viernes, 19 de septiembre de 2008

Domingo XXV del Tiempo Ordinario (A)

21-9-08 DOMINGO XXV TIEMPO ORDINARIO (A)
Is. 55, 6-9; Slm. 144; Flp. 1, 20c-24.27a; Mt. 20, 1-16a

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Queridos hermanos:
- Hoy es un día festivo para la ciudad de Oviedo, pues celebramos a S. Mateo. Mateo era un publicano, es decir, un recaudador de impuestos para los romanos y para su ejército invasor. Todo judío que trabajaba en esta profesión de publicano sabía que, materialmente hablando, iba a vivir muy bien y no le iba a faltar de nada, pero sería odiado por sus compatriotas, perdería sus amistades e incluso sus parientes se apartarían para siempre de él, los expulsarían de la sinagoga y no les darían a sus hijas o hijos en matrimonio para él o para sus descendientes.
El evangelio que nos relata su conversión nos dice que Mateo estaba cobrando impuestos sentado en su oficina y que Jesús lo llamó para que lo dejara todo y para que lo siguiera. Mateo era un hombre inteligente y sabía lo que significaba seguir a Jesús: dejar su seguridad económica, su casa y su familia por un futuro incierto. Además, tampoco iba a recuperar la simpatía de los otros judíos para quienes Mateo sería siempre un traidor a su pueblo y a Dios. Mateo perdió primero el aprecio de sus vecinos; luego, al seguir a Jesús, perdió a su familia y su seguridad económica, pero todo lo dio por bien empleado al tener a Jesús. Así, en Mateo se cumplió lo que S. Pablo narra hoy en la segunda lectura: “Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir”. Y es que, quien conoce de verdad a Jesús, ya no pone este mundo ni las cosas materiales que pueda ofrecerle como lo más deseable.
Mateo escribió el primer evangelio y después de predicar durante unos 15 años por Judea fue hacia el sureste de Asia a seguir anunciando a Cristo y en una ciudad de esta zona fue martirizado.
Si leéis los evangelios veréis que en unos se le llama Leví y en otros Mateo. ¿Por qué estos nombres distintos para una misma persona? Cuando lo circuncidaron, que es como decir entre nosotros los católicos: cuando lo bautizaron, sus padres le pusieron el nombre de Leví, pero una vez que se convirtió a la persona y al mensaje de Jesús se cambió el nombre y se pasó a llamar Mateo. Para él todo era nuevo, incluso el nombre. Ya sabéis que esto mismo sucedió con Simón, que luego se llamó Pedro, o con Saulo, que luego se llamó Pablo. El cambio de nombre indicaba un cambio radical de vida en ellos, y no sólo de palabra sino con hechos.
- Llevo ya unos cuantos meses muy preocupado. ¿Por qué? Por la crisis económica en la que estamos inmersos. Es una crisis que afecta a la macroeconomía de las grandes empresas y de los estados de casi todo el mundo, pero lo que más me preocupa es que esta crisis afecta a la microeconomía de las gentes, es decir, a familias concretas y a personas con nombres y apellidos.
En un primer momento me he preocupado (y me preocupo) de la gente que trabaja en la construcción y sobre todo de los inmigrantes que han llegado a España en estos últimos años y que ven cómo sus trabajos desaparecen. Al no cobrar o cobrar menos, no tienen casi para mantenerse ellos mismos en España y tampoco tienen para mandar dinero a sus familias en sus países de origen, las cuales subsisten en gran medida gracias a esas remesas de dinero que se les envía desde aquí.
