viernes, 29 de mayo de 2009

Domingo de Pentecostés (B)

31-5-2009 PENTECOSTES (B)
Hch. 2, 1-11; Slm. 103; 1 Co. 12, 3b-7.12-13; Jn. 20, 19-23
Homilía en audio de MP3
Homilía en audio de WAV
Queridos hermanos:
En el día de hoy concurren varias celebraciones: 1) Termina el mes de mayo, dedicado a la Virgen María, y lo hace la Iglesia situando en este día (31 de mayo) la festividad de la Visitación de María a su prima Santa Isabel. 2) La Cofradía de Ntra. Sra. del Cébrano recibe en este santuario a sus Cofradías hermanas: del Viso y de Torazo. 3) Finalmente, celebramos hoy también la festividad de Pentecostés: 50 días después de haber resucitado Jesús, 10 días después de haber ascendido al cielo Jesús es cuando sucede el hecho extraordinario de Pentecostés: el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego desciende sobre los apóstoles y sobre la Virgen María y les cambia totalmente. De timoratos los convierte en valientes, de tristes en alegres, de gente con dudas los convierte en gente entregada y confiada totalmente en Dios y en su Hijo Jesucristo, de gente sin instrucción los convierte en gente con una sabiduría y con unas palabras que no son de este mundo…
Por cierto, ¿vosotros oráis al Espíritu Santo? ¿Tenéis fe y devoción en el Espíritu Santo? Se cuenta que hace ya unos cuantos años una señora se acercó al cura de su parroquia y le preguntó: “Señor cura, ¿me puede dar algunas oraciones del Espíritu Santo? Es que le tengo mucha devoción”. A lo que el cura contestó: “¡Señora, déjese de devociones raras y rece a San Antonio como todo el mundo!” A lo que yo replico: si el cura está así, cómo estarán los feligreses… Y es que el Espíritu Santo es el gran desconocido entre muchos cristianos, curas incluidos, o al menos, entre los católicos en muchas partes de España.
Por eso hoy quisiera hablaros un poco del Espíritu Santo y lo haré de la mano de la Secuencia que hemos escuchado antes del evangelio. La Secuencia es una bellísima oración de la época medieval en donde los cristianos pedimos que el Espíritu de Dios nos asista. Voy a releer trozos de esta oración y vamos a tratar de profundizar un poco en ella.
Ven, Espíritu divino, anda tu luz desde el cielo…
Ven, dulce huésped del alma.
Sí, el Espíritu Santo entra en nuestra alma sólo si es invitado. Cuando Dios nos creó puso en nuestro corazón y en nuestra alma una puerta. En dicha puerta puso también una cerradura. Se trata de una cerradura extraña, porque está por el interior y sólo se abre desde el interior. Esta cerradura tiene una sola llave, y esa llave nos la ha entregado Dios a cada uno de nosotros. Somos nosotros quienes abrimos o cerramos esa cerradura y esa puerta para que entren unos u otros, o para que no entre nadie. Hace un tiempo me vinieron a ver dos personas distintas para contarme dos casos muy similares: resulta que sus jóvenes hijos, por decisión propia, están encerrados en casa y no quieren salir ni tener contacto con nadie. Sus padres son los “suministradores” de la comida y de la ropa, pero no quieren nada más de ellos ni con ellos. Si sus padres hacen algún esfuerzo para que vean especialistas en psicología o para que salgan o tengan contacto con alguien, entonces estos jóvenes reaccionan con ira y/o encerrándose más todavía en su mundo. Y estos, por desgracia, no son casos aislados. Se están dando con relativa frecuencia.
