sábado, 12 de mayo de 2007

Domingo VI de Pascua

13-5-2007 DOMINGO VI DE PASCUA (C)
Hch. 15, 1-2.22-29; Slm. 66; Ap. 21, 10-14.22-23; Jn. 14, 23-29
Queridos hermanos:
* El evangelio de hoy empieza de este modo: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.’” Esta frase se está cumpliendo hoy en Asturias y en todo el mundo. Las palabras de Jesús no son palabras vanas o vacías, sino que son reales y están presentes por muchos años que pasen y en las circunstancias más diversas. Voy a contaros varios ejemplos en los que veremos que Jesús y el Padre hacen morada en las personas:
- Me decían ayer que este jueves fue una religiosa colombiana a un colegio de una villa asturiana para hablar a los alumnos de EGB (entre 10 y 12 años) sobre las misiones. Lo habitual durante las charlas era que los niños y adolescentes estuvieran en una actitud displicente, poco educada, tuteando a la religiosa y diciendo bobadas o “graciosadas”. En uno de los grupos y en un determinado momento la religiosa preguntó qué hacían los niños los fines de semana y fueron diciendo cosas banales y tonterías. Había un niño, que por su vestimenta parecía más bien de aldea, y que había estado muy formal sentado y muy atento, que levantó el dedo y dijo: “Oiga. Yo ayudo los domingos en la parroquia al sacerdote.” Lo dijo con seriedad y con convencimiento. Lo dijo tratando de Vd. a la religiosa. Lo dijo con sinceridad y sin soberbia.
- Hubo otro caso en el colegio. Al final de una de las charlas, se acercó a la religiosa un niño de unos 12 años, con una vestimenta más urbana, y le dijo a aquélla: “Yo no estoy bautizado, pero yo creo en Dios”. La religiosa lo abrazó y le dijo unas palabras de ánimo. Posteriormente la profesora de religión aclaró la historia de este adolescente: su padre es el médico y ni él ni su mujer son creyentes; no han bautizado a su hijo ni quieren que él tenga nada que ver con la Iglesia ni la fe; el hijo, sin embargo, se siente muy atraído por todo ello y ha conseguido el permiso paterno para acudir a la clase de religión.
- El último ejemplo que os voy a contar es de algunas experiencias por las que pasaron miembros de las Comunidades Neocatecumenales (popularmente conocidos como los “kikos”). Kiko Argüello, fundador de este grupo, pidió a los integrantes de estos grupos que predicaran en los domingos de esta Cuaresma por las calles a la gente con la que se encontraran. Muchos fueron en Asturias, en España, en Europa… y hablaron de Dios y unos fueron mal recibidos (los más) y otros mejor recibidos (los menos). Tres de estos “kikos” fueron a Pola de Siero y hablaron a matrimonios de mediana edad e invariablemente todos se mofaron o les dijeron que no les interesaba el tema. Luego se acercaron a un grupo de jóvenes y les empezaron a anunciar que Dios les amaba; que Dios envió a su Hijo Jesús al mundo para darles luz, amor y perdón por sus pecados; que Jesús sufrió y murió por ellos en la cruz; que Jesús resucitó por ellos y para ellos… En un primer momento había tres jóvenes alrededor, luego se fueron juntando más y más; llegó a haber unos veinte. Todos escuchaban con atención, pero uno empezó a reírse y mofarse en voz alta. Los demás le dijeron que se callara, que respetara y, si no estaba de acuerdo, que se fuera, pues a ellos sí que les interesaba lo que estaban escuchando. Como el otro chico siguiera mofándose, lo cogieron por la chaqueta y lo apartaron del grupo. También estas tres personas hablaron en otro momento con una pareja de jóvenes: ella era creyente y no muy practicante, él no era creyente. A ella le había muerto hacía poco su abuela. Al escuchar que tenía que rezar a su abuela y pedirle que la ayudara, dijo la chica que nunca se le había ocurrido que pudiera hablar con su abuela muerta. Cuando le preguntaron a la chica si su novio creía en Dios, dijo que no lo sabía, y fue cuando él dijo que no era creyente, que en su casa no se hablaba de ese tema. Le dijeron a este chico que en la Semana Santa fuera a los cultos de su parroquia y que hablara con el sacerdote. Dijo que sí, que lo iba a hacer, y lo dijo convencido.