Estoy preocupado por aquellas personas que, después de años en sus puestos de trabajo, se ven en la calle y con una edad a la que ya no les va a ser fácil encontrar otro trabajo o prepararse para otra ocupación. Muchos están consumiendo sus ahorros y enseguida van a tener que dejar de pagar sus hipotecas o los recibos del teléfono, de la luz, del agua… Hay personas que, como no tienen dinero “contante y sonante”, no pueden ir a comprar al Lidl, o al Dia o a los supermercados más baratos, y tienen que comprar en Hipercor con tarjeta. De momento, les dan la comida, pero aquí se la cobran más cara y además compran… con el dinero que no tienen, es decir, más deudas.
Estoy preocupado con aquellas personas, que por salir ahora mismo del paso llaman a teléfonos de créditos rápidos, pero a intereses del 25 %. Y aquí les van a “chupar” hasta la última gota de sangre de sus venas y de sus arterias.
Comprendo que la situación es muy compleja, que hay que mirar cada caso concreto. Comprendo que hubo gente que vivió demasiado “alegremente” y ahora paga las consecuencias de su poca cabeza. Pero el comprender todo esto y mucho más…, el saber que yo no he tenido la culpa de lo que les pasa, el no ser yo Bush, o Zapatero, o Angela Merkel, o Bill Gates, o el multimillonario Slim de Méjico, o un jeque árabe forrado de petrodólares o “petroeuros”… no me deja tranquilo, porque Dios dice a mi conciencia: “¿Qué estás haciendo tú ante esta situación?”
Además, miro el evangelio de hoy y veo que nunca me había parado a pensar en él desde una perspectiva económica. Siempre lo había visto desde el punto de vista espiritual, o sea, es lo mismo el momento de tu vida en que te acerques a Dios; si lo haces y trabajas en su “viña”, entonces irás al cielo. Pero hoy, 21 de septiembre de 2008, en la situación económica que estamos me fijo más en este aspecto material: “el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.’ Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’ Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado.’ Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña.’ Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal’. Dios se preocupa de la gente que no tiene trabajo ni tiene dinero para llevar a sus familias al finalizar el día. Dios sale cada poco a la plaza a buscar trabajadores y, al final, les paga. Dios no les paga por el trabajo realizado, sino que Dios les da el dinero que sabe que una familia necesita diariamente para vivir.
Lo que voy a decir a continuación vale para mí. No pretendo que valga para ninguno de vosotros: 1) Desde hace unos meses procuro gastar lo mínimo posible. 2) Desde hace unos meses procuro ahorrar lo máximo posible. 3) Desde hace unos meses procuro repartir el dinero que la Iglesia me da, que Dios me da y que he ahorrado entre familias y personas que lo necesitan. Sé que no llego a todas las personas necesitadas de Oviedo, de España, del mundo. Sé que no puedo ni siquiera arreglar de manera total y permanente las necesidades de una sola familia, pero… procuro llegar a donde puedo. Es lo que Dios me pide y, si lo digo aquí y ahora, no es para que me aplaudáis, para presumir… No. Lo digo por si sirve para alguna persona y por si también alguna persona que me escucha se pone manos a la obra, en la medida de sus posibilidades.