Aunque no sean casos tan extremos, igualmente me he encontrado con mucha frecuencia en mi tarea sacerdotal con personas que tienen reacciones de ira o de hosquedad, y en realidad no es más que una especie de cercado que ponen a su alrededor a modo de defensa. Se saben frágiles y débiles. Han comunicado sus secretos e ilusiones a los demás en varias ocasiones y se han sentido traicionadas o no comprendidas. Por eso, pueden ser personas que hablan y hablan, pero de cosas externas a ellas (el Barça ganó la Copa de Europa, qué frío hace, te sienta bien esa ropa, qué mal está el mundo…), pero todo eso no son más que cortinas de humo para que nadie entre en su interior y les haga daño una vez más. Pues bien, esto mismo, que sucede a nivel humano o de relaciones humanas, también sucede en nuestras relaciones espirituales, con Dios. Dios nos ha entregado, al crearnos, una llave de nuestro interior y, si nosotros queremos, ahí no entra nadie, ni Dios tampoco.
En efecto, Dios respeta tanto nuestra libertad que, si nosotros se lo impedimos, El no puede entrar. Ciertamente Dios es todopoderoso, pero su límite es nuestra libertad. Somos nosotros quienes ponemos a Dios el límite a la hora de entrar y quienes lo podemos echar de nuestro interior. Por todas estas razones esta oración de hoy (Ven, dulce huésped del alma) quiere ser una invitación al Espíritu Santo para que ablande nuestro corazón y nos haga salir de nuestro castillo, de nuestro aislamiento y para que permitamos al Espíritu de Dios entrar en nuestro ser más profundo.
Sigue la oración-poesía:
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Cuando el Espíritu Santo es invitado y está ya dentro de nuestra alma, no hay nada comparable a El. Todo se vuelve dulce como la miel; las lágrimas de dolor y sufrimiento que caen por nuestras mejillas en tantas ocasiones se vuelven por la acción maravillosa del Espíritu en lágrimas de consuelo, de saberse acompañados, de alegría. Son lágrimas de sentirnos comprendidos, amados y consolados. ¡Cuántas personas me han dicho tener problemas muy graves y volverse a Dios y, sin haber cambiado nada y seguir todo igual, cómo la paz y la fortaleza los inundaba para seguir en la vida! Recuerdo el caso de una señora de Vegadeo que fue abandonada por su marido. La dejó a ella y a tres hijos pequeños. Esta mujer se vio sola y perdida, y fue ante una imagen de la Virgen y lloró allí desconsoladamente. Me contó que en un determinado momento sintió cómo si la Virgen la arropara a ella y a sus hijos con su manto. Salió de allí con el mismo problema con el que había entrado, pero con serenidad, paz y fuerza para luchar por sus hijos. En verdad, no hay nada creado en este mundo comparable a la dulzura, al descanso, a la brisa, al gozo, a la felicidad que nos proporciona el Espíritu Santo. Es mejor que cualquier lotería, trabajo, crucero de placer, coche, salud, tierras, dineros, amigos que hayamos tenido, que tengamos o que podamos imaginar. Quien lo haya probado, aunque sólo sea una sola vez en su vida, sabe de qué estoy hablando y sabe que es cierto lo que digo. De hecho, quien escribió está oración-poesía hablaba desde su experiencia.
Termino leyendo lo que queda de la Secuencia del Espíritu Santo, aunque no explique más por hoy:
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos;por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.
AMEN