¿Qué quiero decir con todo esto? Simplemente quiero demostrar lo que Jesús nos dice en el evangelio de hoy: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.” Es decir, Dios Padre y su Hijo Jesús habitan en el corazón del niño de la aldea, que los domingos va a ayudar al cura de su parroquia y su corazón está atento a las palabras sobre Dios. Dios lo educa, le hace tratar con respeto a las personas mayores y desconocidas. Dios le hace hablar con serenidad y seriedad, y no con bobadas. En este niño se cumple el: “y vendremos a él y haremos morada en él.”
En el hijo del médico también se cumple esta Palabra de Dios. Su corazón ha sido tocado por Dios Padre y por su Hijo Jesucristo, a pesar de no estar bautizado, a pesar de tener unos padres que le obstaculizan el contacto con Dios y con las cosas de Dios. Este niño siente en su corazón y en lo más íntimo de su ser a Dios, por eso cree en Dios. No puede dejar de creer, porque lo siente, porque se siente amado por Dios.
En los jóvenes de Pola de Siero también habita Dios Padre y su Hijo Jesús, por eso, en cuanto oyen hablar de Dios, su atención queda presa de las palabras sobre Dios. Sólo hizo falta que alguien les hiciera la caridad de escarbar un poco y, enseguida, afloró lo que llevaban dentro. Como dice S. Pablo, “cómo van a creer, si no hay nadie que les hable de Dios”.
Ahora la pregunta obligada es si las palabras de Jesús (“el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”) se cumplen también en nosotros.
Aunque las palabras de Jesús estén redactadas de esta manera: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”, yo creo que hay que leerlas justo al revés: 1) Dios Padre y Jesús habitan en nosotros; nosotros somos su morada y su hogar. Ellos no están de visita por unos minutos; no están de vacaciones por unas semanas. No, nosotros somos su hogar permanente, para siempre. 2) Somos su hogar, porque ellos han venido a nosotros y han entrado en nosotros. Han entrado sin que nos diéramos cuenta muchas veces de su entrada y de su presencia. 3) Somos su hogar, han venido a nosotros, pero ¿por qué? Porque nos aman. Si no hay amor, no tendría sentido nada de lo que hacen. Su amor hacia nosotros hace que nos acepten tal y como somos, hace que se aproximen y acerquen a nosotros, hace que quieran entrar en nosotros y quedarse para siempre. 4) Dios Padre y su Hijo Jesús tiene su morada eterna en nosotros, se han acercado y venido a nosotros, nos han amado, nos aman y nos amarán para siempre; todas estas son las razones por las que nosotros les amamos y queremos guardar sus palabras, y no al revés. Así, podemos decir, parafraseando al hijo del médico: “No soy fiel, pero creo en Dios”. “No soy humilde, ni caritativo, ni bueno, ni santo, ni sincero, ni casto, ni cariñoso, ni servicial, ni pacífico, ni…, PERO CREO EN DIOS”.
* Se va acercando la celebración de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo. Jesús nos habló de ello hoy, en el evangelio. El Espíritu Santo será enviado por Dios Padre y nos irá enseñando todo lo que necesitamos. Digamos todos en estos días que faltan hasta Pentecostés esta petición: “¡Ven, Espíritu Santo a nuestros corazones, a nuestra Iglesia, a nuestra ciudad, a nuestra sociedad, a nuestro mundo!”

