feliz’. Pensé rezar, pero no me sabía el Padrenuestro porque lo habían cambiado cuando lo aprendí. Pero sí recordaba el ‘Ave María’, así que recé a la Virgen. Y resultó que Dios existía. Sentí que Dios estaba a mi lado, que me acompañaba y me decía ‘levántate y anda’. Esa experiencia me cambió. Al día siguiente, Sábado Santo, fui a una iglesia, consulté los horarios de misa, hablé con un sacerdote. Y me pareció que todo eran mensajes de Dios para mí. Poco después tuve otra experiencia fuerte de cercanía de Dios haciendo un cursillo de Cristiandad en Covadonga. Allí descubrí a la Iglesia, y que Dios no juega con las personas, que nunca me dejó. Cambiar de vida fue un proceso lento. Intenté vivir en cristiano, desde la fe, la relación con mi pareja. Hubo ruptura, claro. Más adelante fui a pasar una semana en un retiro de la Comunidad de Bienaventuranzas en Toledo... y me quedé tres años. Allí entendí que quiero transmitir lo que he vivido, evitar que otros sufran lo que yo he sufrido. Empecé a estudiar en el seminario de Sigüenza, luego en el de Oviedo”. Su casa, que es grande, siempre está llena de gente y siente la llamada de decir a los jóvenes que ‘se acaba antes el picador que la mina’, es decir, que los goces no llenan, que sólo Dios llena al hombre”.
En Manuel Viego se hace vida y realidad el dogma que hoy celebramos y el evangelio de hoy: El ha subido y ha ascendido del infierno de su vida… al cielo de la vida con Dios. El ha experimentado la muerte de Cristo en su muerte poco a poco, y sobre todo experimentó la resurrección de Cristo en sus propias carnes aquel día de Viernes Santo en Tenerife. Finalmente, Manuel ha escuchado la palabra de Jesús de anunciar a todo el mundo que Jesús vive, que ama, que cura, que acoge, que da vida. Manuel, como tantos otros, es demostración palpable de que la Ascensión del Señor no es un dogma frío y teórico, sino que es una realidad concreta y cercana.
¡Señor, te pedimos que nos saques de nuestro infierno de cada día!
¡Señor, asciéndenos y súbenos al cielo, junto a ti y junto a tu Padre Dios!
¡Señor, haznos anunciadores de tu Buena Noticia para que la gente crea, se bautice y se salve, como nos dice Jesús en el evangelio!

12 comentarios:

yolanda dijo...

Mi querido Andrés y demás hermanos del blog..Un saludo desde el levante español¡
La homilía que hoy compartes con nosotros me recuerda al infierno que tambien yo he vivido en mis carnes durante nueve largos años.
El precio que tuve que pagar por permitir quitarle la vida a otro ser humano..Si,a mi propio hijo.Le aborté de mi vientre.
Yo era muy joven y creí que los que a mi alrededor tenía tenían razón, me incitaban a hacerlo porque me decían que no era para tanto...Por supuesto siempre se lo oculté a los míos, creía que los de fuera me apoyarían y me equivoqué.
En el fondo yo no quise hacerlo pero para cuando quise darme cuenta del horrible acto que iba a cometer,ya era tarde.
Desde el momento en que salí de aquel espantoso quirófano, mi propia conciencia se empezó a remover y el tormento y la culpabilidad se apoderaron de mi hasta tal punto, que intenté suicidarme dos veces, no tuve valor, a Dios gracias.Él no quería ese infierno para mi. Pero aunque aquellos intentos fueran fallidos, había muerto en vida.Empecé a obsesionarme en como podía haber sido la vida de mi hijo si le hubiese dado la oportunidad de vivir;contando sus años,meses semanas y dias que tendría en cada momento.Un verdadero martirio contínuo.
Empecé tambien a dejar de comer y a punto de caer en anorexia,después de nueve largos años de agonías,encontré mi descanso espiritual.
Gracias a Dios y al padre de mi hija, te conocí a ti Andrés, pude confesar mi gran pecado y a través de ti, Dios me perdonó. Mi alma por fin descansó. Mi hijo se pudo liberar de mis angustias que le ataban a mi y pudo entrar en el Reino de los Cielos.
El Señor no sólo limpió mi pecado sinó que de nuevo me volvió a hacer un regalo. Años mas tarde me volvi a quedar embarazada y soy madre de una niña maravillosa.
Dios me rescató del infierno por el que pasé y cambió mi vida para siempre.
Ahora quiero sembrar en su huerto, y espero que cuidando muy bien esas plantas de su jardín, puedan dar algun dia su fruto para que muchas mujeres tomen conciencia antes de tomar la decisión equivocada y arrepentirse toda su vida.
Hoy yo ya puedo dormir tranquila, pero solo vivo con el deseo de poder recoger esos frutos al final de mi vida y que al cruzar al paraíso, pueda entregárselos a mi hijo arrodillándome ante él implorándole su perdón. Sólo espero con toda mi alma que así sea.
Un abrazo a todos.

