viernes, 5 de septiembre de 2008

Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (A)

7-9-08 DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO (A)
Ez. 33, 7-9; Slm. 94; Rm. 13, 8-10; Mt. 18, 15-20

Homilía de audio en MP3
Homilía de audio en WAV
Queridos hermanos:
El evangelio que acabamos de escuchar es conocido como el de la CORRECCION FRATERNA. O sea, Jesús nos plantea hoy la posibilidad de que percibamos errores, fallos o pecados en las personas que nos rodean y nos da una serie de claves para proceder ante semejantes casos. Esto puede suceder en la convivencia que se tiene normalmente en un matrimonio, entre amigos, entre familiares, entre compañeros de trabajo o de estudio, en una comunidad de vecinos, en una parroquia o en un grupo eclesial.
En ningún momento Jesús habla de “poner verde” (por delante o por detrás) o de murmurar de la persona que actúa mal, sino que propone otro modo de actuación.
En efecto, Jesús plantea tres posibilidades y las aborda directamente: 1) “Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano”. Jesús no quiere que se humille a nadie (El nunca lo hace con nosotros a causa de nuestros fallos), sino que dice claramente que se aborde a solas a dicha persona y se le trate de hacer ver su deficiencia. 2) Pero muchas veces esta persona no nos hace caso, se burla de nosotros o se enfada con nosotros y nos dice que son apreciaciones nuestras. En este supuesto, Jesús da otra indicación: “Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos”. Es decir, hemos de hablar con otras personas sensatas y equilibradas para comentarles el caso, pues puede ser que los equivocados seamos nosotros y no la otra persona. Si estos testigos confirman nuestra visión, entonces sí que podremos los dos o tres acercarnos a la persona que cometió el fallo para manifestarle que realmente lo hizo mal y que tiene que modificar su conducta. 3) Mas ¿qué pasa si esta persona sigue sosteniendo ante todos los testigos que tiene razón en lo que hace o dice? Jesús dice que “si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano”.
Expuesto así el evangelio, pueden surgir bastantes interrogantes y es que yo creo que hay que matizar las cosas un poco más. Para ello la Iglesia nos aporta las lecturas que acompañan el evangelio.
a) En la primera lectura se nos dice: “Así dice el Señor: ‘A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida.’” Como veis, por esta lectura sabemos o debemos de saber que el ver un fallo o pecado en una persona no debe ser simplemente porque nos parece así, o porque es nuestra idea, sino porque es el mismo Señor Dios el que ve el fallo o pecado, y nos avisa en nuestro interior. Además, Dios nos dice que hemos de informar a esa persona y, si no lo hacemos (por comodidad, por cobardía, por evitarnos problemas…), el pecado de esa persona recaerá también sobre nosotros como cómplices: “y (si) tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre.”
b) La segunda lectura nos dice que “uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera”. Sólo podré hacer la corrección fraterna desde el amor por la otra persona. Le corrijo porque le amo y deseo su bien. Nunca se debe corregir –desde Dios- por tener razón, por vencer, por soberbia, con ira, por venganza… Sólo se puede corregir por amor y desde el amor (“uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera”). En varias ocasiones algunas personas me pedían consejo para poder corregir a alguien que lo estaba haciendo mal o que lo había hecho mal y se lo prohibí. ¿Por qué? Porque no veía amor en su corazón ni había recta intención en su obrar.
c) Hace un tiempo una persona me decía que siempre tenía muchos problemas en las relaciones interpersonales, porque era muy sincero y, al “cantar las cuarenta” a otra gente, esto le acarreaba problemas. Aprovechando esta anécdota voy a entrar en la última condición que hoy quiero resaltar para efectuar la corrección fraterna: Hemos de estar dispuestos a corregir, sean cuales sean las consecuencias para nosotros mismos, pues antes hemos de obedecer a Dios que a los hombres, incluso que a nosotros mismos; SI. Pero TAMBIEN HEMOS DE ESTAR DISPUESTOS A QUE NOS CORRIJAN. ¡Cuántas veces me he encontrado con personas que dicen ser muy sinceras y con este “pasaporte” pueden poner “pingando” o “cantar las cuarenta” a quien sea, pero a ellos no se les puede “tocar” en nada! Hace falta una corrección fraterna DE IDA, pero también DE VUELTA. Desde Dios, tengo que estar dispuesto "a decir", pero sobre todo tengo que estar dispuesto "a que me digan".