9 comentarios:

aloya dijo...

Considero que la soberbia hace estragos en nuestras vidas. Me parece que cuando anida en nosotros, es el factor más determinante para evitar que el Señor more en las personas. La soberbia borra todo diálogo con el Señor y con la comunidad. Los niños a los que hace referencia D. Andrés, tienen total ausencia de soberbia, son humildes, por lo tanto, están dispuestos a escuchar, a pesar de los condicionamientos familiares o sociales, y el Señor necesita para conectar con nosotros que se de esa circunstancia de aceptación, de estar dispuestos a "escuchar" y no a " escucharnos ". De la soberbia salen los impedimentos para el diálogo, para avanzar en nuestro camino de perfección por la vida, al menos eso es lo que pienso. Creo que Dios solo habita en nosotros, cuando realmente nos entregamos a su voluntad, sin más, cuando nos desprendemos del yo.
Es verdad que hay muchas personas, algunas las conozco personalmente, que les ha faltado que "alguien", les hiciera la caridad de hablarles de Dios, de llamar su atención, personas de buen nivel cultural, buenas personas, de reconocida honradez, trabajadoras y sin embargo, viven al margen de Dios ¿ Cómo pueden hacerlo ? No lo sé. Cuando detecto estas situaciones, me apenan sobremanera, porque veo también en ellos mi fracaso personal, mi impotencia para acercarme y hablarles y, cuando alguna vez lo intento, posiblemente por cortesía callan o sonríen.
Necesitamos Sacerdotes, religiosos y laicos, preparados con esmero, para transmitir el Mensaje del Señor a la humanidad, de forma directa, amena, coherente, con caridad y valentía para acercarse a todos los estamentos sociales, a todas las culturas, con las posibilidades que nos brindan estos tiempos, aprovechando las nuevas vías de comunicación, para que no suceda lo que dijo S. Pablo " cómo van a creer, si no hay nadie que les hable de Dios ".
Nosotros somos muy afortunados, porque tenemos a D. Andrés, que nos ayuda a caminar con el Señor, nos enseña la Palabra de forma especial y didáctica, entra en nuestros corazones, oremos por los que no tiene igual suerte, y caminan de momento por el desierto.
Todavía estoy bajo el impacto de ver como esta semana, las televisiones mostraban en sus telediarios, la lapidación en Irán de esa pobre niña de 16 años. Cuando hay ausencia de Dios, los seres humanos, comienzan a ser cada día menos seres y menos humanos. Que el Señor la acoja en su Gloria.
Un abrazo para todos los amigos del Blog.
D. Andrés, gracias por esta homilía tan especial.
Aloya.

Pilar dijo...

Los ejemplos de esta homilía de hoy, han supuesto para mí gozo y esperanza, ya que,por encima de nuestras actuaciones y situaciones Dios nos ama y actua en nosotros. Para mi son como una llamada más a confiar plenamente en Él y dejar que Él haga en mí su obra.
gracias Andrés por explicarnos las cosas con tanta claridad y certeza.
Pilar

soco dijo...

Dice San Pablo: "cómo van a creer, si no hay nadie que les hable de Dios". Qué cierto.
Si dieramos mas muestras de quien es El, de cómo es El conmigo, de cómo me siento yo poniéndome en sus manos, abandonándome en El, seguro que provocaríamos más curiosidad por conocerle.

¡Hay tantas formas de hablar de Dios!.

Yo creo que se puede hablar de Dios desde la alegría de estar vivos; desde el trato cercano con esas personas que acuden a nosotros; desde la humildad de saber que somos eslabones de una cadena dependiendo unos de otros y todos de El; desde el gesto cariñoso con aquellos que son más debiles; desde el dia a día, sin pretender ser héroes pero sí dando testimonio de aquello en lo que intimamente creemos; desde la seguridad de que todos somos hijos de Dios por igual.
Un saludo a todos/as y que tengais buena semana.

Pepitina dijo...

