viernes, 12 de septiembre de 2008

Santa Cruz

14-9-08 EXALTACION DE LA SANTA CRUZ (A)
Num. 21, 4b-9; Slm. 77; Flp. 2, 6-11; Jn. 3, 13-17
Queridos hermanos:
- Desde el 13 de enero del 2008 hasta enero del 2009 la Archidiócesis de Oviedo quiere orientar su vida pastoral en torno a la celebración del Año Santo, un período de gracia concedido por el Papa Benedicto XVI a petición de nuestro arzobispo, con objeto de que las comunidades de la Iglesia asturiana puedan profundizar en sus valores cristianos a la sombra de la Cruz de la Victoria y de la Cruz de los Ángeles, insignias de la fe y de la historia de la región, y de las cuales se cumplen 1200 y 1100 años respectivamente. Alfonso II, "el casto", donó en el año 808 a la iglesia de San Salvador de Oviedo la Cruz de los Ángeles. Y la Cruz de la Victoria es una reliquia donada por Alfonso III en el año 908 a la iglesia de San Salvador de Oviedo, aunque previamente había estado en la iglesia de la Santa Cruz de Cangas de Onís, edificada bajo su advocación. Bien, dije estas palabras primeras a modo de introducción histórico-religiosa.
- Ahora vamos a reflexionar sobre el papel de la cruz en la vida de los cristianos. Con relativa frecuencia se escucha decir, más o menos lo siguiente, ante una desgracia que nos sucede: "¿Por qué me ha tenido que suceder esto a mí? ¿Qué mal he hecho para que ahora tenga un cáncer, se me haya muerto un hijo, me echen de casa...? Yo, que siempre he rezado, que voy al santuario de Ntra. Sra. de Covadonga … todos los años, que no hago mal a nadie, ¿por qué me ha tenido que pasar esto?"
Cuando alguien dice esto, lo hace desde lo hondo de su dolor con un grito de angustia. Y por eso se ha de comprender, pero..... hablando desde el evangelio todas estas frases tienen una respuesta muy clara para los cristianos.
¿Cuál es la señal de cristiano?, se preguntaba en el catecismo. Y se respondía: la señal del cristiano es la santa cruz. ¿Cómo comienza cada Misa? Con la señal de la cruz (hacerla). ¿Cómo termina cada Misa? Con la señal de la cruz (hacerla).
Se podrían decir multitud de textos bíblicos en los cuales, de una forma u otra, se nos habla de la importancia de la cruz o del camino de cruz en la vida de un cristiano. Aquí va una pequeña muestra: "Quien no carga con su cruz y se viene detrás de mí, no puede ser discípulo mío" (Lc. 14, 27). "Nosotros predicamos un Cristo crucificado; para los judíos, un escándalo; para los paganos, una locura; en cambio, para los llamados un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios: porque la locura de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más potente que los hombres" (1 Co 1, 23-25). Y el último texto que citaré no está tomado de la Escritura, sino que procede de Sta. Rosa de Lima, cuya fiesta celebrábamos el 23 de agosto: "Sin la cruz no se encuentra el camino del cielo."
De todo esto se pueden sacar una serie de consecuencias:
* El cristiano no ama la cruz por la cruz. Eso es masoquismo. El cristiano no busca el sufrimiento, sino que lo acepta. Cristo no buscó su muerte en la cruz, sino que la aceptó.
* Dios no quiere el sufrimiento de nadie, no castiga a nadie con cruces ni con muertes ni con enfermedades. Desde la Biblia, el mal en el mundo es consecuencia del pecado.