6 comentarios:

Any dijo...

hola .. buen dia o tardes para todos ..que homilia que me ha hecho clik¡¡ vayamos por partes -- Al ver que se trataba del Evangelio de San Mateo mi corazon salto de gozo ¿¿ es que yo amo el Evangelio de San Mateo ..desde muy niña ..pues siempre me presento a Jesus de una manera muy especial .... asi que leia muy contenta imaginando a Mateo o Levi ... en su tiempo .... cdo de golpe cai en la realidad y vi y senti de un pais de su crisis la cual no solo esta pasando en España sino tambien en Argentina .... y es que alli te da un nudo en la garganta que ya no puedes seguir tragando .. y piensas que hacer ....NO LO SE pues creo que la politica es sucia .. pero si todos nos preocupamos por nuestro hermano... si todos pusieranmos un pequeño granito de arena .. quizas llenomos la copa y podamos estar mejor ... No lo se ...solo se que cerca de Dios uno tiene mas fuerza.Buen fin de semana ¡¡¡

Anónimo dijo...

Las reflexiones de esta Homilía de D. Andrés, me hacen ver mi propia pobreza.
Es cierto que a lo largo de la vida, en muchas ocasiones, especialmente cuando era joven, no tenía gran apego al dinero, y conforme venía se solía ir, muchas veces en tonterias o en cacharritos, como dice D. Andrés. Con los años, he aprendido a valorar el trabajo y el salario de otra forma, poniendo el punto de mira en el futuro, aunque sin grandes obsesiones.
Soy de esas personas que han pasado en la vida, por lo poco,y lo mucho, y eso da una perspectiva diferente para afrontar las crisis. También, en ese dispendio a lo largo de mi existencia, he compartido mucho con los demás, con los conocidos, y con los desconocidos, de éstos últimos me siento especialmente feliz,y la compensación que ma ha dado el Señor es muy grande, pero nada de esto me exime de comprobar, que podía haber hecho mucho más por mi prójimo y por solventar situaciones concretas, que ahora ya no es posible arreglar.
La crisis de la economía actual, es la consecuencia del afán desmedido de poder de algunos países que controlan especialmente el petróleo. El mundo se mueve como una marioneta en sus manos, y me temo que si nuestros Gobernantes no incentivan el ahorro y la austeridad, mal vamos. El consumismo como fórmula para solventar la crisis económica es un gravísimo error, que lleva a las microeconomías al desastre, mientras las personas que tienen cantidades importantes de dinero en los bancos a plazo fijo, reciben intereses tan jugosos, que yo he oido estos días esta expresión " nosotros no notamos la crisis, todo lo contrario, lo peor es para las clases humildes ". Sobrecogedor. Unos sufriendo por un problema, y otros celebrando ese mismo problema.
La caida de los precios en la construcción, está haciendo que los particulares con posibles y las grandes entidades financieras, compren inmuebles a bajo coste, que hibernarán hasta que los precios suban, y harán más y más dinero, mientras los propietarios de esas viviendas estarán materialmente " en la calle ".
¿ Qué puedo hacer yo, que vivo de mi pensión ? Con preocuparme o lamentarme poco. La vía de austeridad que propone D. Andrés, me parece una luz en el túnel, pienso que ahí está la clave, si unimos nuestro esfuerzo en este sentido, habrá excedentes en nuestros bolsillos, en mayor o menor cuantía, pero habrá, ese será el momento de compartir lo que haya. Desgraciadamente, el problema suscitado es MATERIAL, no tiene vuelta, hay que comer, hay que dormir, hay que tener un techo, a Dios rogando..., y con el mazo dando.
Me imagino como se sentiría S.Mateo, de opresor a oprimido.
Elevemos nuestras plegarias al Señor que lo hizo todo bien, para que ilumine a los Gobernantes, Científicos, Economistas, y a todos los que tienen una responsabilidad en la vida, para que encuentren fórmulas capaces de generar paz,comida y techo para todos los seres humanos.
Que los políticos BORREN de sus programas los proyectos desafortunados del aborto, la eutanasia, el suicidio asistido, y otras barbaridades, para concentrarse en la VIDA, que es el don que Dios nos dió por excelencia, con todo lo que ella entraña.
Gracias D. Andrés por escarbar en mi corazón, y por ayudarme a comprender que aunque no pueda arreglar el mundo, si puedo intentarlo, con un pasito de austeridad para compartir.
Un abrazo a los hermanos del Blog.

Anónimo dijo...

¡Que oportuna la homilía de hoy!
De vez en cuando viene muy bien que pisemos el suelo y pongamos en práctica lo que otros llaman solidaridad, y nosotros caridad cristiana con el hermano que no tiene. Esto sirve para la circunstancia de ahora, cercana y nuestra,y para la época de "vacas gordas" con nuestros mismos "hermanos" de paises lejanos, llamados del tercer mundo.
Dios creó la tierra llenándola de todo lo necesario para el ser humano; la desigualdad y ahora la "gran crisis" (dicen que puede ser peor que la del 29), es obra del hombre: gobernantes corruptos, malos gestores y poderes desde los que se busca el enriquecimiento propio. Ante esto ¿qué puedo hacer yo?...En principio mover mi conciencia dormida, apagada por la insensibilidad de lo cotidiano del tema y por no tener una necesidad imperiosa, después, procurar un cambio en mi vida en el que primen otros valores. La sociedad de consumo es muy apetecible,pero no dá la felicidad; uno experimenta la sensación de lo bien hecho cuando se comparte, y con fraternal amor, se ayuda al hermano en su necesidad, y los que somos padres educando a los hijos, a pesar de los confictos que ello genere, pues hemos conseguido una juventud materialista y compulsiva en el gasto.
Aprendámos pués a vivir mas austeramente y, en definitiva, AMEMOS mas,hasta el punto de compartir lo nuestro .
Gracias por esta segunda parte de la homilía, aún cuando S. Mateo haya quedado ensombrecido por la fuerza e importancia del tema
Un cariñoso saludo a los participantes y a los lectores del blog.

Anónimo dijo...

Estas palabras de Andrés me hacen más consciente de una realidad que me es ajena, al menos de momento: las dificultades económicas. Pero también me siento en la necesidad de dar gracias a Dios porque providencialmente, como todo en mi vida, aumentan mis ingresos económicos en un momento en que lo necesito, en que todas las familias lo necesitan. Por eso esta crisis económica hace brotar en mí una alabanza a Dios y la certeza de que Él nos da siempre todo lo que necesitamos. Ojalá todas las personas pudieran como yo, conocer y experimentar esta verdad.

pepitina dijo...