Esta tarde asistí con mi marido a la profesión de votos perpetuos de una carmelita;comunidad con la que tengo mucho trato y está cerca de nuestra casa. Fue un Celebración preciosa,la presidió D. Carlos y en su homilía sobre las lecturas de este domingo, y que dirigió de forma especial a la Hna. Marta María de la Cruz,nos animaba a salir a la calle como -MORADA DE DIOS- que somos llevándole a Él como esa Lámpara única, que refleja la Luz verdadera, que es Él mismo. Al finalizar la celebración,nos asomamos a la -rejas- de la comunidad y pudimos ver a la nueva esposa de Cristo con su corona de rosas blancas-único adorno de novia que llevaba sobre el hábito,ahora negro- pudiendo comprobar como esa Palabra de Dios se hace vida, pues esta mujer despedía Luz; Luz que sólo puede reflejar,quien es Morada de Dios.
Esta Inhabitación de la Trinidad, me recordó a mi amiga Sor Isabel de la Trinidad,(beata francesa y carmelita descalza) que vivió y se santificó-santificando a muchos-desde ese carisma de ser Morada de Dios, con una naturalidad y sencillez maravillosa , como son las cosas de Dios en los santos. Esta santa influyó mucho en mi oración y en mi fe y os invito a leer alguna cosa de ella. Los santos son luces para nosotros y al mostrarnos los dones que Dios les regala,podemos llegar a tener vivencias bonitas que hacen crecer nuestra fe desde sus dones ó virtudes. Conviene tenerlos por amigos.
Esta homilía me ha llenado de PAZ. Gracias, Pater.
un fuerte abrazo para todos.
VEN ESPÍRITU SANTO, VEN A NUESTRO BLOG;
VEN AL CONVENTO DE LAS CARMELITAS;
VEN, VEN..A NUESTRA IGLESIA DE ASTURIAS.

Rubén dijo...

Morada de Dios y templo del espíritu. Mi alma es la casa de Dios. Tengo que prepararla para Pentecostés. Trataré de hacerte caso Andrés. Propósito para esta semana.

Pepitina dijo...

Otra vez esta pesada, pero tenía que agradecer a Socorro ese comentario tan sentido, vivido y bonito que nos ha dejado en el Blog. ¡qué pena que no se prodigue más! ¿a qué sí?
-¡Hay tantas formas de hablar de Dios!.-
ES CIERTO. Y una de ellas es a través de nuestro querido BLOG, poniendo cada uno nuestro granito de arena, para que todos tengamos voz en esta "familia" surgida por el Espíritu, que nos ha adelantado su PENTECOSTÉS.
No quería dejar de agradecer a Nieves el comentario de la homilía pasada..ese "Hijos mios" en el que te fijaste especialmente, y que yo pasé a un segundo lugar, en ese momento al leer tu testimonio, me dió una gran luz ante mi numerosa familia, que siempre necesita la palabra de Dios, a través de la nuestra; esta situación necesaria, pero tan repetitiva, en ocasiones nos desanima; ese "hijos mios" me ha dado fuerza.
Gracias a las dos.
VEN ESPÍRITU SANTO, ¡VEN A SOCORRO Y A NIEVES! VEN A NUESTRO QUERIDO BLOG, VEN A NUESTRO QUERIDO DIRECTOR ESPIRITUAL, DE QUIEN TE VALES PARA CONTINUAR NUESTRA CONVERSIÓN DÍA A DÍA.¡¡VEN!!

Anónimo dijo...

Yo siempre procuro que las personas que viven en mi hogar se sientan agusto, cómodas, felices...que sea "nuestro hogar". Con tus palabras ,Andrés, me doy cuenta que debo hacer de mi, un lugar agradable, cómodo, donde nuestro Dios se sienta feliz. Qué dificil tarea para mi sola. Sé que Él me ayudará a que yo sea también ,nuestro hogar, mio y de Jesús.

Nieves dijo...