Por tanto, cualquiera de nosotros que desee hacer una corrección fraterna ha de practicar primero durante mucho tiempo el examen de conciencia sobre sí mismo a la luz del evangelio de Cristo. Sólo quien se ha acusado a sí mismo con frecuencia diaria, en un examen de conciencia general y en exámenes de conciencia en particular (o sea, sobre una virtud concreta o sobre un defecto concreto), estará en la mejor situación para ser atalaya del Señor Dios, para escuchar al Señor Dios y para hablar a los demás en nombre del Señor Dios. Está sí que será la verdadera corrección fraterna.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta Homilía de la Corrección Fraterna es sumamente aleccionadora para mi. Entiendo que es muy difícil el tema, y que en muchas ocasiones dejo de lado ese aspecto tan importante de la caridad, como es decirle a nuestro prójimo que se está confundiendo, quizás porque ya de antemano voy con el rechazo a mi propuesta, o porque no soy un buen negociador. Es cierto que muchas veces lo que hace mal mi prójimo solo me atañe a mí, porque tengo una visión subjetiva del hecho, y para ser imparcial, hay que recurrir a terceros, ya que puedo ser yo quien está cometiendo la equivocación, y esta opción es todavía mas complicada y arriesgada. Es muy complejo este tema, y no suele ser bien recibido por el que supuestamente está haciendo el mal, yo me incluyo, no solo falto a la caridad con... déjalo, ya se estrellará algún día, sino que también, ejercito mi soberbia, cuando soy el corregido.
Cuando veo desatinos en mi prójimo, solo se me ocurre encomendarle al Señor, el miedo a recibir un bufonazo, me hace "escoger" esta otra vía, que me parece eficaz, pero leyendo el texto de D. Andrés, sigue siendo muy incompleta para hacer la voluntad de Dios, y evitar que mi prójimo y yo nos perdamos.
Hay temas tan complejos que se pueden tomar como una auténtica ingerencia en la vida ajena, y no tengo claro dónde empieza la caridad y dónde termina la osadía del que se mete a redentor.
Es una Homilía para una profunda reflexión en mi caso, muy esclarecedora y muy difícil de poner en práctica. Agradezco a D. Andrés su esfuerzo por mostrarme nuevos caminos en mi vida de fe, y por ponerme de cara a una realidad que no me gusta nada, y a la que debo de afrontar con los sentimientos de humildad y caridad a flor de piel.
Un abrazo para todos los Hermanos del blog.

Any dijo...

Esta homilia es una leccion de vida ... Mi abuela Servanda .. siempre em decia que para ser una persona de bien .. hay que seguir varios pasos .. primero nunca humillar al otro ..medir nuestas palabras ( ella decia en relaidad nuestar lengus .. pues si es filosa es peligrosa )... si cometemos errores saber pedir perdon ... y que siempre recordemos que aunque estemos solos con nuestros pensamientos .. hay alguien que nos esta mirando ... "Jesus" y ante cualquier situacion que se nos presentara pensar "Como actuaria Jesus" y asi seguir .....
Un verdadero placer darte la bienvenida Andres ¡¡¡¡ se te ha extrañado ¡¡¡

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

Hoy día en esta sociedad apartada del Señor, realizar la labor de corrección es algo complicado, en especial si no contamos con que el que debe realizar la tarea es Dios y nosotros vernos como simples instrumentos suyos.