13 comentarios:

Any dijo...

Buenos dias queridos hermanos .. Cuando era niña mi abuela me nombraba mucho al Espiritu Santo y yo no comprendia mucho .. ella siempre me decia que tenia que pedirle al Espiritu Santo que viniese a mi .. asi mi alma estari acompañada por la presencia de Dios ....El tiempo paso .. y Cuando hice una Taller de Oracion del Padre Ignacio Larrañaga .. aprendi a orarle a El .. Simplemente todos los dias antes de mis oraciones de las 15 horas .. cierro mis ojos y ruego el Espiritu Santo descienda .. en mi alma .. para darme paz luz y ayudarme a que mi oracion llegue a Dios .. es algo muy sim
ple ...que me llena de paz¡¡.y me ayuda a encontrar el camino.El Domingo termino la Novena ... que le realice con mucho amor ¡¡¡para que sus dones esten presentes ....Me he tomado el atrevimiento de copiar la Oracion para ponerla en mi blog de Rezando a Maria
Mi deseo que el Espiritu Santo baje a sus almas y los llene de amor .. paz ... en sus corazones ¡¡

Mª Violeta dijo...

Querido Andrés y demás hermanos: No puedo menos de escribir ratificando la Homilía del día de hoy. Es preciosa.
La Secuencia de Pentecostés es para mí muy apreciada y quisiera que todos los amigos y simpatizantes del Blog lo meditáramos diariamente..
Por experiencia propia encuentro en ella todo lo que, en un momento u otro necesito y si bien no me quita de repente el obstáculo, sí me da paz, serenidad, confianza, gozo interior, tanto que, a la larga me siento reconfortada.

Como bien dice Dº Andrés sólo se necesita abrir la puerta de nuestro interior, dejar que entre y que obre, que actúe: en nuestro trabajo diario, en nuestros momentos de dolor o enfermedad, de vacíos interiores, de nuestra frialdad, rutina y rebeldías… y que sea Él quien nos guíe por el camino recto.

Me inquieta el verso que dice:”Reparte tus siete Dones, según la fe de tus siervos”. Yo veo que mi fe es frágil y quisiera recibir en abundancia todos los dones y si pido que me los dé en proporción a mi fe…¡Qué raquítica voy a quedar! Espero que Él: Dador de vida, vivificador, santificador, consolador, abogado…, prescinda de mi petición y me siga regalando su presencia y sus Dones y Frutos con generosidad.
Deseo para mí y para todos los que escuchamos y meditamos la Palabra de Dios, que “cale” en nuestro corazón, que nos empape con su presencia amorosa y nos conceda el Gozo, la Paz y la Perseverancia en seguir buscándole.
¡Feliz Pascua de Pentecostés a todos y a cada uno!

yolanda dijo...

Saludos Andres y demás hermanos del blog.
En la homilia del domingo pasado os comenté el infierno por el que pase cuando tomé el camino equivocado y permití que abortaran de mi vientre a mi propio hijo..
Pues bien en la homilia que hoy comparte con nosotros Andrés, nos habla del Espíritu Santo.Que preciosa homilia..y que necesario es para nuestra vida, que el Espíritu Santo actúe sobre nosotros dándonos la verdadera paz del alma...
Vereis..Despues de confesar el peso de mi pecado a Andrés, me preguntó si tenía algún sobrino en la familia que se fuera a bautizar..Yo tenía al hijo de mi hermana que en menos de un mes tomaría las aguas bautismales.
Andrés me dijo:" cuando estés en la iglesia bautizando a tu sobrino y el cura vaya a derramar las aguas sobre su cabecita, piensa en tu hijo porque en ese momento,entrará en el Reino de los cielos."
Al llegar ese día yo pensaba en mi hijo y sentí verdaderamente en mi alma como estaba actuando el Espíritu Santo..No. no es una historia bonita que os estoy contanto para conmoveros,no. Verdaderamente yo sentí una gran paz al derramarse esas aguas puras sobre la cabecita de mi sobrino y las lágrimas brotaban solas por mis mejillas.
Estaba sintiendo como mi alma descansaba en paz y mi hijo se encontraba con Dios fuera de mis sufrimientos y a salvo.
Gracias al Espíritu Santo a partir de entonces todo dolor y agonía desaparecieron dentro de mi...
Que la fuerza del Espíritu Santo renovadora y llena de esperanza os inunde con su infinita paz y sintais el verdadero descanso del alma a todos aquellos que habeis sufrido en la vida.
Ojalá así sea.

Pepitina dijo...