Any dijo...

Buenos dias ¡¡¡ Andres que buena tu homilia y la historia que nos has contado ...Cuanta razon tienes que el infierno los creamos nosotros mismos ...es que no se porque siempre es mas facil dejarse llevar por lo malo que por lo bueno sera que cuesta menos esfuerzo .. que para crear el cielo cuesta mucho trabajo ¡¡pues debemos trabajar minuto a minuto ... encambio para el infierno ¡¡que esfuerzo tienes que hacer pues ninuguno .. solo ser egosita ..mala persona ..soberbio .. y solo pensar en el placer ¡¡
Sabes hace mucho cuando murio mi hijo ..me dije Dios me abandono ¡¡¡ para que trate siempre cumplir con su palabra .. estaba desesperada ... y una persona me acerco esto que hoy comparto ....pues al leer la historia de Manuel me vino a mi mente .. que pues yo en ese instante renegue de Dios y me quice alejar de El pero comprendi ¡Dios esta simpre lo importante es que nos demos cuenta de ello


Una noche tuve un sueño. Soñé que caminaba en la playa con el Señor. Y a través del cielo, pasaban escenas de mi vida. Por cada escena que pasaba percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena, una era la mía lo otra del Señor. Cuando la última escena de mi vida pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena, y noté que muchas veces en el camino de mi vida había sólo un par de pisadas en la arena. Noté, también que eso sucedió en los momentos más difíciles y angustiosos de mi vivir. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: “Señor, tú me dijiste cuando yo decidí seguirte, que tú andarías siempre conmigo todo el camino, pero noté que durante los peores momentos de mi vivir había, en los caminos de mi vida, sólo un par de pisadas. No comprendo por qué tú me dejaste en las horas que más te necesitaba”. El Señor me respondió: “Mi querido hijo. Yo te amo y jamás te dejaría en los momentos de tu sufrimiento. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas, fue justamente ahí donde yo te cargué en mis brazos”.

Desde que lo lei ..comprendo que cuando me duele mucho el alma es que el Señor me tiene muy fuertemente abrazada
..Amigos que tengan un buen fin de semana .. y sintamos que el cielo lo tenemos dia a dia mientras veamos y sintamos a Jesus en nuestro projimo .. asi sacaremos al infierno de al tierra .

Anónimo dijo...

Al leer la Homilía del domingo y los comentarios de Yolanda y de Any, tan madrugadoras, he sentido cosquillas en el corazón.
¡Qué valiente has sido Yolanda!, un abrazo muy fuerte y Any, ¡qué suerte!, tener un sueño tan revelador. También sentí cosquillas en el corazón porque me ha gustado mucho la exposición que has hecho sobre el cielo y el infierno poniendo como ejemplo la experiencia de un compañero y con la delicadeza que lo has hecho.
Ese es el camino. Si no apoyamos a los hermanos a quién vamos a ayudar?.

Beatriz dijo...

Cuanta verdad encierran tus palabras Andrés. Me gustan mucho tus homilías porque con los ejemplos que das son fáciles de entender. Y que cierto es que cada uno creamos nuestro propio cielo y nuestro propio infierno. A veces, cuando las cosas no salen como nosotros queremos es porque Dios tiene otros planes para nosotros, aunque nos cueste verlo.Es difícil pero hay que poner todo en manos de Dios y de Su madre, María y veremos el camino a seguir. Que Dios te bendiga y un saludo desde Argentina.

JosePesoz dijo...