Mucha oración por esa persona y no sentirnos protagonistas, que quien al final realiza la tarea es El.

Un abrazo.

Pepitina dijo...

¡¡Qué comentarios tan sinceros y profundos los vuestros!!Gracias.
Lo cierto es que aún quiero saborear y profundizar mas en la homilía,pero ando a carreras y el tiempo nos resulta un tesoro´así que comparto ahora y si puedo vuelvo con vosotros. ¡Cuánto podemos sacar de estas lecturas de la misa!
Este fin de semana fuera de Gijón esta Palabra de Dios me acompañó sin cesar.A veces tengo la impresión de no asimilar lo suficiente la Palabra de Dios, a pesar de que forma parte esencial de mi vida su lectura,meditación y oración. El caso es que en esta ocasión en una comida entre amigos, uno de ellos - que pasa momentos familiares dificiles- dejó hablar a su corazón; un corazón lleno de ira, venganza y odio, que dejó helado el ambiente del momento. Trás iniciar yo unas palabras, que en conciencia y por amistad hacia él creí necesarias, me dijo déspotamente: Pepa, no me moralices..eso sí, sigue rezando por mi. Luego hubo otras intervenciones, risas, casi disculpas...La corrección fraterna nos expone a esto y a mucho mas, pero es algo que creo imprescindible entre los cristianos en estos momentos que vivimos por dificil que sea. Creo que es una forma de ayudar al hermano a formar ó continuar formando su conciencia y nosotros la nuestra, pues de esa ayuda que podemos dar, recibimos nosotros mismos mucho mas. También en el caso de tener que asumir lo que nos digan,aguantando el chaparrón, pero abiertos a lo que Dios quiera decirme a través del otro. En la homilía se nos dan pautas a seguir y quisiera ser una buena alumna, aprovechando tan buén director espiritual, incluso a través del Blog.
Fue en la misa dominical de la tarde del sábado, al escuchar las lecturas, cuando me dí cuenta que aquella Palabra, que el día anterior-antes de la discusión- había orado preparando la Misa del domingo, había quedado guardada en mi corazón y desde él había salido cuanto pude expresar. Me dió una gran alegría, porque no dudé,ni dudo, que esa Palabra de Dios es Lámpara de mis pasos, y pude tener una bonita acción de gracias para el Señor.
Como siempre entre los que intentamos vivir para el Señor la palabra Amor y la actitud que conlleva no puede faltar.
Mirad que bonito:
HAZLO CON AMOR
Si tengo defectos y dificultan mi camino
ayúdame a superarlos….pero con amor
Si avanzo en la dirección equivocada
indícame el camino verdadero….pero con amor
Si hay algo que de mí no te gusta y te hiere
házmelo saber….pero con amor
Si mi vida se dispara hacia un túnel sin salida
adviértemelo….pero con amor
Si soy egoísta o vanidoso
si la envidia no me deja ser feliz
si tengo mil vicios o caídas
dímelo….pero con amor

Si no soy como no tengo que ser,
no pretendas que sea como tú,
pero si tú vives en la verdad y yo en la mentira
dime cómo se sale de ella….pero con amor
Si me falta corazón y caridad
reza por mí…..pero hazlo con amor
Si estoy mal conmigo mismo y con los demás
si me encuentro agarrotado por la soberbia
si hace tiempo que perdí el norte de mi existir
mírame a los ojos….pero hazlo con amor
Si pensamos de forma diferente
si crees que podemos caminar juntos
si todavía confías en mí
lo intentemos de nuevo…..pero con amor

Pero una cosa te digo:
Si piensas que, sólo soy yo, el que fallo
Si crees que, soy sólo yo, el falto de caridad
Si crees que tú eres el santo, el bueno y el sabio
no me digas entonces nada…
Porque es cuando me daré cuenta
que tú tampoco dejas actuar a Dios.
Dime lo que quieras…
pero eso sí…hazlo con amor
Amén