Holas amigos, ¡¡Feliz Pentecostés!!Viendo la coincidencia de esta fiesta con la de la Visitación de la Virgen, me he puesto muy cerquita de la Madre, para que me inundase la luz y la fuerza del Espíritu, que Ella como nadie sabe invocar para los hijos.¡¡qué Madre no lo haría!! Bendita Secuencia del E. Santo!! Sí, por cuántos gozos, paz, descanso me ha proporcionado en tantas tantas ocasiones. Invocarle con frecuencia, me consuela. Llamarle, me hace sentirLe cómo aquel que ora en mi. Mis momentos mas fuertes y profundos de oración han sido habiéndole invocado,llamado y suplicado, así que me resulta fácil creer y unirme al testimonio del Padre Andrés y de nuestra amigas Any y Yolanda. La infancia espiritual y confianza que respira Any y la fortaleza de Yolanda sólo la podemos referir al Espíritu Santo. Y los testimonios que constantemente recibimos del P. Andrés no nos cabe duda a ninguno de quién proceden. Por todo esto nuestro agradecimiento a esta Tercera persona de la Trinidad, que nos vivifica y pretende santificarnos en la medida que no le estorbemos.
Gracias Any por esa nueva advocación que me has presentado en tu Blog-¡estupendo! y al que he entrado siguiendo tu invitación. Nuestra Señora "desatanudos", ¡qué labor tan maternal!! y ¡qué bonita su imagen! Cuánto aprendemos unos de otros a través de nuestro Blog. Gracias, Pater.
Ojalá como María "desatanudos", acojamos las mociones del Espíritu con prontitud, como lo hizo Ella al ir " con prisas a la montaña" a visitar a su prima Isabel.
Pedidle al Espíritu Santo el fruto de la paciencia para mi, que llevo 9 dias con un esguince sin apoyar el pie y a reposo. Esto para una madre y ama de casa es algo complicado, aunque no grave.
Buena semana amigos.

David rico dijo...

Hola queridos hermanos del blog y querido Don Andrés.
Esta homilía es muy importante para mí porque yo creo que el Espíritu Santo ha entrado dentro de mí y me ha fortalecido. Se que todo esto que estoy viviendo y haciendo no es gracias a mi si no que es gracias a Dios y al Espíritu Santo.
Este fin de semana he tenido un maratón de celebraciones para Pentecostés, y aunque he tenido todo el fin de semana ocupado, no estaba agobiado ni con mala cara, porque estaba disfrutando de todo lo que me estaba dando el Espíritu santo. Cuando escuche las lecturas del día de Pentecostés, sentía escalofríos como si algo entrase dentro de mi, os juro que en esos momentos era el hombre más feliz del mundo, quizás alguno piense que estoy loco y lo comprendo, porque si estoy loco…pero de amor hacia Dios.
Os quiero mucho a todos, quiero que sepáis que me ayudáis todas las semanas muchísimo.
Y a usted Padre, que decirle, gracias por haber interrumpido en mi vida y ayudarme tanto con sus grandes homilías.

auror dijo...

Es una pena que la mayoria de los cristianos, vivamos totalmente ajenos a la presencia del Espiritu Santo en nuestras vidas. No sabemos lo que nos estamos perdiendo y las muchas preocupaciones inutiles que cargamos sin necesidad, por ignorar esta realidad.

Dicen los padres del desierto (y tambien la Virgen Maria en Medjugorge): que la finalidad ultima de la Vida Cristiana, es la adquisicion del Espiritu Santo. Quien tiene el Espiritu Santo en su vida lo tiene TODO. Pero no se debe de ver al Espiritu Santo como un premio a conquistar o ganar, es mas bien lo contrario, El Espiritu del Señor se dona totalmente a si mismo y si entrega al 100% a cada uno de nosotros pero...pero para aceptarlo, nuestra entrega tiene que ser al 100%, no es cuestion de conquistarlo a El sino permitir que nos conquiste El a nosotros.

Realmente, leyendo la homilia de hoy, tengo que reconocer que yo era uno de esos jovenes que preferia vivir aislado y encerrado en mi "burbuja" y en la comodidad de mi mundo y de mis fantasias(Para abreviar,mi caso era muy similar a los expuestos en homilia de hoy). Vivir de esta manera durante cosa de 5 años causo en mi una depresion, que hizo que se resintiera mucho mi salud tanto fisica y mental.

Seria muy largo explicar aqui el "como" pero resumiendolo en unas pocas frases, puedo decir que por pura Gracia del Espiritu Santo, al ver mi estado lamentable de hara cosa de un año, en algun momento me encontro, y desde aquel momento me alimenta con Flor de harina,leche y miel (Es decir, me ha dado un hambre grande por su palabra, como nunca antes la habia sentido en mi vida)

Un abrazo a todos los hermanos del blog. Me despido con una oracion que el Padre siempre escucha:

"Padre Bueno, en el nombre de tu Bendito Hijo Jesus, te pedimos la Gracia del Espiritu Santo, Que tu Aliento transforme los desiertos en jardines, y que de las rocas mas duras broten manantiales de agua viva"

María Cristina dijo...