Querido Padre Andrés y hermanos del Bloc.
Esta semana que se habla de Manuel Viego, no puedo pasar sin contaros que paso por mi vida, que estuvo en mi Parroquia antes de ir a Castropol, para mí personalmente el haberle conocido, ha supuesto un gran cambio en mi vida, viéndole a él cómo actuaba, como es con las personas, me hizo pensar que yo también quería tratar de ser así, con el tiempo supe, que esa forma de ser se la daba Dios y que la alegría que repartía, era obra del Espíritu Santo, es por eso que el donde quiera que pasa va sembrando el bien y yo gracias a Dios, por haberlo puesto en mi camino, me ha cambiado mi vida, he fructificado con un corazón nuevo y bien dispuesto a llenarlo con lo que Dios quiera. Doy gracias a Dios todos los días por haberlo puesto en mi camino. Dios lo bendiga
Saludos de José
¡DE COLORES!

Anónimo dijo...

Mi querida Yolanda y familia: Desde
Asturias, Oviedo, muchísimas gracias por tu testimonio de VIDA,MISERICORDIA y AMOR.Es cierto que el sufrimiento fue bajar a los infiernos, como dice el Credo, pero cuando se va con Jesús, se asciende y se resucita todos los dias.Ese es nuestro Dios, nuestro Creador, nuestro Espíritu Santo, merece la pena dar todos los bienes de la casa por ese Amor.Paz

Pepitina dijo...

¡¡Hermosa explicación sobre la Ascensión del Señor!!Cuánto nos anima a construir el Cielo a fuerza de vencer el mal con el bien,a ir muriendo cada día a cuánto puede alejarnos del Señor;a desprendernos de todo cuánto nos ata al mundo y no nos permite ascender con Jesús hacia el Padre..
Preciosos testimonios los de Manuel, Yolanda y Any en quienes Dios ha actuado de manera tan impresionante atrayéndolos a Él...aunque no todos tengamos caminos tan duros de los que salir, ¿quién no tiene el infierno de su egoismo, de la gula ó comodidad..? De cuántas cosas hemos de soltarnos que nos atan al mundo y no nos dejan elevarnos con el Señor..aunque fuese un hilo fino,-como decía San Juán de la +, ese será el que no nos permita volar alto. Ojalá todos al vernos salvados, mientras vamos construyendo nuestro cielo, seamos portadores de la Buena Noticia de Cristo Jesús, que quiere que todos nos salvemos!!
un fuerte abrazo en esta feliz Ascensión del Señor. ¡¡Hermosa fiesta!!

Pepitina dijo...

Aqui estoy nuevamente amigos, pues me ha llegado un bonito mensaje sobre la fiesta que celebramos y deseaba compartirla con vosotros. Dice así: Para los seguidores de Jesús, su Ascensión significará tomar ellos el relevo, proseguir la obra que Él había comenzado: darlo a conocer en todas partes,
“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.
El relato de la Ascensión nos recuerda que ahora nos toca a nosotros continuar su tarea. Jesús ya sólo puede actuar a través de nosotros. En uno de los libros de Michel Quoist: “Oraciones para rezar por la calle”, de gran éxito, en la que titula: “Oración del sacerdote un domingo por la tarde” expresa claramente esta faceta de la Ascensión. Entre otras cosas dice así: “Esta tarde, Señor, estoy solo. Poco a poco los ruidos de la iglesia se han callado, los fieles se han ido y yo he vuelto a casa, solo. El silencio es amargo, la soledad me pesa…Señor, tengo treinta y cinco años, un cuerpo hecho como los demás cuerpos, unos brazos jóvenes para el trabajo, un corazón destinado al amor. Pero yo Señor, te lo he dado todo, porque en verdad a ti te hacía falta”. Y en su oración solitaria escuchó esta voz: “Hijo mío, tú no estás solo: Yo estoy contigo, yo soy tú. Pues yo necesitaba una humanidad de recambio para continuar mi Encarnación y mi Redención. Desde la eternidad te elegí. Te necesito. Necesito tus manos para seguir bendiciendo y perdonando; necesito tus labios para seguir hablando; necesito tu cuerpo para seguir sufriendo; necesito tu corazón para seguir amando con un corazón de carne. Te necesito para seguir salvando. Continúa conmigo, hijo”.
Ojalá hoy sepamos decirle, como Michel Quoist: “Heme aquí, Señor. He aquí mi cuerpo, he aquí mi corazón, he aquí mi alma”.
Realmente amigos, por algo está ese dicho popular: "Tres fiestas hay en el año que relucen mas que el sol...y el día de la Ascensión".
Feliz semana. ¡¡cuántas razones para no cansarnos en nuestro ascenso!

Chony dijo...