* Todos los hombres y mujeres en esta vida, en un momento u otro, vamos a tener algún tipo de sufrimiento. Nadie está vacunado contra ello, no hay ningún seguro a todo riesgo. Quien se haga cristiano o tenga fe sólo para que no le suceda nada malo está muy equivocado. Mueren los ateos como los creyentes, tienen cáncer los ateos como los creyentes, suspenden los exámenes los ateos como los creyentes, pierden el trabajo los ateos como los creyentes, etc. La única diferencia está, o debe de estar en que los creyentes se enfrentan ante la cruz de cada día, ante el sufrimiento, ante la muerte de otro modo. Con esperanza. Sabiendo que Cristo pasó primero por ello y ahora pasa con nosotros por ello otra vez. En varias ocasiones he escuchado que muchos médicos ateos o agnósticos reconocen que los pacientes que están a punto de fallecer y son creyentes (en cualquier tipo de fe) llevan su situación de una manera mucho más animosa, optimista y serena que aquellos que no tienen ningún tipo de creencia. Llegados a este punto quisiera leeros un trozo de una obra de Lev Tolstói, que nació en 1828 y murió 1910. Fue un literato ruso con alguna riqueza, que, al llegar a la juventud, perdió la fe y más adelante, al no encontrar ningún sentido a su vida, volvió a encontrarla. Escribió un libro llamado “Confesión” en donde narra maravillosamente este proceso. En una parte de su libro escribe así: “Y empecé a examinar la vida y las creencias de esos hombres (la gente sencilla y sin estudios), y cuanto más profundizaba, más me convencía de que tenían la verdadera fe, de que su fe era imprescindible para ellos y que sólo ella les daba el sentido y la posibilidad de vivir. A) En oposición a lo que había visto en nuestro círculo (de conocidos), donde es posible la vida sin fe y donde de mil personas sólo una se reconocerá creyente, en su medio apenas hay un no creyente por mil personas. B) En oposición a lo que veía en nuestro círculo, donde toda la vida transcurre en la ociosidad, entre diversiones e insatisfacción vital, veía que toda la vida de esos hombres transcurría trabajando duramente, pero que estaban más satisfechos de la vida que los ricos. C) En oposición a los hombres de nuestro círculo, que se oponían y recriminaban al destino la pérdida y el sufrimiento, aquéllos aceptaban la enfermedad y el dolor sin ningún tipo de duda ni oposición, sino con una tranquila y firme seguridad en que todo esto tenía que existir y no podía ser de otro modo, que todo formaba parte del bien. D) En oposición a nosotros, que, cuanto más inteligentes somos, menos entendemos el sentido de la vida y vemos en el sufrir y el morir una burla cruel, esos hombres viven, sufren y se aproximan a la muerte con sosiego e, incluso, la mayoría de las veces, con alegría. E) En oposición a que la muerte plácida, la muerte sin horror y desesperación, es una rara excepción en nuestro círculo, la muerte desasosegada, inaceptada e infeliz es la excepción entre el pueblo. Y son gran cantidad las personas que estando privadas de todo lo que para mí es la única dicha de la vida, sin embargo, experimentan la mayor felicidad”.
* La cruz de Cristo nos ayuda a llevar la nuestra. Yo sé de gente que se paran ante un crucifijo y en silencio contemplan al Cristo crucificado que les alienta y les anima en sus dolores. Y salen de allí más reconfortados. Porque perciben que El está con ellos, El no les deja solos... No nos deja solos.
* La cruz, que nos conduce a la muerte, sólo tiene sentido como camino para llegar a la resurrección, a la vida.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado D. Andrés y demás hermanos:

Había tres cruces aquel día, las mismas que sigue habiendo hasta el fin de los tiempos.

Veo un crucificado increpando a Jesucristo, no acepta la Cruz, sufre, es un hombre sin consuelo en la más completa soledad y desesperado ante la muerte.

Y otro crucificado que la acepta con resignación también sufre, pero no está solo, Jesucristo está a su lado con él, aún después de haber muerto, hasta el final, tiene un objetivo y sabe que nada está perdido.

"Hoy estarás conmigo en el Paraíso".

"El que quiera seguirme que tome su cruz y me siga" Yo estaré con él hasta el fin del camino.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Muchas veces tengo miedo al peso de la cruz, a lo desconocido, a la muerte, a la enfermedad, quizás porque mi fe de cristiano no es tan fuerte como debe de ser, no obstante, he aprendido a compartir mis problemas con el Señor, y eso me ha ayudado hasta ahora. Es verdad que cuando dejo que el Señor me ayude a llevar mi cruz, se me hace más ligera, al menos yo noto que puedo caminar un paso más, tengo horizonte.
También en las contrariedades, suelo mirar hacia atrás, y veo cuánta desolación y cuánto dolor hay en el mundo, y cuántas personas están en una situación verdaderamente crítica, y no es que eso me consuele, sino que me avergüenza que yo pueda lamentarme, habiendo otros con cruces tan pesadas.
Me acojo a la Misericordia de mi Dios, para que siempre me ayude a llevar las dificultades de la vida, a mi y a mi prójimo, porque tengo la seguridad, de que el Señor, no nos dará más peso del que podamos llevar.
Gracias D. Andrés, por allanarme el camino para aceptar la cruz, que es la voluntad del Señor.
Un abrazo para mis hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Acepto lo que me sucede en la vida como voluntad de Dios, también las penas y las cruces. Aunque siempre se me ha dicho que el Señor no quiere nada malo para mí, y aquí es donde está mi conflicto. El Señor permite que sucedan cosas que me hacen daño, no entiendo por qué, pero me someto como un niño al que no dejan tomar golosinas. Yo no le pido al Señor que mi camino sea de rosas pero no cejo en suplicarle amor, valor y sabiduría para afrontarlas y Él es siempre presto a concedérmelas.

Anónimo dijo...

Ultimamente algunas personas me hacen reflexionar mucho en su sufrimiento. Es cierto que hay cruces inevitables por ser criaturas, otras que el Señor sabe (las menos en mi opinión) y otras que nosotros mismos nos inventamos.
A veces me imagino la perplejidad de Dios cuando le atribuimos a él cruces en las que no ha tomado parte y en las que, incluso, está en desacuerdo.
¡Cuántas personas sufren terriblemente por si mismas, por su propio afán, pecado! Y sufren terriblemente.
Todos hemos tenido experiencia de ello: envidias, celos, apariencias, prestigio, vanidad. Nos cuesta mucho vivir el presente, lastrados por experiencias, fracasos; nos asusta el futuro pues querríamos ser sus dueños; y no vivimos el hoy con la seguridad de sabernos amados y cuidados por el Señor.
Y es un terrible sufrimiento psicológico. Ahí no llegó la libertad de Cristo.
Santa Teresa nos habla de apegos, San Ignacio nos invita a la indiferencia. Todos sabemos también cuánto daño nos ha causado empeñarnos en aquello que el tiempo nos demostró letal y que en discernimiento, tiempo más tarde, nos descubre un Dios amable, paciente y empeñado en retirarnos el capricho. Si viviéramos el abandono … no nos enrabietaríamos tanto por el escorpión o la serpiente que nuestro Padre nos niega.

Any dijo...

Hola amigos .. es un dia medio rarmisa ..
o donde siento un peso en mi alma pues mi padre esta cada dia peor ... y me ha costado consentrarme en Misa y en mis quehaceres .. pero me ha gustado mucho leer esta homilia.... Andres como me gustaria estar cerca para ir donde tu das la SantaMisa pero al no poder hacerlos por los km ... escucharla me hace tan bien que levanta mi espiritu ...
Cdo era niña no entendia eso que decia mi abuela " cada uno lleva su propia cruz ... pero si la comparte con el Señor se hace mas llevadera ... y hoy que he vivido ... me doy cuenta de elloy paso a conatorso algo que me dijo un medico cuando tuve el peor momento de mi vida .. Al morir mi bebe Santiago yo no tenia consuelo y el doc me dijo ..... Esto que te ha pasado no se calm ni con vacaciones ... ni con un psiquiatra Es un dolor que tienes que vivir tu misma .. es un camino oscuro que tienes que recorrer sola o si quieres sentirte mejor de la mano de Jesus y asi veras que del otro lado del camino a pesar del dolor veras la luz ..pues El te ayudara a llevar tu cruz.
Gracias amigos por permitirme compartir mi vida con ustedes

Olga dijo...