Gracias Andrés por ayudarme a gustar la oración del Espíritu Santo. Hace unos días participé de un retiro espiritual en el que el sacerdote que lo orientó inició con esta oración, la rezó de tal manera que llegó muy profundo a mi corazón.
Que bonito que le podamos decir al Espírtu del Señor: Dulce huéspede del alma, descanso de nuestro esfuerzo. Entra hasta el fondo del alma divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro.
Que sería de mi si Él no llenara mi vacío, sino entrara hasta lo profundo de mi ser? Él sabe mis pobrezas y mis carencias y por ello llega hasta lo más profundo de mi.
A “la comunidad de las once”, a todos los del blog y muy especialmente a ti Andrés os deseo esta realidad tan profunda que Él “Nos penetre, nos llene con su Presencia.”
Os cuento que el próximo 9 de junio viajaré a mi país, pues mi madre va a cumplir 100 años y me voy a reunir con mi familia para agradecer a Dios este don tan maravilloso que nos ha regalado tener a mamá tantos años y disfrutar de su alegría porque es una persona muy alegre y disfruta con todo. Desde allí estaré con vosotros en la Eucaristía de once. Confío en vuestra oración.
Gracias Andrés por recordarnos que Dios nos ha dado una llave para que desde nuestra libertad le abramos a su Espíritu y disfrutemos de su presencia.

María Cristina

Chony dijo...

¡Que hermosura de homilía,! aunque no es de estrañar, ya que el hablar
del E. S. enciende en nuestro interior un fuego que lo arrasa todo, y lo convierte en amor total y único.
Andrés, si sé de que hablas porque por la misericordia de Dios, he
vivido esa maravillosa experiencia.
Cuando yo conocí a D. Andrés, estaba pasando una mala situación, y una crisis bastante fuerte, por lo que en mi interior había muchas dudas, recelos, sufrimiento y desconfianza. Uno de los primeros consejos que me dio fue; reza, hazlo aunque sea solo durante pocos minutos. Yo estaba recelosa, pero quise obedecer, así que cada día entraba en una iglesia y me arrodillaba ante el sagrario, hablaba con el Señor, y le
contaba todo lo que me estaba pasando; puedo decir que mi sorpresa fue grande, cuando me dí cuenta de que el tiempo pasaba casi sin darme cuenta, y yo me encontraba francamente agusto. Esto era una forma de abrir esa cerradura que yo sin duda había tenido muy bien cerrada; por eso el E. S. que estaba aguardando a que le diera una oportunidad, se
me coló rápidamente. ¡¡Ay Dios mio, nunca sospeché que pudiese sentir una dicha semejante!!; todo a mi alrededor desapareció, las lágrimas corrían en abundancia por las mejillas, y yo me iba sintiendo
liberada, consolada, y dichosa.
Ven, dulce huésped del alma... Brisa en las horas de fuego, gozo
que enjuga las lágrimas, y reconforta en los duelos. Es totalmente cierto. De pronto eres una nueva persona, y la alegría te desborda, hasta el punto de que parece que no te cabe dentro del pecho. Fue un cambio total, ya nada me era necesario, solo aquellos encuentros en que me sentía amada por el Señor, y el E.S. enjugaba mis lágrimas consolándome.
Quiero añadir una cosa, por mucho que se trate de explicar lo que
ocurre en tu interior, en estos encuentros, lo cierto es que no hay
palabras que puedan hacerlo, porque todas se queda demasiado cortas.
Es una dicha muy profunda, y un total abandono de ti misma.
Gracias, muchas gracias Andrés. Gracias a todos los hermanos que
comparten este blog, y mi deseo de que todos puedan disfrutar de esta
experiencia.
BENDITO SEA DIOS.
Chony

Chony dijo...