Me ha impresionado realmente el testimonio que nos cuentas en tu
homilía, porque yo me sumo a la experiencia de este compañero tuyo; sé muy bien lo que es descender a los infiernos, por mi culpa solamente, no es que haya llegado a probar drogas, pero en mi vida han ocurrido cosas, que yo me he buscado, que me han hecho vivir lo que significa
descender a los infiernos; pero el Señor siempre nos muestra su
misericordia, y acude, baja a nuestro infierno para rescatarnos, y mostrarnos esa ascensión hacia una vida en plenitud. Tengo que darle una vez mas las gracias a D. Andrés, ya que él fué el medio del que se valió el Señor, para rescatarme, y poder sentirme amada.
Yolanda, Has sido muy valiente al hacernos partícipe de tus tormentos; la verdad te digo, que me has hecho llorar y respigarme. ¡¡Cuánto has sufrido amiga!! Ha sido muy duro, pero ahora también conoces lo que es ascender hacia el cielo. Yo te agradezco profundamente esta confesión; y me gustaría mucho que la leyeran tantas y tantas jóvenes que se encuentran en situaciónes semejantes. Nadie puede hablarles con tanta realidad, como quién ha pasado una situación semejante. ¡¡Me alegro en el alma!! de que ahora ya estés en paz. Gracias de nuevo.
Muchas gracias Andrés, hoy es mi santo, y siempre recuerdo cuando iba al colegio que una monja me dijo: ojalá tu vida sea un continuo
ascender hacia Dios, como indica tu nombre. A esto me estás ayudando, aunque yo sea muy lenta en despegar.
Gracias también a todos los hermanos. Hoy con mas fuerza y convicción digo:
BENDITO SEA DIOS
chony

David rico dijo...

Hola Don Andrés y queridos hermanos del blog
Me ha encantado su homilía porque yo también me siento reflejado en Manuel, yo también estaba muy alejado de la iglesia pero el señor envió a predicar al camino por donde yo pasaba, y esta vez no pasé de largo, me quede y escuche, ahora soy uno de los hombres más felices del mundo porque he descubierto a Dios, que es el que me da realmente la felicidad.
Quería dar también muchos ánimos a Yolanda, y decirle que continúe por su camino que el señor le dará frutos abundantes…porque Él siempre da el ciento por uno.
Buena semana a todos.

yolanda dijo...

Querida Chony y demas hermanos del blog..
Gracias por tus palabras de agradecimento..y deciros que sí. Que dentro de la cobardía de mi acto si he sido valiente al contarlo porque sino de que valdría que me lo quedara para mi o lo enterrara conmigo a la tumba..
Hay que divulgarlo para que otras que a ello puedan enfrentarse actuen con el corazon puesto en Dios y tomen el camino correcto aceptando el regalo mas preciado que Dios nos puede dar: la vida de un nuevo ser humano en nuestra carne. Para cuidarlo y darle todo nuestro amor. Ojalá así sea.

Anónimo dijo...

Querida Yolanda, tu testimonio servirá a muchas mujeres, es muy generoso por tu parte compartir esta experiencia tan fuerte y que tanto te marcó. Me alegra de que hayas encontrado la paz, y sobre todo ten la certeza, de que cuando llegue la hora de tu encuentro con el Señor, allí estará tu hijo para cogerte de la mano y llevarte a El, te estará esperando con inefable alegría, porque a través de ese niño, has llegado a conocer plenamente al Señor, y has ayudado con el relato de tu calvario a otras mujeres, así que tu hijo, no querrá que te arrodilles, sino que le abraces, se abrazará a tí y dará gracias al Señor, porque le escogió para liberarte para siempre del mal.Tu niño intercede ante el Señor por tí y tu familia, y sentirás su protección, habla con él como si estuviese contigo, dile cosas preciosas, deja que duerma en tus brazos, él se dejará querer, porque está muy cerca de tí.
Es cierto, que el infierno lo fabricamos nosotros con nuestros actos, con nuestra torpeza, pero también me consuela saber como dice D. Andrés, que también podemos construir aquí el cielo, si caminamos en la voluntad del Señor, si nuestras obras son buenas y generosas.
¡ Cuanto bien está haciendo ese Párroco valiente de Castropol, con su testimonio de vida !
Gracias D. Andrés, por hacernos partícipes de estas maravillosas experiencias de salvación y encuentro con Dios, y por la enorme esperanza que ello significa para los que deseamos que nuestras vidas aqui, sean al menos con mucho esfuerzo, la antesala del cielo.
Un abrazo para todos los hermanos del blog.