Me emociona recordar, ¡¡cuántas veces ha salido y sale el Señor a mi encuentro recordándome la misión que Él espera de mi!!
Resuenan sus palabras a menudo:
"Id también vosotros a mi viña", cuando hay desánimo en mi vida diaria al no ver frutos a pesar de los esfuerzos hechos, en la familia, en la parroquia ó grupos...Me olvido que es Su Reino, y Él actua con mayor interés que yo misma; es Su Gracia la que ha de notarse sobresaliendo en mis errores, fragilidad y limitación. S. Pablo me diría:"Su Gracia te basta", y es que a él le bastó.Una y otra vez quiere contar conmigo en su Iglesia y vuelvo a escuchar:"Id también vosotros a mi viña." y además es una invitación en plural...para que unos a otros nos la trasmitamos.Amigos..¡¡hay trabajo!!Y ahí en Su viña y en comunidad, encontraremos la "necesario" para ir haciendo presente Su Reino. Y mientras trabajamos, el gozo de sabernos elegidos, llamados por Él.¡qué mayor premio, Él mismo, que se nos regala! Como dice el salmo:"Ved que dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos." Y es cierto,¿a qué sí? cuando se vive la generosidad en la comunidad surge la alegría de Cristo Jesús.
Fijémonos en este querido Blog que nos une...¿no es acaso este blog, una bonita parcela de esa Viña en la que nuestro buén pastor, vigila atentamente nuestra labor y viendo nuestras necesidades nos sale al paso, acercándonos a la Palabra de Dios cada domingo? Nos da hierba abundante,sombra fresca y alerta nuestros oidos para estar al tanto de las continuas llamadas que el Señor nos haga..
No he perdido de vista ese grave problema económico que vivimos desde la falta de trabajo y tantas otras injusticias, que pocas veces podemos solucionar. Ni quiero olvidar la pregunta del millón:"¿QUÉ ESTÁS HACIENDO TU ANTE ESTA SITUACIÓN?".Tomo nota de tan buenos consejos y añado uno que sugería uno de los anónimos: la oración. Creo que oramos poco,muy poco por los gobernantes y autoridades de España y del mundo entero(menos mal que los recordamos en la misa), y eso sí que está en nuestras manos hacerlo, si es que confiamos en el poder de la oración. Debemos de tener poca FE,porque...¿recordais? LA FE MUEVE MONTAÑAS. Y nuestra oración debe ser confiada.
un abrazo para todos

Anónimo dijo...

Quizás sea un poco tarde para publicar un comentario a la homilía,pero creo que debo de hacerlo. Este evangelio de hoy cuando lo escuchaba hace años, me parecía un poco injusto, el que los que habían trabajado mas, cobraran lo mismo que los que estuvieron menos; es decir, yo he tenido la gran suerte de nacer en una familia cristiana católica, y de tener unos padres que se preocuparon mucho de transmitirme la fe; por esa razón me parecía que debía tener algún privilegio sobre los que andaban un tanto estraviados y hacían lo que les venía en gana. Con el tiempo comprendí que el Señor no sólo no me hacía ninguna injusticia,sino que era afortunada por haber conocido a Jesús desde mi mas tierna infancia.
Desde luego que Dios es un padre justo y preocupado por sus hijos; no se cansa de salir a nuestro encuentro temprano, a media mañana, a medio día, por la tarde y al anochecer. Es una reocupación constante por su parte, el que sus amados hijos estén bién atendidos.
Muchos Le han conocido al atardecer de sus vidas, me atrevo a decir que yo, a pesar de lo dicho,Le conocí realmente con la tarde bastante avanzada, y la paga fue increíble, no se puede ser mas generoso. Aún hoy hay dìas en que me dice: que haces ahí parada, hay mucho trabajo en mi viña para todos. Esto suele ocurrir cuando me encuentro desanimada, y sin ganas de hacer nada. Como dice el evangelio de S. Mateo: "Venid a mi todos los que estais cansados y agobiados y yo os aliviaré" y el alivio no es quedarte guardando reposo, sinó enviándote a trabajar.
En cuanto a la segunda parte de la homilía, no puedo quedarme
inactiva. En estos momentos tengo que agradecer al Señor que aunque
soy pensionista, no paso necesidades, pero si hubo épocas en mi vida en que lo pasé muy mal; nunca el Señor me dejó sola, siempre proveyó de una u otra manera, así puedo decir que mis hijas y yo, nunca pasamos hambre. Gracias a Dios y gracias a quién nos ayudó.
Pero la crisis que se está padeciendo, ya repercute de manera
preocupante en montones de familias, entre ellas la de mis hijos; por tanto, no me es ajeno el problema, y creo que lo que el Señor me dá, es para repartirlo y aliviar la angustia de quién no puede pagar sus deudas.
Andrés, me alegro que hayas hecho esta reflexión, para que todos
arrimemos el hombro, y sea mas ligera la carga. Hace unos meses que soy consciente de esto.
Creo que es necesario el hablar a la gente de Dios y de su amor, pero
si no llenamos sus estómagos ¿Cómo pueden crer en un Dios que les
quiere?
Saludos a los amigos del blog, muchas gracias a ti, Andrés.
BENDITO SEA DIOS