¡Que hermosura de homilía,! aunque no es de estrañar, ya que el hablar
del E. S. enciende en nuestro interior un fuego que lo arrasa todo, y lo convierte en amor total y único.
Andrés, si sé de que hablas porque por la misericordia de Dios, he
vivido esa maravillosa experiencia.
Cuando yo conocí a D. Andrés, estaba pasando una mala situación, y una crisis bastante fuerte, por lo que en mi interior había muchas dudas, recelos, sufrimiento y desconfianza. Uno de los primeros consejos que me dio fue; reza, hazlo aunque sea solo durante pocos minutos. Yo estaba recelosa, pero quise obedecer, así que cada día entraba en una iglesia y me arrodillaba ante el sagrario, hablaba con el Señor, y le
contaba todo lo que me estaba pasando; puedo decir que mi sorpresa fue grande, cuando me dí cuenta de que el tiempo pasaba casi sin darme cuenta, y yo me encontraba francamente agusto. Esto era una forma de abrir esa cerradura que yo sin duda había tenido muy bien cerrada; por eso el E. S. que estaba aguardando a que le diera una oportunidad, se
me coló rápidamente. ¡¡Ay Dios mio, nunca sospeché que pudiese sentir una dicha semejante!!; todo a mi alrededor desapareció, las lágrimas corrían en abundancia por las mejillas, y yo me iba sintiendo
liberada, consolada, y dichosa.
Ven, dulce huésped del alma... Brisa en las horas de fuego, gozo
que enjuga las lágrimas, y reconforta en los duelos. Es totalmente cierto. De pronto eres una nueva persona, y la alegría te desborda, hasta el punto de que parece que no te cabe dentro del pecho. Fue un cambio total, ya nada me era necesario, solo aquellos encuentros en que me sentía amada por el Señor, y el E.S. enjugaba mis lágrimas consolándome.
Quiero añadir una cosa, por mucho que se trate de explicar lo que
ocurre en tu interior, en estos encuentros, lo cierto es que no hay
palabras que puedan hacerlo, porque todas se queda demasiado cortas.
Es una dicha muy profunda, y un total abandono de ti misma.
Gracias, muchas gracias Andrés. Gracias a todos los hermanos que
comparten este blog, y mi deseo de que todos puedan disfrutar de esta
experiencia.
BENDITO SEA DIOS.
Chony

Anónimo dijo...

Es cierto que en la Iglesia, al menos en mi caso, no se nos habló mucho del Espirituo Santo, dejando el tema para cuando era la Festividad de Pentecostés, y sin grandes explicaciones. En cambio, yo guardo un libro de oraciones antiguo de mi madre, que tiene una novena al E.S., y comencé a hacerla al menos una vez al año desde hace mucho tiempo, y poco a poco fui conociendo a través de sus oraciones del día, la importancia extraordinaria que tiene para nuestras vidas.
Yo he tenido la gran suerte de estar en el Santuario del Ntra. Sra. del Cébrano cuando D. Andrés predicó esta maravillosa Homilía. Allí había cientos de personas que quedaron entusiasmados con esta Tercera Persona de la Santísima Trinidad, y que a buen seguro hicieron el descubrimiento de su vida. Esa Secuencia, es preciosa y una invitación que conviene hacerle todos los días de nuestra vida, a ese Espíritu Divino, que viene cargado de luz para nuestras almas.
Es cierto que la vida nos golpea de muchas formas, y que poco a poco nos blindamos para amortiguar los impactos o para que no traspasen las barreras de nuestra existencia, también es cierto que ese mismo criterio lo puedo aplicar directamente al Señor, así que le pido que las barreras de todos los seres humanos y las mías propias, se resquebrajen lo suficiente, para que el Espíritu Santo entre en nosotros y haga su trabajo de sanar nuestros corazones endurecidos, de darnos ese precioso tesoro que es la PAZ.
Gracias D. Andrés por presidir esa Eucaristía en el Cébrano, por todo el bien que nos ha hecho con escucharle y permitirnos hacer grandes y maravillosos descubrimientos sobre la bondad del Espiritu Santo.
Un fuerte abrazo para los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

O que um bom post. Eu realmente gosto de ler esses tipos ou artigos. Eu não posso esperar para ver o que os outros têm a dizer.

Anónimo dijo...

Me gusta el diseño gráfico y la navegación del sitio, agradable a la vista y buen contenido. otros sitios son demasiado llena de suma

Anónimo dijo...

hola, Chicos, Gracias por lo bueno