Esta homilía nos recuerda, que el amor del Señor todo lo hace posible, y hasta en las situaciones más adversas Él toca nuestros corazones.
El hecho es que contra todo, porque lo que se está viviendo no facilita las cosas, el Señor prende en ti una pequeña llama que Él se encarga de mantener encendida, y te da ansias de Él, para que tú te encargues de alimentarla e irla haciendo crecer.
Cuando el Señor pone los ojos en uno, donde quiera que estés, te encuentra, te toca, te lleva a sentirlo. Tu parte es dar respuesta a esa iniciativa del Señor y corresponderle, sino su llamada es inútil.
Vivimos en un mundo con demasiados ruidos ensordecedores, con demasiadas luces cegadoras, que nos llevan embotados los sentidos y sólo vemos lo de afuera. Luces y ruidos engañosos que nos llegan y nos llaman por un momento y luego nos dejan más vacío, y volvemos a buscar más luces y más ruido, hasta acabar no viendo ni oyendo nada más que la insatisfacción y el miedo.
A pesar de todo esto, estos niños, consiguen escuchar y ver al Señor cerca de ellos, puede que ya desde niños hayan aprendido a mirar más hacia dentro que hacia fuera.
Todos tenemos a algún niño cerca, ¿Acaso nuestra vida es para ellos una proclamación del Señor?, ¿Nuestra voz y nuestro testimonio habla de nuestra fe?, ¿Le trasmitimos el amor que decimos que el Señor nos da?.
Nuestra misión evangelizadora está muy cerca de nosotros.
Saludos para todos.

Olga dijo...

Tanto la Homilía de este domingo como los comentarios que hasta hoy han hecho de ella, han sido para mí de una exigencia y un compromiso:
Exigencia y compromiso de no guardar el mensaje del Señor sino trasmitirlo pues: “como van a creer, si no hay nadie que les hable de Dios” prepararme con esmero, en la escucha al Señor en la oración, en los sacramentos, con la lectura asidua de la Palabra, para transmitir SU mensaje a la humanidad, de forma directa, amena, coherente, con caridad y valentía como nos lo dice Aloya.
El actúa en nosotros a pesar de nuestra pobreza y limitación y somos sus instrumentos, esos débiles instrumentos de los que El se vale para que la gente lo conozca, lo ame y le siga. Que Él nos dé siempre su fortaleza y su gracia para hacerlo a tiempo y a destiempo.
En segundo lugar me ha llenado de alegría y gratitud hacia el Señor el escuchar leer y reflexionar de que “Dios Padre y Jesús habitan en mí, en nosotros, han entrado muchas veces… somos su hogar, han venido a nosotros” ¡Que bellas palabras! Y que ACCIÓN DE GRACIAS TENEMOS QUE ESTAR DANDO POR ELLO DE CONTINUO AL SEÑOR.
No soy digna, pero así lo han querido: “Habitar en mí”. Que no me olvide de esto “NUNCA”para que a partir de ahora tome mas conciencia en prepararles esta morada y hacerla cada vez más digna.
Finalmente ¡como ha hecho eco esto de: “Dios Padre y su Hijo Jesús tiene su morada eterna en nosotros, se han acercado y venido a nosotros, nos han amado, nos aman y nos amarán para siempre; todas estas son las razones por las que nosotros les amamos y queremos guardar sus palabras, y no al revés. Así, podemos decir, parafraseando al hijo del médico: “No soy fiel, pero creo en Dios”. “No soy humilde, ni caritativo, ni bueno, ni santo, ni sincero, ni casto, ni cariñoso, ni servicial, ni pacífico, ni…, PERO CREO EN DIOS”.
GRACIAS ANDRÉS.
Y QUE LA GRACIA DE DIOS ME ACOMPAÑE PARA SER COHERENTE Y HACER VIDA LO QUE EXPRESO EN ESTE COMENTARIO.
Un abrazo para todos y Gracias por ayudarme a reflexionar con vuestros comentarios.
Olga