El año pasado en Oviedo una gran amiga (Cochita), me regaló una estampa o recordatorio del Hno. Rafael, desde entonces la llevo siempre en el libro de la Liturgia de las Horas y diariamente a rezar el Oficio Divino la tengo en mis manos. Esta estampa me ha hecho mucho bien, muchas veces me detengo en ella mirando el dibujo hecho por el mismo Hno. Rafael, es un camino, a los lados del camino hay árboles, en ellos hay un búho, una serpiente, también hay rosas y al fondo hay una Cruz de ella salen rayos de luz. En la parte de abajo del dibujo hay una frase de San Juan de la Cruz “Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas, ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, Y pasaré los fuertes y fronteras”. En la otra cara de la estampa hay un texto original del Hno Rafael y es el siguiente: “Seguir…, seguir…, seguir, sin mirar a los lados, los ojos en la Cruz de Jesús, el corazón abrasado en amor. Seguir, sin mirar a los lados… el amor no permite detenerme,… no ver las flores, no ver las fieras, no ver el camino,…no ver mas que el amor de Dios que nos espera en la Cruz, y detrás de la Cruz, María. Seguir…, seguir…, sin otra luz ni guía, que amor…, amor…,amor…
Esta estampa me ha hecho mucho bien y me sigue haciendo mucho bien y hoy, Andrés en la homilía me ha llevado nuevamente a la estampa y, me ha llevado también a recordar el Hno Rafael, que nos dio ejemplo de AMOR A LA CRUZ: “Abrazado a tu Cruz entré en el Capítulo…, a los pies de tu Cruz tomé el alimento que necesitaba mi débil naturaleza… a los pies de tu ensangrentada Cruz hallo el consuelo de escribir estas líneas…” “esté siempre, Señor, a la sombra del duro madero, ponga allí a tus pies mi celda, mi lecho…; tenga yo, Señor, allí mis delicias, mi descanso en el sufrir…, riegue el suelo del Calvario con más lágrimas…, allí a los pies de la Cruz tenga mi oración, mis exámenes de conciencia…” ¡No permitas Señor que me aparte de Ti!.... “Déjame, Señor, vivir al pie de tu Cruz…, de día, de noche, en el trabajo, en el descanso, en la oración, en el estudio, en el comer, en el dormir…, siempre…, siempre”. Y como el hermano Rafael, Pido al Señor esta gracia para mí y para todos. “Déjame, Señor, vivir al pie de tu Cruz”.
Es precioso el texto del Hno Rafael que se refiere a la Cruz, está en sus escritos.
Gracias Andrés “La Cruz de Cristo nos ayuda a llevar la nuestra”
Un abrazo

pepitina dijo...

Esta temporada estoy viviendo de forma cercana el mundo de la enfermedad, equivalente a la Cruz de cada uno, en cuanto que la vivo con personas que tienen Fe... casi todas.
Cancer da mama, cancer de piel,cancer de colón, infarto..de todas ellas sólo una no tiene Fe;la perdió por descuidarla y tomarla a broma, y ahora, está abierta a todos "los espíritus" que puedan ayudarla, sean del "lado que sean".Para sus hermanos creyentes, esto es una puerta abierta...no lo sé. Creo que nuestro Dios no se conforma con migajas, nos quiere enteros para Él, no obstante por supuesto confiando en Su Misericordia, espero y oro para que esta persona le abra su corazón y Él pueda actuar.
Ayer encontré en el supermercado una amiga: me acaban de operar de cancer de colon, voy bien; antes -me decía- pedía muchas cosas a Dios, ahora SÓLO le doy gracias por todo, no me sale otra oración.
FE. Nuestra FE.
Considero hoy la enfermedad como "la hermana enfermedad" así como la muerte es "la hermana muerte" y veo en la Cruz -en todo tipo de sufrimiento que podamos tener- la oportunidad de estar mas cerca del Señor, de recibir Su abrazo, Su beso en mis labios,- (como preciosamente has dicho Pater)porque ninguno dudamos que en esa Cruz que tantas veces adoramos está nuestra salvación,Cristo Jesús.
Recuerdo en la película de la Pasión,(¡¡cuánto ha influido en mi oración!!), que una de las escenas que mas me impactó, fue el abrazo de Jesús a su Cruz, cuando iba camino del Calvario uno de ellos y otro momentos antes de ser clavado a ella, reptando por el suelo para llegar a ella,-Su cruz y mi cruz-, trás una caída inhumana y ante la burla de sus verdugos.Aquel abrazo viene a mi mente en tantas ocasiones. ¡¡cuánto Amor para mi, por mi, cuánto Amor, Señor!! Ante esto:"¿quién podrá apartarme del amor de Dios?...". Aunque yo me apartase de Él, sé que Él nunca lo hará de mi.
Ya se van animando los comentarios, ¡¡qué bien amigos!!
¡¡qué bueno escuchar a los que fisicamente están un poco lejos, pero tan cercanos! Olga no nos olvides..somos Tu Blog.